You must be a loged user to know your affinity with jossal
Críticas ordenadas por utilidad
Movie added to list
Movie removed from list
An error occurred

7,5
12.875
8
23 de noviembre de 2024
23 de noviembre de 2024
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si algo logra con maestría Jules et Jim es transmitirnos la esencia misma de la libertad: en el amor, en la amistad, en las decisiones que definen nuestras vidas.
François Truffaut, con su sensibilidad única, nos regala una película que no juzga a sus personajes, sino que los observa con una ternura que trasciende las normas sociales o morales. Es un retrato profundamente humano de tres almas que buscan, en medio de la vorágine de la vida, la manera de ser felices, aunque eso implique romper con todo lo establecido.
La relación entre Jules, Jim y Catherine es extraordinaria porque desafía cualquier etiqueta convencional. Lo que los une no es sólo amor o deseo, sino una complicidad que parece invulnerable incluso a los celos o las traiciones. La amistad entre Jules y Jim, interpretados maravillosamente por Oskar Werner y Henri Serre, es el pilar que sostiene esta historia. Su vínculo no se destruye, ni siquiera cuando ambos comparten el amor por la misma mujer. Truffaut nos muestra que, para ellos, el afecto y la lealtad están por encima de las reglas sociales que intentan dividirnos.
Y luego está Catherine, la chispa que enciende todo. Jeanne Moreau crea un personaje fascinante, lleno de contradicciones, pero profundamente libre. Catherine no pide permiso para vivir como quiere, para reír, amar, y hasta destruir, porque sabe que ser fiel a uno mismo a veces implica ser cruel con los demás. Es una figura magnética porque representa todo lo que muchos tememos y deseamos al mismo tiempo: la posibilidad de ser completamente independientes, de amar sin condiciones ni ataduras.
Lo que hace que Jules et Jim sea tan especial es su forma de narrar esta historia con una ligereza que jamás se siente frívola. Las risas, los paseos en bicicleta, los momentos compartidos entre los tres personajes, están llenos de una verdad que trasciende la pantalla. La película no nos ofrece soluciones ni juicios, sólo nos invita a reflexionar sobre lo que significa vivir y amar con autenticidad.
Truffaut capta con delicadeza que las relaciones no tienen que ser perfectas ni convencionales para ser valiosas. A veces, la única moral que importa es la que nosotros mismos creamos junto a las personas que amamos. Es un cine que celebra la libertad, incluso cuando ésta lleva al caos o al dolor, porque sólo en esa libertad podemos encontrar lo que realmente somos. ¿Y acaso no es eso lo que todos buscamos? Jules et Jim no es solo una película, es una celebración del amor en todas sus formas imperfectas y bellas.
François Truffaut, con su sensibilidad única, nos regala una película que no juzga a sus personajes, sino que los observa con una ternura que trasciende las normas sociales o morales. Es un retrato profundamente humano de tres almas que buscan, en medio de la vorágine de la vida, la manera de ser felices, aunque eso implique romper con todo lo establecido.
La relación entre Jules, Jim y Catherine es extraordinaria porque desafía cualquier etiqueta convencional. Lo que los une no es sólo amor o deseo, sino una complicidad que parece invulnerable incluso a los celos o las traiciones. La amistad entre Jules y Jim, interpretados maravillosamente por Oskar Werner y Henri Serre, es el pilar que sostiene esta historia. Su vínculo no se destruye, ni siquiera cuando ambos comparten el amor por la misma mujer. Truffaut nos muestra que, para ellos, el afecto y la lealtad están por encima de las reglas sociales que intentan dividirnos.
Y luego está Catherine, la chispa que enciende todo. Jeanne Moreau crea un personaje fascinante, lleno de contradicciones, pero profundamente libre. Catherine no pide permiso para vivir como quiere, para reír, amar, y hasta destruir, porque sabe que ser fiel a uno mismo a veces implica ser cruel con los demás. Es una figura magnética porque representa todo lo que muchos tememos y deseamos al mismo tiempo: la posibilidad de ser completamente independientes, de amar sin condiciones ni ataduras.
Lo que hace que Jules et Jim sea tan especial es su forma de narrar esta historia con una ligereza que jamás se siente frívola. Las risas, los paseos en bicicleta, los momentos compartidos entre los tres personajes, están llenos de una verdad que trasciende la pantalla. La película no nos ofrece soluciones ni juicios, sólo nos invita a reflexionar sobre lo que significa vivir y amar con autenticidad.
Truffaut capta con delicadeza que las relaciones no tienen que ser perfectas ni convencionales para ser valiosas. A veces, la única moral que importa es la que nosotros mismos creamos junto a las personas que amamos. Es un cine que celebra la libertad, incluso cuando ésta lleva al caos o al dolor, porque sólo en esa libertad podemos encontrar lo que realmente somos. ¿Y acaso no es eso lo que todos buscamos? Jules et Jim no es solo una película, es una celebración del amor en todas sus formas imperfectas y bellas.
Más sobre jossal
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here