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El mono

Terror. Comedia Cuando los gemelos Hal y Bill descubren el antiguo mono de juguete de su padre en el ático, una serie de truculentas muertes comienzan a ocurrir a su alrededor. Los hermanos deciden tirar el mono y continuar con sus vidas, distanciándose con el paso de los años. Pero cuando las misteriosas muertes vuelven a sucederse, los hermanos deberán reunirse para destruir el mono antes de que acabe con las vidas de todos a su alrededor. (FILMAFFINITY) [+]
Críticas 67
Críticas ordenadas por utilidad
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5
20 de febrero de 2025
19 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estamos ante la nueva película del director Osgood Perkins, que por si alguien aún no lo sabía, es hijo del fallecido Anthony Perkins, actor que dio vida a Norman Bates en ‘Psicosis’; Y autor, entre otras cosas, de la célebre ‘Longlegs’ donde dio el salto de calidad que le faltó en sus predecesoras, como su debut en ‘La enviada del mal’ o la película que lanzó después para Netflix titulada ‘Soy la bonita criatura que vive en esta casa’.
Gracias a la antes nombrada ‘Longlegs’ empecé a seguirle la pista y este nuevo film lo estaba esperando “como agua de mayo”, no solo por esto, sino, por mi extraña atracción hacia los muñecos de monos con platillos (o tambor en este caso…).

En base, no es una historia original, ya que se trata un guion adaptado inspirado un relato corto del gran Stephen King, de las pocas que quedan ya por adaptar a la gran pantalla, porque, parece que antes de que el gran King lance nuevo libro, ya esté firmado el precontrato para crearla en imágenes en movimiento; Una locura lo que este señor genera…
La pena es que, en esta, Perkins se ha alejado del thriller de terror y ha optado por algo mucho más directo y entretenido, sumergiéndonos en una sangrienta carnicería sin sentido, muy apta para el público que quiere desconectar hora y media de sus vidas, sin tener que usar demasiado el cerebro.

Curiosidades del reparto, aquí podemos ver al propio Osgood Perkins haciendo un cameo al más puro estilo Tarantino (no estoy contando nada que no aparezca en el poster). También me hubiese gustado disfrutar más a Elijah Wood, su paso es casi testimonial, aunque también aparezca en el cartel, su actuación me recordó al gran papel que ejerció en el remake de ‘Maniac’ y a su aparición, bastante inquietante por cierto, en ‘Sin City’ (Sí, no he mencionado a Frodo, este hombre ha dado mucho más al séptimo arte).

Volviendo a la película, Osgood nos deleita de nuevo con su gran gusto musical, utilizándolo de recurso o por simple devoción, como ya va siendo costumbre, en cuanto a la fotografía, es algo más oscura, recordando a veces a los planos de Tim Burton (en sentido figurado). Ya que a ratos también parece, que se hubiese creado para Netflix con ese aire a videoclip y a su sinsentido, ya que parece un remix de cualquier episodio de ‘Pesadillas’ y otro de la serie ‘1000 maneras de morir’; Pensada para disfrutarla a cualquier hora y para todo tipo de público, aunque después tenga oficialmente clasificación “R”…
Tatiana Maslany
En el modo en la que está rodada, también recuerda a ‘IT’ con la intrahistoria del paso de niños a hombres, usando muchos clichés y mostrando a nuestro “querido” mono, solo cuando es necesario, como pasaba con Pennywise…

Hablando del protagonista, el mono, tampoco interactúa mucho, a fin de cuentas, es un muñeco, queriéndolo usar como una especie de ‘Death Note’ por lo niños, pero este tiene más personalidad, aunque eché de menos algo más de acción en sus escenas, no me resultó para nada escalofriante, me atrevería a decir que da una paradójica sensación de ternura.

En géneros, podemos leer que también tira de comedia negra, y se nota a lo largo y ancho del largometraje, se agradece que solo dure 95 minutos, porque la historia llega a un punto que no da para más, volviéndose algo redundante hasta llegar a hundirse en recursos trillados. Me llevé una gran decepción, he de admitirlo, tenía bastantes esperanzas puestas en ella, yo la hubiese lanzado directamente en DVD, si aún existiera esa práctica, hay películas de serie B mucho mejores que esta…

En resumen, hay que mentalizarse para entrar en la sala a ver una película entretenida, sin nada más que aportar, con una colección de muertes (yo conté más de 15) al modo ‘Destino final’. También para echar unas risas y ver a un mono “muy mono”.

Lo mejor: El mono.
Lo peor: El mono.
3
23 de febrero de 2025
19 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película, que partía con una premisa interesante, termina siendo una gran decepción. Imagina que dos gemelos encuentran un mono de juguete diabólico que, al tocar su tambor, provoca la muerte de alguien. Con una idea tan inquietante, uno pensaría que podríamos estar ante un auténtico thriller de terror… pero lo que nos encontramos es algo completamente diferente. La cinta se siente más como una comedia bizarra con dosis de gore que como una película de terror seria.

La trama, ridícula a más no poder, no deja de dar tumbos sin sentido, con personajes que toman decisiones tan absurdas que solo invitan al desconcierto. Aunque en algunos momentos puede resultar entretenida (por su descarado caos, quizás), el guion es un desastre absoluto y las actuaciones apenas logran salvar la propuesta. Al final, lo que podría haber sido una gran historia de terror se convierte en un refrito vacío, cuya única lección es que no todas las ideas peculiares logran aterrizar bien en la pantalla. Una lástima, pues el potencial estaba ahí, pero se quedó en una película olvidable del montón.
7
22 de febrero de 2025
21 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
José Mota, en uno de los cientos de podcasts que hay en la actualidad, describió la comedia y la risa como la única cosa que se atreve a sacarle la lengua a la muerte. Nos va a llevar, pero nos burlamos de ella. "Le da sentido", termina diciendo el cómico. The Monkey, en esencia, es eso.

Del director de Longlegs, la cinta de terror que revolucionó el año pasado y que recién descubro que tiene más detractores de los que pensaba que existían, tenemos otra cita terrorífica con un poco (bastante) de comedia. Si Longlegs, con una increíble puesta en escena, podía recordar al terror de El Silencio de los Corderos, The Monkey es la sátira de terror que siempre divide a la audiencia. Quién espera terror, saldrá decepcionado y enfadado. Quién sabe a lo que se enfrenta, bienvenido a esta divertidísima experiencia.

La película arranca con la clásica escena inicial de un slasher en la que se presenta al villano de la historia y se presencia la muerte de una víctima desconocida que establece el tono y nivel de violencia y contenido explícito. The Monkey presenta un juguete -no es un juguete- de un mono con un tambor (se quedó sin platillos por culpa de Disney) en una tienda de antigüedades. Sin saber muy bien el contexto, se relaciona un gesto del juguete con la muerte de algún personaje. La muerte es exagerada, gráfica y su base puede ser inverosímil, pero es lícita al tratarse del inicio.
Laura Mennell, Elijah Wood & Theo James
Con ese prólogo, la cinta establece su tono auto paródico, que irá incrementando a la par que su comedia y lo surrealista de su premisa. La primera muerte, sin contar el prólogo, es la que encamina la historia hacia un corte más satírico que dramático. Se trata un tema pesadillesco para muchos como un chiste para todos.

Es muy valiente estrenar una comedia de terror tras el éxito de Longlegs. La mezcla de géneros combina francamente bien por el conocimiento del cineasta sobre el género de terror, añadiéndole comedia negra y un reparto de caras (y cameos) conocidas que ves que se lo están pasando pipa. Sobre todo Theo James, que hace doble protagonista, y Tatiana Maslany que, sin aparecer mucho, justifica que el director la haya elegido para protagonizar su siguiente historia.

Con una guerra de hermanos como la historia detrás de la sangre, Oz Perkins firma un slasher mamarracho que se vuelve memorable cuando abraza del todo su sentido del humor y lo retuerce hasta lo grotesco. Podría entender a los que no entran en su juego y la tachan de película absurda, pero conseguir que ese tercer acto sea efectivo en emoción y comedia es muy difícil.
Aludiendo al miedo más común del ser humano, te hace olvidar durante una fresca hora y media que todos vamos a morir. Mientras tanto, habrá que sacarle la lengua a la muerte.
7
2 de marzo de 2025
17 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Todavía no tengo claro porque me ha gustado tanto The Monkey. Se supone que el punto fuerte de la película es su humor negro desplegado en las múltiples muertes surrealistas y sangrientas causadas por el macaco, pero lo cierto es que el género gore no me atrae demasiado. El metraje me parece que tiene buen ritmo y la adaptación del guion es correcta, aunque en los compases finales el argumento pierde un poco de fuerza ante el absurdo de las situaciones representadas. Entonces, ¿por qué me ha fascinado tanto?
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
1) Me han gustado mucho las píldoras de humor negro no-gore que contiene el metraje. La escena del joven cura predicando en el funeral de la niñera de los gemelos me parece memorable. Un gag de posthumor magnifico (y breve).

2) Me parece muy notable el cuidado por los pequeños detalles que muestra Osgood. En la escena final, cuando Hal y su hijo recorren en coche la villa arrasada por la ira mortal del mono (que no es más que un vehículo de expresión de la sed de venganza fratricida de Bill, su hermano gemelo) presenciamos “pequeñas” muertes de los más pintorescas. Se me ha quedado grabada la imagen, cargadísima de humor negro y absurdo, de una madre corriendo por el césped con un carrito de bebé en llamas.

3) La película contiene escenas virtuosas, que se han quedado en mi memoria. En especial, me han encantado la escena de la muerte de la mujer bañista en el motel donde Hal y su hijo pasan la noche (una escena que, creo, da pistas sobre la lógica profunda del funcionamiento del mono: prioriza la muerte de personas afectivamente cercanas a Hal, debido al pacto que firman cuando es adolescente). Me parece una escena fantástica, con una gran fotografía y coreografía. Otras escenas que me han interesado son los sueños de Hal, especialmente el sueño en el que su madre le da consejos. O la escena final cuando Hal y su hijo se cruzan con la muerte y cada cual sigue su camino con un respeto mutuo.

4) Pero lo que más me ha fascinado de la película es su tono existencialista, empapado de melancolía, nostalgia, fatalismo y una actitud de levedad irónica frente a la consciencia de nuestra condición finita y absurda. Los personajes de la película son personas atormentadas. Adolescentes marcados por la muerte de sus familiares cercanos, sabiéndose portadores de traumas y maldiciones que los acompañarán de por vida. Vidas dañadas por la orfandad, el miedo a dañar a personas queridas, la guerra, el deseo de venganza y los conflictos familiares. Y, sin embargo, vidas (y muertes) que son afrontadas con humor tragicómico, quitando peso a la existencia y mirando al futuro con levedad. (Una actitud y filosofía de vida que, creo, puede resonar a la propia biografía del director.)

Lois, la madre de los gemelos, es quien mejor transmite este estado afectivo. “Everybody dies, and that´s life”, les dice a sus hijos tras el funeral de la niñera (y días antes de su propia muerte). ¿Y qué hacer ante la fatalidad de la muerte causada por la ignorancia y los vicios humanos y la pulsión demoníaca de un mono (¿de juguete?)? Bailar. Bailar al son del tambor.
6
18 de febrero de 2025
15 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Osgood Perkins vuelve después del polarizante éxito de Longlegs (2024), una película que dividió a un público que quizá esperaba una cosa y recibió otra. En mi caso, las sensaciones con respecto a esta propuesta fueron realmente positivas.

Ese éxito le ha servido como catapulta para hacerse un nombre en la industria del terror, aunque Longlegs (2024) fue mal llamado terror cuando era claramente un thriller. Pero, más allá de tecnicismos, esta vez el estadounidense adapta un cuento de Stephen King: una macabra historia sobre un mono de juguete que posee la capacidad de matar aleatoriamente. Una premisa que resulta imposible no asociar con cintas como Destino final (2000), sobre todo por esas muertes que mezclan lo sobrenatural con los accidentes más cómicos y rocambolescos que tu mente pueda imaginar.

Perkins adapta The Monkey (2025) mediante el gore y el humor negro. No se centra en generar un mínimo estado de perturbación, como lo hizo el año pasado, sino que, por el contrario, prefiere darle un enfoque basado en las risas incómodas y el gore irrealmente satisfactorio.

La factura técnica es correcta, pero el estadounidense no exhibe las virtudes visuales que demostró el pasado verano. La cinta se focaliza en la simpleza de su argumento y en personajes planos que se elevan por lo gamberro e irreverente de ciertos diálogos y escenas.

El gore, los efectos visuales y los protésicos responden a un correctismo que ni chirría ni sorprende, ya que las muertes destacan más por lo brutales e inverosímiles que por su originalidad genuina.

Después de asistir a su premiere, puedo afirmar que Perkins baja el nivel general ofrecido en su anterior trabajo, aunque sí es cierto que el enfoque y la narrativa de The Monkey (2025) es eminentemente juvenil y gamberra, lo que se traduce en una limitación inherente al proyecto. En definitiva, es más una cuestión de enfoque que de incompetencia.

Más en: https://nosvemoslosjueves.com/cine/critica-de-the-monkey-2025
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