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Buffalo '66

Drama. Romance Es invierno en Buffalo, Nueva York. Billy Brown acaba de salir de la cárcel después de cinco años tras una apuesta poco acertada que no pudo pagar. Sin embargo, ha engañado a sus padres diciéndoles que trabaja para el Gobierno en un importante proyecto y que está casado con una preciosa joven. Desesperado por impresionar a sus padres, y sin esposa o novia de ninguna clase, Billy rapta impulsivamente a Layla y la obliga a representar el ... [+]
Críticas 57
Críticas ordenadas por utilidad
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8
4 de septiembre de 2007
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
De vez en cuando, es muy necesario para el alma ver una película como esta para sentirse parte de la humanidad y darse cuenta de todo lo que tenemos en común con nuestros semejantes. ¿Cuántas veces no hemos querido disfrazar nuestra caótica vida de paraíso existencial ante nuestros aparentemente ciegos y sordos padres con el único propósito de ganarnos su aprobación y ser su motivo de orgullo? ¿Cuántas veces no nos habremos abandonado a ese torbellino de desesperanza cuando, contra todo pronóstico, ha llegado la salvación hasta nosotros en forma de algo insólito? Una peculiar y acertada manera ésta que tiene Vincent Gallo de decirnos que Dios aprieta, pero no ahoga.
7
25 de mayo de 2010
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Algo de autobiográfico, mezclado con un dedo acusador hacia el “American way of life”, debe de tener este drama independiente ideado y materializado por el actor-director-músico-modelo-productor Vincent Gallo, natural de Buffalo, Nueva York, e hijo de un apostador profesional y de una peluquera. Se puede deducir que hay detalles obtenidos de su propia experiencia, combinados en una curiosa trama sobre un ex–presidiario que, al salir de la prisión, se mete en situaciones bastante atípicas, acompañado por una chica a la que conoce en muy extrañas circunstancias, y con una creciente comezón de venganza aguijoneándole.
Billy Brown se cubre con una coraza de desconfianza y de sequedad que se ha forjado a su alrededor. Sus padres no han sido ciertamente los mejores que se puedan tener. Forman un matrimonio aletargado y rutinario, él pasota y bastante mezquino a veces, ella fanática del fútbol y algo neurótica. Gente un poco sonada, en suma, en cuyo ambiente enrarecido Billy se crió con no pocas carencias afectivas. Un demoledor ataque al modelo familiar falto de amor se perfila en esa agria caricatura de un núcleo de padres e hijo que no se comunican, que casi no se conocen. Billy miente acerca su vida profesional y personal y ha logrado mantener la farsa de que todo va bien, pero si lo consigue se debe más a la indiferencia de sus progenitores, que a su credulidad. En el fondo, les importa poco lo que haga su único vástago. Si él llega diciendo que es un agente del gobierno y que está casado con una chica encantadora, ellos se lo tragarán por no tomarse la molestia de averiguar la verdad.
Christina Ricci & Vincent Gallo
Significativas son las escenas de ese encuentro familiar incomodísimo, lleno de silencios tensos, de caras aburridas y de conversaciones crispadas, regurgitando los rencores acumulados, el padre sólo pensando en comer y la madre atenta al partido de la tele. El único elemento que aporta alivio es la presencia de la chica, quien a todas luces está fuera de lugar, pero se las arregla para introducir algo de calidez no impostada, pese a lo forzado de la escena.
Tenemos aquí un análisis peculiar sobre la frialdad, los traumas y el vacío emocional que nos hacen cometer estupideces, como herir a un niño inocente, cometer actos imprudentes, imprecar, hablar con aspereza a un amigo paciente, o tratar de forma desagradable a una amiga comprensiva que tan sólo quiere darnos consuelo y cariño.
Una historia extraña sobre un tipo desangelado y una historia de amor y liberación nada convencional, narrada de manera muy próxima, deteniéndose sin prisas, mostrando el submundo de la infelicidad existencial, y la disyuntiva entre perderse en el fango de las miserias, o por el contrario hallar posibles alternativas para salir del bache y contemplar las cosas más positivamente.
5
20 de julio de 2009
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tal vez fueran las espectativas que tenía. Tal vez fueran los comentarios elogiando esta película. Tal vez fuera que actuaban ciertos actores a los que admiro. Tal vez fueran muchas cosas, pero la verdad es que al verla me ha decepcionado en cierto modo. No es que me haya disgustado, pero sí que reconozco que me ha aburrido un poco.
La película empieza muy bien y tiene ciertos momentos realmente brillantes. Cabe destacar sobre todo las escenas que tienen los dos protagonistas con los padres del chico. La relación que se crea en el cuarteto representado es realmente fantástico. En mi humilde opinión es lo más destacable y una de las cosas más impactantes y humorísticas de toda la película.
Otra cosa que cabe resaltar es toda la ambientación y estética que rodea al film. La película recrea de manera precisa y muy atrayente los años 70, resurgiendo un estilo de vida humilde en una ciudad humilde.
Con respecto a las actuaciones, las mejores son las de Cristina Ricci, Anjelica Houston y Ben Gazzara, los cuales crean unos personajes realmente increíbles, llenos de una personalidad que solapan a todo lo demás. En cambio la actuación de Vincent Gallo me parece en ciertas ocasiones bastante sobreactuada, y no me llegó a convencer.
En fin una película que al igual que una montaña rusa tiene sus altibajos, y engancha y distrae por momentos.
6
8 de septiembre de 2012
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Suaves y dulces movimientos de cámara nos presentan al tosco y rudo Billy Brown, expresidiario con una dudosa y ambigua sed de venganza, reinstalado en un mundo vacío y ordinario, en el que solamente unos padres y un amigo –todos excesivamente (aunque eficazmente) estereotipados-, así como un sinfín de extras (ojo, a precio de oro o muchas cervezas), hacen acto de presencia.

Nadie le espera, nadie le quiere. Hasta que Layla entra en escena, preciosa y comprensiva donde las haya. Tan comprensiva que incluso se deja secuestrar sin demasiado rifirrafe, y termina aceptando, embelesada por el paradigmático encanto de nuestro protagonista, figurar en su casa como su entregada y estimada esposa.

La efusiva bienvenida de su familia después de cinco años no requiere descripción: conocemos en billonésimas de segundo los caracteres de los padres. La reunión se alarga pero nos sirve para conocer la historia de Billy –genuinamente representada mediante flashbacks en 16mm-, un niño traumatizado hasta los calcetines y despreciado por sus congéneres, lo que le ayudó a forjar las maneras duras y esquivas que arrastra hasta el final –controvertido pero apacible- de la cinta.
Vincent Gallo
El supuesto propósito de dar preponderancia a Billy y Layla se cumple con creces, de hecho el resto de actores se hunden en la linealidad. Es usual la vanidad en el cine “de autor”, por lo que ya no resulta ofensiva en este caso, aunque tal vez por ello cojeen los demás personajes. Sin embargo, el film supura estilo por cada poro e incorpora una técnica de ángulos, iluminación, encuadres y enfoques premeditadamente muy depurada. Es fundamentalmente esto por lo que se agradece una mano firme y original en el guión, y el empeño puesto en el proyecto es indiscutible. Además, la historia no decae y mantiene el vigor y la ternura del cine independiente.
6
16 de mayo de 2024
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Puro cine indie de los 90: auténtico, humano, traumático, con una estética descuidada y sucia, y que habla de personas frustradas que uno conoce a diario. Vi la película en su momento y me sentí plenamente identificado con el dolor del protagonista, y hace poco volví con algo de temor a verla. Me alegro ver que ha envejecido bien y que dentro de todo sigue pareciendo auténtica.

Aparte de su planteamiento difícilmente creíble y de que la película está herida por el ego de Vincent Gallo, hay algo que atrapa de la trama de esta película. No sabemos por qué el personaje tan difícil de creer de Christie Ricci sigue ahí y aguanta a un hombre como el protagonista, pero sí explica a unos padres increíblemente deshumanizados (sobre todo en el caso de la madre.

También cuesta creer que la familia del protagonista se muestre tan trasparente y despreciable con una desconocida.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Me encanta el final, es una de esas veces en que uno necesita y se alegra sobremanera de que al protagonista haya acabado yendo "bien".
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