Casta de malditos
7,9
28.239
Cine negro. Intriga. Thriller
Después de pasar por la cárcel, Johnny Clay ha decidido dar el último golpe de su vida, el que le permita retirarse junto a su amada Fay. El plan es llevarse la recaudación de las carreras de caballos de un hipódromo. Después de una meticulosa selección de colaboradores, planea la estrategia del asalto con una precisión insospechada. Tratará de provocar un altercado en la sala de apuestas y matar al caballo favorito de la séptima ... [+]
25 de abril de 2008
25 de abril de 2008
36 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil
No está mal, pero no me ha dejado ningún poso ni sensación de haber visto algo especial. Solo una correcta, entretenida, y algo fría película de atracos y ya está. Ahora, eso sí, para la época en que fue hecha tiene un brio y una agilidad técnica (sobre todo en el montaje) notables. Pero, por lo demás, me parece una de las películas menos interesantes del en tantas ocasiones genial Kubrick.
Lo peor: la secuencia del disparo al caballo, con esa "transparencia" de la pista de carreras tan torpe y escandalosa (no me extraña que Kubrick, siempre tan perfeccionista, llegara a afirmar que le horrorizaban las transparencias que tanto le gustaba emplear a Hitchcock por ejemplo).
Lo mejor: que esta peli supone un buen entrenamiento técnico para un director primerizo y que haría grandes cosas en el futuro (para mí 2001 es mi película preferida de todos los tiempos).
Lo peor: la secuencia del disparo al caballo, con esa "transparencia" de la pista de carreras tan torpe y escandalosa (no me extraña que Kubrick, siempre tan perfeccionista, llegara a afirmar que le horrorizaban las transparencias que tanto le gustaba emplear a Hitchcock por ejemplo).
Lo mejor: que esta peli supone un buen entrenamiento técnico para un director primerizo y que haría grandes cosas en el futuro (para mí 2001 es mi película preferida de todos los tiempos).
20 de diciembre de 2008
20 de diciembre de 2008
30 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
Kubrick tocó todos los géneros cinematográficos con meticulosidad y exactitud de forma que dejó una obra de calidad, cine de categoría, para apreciar. Atraco perfecto es un ejemplo que cumple con el género de cine negro a la perfección.
Ahí tenemos a un actor serio como Sterling Hayden, ideal para estos papeles trágicos que a pesar de ser un delincuente, cumple con nobleza. Llevará el peso del atraco y su plan pretende ser tan exacto como un reloj suizo.
Las escenas son de un dramatismo medido y las imágenes nos envuelven en el ambiente de tensión deseado que hasta ver jugar al ajedrez resulta peligroso. Los personajes nos hacen vibrar, no falta ningún elemento del cine negro y vemos que realmente el plantel no son actores metidos en su papel, sino hombres mentalizados para el atraco.
Así se hace el cine perdurable. Una indispensable del género.
Ahí tenemos a un actor serio como Sterling Hayden, ideal para estos papeles trágicos que a pesar de ser un delincuente, cumple con nobleza. Llevará el peso del atraco y su plan pretende ser tan exacto como un reloj suizo.
Las escenas son de un dramatismo medido y las imágenes nos envuelven en el ambiente de tensión deseado que hasta ver jugar al ajedrez resulta peligroso. Los personajes nos hacen vibrar, no falta ningún elemento del cine negro y vemos que realmente el plantel no son actores metidos en su papel, sino hombres mentalizados para el atraco.
Así se hace el cine perdurable. Una indispensable del género.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El final, con los dos policías avanzando hacia uno, lentamente, a ambos extremos de la pantalla son las estampas por antonomasia de los viejos y crueles sheriffs del Oeste americano.
18 de junio de 2009
18 de junio de 2009
23 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dos amigos se encuentran inesperadamente en un bar. El reloj del establecimiento marca las dos y diez de la tarde. Uno pide un plato de macarrones de primero y de segundo un bistec que resultó estar tan bueno como un solomillo. El otro pidió una ensalada como entrante y sepia en salsa de tomate de plato principal. Vino, gaseosa y un flan.
Durante la comida compartieron mesa y se pusieron al día de las últimas novedades. El hijo de uno había acabado la carrera. La mujer del otro daba clases de pintura los martes y jueves de ocho a nueve de la noche.
Ambos pagaron lo mismo: los 9,95 euros de menú. Eran las tres y media cuando se despidieron con un apretón de manos. Deciden quedar en breve. Miran sus agendas y lo anotan. Caminaron a sus respectivos coches y se alejaron del lugar.
No es Kubrick ejemplo de un director que pueda presumir de sencillez. Más bien era bastante desmedido. Lo que pasa es que siempre hay un principio, un momento en el que las alas aún no han cogido suficiente plumaje y se lanza desde ramas no muy elevadas. Kubrick tenía cuatro cosas que contar. Sopesó el tiempo que duraba la comida, lo que tenía que decir y el tiempo que debía escuchar. Lo montó todo en su cabeza. Y cuando estaba seguro que poder llevar a cabo la planificación, lo expuso sin demora.
Durante la comida compartieron mesa y se pusieron al día de las últimas novedades. El hijo de uno había acabado la carrera. La mujer del otro daba clases de pintura los martes y jueves de ocho a nueve de la noche.
Ambos pagaron lo mismo: los 9,95 euros de menú. Eran las tres y media cuando se despidieron con un apretón de manos. Deciden quedar en breve. Miran sus agendas y lo anotan. Caminaron a sus respectivos coches y se alejaron del lugar.
No es Kubrick ejemplo de un director que pueda presumir de sencillez. Más bien era bastante desmedido. Lo que pasa es que siempre hay un principio, un momento en el que las alas aún no han cogido suficiente plumaje y se lanza desde ramas no muy elevadas. Kubrick tenía cuatro cosas que contar. Sopesó el tiempo que duraba la comida, lo que tenía que decir y el tiempo que debía escuchar. Lo montó todo en su cabeza. Y cuando estaba seguro que poder llevar a cabo la planificación, lo expuso sin demora.

Sterling Hayden
Cuando se sentó en su coche satisfecho por una buena comida y una fluida conversación pensó: “La próxima vez nos vamos a un restaurante por todo lo alto. Con Faustino y huevos de codornices”.
No escuchaba ese refrán que dice: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Y esto en eso del cine es regla de oro. Si no, que se lo pregunten al caniche.
No escuchaba ese refrán que dice: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Y esto en eso del cine es regla de oro. Si no, que se lo pregunten al caniche.
1 de mayo de 2021
1 de mayo de 2021
17 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Entonces el Robobo de la Jojoya es el golpe del siglo.
Estoy convencida de que mucha gente vota con altas puntuaciones sólo por ser una película de Stanley Kubrick. No es mala, ¿pero para un 8? Que no hombre, que no. Sin duda la fotografía, la luz, los planos, serán excelentes, no entro a discutirlo, pero una película es más que eso. Parece ser también que fue una película innovadora en su época, y tampoco lo discuto ni le niego ese mérito, pero creo que el paso del tiempo le ha hecho flaco favor. La voz en off es molesta, desagrada. Las actuaciones tampoco son muy allá, seamos sinceros. El comportamiento de la gente y el atraco en sí, son demasiado inverosímiles, por no hablar de que en ciertos momentos directamente se ignoran las leyes de la física y la biología.
Esta película sería de 8 en su día, pero en el presente no, y me gustaría que la gente fuera más sincera y votara realmente lo que siente, no porque el director es fulanito de tal o por lo que votan los demás. Porque luego vas tú, un pobre incauto, esperando ver una obra maestra, y te encuentras un filme de 6. ¡Hay que opinar sin complejos!
Estoy convencida de que mucha gente vota con altas puntuaciones sólo por ser una película de Stanley Kubrick. No es mala, ¿pero para un 8? Que no hombre, que no. Sin duda la fotografía, la luz, los planos, serán excelentes, no entro a discutirlo, pero una película es más que eso. Parece ser también que fue una película innovadora en su época, y tampoco lo discuto ni le niego ese mérito, pero creo que el paso del tiempo le ha hecho flaco favor. La voz en off es molesta, desagrada. Las actuaciones tampoco son muy allá, seamos sinceros. El comportamiento de la gente y el atraco en sí, son demasiado inverosímiles, por no hablar de que en ciertos momentos directamente se ignoran las leyes de la física y la biología.
Esta película sería de 8 en su día, pero en el presente no, y me gustaría que la gente fuera más sincera y votara realmente lo que siente, no porque el director es fulanito de tal o por lo que votan los demás. Porque luego vas tú, un pobre incauto, esperando ver una obra maestra, y te encuentras un filme de 6. ¡Hay que opinar sin complejos!
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Algunos de los aspectos más surrealistas y/o inverosímiles son:
1. La escena en la que el pardillo de la banda se lía a tiros. Pega tres tiros y mata a seis tipos cada uno en una punta de la habitación. Y es que caen tiesos al instante, nada de tambalearse, quejarse, decir "¡ay me muero!". Nada. De tres disparos liquida de forma fulminante a seis tipos.
2. A raíz del tiroteo el pardillo tiene un tiro en la mejilla. Pues tan pancho sale del edificio, se dirige a su coche, conduce hasta su casa, sube a su piso, se pone a charlar con su mujer... vamos, que no paró a hacer la compra del mes en el súper de milagro. Ya después de hacer todo eso sí, se desploma, y sí, muere. Porque aquí todos mueren a la mínima. Yo creo que oír un disparo les mata.
3. En el hipódromo, cuando el tipo dispara al caballo, y el caballo cae, en ese momento nadie sabe exactamente qué ha pasado. El disparo se hace desde mucha distancia. Nada más disparar, el tipo arranca el coche para irse, e inmediatamente aparece un policía diciéndole que se detenga. ¿Cómo puede saber ese poli que el caballo se ha caído por un disparo, y que el disparo venía de donde venía? ¡Es imposible! Por no decir que le da el alto al tirador y sin darle tiempo a nada le dispara y lo mata.
1. La escena en la que el pardillo de la banda se lía a tiros. Pega tres tiros y mata a seis tipos cada uno en una punta de la habitación. Y es que caen tiesos al instante, nada de tambalearse, quejarse, decir "¡ay me muero!". Nada. De tres disparos liquida de forma fulminante a seis tipos.
2. A raíz del tiroteo el pardillo tiene un tiro en la mejilla. Pues tan pancho sale del edificio, se dirige a su coche, conduce hasta su casa, sube a su piso, se pone a charlar con su mujer... vamos, que no paró a hacer la compra del mes en el súper de milagro. Ya después de hacer todo eso sí, se desploma, y sí, muere. Porque aquí todos mueren a la mínima. Yo creo que oír un disparo les mata.
3. En el hipódromo, cuando el tipo dispara al caballo, y el caballo cae, en ese momento nadie sabe exactamente qué ha pasado. El disparo se hace desde mucha distancia. Nada más disparar, el tipo arranca el coche para irse, e inmediatamente aparece un policía diciéndole que se detenga. ¿Cómo puede saber ese poli que el caballo se ha caído por un disparo, y que el disparo venía de donde venía? ¡Es imposible! Por no decir que le da el alto al tirador y sin darle tiempo a nada le dispara y lo mata.
Hay bastantes más absurdos, pero como muestra un botón. La gente se ha dejado cegar al leer Kubrick, y han pasado por alto muchos aspectos que, si fuera un director desconocido, no lo harían.
18 de abril de 2010
18 de abril de 2010
19 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tercer largometraje de Stanley Kubrick (1928-1999), para algunos el último de su etapa de aprendizaje. El guión, de Kubrick y Jim Thompson, adapta la novela negra "Clean Break" (1955), de Lionel White (1905-1985). Se rueda en escenarios reales de California (Bay Meadows Racetrack y San Mateo) y en estudio, con un modesto presupuesto de 320 mil USD. Es nominado a un BAFTA (película). Producido por el joven James B. Harris para UA, se proyecta por primera vez en público, en sesión de preestreno, el 20-V-1956 (EEUU).
La acción tiene lugar en NY la tarde de un sábado del mes de septiembre de 1955. Johnny Clay (Hayden), tras cumplir condena, decide dar el último golpe de su vida y retirarse cómodamente. Con la ayuda de Randy Kennan (DeCorsia), contacta con colaboradores cuidadosamente seleccionados: Marvin Unger (Flippen), George Peatty (Cook) y Mike O'Reilly (Sawyer).
El film suma crimen, drama, thriller y cine negro. Sirve a Kubrick la oportunidad de conseguir un contrato con UA para rodar "Senderos de gloria" (1957). Concibe el film como un homenaje a "La jungla de asfalto" (Huston, 1950), film que le impresionó fuertemente cuando lo vio de joven. Hace uso de un estilo narrativo no lineal, que resulta innovador, consistente en explicar los hechos desde los diversos puntos de vista de varios personajes. Por ello algunas escenas se repiten, como la salida de la carrera de caballos. El uso de este recurso hace que la trama parezca más compleja y difícil de lo que realmente es. Se incluye la voz de un narrador anónimo, que podría ser la conciencia de Johnny, y se recurre a flashbacks para explicar antecedentes.
La acción tiene lugar en NY la tarde de un sábado del mes de septiembre de 1955. Johnny Clay (Hayden), tras cumplir condena, decide dar el último golpe de su vida y retirarse cómodamente. Con la ayuda de Randy Kennan (DeCorsia), contacta con colaboradores cuidadosamente seleccionados: Marvin Unger (Flippen), George Peatty (Cook) y Mike O'Reilly (Sawyer).
El film suma crimen, drama, thriller y cine negro. Sirve a Kubrick la oportunidad de conseguir un contrato con UA para rodar "Senderos de gloria" (1957). Concibe el film como un homenaje a "La jungla de asfalto" (Huston, 1950), film que le impresionó fuertemente cuando lo vio de joven. Hace uso de un estilo narrativo no lineal, que resulta innovador, consistente en explicar los hechos desde los diversos puntos de vista de varios personajes. Por ello algunas escenas se repiten, como la salida de la carrera de caballos. El uso de este recurso hace que la trama parezca más compleja y difícil de lo que realmente es. Se incluye la voz de un narrador anónimo, que podría ser la conciencia de Johnny, y se recurre a flashbacks para explicar antecedentes.

Elisha Cook Jr. & Marie Windsor
El relato se divide en las tres partes clásicas (planteamiento, nudo y desenlace). El guión está escrito con fluidez y contundencia, la historia es atractiva e interesante y la intriga resulta absorbente. Los diálogos se desglosan en intervenciones breves, secas y cortantes. Incorpora los elementos propios del cine negro clásico: personajes cínicos, ambientes nocturnos, atmósfera opresiva, comportamientos perversos, mujer fatal, flashbacks, etc. El suspense se basa en un hábil manejo de la incertidumbre, conductas disruptivas, sorpresas, errores (confusión de caseta), manías (obsesión de Johnny por la puntualidad) y casualidades. La cinta propone una interesante reflexión sobre la importancia de la planificación y la fuerza superior del azar y la fatalidad en un mundo limitado, en el que la perfección y la ausencia de riesgos no existen. No es la mejor película de Kubrick, pero es un buen trabajo, narrativamente muy potente y de una visualidad cautivadora. No está exento de algunos puntos mejorables (pelea con los policías...). Son destacables las interpretaciones del siempre correcto y digno Hayden, las de Marie Windsor y Elisha Cook y la conjunta del grupo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La música, de Gerald Fried, aporta una partitura original de música pegadiza e insistente, que crea sentimientos de temor, tensión y angustia. La fotografía, de Lucien Ballard, en B/N, ofrece un atractivo recital de sombras, luces, contraluces y claroscuros, de inspiración expresionista, propia del cine negro clásico. Ofrece encuadres inferiores, torcidos y oblicuos, que crean sensaciones de peligro y riesgo. Evita tanto como puede el juego de plano/contraplano, que substituye por travellings laterales y largos planos fijos, que aportan realismo. La narración, de ritmo intenso y enfebrecido, culmina en una escena final antológica, muy imitada en cine (“Código del hampa”, Siegel, 1964). Gran trabajo de un joven (28 años) e inspirado Kubrick, en fase de aprendizaje y progresión hacia una espléndida madurez.
Bibliografía
- Bill KROHN, “Stanley Kubrick”, ‘Cahiers du cinéma. España’, pág. 23-26, Madrid 2007.
- Augusto M. TORRES, “Atraco perfecto”, ‘Cine mundial’, pág. 62, Madrid 2006.
Bibliografía
- Bill KROHN, “Stanley Kubrick”, ‘Cahiers du cinéma. España’, pág. 23-26, Madrid 2007.
- Augusto M. TORRES, “Atraco perfecto”, ‘Cine mundial’, pág. 62, Madrid 2006.
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