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Críticas 118
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
7
5 de marzo de 2025 1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Anora se presenta como una propuesta que pretende trastocar los cuentos de hadas. Una bailarina erótica conoce a un joven ruso en el club donde trabaja, empiezan a quedar más veces y él le pide matrimonio en Las Vegas. Hasta aquí podrías pensar que estás viendo una especie de Pretty Woman para la generación Z, que incluso aburre. Pero no. Porque a los 30 minutos la película muta en algo completamente hilarante, divertido, tenso y brutal.

Al parecer, a los padres del ruso no les hace mucha gracia que su hijo se haya casado con una chica con ese oficio y envían a unos matones tan patosos como divertidos. Son lo mejor de la película, lo más gracioso y con lo que, inevitablemente, aunque el tema sea duro, no vas a poder evitar reírte a carcajadas. Son algo así como los ladrones de Solo en Casa, pero en una película más seria.

Sean Baker, a los mandos de esta película, demuestra por qué es uno de los directores más interesantes del cine independiente actual. Con su cámara pegada a los personajes, colores saturados, montaje dinámico y su capacidad para saltar de la comedia absurda al drama más desgarrador, nos regala una obra que reivindica el cine de autor frente a las locuras presupuestarias y sin alma del quemado Hollywood actual. Mikey Madison, en el papel de Anora, está salvaje. Se come la pantalla dándole al personaje una mezcla de vulnerabilidad, descaro y una fuerza que la hace imposible de ignorar. Me encantó Demi Moore en La Sustancia y me habría gustado verla con el Oscar en mano, pero lo que hace Madison en esta película es de otro planeta. Ya no es solo que el personaje dé juego, es que ella lo hace suyo y firma una masterclass de interpretación.

No te he desvelado más de lo que cuenta la sinopsis, ni pretendo hacerlo. La película tiene cuatro partes muy diferentes entre sí, pero que encajan perfectamente en el viaje de Anora mientras intenta huir de esa vida y empezar de nuevo… o si el mundo capitalista y lleno de prejuicios la va a golpear una y otra vez hasta que no logre levantarse. Baker no juzga el mundo machista, solo lo muestra ante su cámara. Y su final golpea tan fuerte que deja una mezcla entre brutalidad y fascinación.
2 de enero de 2025 1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
La última película coreana que he visto, Exhuma, se califica como un thriller de terror. Aunque tiene mucho de ambos géneros, no sabría compararla con otra película similar, porque lo que he visto, al menos yo, no lo había visto nunca hecho de esta forma. Eso sí, no esperes una película de sustos, que quede claro.

La trama sigue a un equipo formado por una joven chamana, un veterano geomante y sus respectivos ayudantes. Se les presenta un caso en el que tienen que exhumar la tumba del abuelo de un magnate coreano. El problema es que, al desenterrar el féretro, despiertan un mal con el que no contaban.

La película está narrada en seis capítulos. En el primero, conocemos a la joven chamana, Hwa Rim, y a su ayudante, un chico joven. Ambos recorren el mundo ayudando a personas que los contratan, como si fueran una especie de exorcistas o agentes de lo paranormal, aunque los presentan de forma muy natural, sin extravagancias ni pomposidad. Son jóvenes y un poco rebeldes.

Por otro lado, está el veterano geomante, Kim Sang-deok, muy famoso en su país, que sigue el taoísmo y tiene una conexión muy fuerte con los elementos, como la tierra, lo que le permite adivinar cosas y conectar con el mundo paranormal.

El inicio es muy dinámico. Primero conocemos a Hwa Rim, con una narración en off que termina diciendo: "Me llamo Hwa Rim, y soy una chamana". Luego cortamos a Kim Sang-deok, que también está resolviendo otro caso, y termina con: "Soy Kim Sang-deok, y soy un geomante". Dos presentaciones brutales que te sumergen de lleno en la historia y te muestran sus habilidades y personalidades.

Aunque parezca que describo a un grupo de superhéroes, no es para nada así. Todo está tratado con tanta sutileza y naturalidad que entras de lleno en la narrativa. La película, más que un thriller de terror, se convierte en una película de aventuras en la que el equipo se las ingenia para enfrentarse a las fuerzas del mal. Lo mejor es que todo se lleva de forma muy sutil. Los espíritus solo aparecen como sombras o reflejos, lo que aumenta la sensación de que están ahí pero no del todo, porque existen en otro plano.

El equipo utiliza muchísimos rituales para intentar frenar al mal. Aunque no sé mucho sobre la cultura coreana, por mi propia ignorancia, los rituales que se muestran conectan y le dan una gran personalidad a la película y al trabajo de este grupo paranormal.

El carisma de los personajes da para una saga completa. Es el típico equipo con una metodología particular, al que se le presentan problemas que solo ellos pueden resolver.

Aunque no sé con qué compararla exactamente, a nivel estético tiene mucho del estilo de David Fincher en películas como Seven, Zodiac o incluso Millennium. Sin embargo, se aleja de ello al adentrarse en el terror paranormal, como podría hacer la saga de los Warren.

Si tengo que ponerle un "pero", diría que parece que estás viendo dos películas en una o dos episodios largos de una serie. La primera mitad tiene un inicio y un final claros, con un estilo más clásico de thriller de terror, mientras que la segunda, aunque es una extensión del primer caso, introduce muchos elementos fantásticos que contrastan bastante con la primera mitad. Esto puede sacarte un poco de la película o hacerte sentir que se alarga más de lo debido.

A pesar de todo, a mí personalmente me ha encantado. Tanto, que le pongo un 8 sobre 10. No solo por lo que me he divertido viéndola, sino porque no había visto nunca una película sobre un equipo paranormal llevada de esta manera. Me ha encantado, la verdad. Quizás mi nota sea exagerada para algunos, pero no para mí.
2 de enero de 2025 1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Yo no sé en qué momento pensé que esta película podría ser una buena opción. La verdad es que hay comedias facilongas que son para pegarse un tiro.

La premisa es la siguiente: un grupo de amigos tiene, de toda la vida, una excusa para poder salir de líos en los que se meten o para poder escaparse de compromisos aburridos; se trata de Ricky Stanicky. Esta persona no existe, pero les sirve para culparle de cosas que han hecho o incluso para huir de un bautizo, explicando que el tal Ricky ha tenido un accidente. Todo cambia en el momento en que deben presentarlo en su círculo ¡y no existe! Aquí es donde entra John Cena, un actor venido a menos que servirá para interpretar a Stanicky.

John Cena está genial. El atractivo de la película es él y su vis cómica, que me parece que ha sabido sacarle provecho. No os lo perdáis en la serie Peacemaker.

Sin embargo, esta peli es lamentable. Los chistes son malos, aburre, el resto del elenco está fatal, y es una pena porque el director nos trajo obras maestras de la comedia como Algo pasa con Mary, Dos tontos muy tontos o la oscarizada Green Book.
16 de abril de 2014 1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Elige bien, elige un buen sitio para hacer un buen golpe, elige unos buenos dados, elige quienes son tus compañías. Elige un casino, elige una buena mesa y elige tus cartas. Elige un empleo, elige un traje caro y elige el puesto más alto en el trabajo. Elige un futuro, elige olvidar, ¿Pero por qué iba a querer alguien hacer algo así? Johny Farrel eligió no tener que elegir, ¿y las razones? No hay razones, ¿quién necesita razones cuando pierdes a tu chica? Y que chica.
El mundo nunca es suficiente, puedes tener el monopolio del tungsteno, famoso metal que se comercializó a gran escala después de la segunda guerra mundial. Puedes ser el hombre más fiel a tu jefe pero todo puede perderse en una mirada, en un rostro, en una cara conocida, en un odioso amor, Gilda.
Gilda interpretada por la mítica Rita Hayworth es una película que muestra el complicado juego del amor-odio. Un triángulo amoroso del que vamos descubriendo que nadie es quien parece ser y todos ocultan algo. La actriz Rita Hayworth nos muestra un personaje seductor, brillante y muy provocador. Un objeto de deseo que perturba a nuestro protagonista y le hace pasar momentos de lo más agridulces. El triunfo del amor servido en plato frio, como las mejores venganzas. Y es que Gilda también es una historia de venganza, la del amor. El odio y los delirios de Johnny Farrell, notablemente interpretado por Glenn Ford, convierten su amor en una salvaje venganza hacia su deseo, Gilda. Busca la felicidad haciéndola a ella infeliz, dando una lección a su orgullo, pero haciéndose daño el mismo, y es que como bien dice ella, ni él mismo se conoce. Desde el principio de la película todos los personajes saben mejor lo que siente que el confuso Farrell.
Una música espectacular que acompañada por los números musicales de Gilda seducen a cualquier espectador, y es que nunca quitarse un guante dijo más que un desnudo integral. Un acto provocador y seductor que acompañado por el baile, el “Put Blame On Mame” y la increíble sonrisa de Rita Hayworth conquistó y escandalizó al mundo entero. Una gran película en la que se ha trabajado muy bien la iluminación y la fotografía, a destacar los planos de Rita Hayworth que realzan la belleza de la actriz hasta un punto que volvería loco de amor a cualquiera. Un vestuario de ensueño y una estupenda dirección que nos muestra un montaje ágil y algunos movimientos de cámara que a día de hoy no han pasado de moda.
En resumen un melodrama que tiene unas pincelados de cine negro que nos hace pegarnos a la butaca y no estar frente a la típica historia de amor. Pues tenemos los villanos más variopintos, gente convertida en héroe sorprendentemente y todo en cóctel de amor y odio servido en las barras de un casino de lujo de Buenos Aires.
2 de mayo de 2025 0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Steven Soderbergh nos trae una peli de espías con aires setenteros. Ojo porque no va por el camino de Misión Imposible: no hay explosiones, ni gadgets, ni persecuciones. Soderbergh sigue con sus pelis contenidas, sin grandes fuegos artificiales, pero bien pensadas. Y con un guion de David Koepp que no se complica, pero sabe lo que hace, te planta un thriller de espías con traiciones, mentiras y celos muy british, sin necesidad de acción.

La historia es muy sencilla y creo que mantiene el interés en todo momento. Al menos a mí. Fassbender es un espía veterano al que le encargan encontrar a un topo dentro de su organización. El problema es que entre los sospechosos está su mujer, que es Cate Blanchett. Está espectacular, como siempre. También tenemos a Pierce Brosnan y Naomie Harris. Es decir... Un James Bond y una Moneypenny. Casualidad?

Todo se sustenta en las dinámicas personales. Tres parejas del mundo del espionaje intentando mantener el control en un entorno donde no te puedes fiar de nadie.

Hay cosas que resuenan, casi como si Sodenbergh hiciese un Ocean’s Eleven serio, mezclado con el estilo de John le Carré.
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