Sé quién eresSerie
2017 

6,3
3.553
Serie de TV. Intriga. Thriller
Serie de TV (2017). 16 episodios. Juan Elías, brillante abogado y profesor universitario, está casado con una jueza y tiene dos hijos. Un día, aparece vagando por una carretera en estado de amnesia total. Cuando horas después la policía localiza su coche accidentado, encuentra en su interior el teléfono móvil y restos de sangre de su sobrina y alumna, a la que nadie ha vuelto a ver desde el accidente. El padre de la chica moverá cielo y ... [+]
27 de julio de 2017
27 de julio de 2017
17 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Comencé a ver la serie por recomendación (curiosamente) de un amigo inglés que la estaba viendo allí.
Los primeros capítulos son interesantes y están bien contados, pero a medida que pasan los capítulos la trama se va liando tanto y de forma tan absurda e innecesaria que no sabes si seguir viendo la serie o pasar. En mi caso la sufrí hasta el final.
Los actores... en general, deberían preocuparse más de la dicción, ya que a algunos en ocasiones no se les entiende. Los personajes parecen eternamente afligidos y las caras son un poema. Es una aflicción que no permite matices, al parecer. Me gustan Blanca Portillo y Pepón Nieto y poco más.
La trama... tiene tantos y tan absurdos giros de guión que acabas preguntándote si te toman el pelo. En mi opinión le sobran la mitad de los capítulos.
Los primeros capítulos son interesantes y están bien contados, pero a medida que pasan los capítulos la trama se va liando tanto y de forma tan absurda e innecesaria que no sabes si seguir viendo la serie o pasar. En mi caso la sufrí hasta el final.
Los actores... en general, deberían preocuparse más de la dicción, ya que a algunos en ocasiones no se les entiende. Los personajes parecen eternamente afligidos y las caras son un poema. Es una aflicción que no permite matices, al parecer. Me gustan Blanca Portillo y Pepón Nieto y poco más.
La trama... tiene tantos y tan absurdos giros de guión que acabas preguntándote si te toman el pelo. En mi opinión le sobran la mitad de los capítulos.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
¿Cómo puede ser que un sospechoso enfilado por la policía. Diga que tiene una pistola, que se la ha dado a su abogada y que no pase nada?
¿Cómo puede no haber un solo personaje que le diga a Elías "hasta aquí hemos llegado " y que todos se dejen engatusar por su palabrería, que dicho sea de paso, es plana y monótona, la misma para dar una buena noticia que para anunciar una defunción?
Por último, creo que la elección de Eva Santolaria para el papel de fiscal es muy mala. Nunca da la sensación de ser creíble, parece pasearse siempre por una pasarela.
¿Cómo puede no haber un solo personaje que le diga a Elías "hasta aquí hemos llegado " y que todos se dejen engatusar por su palabrería, que dicho sea de paso, es plana y monótona, la misma para dar una buena noticia que para anunciar una defunción?
Por último, creo que la elección de Eva Santolaria para el papel de fiscal es muy mala. Nunca da la sensación de ser creíble, parece pasearse siempre por una pasarela.
14 de febrero de 2017
14 de febrero de 2017
25 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
-SPOILERS DE LOS OCHO PRIMEROS MINUTOS DE LA SERIE- OCHO y ni uno más
En una Cataluña virtual donde no se habla catalán ni hay esteladas, un tipo amnésico que no recuerda nada de nada, con traje -pero sin documentación- aparece herido en una carretera. Original ¿no?. En el hospital aparece su esposa, que se imaginaran preocupadísima por su marido, antes desaparecido y ahora herido. Pues NO. La esposa es una soviética Blanca Portillo que observa fríamente a su marido a una distancia de tres metros:
¿Eres mi mujer?
Si
Lo siento... no...
¿Estás bien, aparte de la memoria?
Así de soviética, como la cara de la Portillo, ni cariño como estás ni abrazos ni mariconadas, tal vez porque la Portillo, aparte de esposa soviética es juez. Bueno pues resulta que el buen señor, que es nada menos que catedrático de la universidad y se llama Juan Elías, ha tenido un accidente en su coche y ha desaparecido su sobrina Ana -o Anna- que viajaba con él y con la que se llevaba de puturrú de fua. Inmediatamente le acusan del ASESINATO de su sobrina (el guionista sabrá por qué, yo aún lo intentó comprender). Pero tranquis que le acusan de asesinato pero lo dejan libre, igual porque su esposa es la juez soviética y el trato de favor y eso..
En una Cataluña virtual donde no se habla catalán ni hay esteladas, un tipo amnésico que no recuerda nada de nada, con traje -pero sin documentación- aparece herido en una carretera. Original ¿no?. En el hospital aparece su esposa, que se imaginaran preocupadísima por su marido, antes desaparecido y ahora herido. Pues NO. La esposa es una soviética Blanca Portillo que observa fríamente a su marido a una distancia de tres metros:
¿Eres mi mujer?
Si
Lo siento... no...
¿Estás bien, aparte de la memoria?
Así de soviética, como la cara de la Portillo, ni cariño como estás ni abrazos ni mariconadas, tal vez porque la Portillo, aparte de esposa soviética es juez. Bueno pues resulta que el buen señor, que es nada menos que catedrático de la universidad y se llama Juan Elías, ha tenido un accidente en su coche y ha desaparecido su sobrina Ana -o Anna- que viajaba con él y con la que se llevaba de puturrú de fua. Inmediatamente le acusan del ASESINATO de su sobrina (el guionista sabrá por qué, yo aún lo intentó comprender). Pero tranquis que le acusan de asesinato pero lo dejan libre, igual porque su esposa es la juez soviética y el trato de favor y eso..

Luego hay un bufete de jóvenes abogados enrollados. Aida Folch va en bici -no por el carril bici sino por donde le peta, en plan Verano Azul- y da muuuuy buen rollo aunque siempre lleve la misma camisa, con su abuela de anuncio de Tarradellas y tal. Los jóvenes abogados trabajan en un mega loft de unos mil metros cuadrados en el centro de Barcelona (como cualquier joven abogado) que incluye un picadero donde el de Victor Ros se tira a Eva Santolaria, que interpreta a una fiscal imposible y que sale en sujetador en la primera escena, tal vez para recordarnos aquellas camisetas ajustadísimas de “Compañeros” y para mostrarnos que la Santolaria sigue estando turgente. Bueno, pues este bufete es contratado por el padre de la asesinado-desaparecida, rector de la Universidad (aquí hay todo un mundo de la alta burguesía catalana), que odia a muerte a su cuñao-asesino y que en lugar de contratar a un abogado prestigiosísimo del bufete Pedrol Rius Bofarull i Santescases (es un suponer)se decide por los jóvenes abogados enrollados para que lleven la acusación y los recibe en su casa, porque parece que estos no reciben a los clientes en su despacho, como todos los abogados, sino que van a domicilio, lo que me hace preguntarme para que quieren esa nave inmensa donde trabajan-fornican. Fin de mis desvaríos y de los spoilers.
Bueno, pues la serie, a pesar de que empieza así y sigue de la misma forma es entretenida. Tal vez porque está muy correctamente filmada y muy correctamente interpretada, con excepciones que sería largo de relatar. Digamos que los mayores están mejor que los jóvenes, como casi siempre, aunque yo pongo a Aida Folch en el grupo de los buenos. Así que esperaremos ese, oh sorpresa, giro final -o doble o triple giro- que a buen seguro tendremos; y el inevitable culpable que es inocente y el inocente que es el culpable, que no creo que sea el señalado porque es un tipo progre, enrollado y follarín (si, si, el Elías y no digo con quién) y un par de revelaciones sorprendentes e inesperadas, que llevamos esperando desde el minuto uno y el inevitable enredo de la trama según avancen los capítulos, donde aparecerá gente y más gente que llevará la trama para aquí y para allá, para desenredarse todo en los dos ultimos capítulos, entre carreras y persecuciones policiales y... colorín colorado.
En serio, se puede ver y es entretenida dentro de su inverosimilitud. Pero vamos, me da a mí que el Elías no ha sido. A mí me da más miedo la soviética.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
¡Qué mayor está Álvaro de Luna!
25 de febrero de 2017
25 de febrero de 2017
20 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aunque no es original en su desarrollo cumple el objetivo fundamental de enganchar al espectador y dejarte con ganas de más. El sosten de la serie son las excelentes actuaciones de Garrido y Portillo no obstante tiene dos lagunas fundamentales , el hijo Paul cuya voz del actor es absolutamente desagradable y el penoso personaje de la fiscal , y si el personaje es malo la actuación de eva santolaria es de chiste. Andares de modelo de pasarela, aires de listilla insoportable, la persistencia en la chaqueta de cuero...De risa.
27 de abril de 2020
27 de abril de 2020
12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una serie que habría sido muy buena (de las mejores) si no fuese por el error de producción de hacer una serie de 16 episodios. Si se hubiesen planteado una mini-serie de 10 capítulos, les habría quedado prácticamente redonda.
Las interpretaciones de la mayoría de los actores y actrices es fantástica. Me rechina la de Francesc Garrido, que creo que se pierde un poco en la intención de ser bueno y malo a la vez, y lo que le sale es algo indefinido y, a veces, discordante con lo que se está tratando en la escena.
En cuanto a la elección de Eva Santolaria para hacer de abogada sin escrúpulos me parece un error de casting brutal. Su personaje acaba siendo una makarra xunga de discoteka poligonera que se ha metido a abogada. Además, se pasa la serie interpretando como una actriz novata y nerviosa, que no conecta con el resto de actores y donde su atención y su mirada están siempre puestas en el texto que se acaba de aprender.
También me sacan de la serie algunos de los intérpretes jóvenes (Martiño Rivas, Àlex Monner, Susana Abaitua...), sobreactuados, descolocados, gritones, exagerados... y Aida Folch, enfadada, siempre enfadada, como si estuviese en Hospital Central.
Mención aparte se merecen Blanca Portillo, Antonio Dechent, Nancho Novo, Pepón Nieto, Álvaro de Luna... con interpretaciones que me parecen magistrales.
El guion se merece un aplauso, por el mérito que tiene intentar y, en gran medida, conseguir que una trama se mantenga interesante durante 16 episodios. Sobre todo cuando ya has quemado todos los cartuchos en los diez primeros capítulos. El problema es que se nota. Se nota que la historia se está estirando. Que se intentan introducir nuevos misterios que son de segunda división, que se meten personajes con calzador, que se mueven a un segundo plano personajes interesantísimos como Giralt (Pepón Nieto). Todo esto imprime a los últimos episodios un cariz de serie agonizando: se hunde, se levanta, se apaga, se enciende, patalea, aburre... Y este aburrimiento se dispara en los tres o cuatro últimos capítulos en los que ya no te interesa una mierda lo que ocurra. Solo quieres que llegue el final, para que la serie pueda, por fin, descansar.
Las interpretaciones de la mayoría de los actores y actrices es fantástica. Me rechina la de Francesc Garrido, que creo que se pierde un poco en la intención de ser bueno y malo a la vez, y lo que le sale es algo indefinido y, a veces, discordante con lo que se está tratando en la escena.
En cuanto a la elección de Eva Santolaria para hacer de abogada sin escrúpulos me parece un error de casting brutal. Su personaje acaba siendo una makarra xunga de discoteka poligonera que se ha metido a abogada. Además, se pasa la serie interpretando como una actriz novata y nerviosa, que no conecta con el resto de actores y donde su atención y su mirada están siempre puestas en el texto que se acaba de aprender.
También me sacan de la serie algunos de los intérpretes jóvenes (Martiño Rivas, Àlex Monner, Susana Abaitua...), sobreactuados, descolocados, gritones, exagerados... y Aida Folch, enfadada, siempre enfadada, como si estuviese en Hospital Central.
Mención aparte se merecen Blanca Portillo, Antonio Dechent, Nancho Novo, Pepón Nieto, Álvaro de Luna... con interpretaciones que me parecen magistrales.
El guion se merece un aplauso, por el mérito que tiene intentar y, en gran medida, conseguir que una trama se mantenga interesante durante 16 episodios. Sobre todo cuando ya has quemado todos los cartuchos en los diez primeros capítulos. El problema es que se nota. Se nota que la historia se está estirando. Que se intentan introducir nuevos misterios que son de segunda división, que se meten personajes con calzador, que se mueven a un segundo plano personajes interesantísimos como Giralt (Pepón Nieto). Todo esto imprime a los últimos episodios un cariz de serie agonizando: se hunde, se levanta, se apaga, se enciende, patalea, aburre... Y este aburrimiento se dispara en los tres o cuatro últimos capítulos en los que ya no te interesa una mierda lo que ocurra. Solo quieres que llegue el final, para que la serie pueda, por fin, descansar.
25 de mayo de 2017
25 de mayo de 2017
11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me parece muy bien, y todo muy entretenido, lo que cuenta esta serie, que te mantiene inteligentemente enganchado cada capítulo, con sus enredos de guión y su trama bien elaborada. Tan elaborada que los enredos de guión se aceleran cada capítulo hasta hacerlo increíble: error!!.
Pero, ay, los modelos en los que se basa se pasan de rosca:
¿Porqué Eva Santolaria parece que anda montada en un caballo?
¿Tiene que vestir Aída Folch tres tallas más grandes para que parezca una abogada inteligente y audaz?
¿Se tiene que quitar la camisa cada dos por tres Carles Francino y liarse hasta con el ayudante de cámara, porque está bueno buenísimo?
Todos se lían con todos: ¿Era esto necesario?.
¿Porqué Blanca Portillo está tan sobreactuada y Francesc Garrido susurra que ni se le oye?
El único que se salva es Nancho Novo, en una actuación mesurada y creíble.
Se debería corregir este modelo de policíaco norteamericano y no pasarse de la raya. Y si no, fíjense en las series políciacas británicas, que son mucho más creíbles.
Pero, ay, los modelos en los que se basa se pasan de rosca:
¿Porqué Eva Santolaria parece que anda montada en un caballo?
¿Tiene que vestir Aída Folch tres tallas más grandes para que parezca una abogada inteligente y audaz?
¿Se tiene que quitar la camisa cada dos por tres Carles Francino y liarse hasta con el ayudante de cámara, porque está bueno buenísimo?
Todos se lían con todos: ¿Era esto necesario?.
¿Porqué Blanca Portillo está tan sobreactuada y Francesc Garrido susurra que ni se le oye?
El único que se salva es Nancho Novo, en una actuación mesurada y creíble.
Se debería corregir este modelo de policíaco norteamericano y no pasarse de la raya. Y si no, fíjense en las series políciacas británicas, que son mucho más creíbles.
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