arrow

Trascender

Ciencia ficción. Intriga. Acción. Drama El Dr. Will Caster (Johnny Depp), prestigioso investigador en el campo de la Inteligencia Artificial, trabaja en la creación de una máquina sensitiva que combine la inteligencia colectiva con las emociones humanas. Sus controvertidos experimentos le han hecho famoso, pero también lo han convertido en el principal objetivo de extremistas anti-tecnológicos. Su mujer Evelyn (Rebecca Hall) y Max, su mejor amigo (Paul Bettany) son sus ... [+]
Críticas 148
Críticas ordenadas por utilidad
escribe tu crítica
6
28 de julio de 2024 Sé el primero en valorar esta crítica
La película “Transcendence: Identidad virtual” (2014) que, a pesar de su premisa intrigante, falla en conectar emocionalmente con el espectador. La historia sigue al Dr. Will Caster (Johnny Depp), un científico que transfiere su conciencia a una computadora antes de morir, lo que desata una serie de dilemas éticos y tecnológicos.

Aunque la película aborda temas relevantes como la inteligencia artificial y los límites de la tecnología, su ejecución es deficiente. La dirección de Wally Pfister, conocido por su trabajo como director de fotografía, carece de la profundidad emocional necesaria para que el público se involucre con los personajes. Johnny Depp, en su papel principal, parece desconectado y su actuación resulta plana, mientras que Rebecca Hall, aunque talentosa, no logra salvar la falta de química entre los protagonistas.

El guion, escrito por Jack Paglen, se siente superficial y predecible, sin ofrecer giros sorprendentes ni momentos memorables. La película se centra demasiado en los aspectos científicos, dejando de lado el desarrollo emocional de los personajes, lo que hace que las escenas dramáticas carezcan de impacto.
3
20 de marzo de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
El gran error de Transcendence es que era —por su propia naturaleza compleja—, una serie, no una película. Su premisa —una conciencia volcada en un soporte digital, que se expande, que necesita energía, que crea nanotecnología de reconstrucción, que entra en conflicto, que plantea dilemas éticos tecnológicos y existenciales— necesitaba de más tiempo para poder respirar. En fin… precisaría que el espectador conviviera más tiempo con el Will vivo, que viera su transformación al volverse digital, que dudara y que temiera con él, para comprender por qué tendió a protegerse y defenderse del humano. Donde, por lo demás, en cada capítulo se explicaría —y trataría de basarse en la ciencia— cada uno de los pasos que va dando. En el fondo es una película que transgrede el arco narrativo de meseta, conflicto y vuelta a la meseta tras resolverlo, pues va abriendo nudos y más nudos, donde el cierre de todos ellos resulta un tanto arbitrario y poco convincente.
Como es común en mis críticas, desarrollaré algunos temas sobre la conciencia, en la dirección de hacer ver que no pareciera que contasen con un asesor en neurociencia o filosofía, a la hora de afrontar de si es posible o no volcar un individuo a una máquina. No afirmo o niego, sólo muestro los desafíos que existen a partir de lo que sabe ahora la ciencia (si se es creyente y sensible, dejar de leer, pues puede molestar lo que se afirma).

1. El teatro y el dualismo cartesiano
Parte de la ciencia dice que la conciencia es una ilusión (Anil Seth, Dennet, Graziano). Esa ilusión nos hace sentirnos como un operario de una grúa, en su cabina, tras el cristal que son los ojos, que maneja el brazo de la grúa… en nuestro caso: el cuerpo. A este efecto se le llama teatro cartesiano, y el que haya un homúnculo en el cerebro que maneja el cuerpo, se le llama dualismo cartesiano.

2. La cognición encarnada
Lo que en realidad sabe ahora la ciencia es que la cognición es todo el cuerpo. Si se tiene problemas de próstata, uno sabe (los hombres) que la vejiga aún no se ha vaciado. En otro caso, si algo nos pica, la mano va justamente donde está el picor, e incluso sabe a qué partes de la espalda no llega, con lo que ni lo intenta. El cerebro recibe datos y ejecuta órdenes. Es una retroalimentación sensomotora. Aquí vemos dos mecanismos en interacción. Cuando un gato planifica un salto, el sistema sensor (vista) le puede decir que no está lo bastante cerca, con lo que se acerca más. Aquí empieza a emerger el dualismo y la ilusión, pues el sistema sensor 'juzga' la posibilidad de hacer una acción y hace rectificar al sistema motor, volviendo a planificar.
Johnny Depp
3. Poner foco, atención
El sistema de movimientos cotidianos los mantiene una red mínima y difusa, como automatismos y con procesos en paralelo (conducir, cambiar de música en el coche) y una atención mínima eventual, pero si se encuentra con un problema o algo nuevo, activa el prefrontal. En ese proceso pierde parte de la capacidad de trabajar en paralelo la red difusa. La red saliente (consciencia) es de un solo hilo o proceso. Lo curioso es que la activa una parte antigua y profunda del cerebro, el sistema reticular ascendente. Con lo que no hay agente que se active por sí mismo, pues daría con el trilema de Münchhausen (por el hecho que tal personaje se saca a sí mismo y su caballo de un pozo tirándose del cabello hacia arriba). Lo lógico es pensar que la red difusa —sin agente, automática—, se percate que está fuera de sus posibilidades el resolver algo, con lo que activa la atención a través del sistema reticular.

Por el punto 1 el volcar el cerebro a un ordenador daría con el problema de que no es encarnado: no tiene retroalimentación constante con el sistema nervioso (el cuerpo).

1. Básico en lo real: la retroalimentación siempre es diádica (a dos), esto se sigue a nivel molecular, como en la electrofísica (carga positiva y negativa, acción y reacción, emisor/receptor, el clima como calor/frío). Cuando hay tres componentes, es un subsistema dependiente del principal diádico. Por ello, la vida primero y la conciencia después, tienen tal estructura y límite. El sistema del cuerpo es sensomotor, la retroalimentación entre el sistema sensor y el motor. El sordo tiene el sistema motor para hablar perfecto, pero como no se escucha, no puede hablar, pues tal sistema es: motor → sonido → oído → corrección → motor, si se rompe la retroalimentación, no es posible hablar. Si aprende a leer los labios, puede hablar si se supervisa los labios ante un espejo, pero eso sólo es la punta del iceberg del sistema fonador, pues no sabe la posición de la lengua y cómo operan las cuerdas vocales, ni la cadencia respiratoria. Se tienen que entrenar siempre, pues en la vida, sin espejos, el círculo de retroalimentación queda roto.

Por ello, la experiencia del Will Caster volcado a un sistema digital es catastrófica. Él, como cerebro y estando vivo, cuando se le decía "pon atención", su sistema subcortical "mandaba órdenes" a la vista y el oído. Pero ¿qué hace ese nuevo cerebro que trata de activar tales centros dentro de la máquina. Si han copiado sistema por sistema el cerebro, y neurona por neurona, con sus conexiones, este sistema llama al sistema auditivo y el visual, pero no existen, luego es el mismo efecto que el miembro fantasma (personas a la que se le ha amputado alguna extremidad), pero multiplicado por mil, pues vista y oído son sus dos sistemas básicos de atención y de habitar el mundo.

Una trampa falaz que usan en la película, es que cuando Will Caster toma conciencia de sí en la máquina, rediseña toda su programación para adaptarla. Pero mismamente programar se basa en teclear en el ordenador y por ello mandando órdenes a las manos y los dedos, integrados con la vista de la pantalla, pues todo su "cableado cerebral" ya está construido así. Se cae de nuevo en el trilema de Agripa, pues ¿cómo reiniciar ese sistema si tal sistema es de una forma que no se puede usar para cambiarse hacia el nuevo sistema?
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
2. Una frase/diálogo de la película —que ya han usado en otras: Ex machina, Her, Ghost in the shell—, es que se le pregunta a una IA si tiene conciencia y que lo demuestre. Primero dice que depende de lo que se entienda por conciencia, pero ante la insistencia, responde que si el humano lo puede demostrar de sí mismo. La primera pregunta depende de lo que se entienda por conciencia y existen distintas acepciones aportadas desde la fenomenología (filosofía), las ciencias cognitivas, sistemas computacionales, espiritual/religiosa, la conductual, la funcionalista, la médica, la evolutiva, la psicoanalítica y la eliminativista (la IA pasa algunas de esas definiciones, pero no todas). La más rigurosa y fiable es la de las neurociencias, y esta la describe como "saber que se sabe atencional". Veamos esto.

Si uno está postrado en la cama a oscuras —que tiene miles de variantes—, a nivel subcortical (partes profundas y primitivas), el cerebro "sabe" dónde está cada parte. Conciencia es llevar el foco y atención a una parte, como el dedo medio de la mano derecha: la conciencia es 'saber que sabe' a cómo está colocado, si cerrado o extendido y si toca la sábana o no. Pero si la llevamos al dedo gordo del pie izquierdo, se pierde el foco del dedo medio.
Si se entiende esto, se comprenderá que el Will Caster en la máquina tiene el límite de una sola atención en una cosa, pues depende de un único sistema o centro: el cerebro, y este tiene el límite diádico de la retroalimentación sensomotora, que para funcionar como conciencia, ha de ser saber que se sabe atencional. Si se propaga a Internet, ya no puede ser una sola atención y retroalimentación, sino que crea una por cada nodo de la red, con lo que unos nodos no saben sobre lo que ocurre en otros nodos. Esto se llama red distribuida. Una cultura, una ideología o religión, son redes distribuidas: no todos los nodos (personas, grupos de personas) conocen toda la religión, o de otra forma, la sienten de forma distinta, con lo que no hay unidad de ser o una identidad única.

Esto se entiende mejor con una persona y cerebro. Yo soy un ente al dar una continuidad a todas mis vivencias, dado que el cerebro busca contradicciones y unifica para que no se den. Esto no es real, tampoco, somos múltiples, pero como la memoria y la continuidad es selectiva (atención), el cerebro lo solventa. La función que hace tal cosa es la memoria autobiográfica, al hablar y pensar en sí mismo (retroalimentación) la que nos da una identidad narrativa (social, nacional, cultural, religiosa). Pero tal unidad de ser no puede darse en una red distribuida y por ello no crea un ente, pues nada lo unifica (por ello las religiones y las ideologías se fragmentan y dividen).

Se puede pensar que se puede unificar las vivencias de cada nodo, llevando la información a nodos subcentrales, para al final llegar al nodo central, pero eso no resuelve el problema. Pues es a posteriori, no sobre la marcha, y porque de nuevo no se resuelve el problema, pues tendría que supervisar cada paquete de información uno por uno, como para tener conciencia atencional de cada hecho acontecido y como para unificar todo. Esto crearía una cola infinita de supervisión de paquetes de información, que le haría imposible enfocarse en otra cosa que en tal operación. Para el caso es vivir la vida en diferido, como ver partidos de fútbol grabados, no en directo, lo cual lleva a pérdida de contacto con la realidad, enfocándose a supervisar vídeos e información viejos, y por ello no podría hacer cambios directos, pues un entrenador no puede cambiar de jugador y estrategia a partir de un vídeo de ayer. Eso es archivar, no vivir. Es un ordenador, no una conciencia in situ.

No me queda más espacio para más puntos. De lo dicho queda claro que parte de los problemas se hubieran resuelto, o parcheado bien, en una serie: imposible hacerlo en dos horas en una película. Si se hubiera entrenado el cerebro vivo con la máquina, al volcarlo seria menos problemático.
7
8 de mayo de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
(Crítica escrita el 11/02/2015)
Transcendence es una película de ciencia ficción más o menos realista, ya que está ambientada en la actualidad y salvo el final, no hay nada que no pueda ser real.
Un científico experto en Inteligencia Artificial realiza un gran avance al conectarse a su programa. No quiero contar más, ya que a mí me gusta ir descubriendo el argumento según avanza.
Johnny Deep es el protagonista y está muy comedido, lejos de los últimos papeles como Piratas del Caribe. Pero la verdadera protagonista es Rebeca Hall, que está muy bien con una buena interpretación y evolucionando en su forma de actuar y de moverse según avanza la película.
Es una buena película, con homenajes (puede que accidentales) a clásicos del género como Matrix o Colossus. No es una película con mucha acción, aunque la tiene, y es más lo que hace pensar sobre el tema central de la película: la inteligencia artificial y sus consecuencias en la humanidad. Tampoco los efectos especiales son lo central, aunque los que hay son muy convincentes.
Me ha gustado mucho, aunque es verdad que la ciencia ficción es mi género favorito y no soy imparcial. Una película recomendable que volveré a ver seguro.
1
1 de julio de 2014
4 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
No sé si es con esta peli o ya ocurrió con alguno de los piratas anteriores pero para mí la firma de Deep ya no es garante para que me lleve a la gran pantalla, a partir de ahora revisaré las criticas al igual que hago con los demás.
No sé como explicarlo, por donde empezar pero lo que tengo claro es que los trailers no muestran para nada el bodrio al que asistí.
Como resumen, una inexistente interpretación de Johnny, unas lágrimas mal vertidas de Rebecca, una voz en off muy pasada de moda y sobre todo unos efectos más que penosos, con lo fácil que hoy en dia se consiguen maravillas digitales, la serie de tv del equipo A de los ochenta los superan con creces, hago esta mención porque en algún momento de la batalla me acordé de ellos, sus sopletes, sus ametralladoras que no cesan sin herir y sus explosiones, mejores que las de esta Transcendencia sin sentido pies ni cabeza.
6
19 de septiembre de 2015 1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si fuéramos una conciencia global, mantendríamos en cierta medida la conciencia individual? No parece posible, porque si no, la conciencia global no podría sobrevivir a una cantidad tan elevada de la ingente cantidad de pequeños desacuerdos que conllevaría cada una de las conciencias individuales.
Así que sería como una absorción de empresas un poco. La que manda es la empresa grande, y la mayoría de los trabajadores de la empresa pequeña serían despedidos o degradados, quedando vigentes sólo los más sumisos. Así que del humano absorbido supongo que quedaría su parte más sumisa, y la que no encajara bien en la "empresa grande" sería anulada.
No sé si para el planeta sería bueno, pero desde luego para el ser humano, no. Porque esos seres colectivos, desde luego no serían seres humanos tal como los entendemos. Si se mezcla un burro y una yegua, sale una mula. Y una mula no es un burro-yegua. No es ni uno, ni otro. Es otra cosa que no tiene nada que ver y mezclar un humano con una máquina, no daría un humano mejorado. En lugar de ello podría dar... pues una mula a lo humano.
Lo de que eso fuera bueno para el planeta, no lo dudo. Al planeta la especie humana le está sentando fatal, así que quitarnos de en medio (haciéndonos un mulo colectivo, dejando de ser humanos, convirtiéndonos en otra cosa), en principio le beneficiaría (al planeta), supongo.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
  • Filters & Sorts
    You can change filter options and sorts from here
    arrow