Estrellas en mi corona
7,4
806
Western. Drama
Un veterano de guerra civil llamado Josiah Grey (Joel McCrea) llega a una pequeña ciudad del sur de los Estados Unidos para ejercer su ministerio como pastor religioso. Grey tiene una familia y muchos amigos, pero pronto encuentra la fricción con algunos de sus feligreses. En seguida se crea una disputa entre su ministerio y el del joven doctor del lugar, que busca el tratamiento científico para curar a sus pacientes. La aparición del ... [+]
16 de abril de 2013
16 de abril de 2013
6 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo mío con Tourneur no tiene arreglo: he visto siete de las películas que ha dirigido, algunas de ellas con muy buena consideración crítica (esta que nos ocupa, sin ir más lejos), pero ninguna ha conseguido emocionarme lo más mínimo ni ocupar un lugar mínimamente relevante en mi memoria cinéfila. Cierto que ninguna me ha desagradado, pero no logro descubrir al brillante director que la crítica ensalza y defiende. Por lo que he visto, es más un competente artesano que otra cosa.
Centrándonos en esta "Estrellas en mi corona" (vaya con el himno de los mismísimos, no se me va el sonsonete de la cabeza), nos hallamos ante una película digna y entretenida, más cercana al espíritu Capra que al western tradicional, que logra sobrevivir a su espesa capa de moralina y almíbar a base de buen hacer interpretativo, de un guión trabajado y de una dirección escueta y eficaz. Aunque el tiempo no la ha maltratado demasiado, la película es hija de su época y hoy hay que verla con cierta condescendencia e inocencia, y, sobre todo, hay que creer en la bondad intrínseca del hombre para comulgar con un final bastante inverosímil.
Centrándonos en esta "Estrellas en mi corona" (vaya con el himno de los mismísimos, no se me va el sonsonete de la cabeza), nos hallamos ante una película digna y entretenida, más cercana al espíritu Capra que al western tradicional, que logra sobrevivir a su espesa capa de moralina y almíbar a base de buen hacer interpretativo, de un guión trabajado y de una dirección escueta y eficaz. Aunque el tiempo no la ha maltratado demasiado, la película es hija de su época y hoy hay que verla con cierta condescendencia e inocencia, y, sobre todo, hay que creer en la bondad intrínseca del hombre para comulgar con un final bastante inverosímil.
10 de abril de 2022
10 de abril de 2022
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al principio, parecía una apuesta entre la ciencia y religión, y viendo que el protagonista es Joel McCrea, pues ya se sabe quien gana.
Aunque la película no se trata de ver quien gana, si no de como se puede convivir, es un poco el reclamo de que la religión es tan necesaria como un médico.
Me chirría por algunas partes, es muy dada a la publicidad sobre unos actos religiosos, y que ir a la iglesia es tan importante como respirar.
No la suspendo tanto, porque también un tema muy importante, para mí el más importante de la película: el racismo, y concretamente el Ku Klux Klan, que aunque sea un poco light, pues me gusta el apoyo que hay hacía la persona negra.
Aunque la película no se trata de ver quien gana, si no de como se puede convivir, es un poco el reclamo de que la religión es tan necesaria como un médico.
Me chirría por algunas partes, es muy dada a la publicidad sobre unos actos religiosos, y que ir a la iglesia es tan importante como respirar.
No la suspendo tanto, porque también un tema muy importante, para mí el más importante de la película: el racismo, y concretamente el Ku Klux Klan, que aunque sea un poco light, pues me gusta el apoyo que hay hacía la persona negra.
1 de mayo de 2025
1 de mayo de 2025
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Un Wester muy famoso, de uno de mis directores fetiche, que todavía no había visto.
La ciudad de oeste ideal se ve corrompida por las rencillas, las insidias y los malos entendidos de la vida diaria. Un planteamiento de la vida diaria alejado de la testosterona que usualmente se destila en películas de este género.
Tierna y emotiva, pero también dura y seca. Como si se tratase de dos planos: la cotidianidad y el ideal; lo que es y lo que queremos que sea. El doctor y el pastor. Uno y otro. Enfrentados pero necesitados el uno del otro. También puede verse como una lucha soterrada entre ciencia y religión, entre la fe y creencia, y la constancia y lo que es.
Un Western diferente, distinto, nada violento, ni bronco, ni salvaje.
Es entretenido, y tiene pretensiones, pero decae un tanto hacia la media hora. Cierto que para retomar con masa fuerza más tarde, pero tiene valles de intensidad y de atención.
En todo caso, es una obra notable.
La ciudad de oeste ideal se ve corrompida por las rencillas, las insidias y los malos entendidos de la vida diaria. Un planteamiento de la vida diaria alejado de la testosterona que usualmente se destila en películas de este género.
Tierna y emotiva, pero también dura y seca. Como si se tratase de dos planos: la cotidianidad y el ideal; lo que es y lo que queremos que sea. El doctor y el pastor. Uno y otro. Enfrentados pero necesitados el uno del otro. También puede verse como una lucha soterrada entre ciencia y religión, entre la fe y creencia, y la constancia y lo que es.
Un Western diferente, distinto, nada violento, ni bronco, ni salvaje.
Es entretenido, y tiene pretensiones, pero decae un tanto hacia la media hora. Cierto que para retomar con masa fuerza más tarde, pero tiene valles de intensidad y de atención.
En todo caso, es una obra notable.
21 de noviembre de 2013
21 de noviembre de 2013
12 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Por mucho que la localización en espacio y tiempo lleve a pensar que se trata de una película del oeste, no lo es. Aparece un cura al que incluso Tourneur le pone una pistola en el cartel de la película pero no, Joel McCrea ni se parece a un tal Eastwood como jinete pálido. "Estrellas en mi corona" puede ser un drama religioso, un "drama sureño" o lo que sea, hasta una de piratas si quieren, pero lo que está más claro que nada es que no es una película del oeste. Ni "far west", ni sheriff, ni polvo, ni tiroteos, ni mala leche en ningún lado, y si llego a saber que este insufrible largometraje es lo que es me voy corriendo locamente a ponerme cualquier otra cosa.
La etiqueta de "western" es definitivamente falsa, de manera que ante lo que es, la historia de un pastor en un pueblo y sus quehaceres religiosos, yo me posiciono valorando la película lo más negativamente posible. Como ateo practicante, tanto yo como otros tantos, ante espectáculos tan lamentables no queda otra que posicionarse de forma radical. "Estrellas en mi corona" es una buena apología del buen pastorcillo de ovejas, realizada para el regocijo del que suele ir a misa los domingos a las doce, y por supuesto, para englobar en la fiesta al escéptico queda la siempre exagerada bondad cristiana. El ser humano es bueno porque es cristiano y si un cura dirige la orquesta se convierte en héroe y hacedor del bien. Aquí McCrea es más importante que el médico, es quien salva al negro del linchamiento y hasta consigue que el granjero que no pisa la iglesia acabe cediendo. Todo es tan despreciable...
Como buen cinéfilo llegué aquí por el nombre propio del director, Jacques Torneur es historia del cine y sorprende ver en su filmografía productos tan diferentes. No puedo hacer otra cosa que confesar mi decepción, esta película es de lo más lamentable. No puedo acabar sin mencionar, a modo de defensa, otros títulos también religiosos pero cuyo contenido no cae en lo empalagoso, en lo fastidioso y en lo cargante... Frank Capra y su "Qué bello es vivir", ese tremendo "Nazarín" del maestro Buñuel... No porque "Estrellas en mi corona" sea de temática religiosa y el espectador anónimo ateo practicante ha de ser una basura, aunque lo es en este caso. Lo que me mata es ese proselitismo despreciable...
La etiqueta de "western" es definitivamente falsa, de manera que ante lo que es, la historia de un pastor en un pueblo y sus quehaceres religiosos, yo me posiciono valorando la película lo más negativamente posible. Como ateo practicante, tanto yo como otros tantos, ante espectáculos tan lamentables no queda otra que posicionarse de forma radical. "Estrellas en mi corona" es una buena apología del buen pastorcillo de ovejas, realizada para el regocijo del que suele ir a misa los domingos a las doce, y por supuesto, para englobar en la fiesta al escéptico queda la siempre exagerada bondad cristiana. El ser humano es bueno porque es cristiano y si un cura dirige la orquesta se convierte en héroe y hacedor del bien. Aquí McCrea es más importante que el médico, es quien salva al negro del linchamiento y hasta consigue que el granjero que no pisa la iglesia acabe cediendo. Todo es tan despreciable...
Como buen cinéfilo llegué aquí por el nombre propio del director, Jacques Torneur es historia del cine y sorprende ver en su filmografía productos tan diferentes. No puedo hacer otra cosa que confesar mi decepción, esta película es de lo más lamentable. No puedo acabar sin mencionar, a modo de defensa, otros títulos también religiosos pero cuyo contenido no cae en lo empalagoso, en lo fastidioso y en lo cargante... Frank Capra y su "Qué bello es vivir", ese tremendo "Nazarín" del maestro Buñuel... No porque "Estrellas en mi corona" sea de temática religiosa y el espectador anónimo ateo practicante ha de ser una basura, aunque lo es en este caso. Lo que me mata es ese proselitismo despreciable...
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