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Polonia Polonia · Terrassa
Críticas de Taylor
Ordenadas por:
701 críticas
5
4 de febrero de 2016
16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al grano y sin anestesia: “Diablo” es, a mi juicio, un fallido intento de ambientar un episodio de “The Twilight Zone” en el oeste que no va a satisfacer ni a los amantes del cine fantástico ni, mucho menos, a los devotos del western.

Dicho esto, aclarar que no la he cateado porque los paisajes son bonitos, porque cada vez que aparece Goggins la peli gana enteros a mogollón, porque me da la sensación que, pese al traspié, Roeck tiene más talento del que parece (algún plano es francamente bueno) y porque —para qué nos vamos a engañar— suelo sobrevalorar casi todos los western que veo.

A pesar de todo, lo dicho: “Diablo” es floja, floja, floja. En primer lugar porque, pese al parecido físico y a las muecas que de su padre ha heredado, Scott Eastwood no es Clint Eastwood. Le falta dureza, presencia y carisma. En segundo, porque el guión es un auténtico fiasco. Con una historia que no se la cree ni el tato y unos giros que más que girar, derrapan. Y en tercero, porque la falta de presupuesto y de ideas (alguna toma de dron está bien pero tampoco es necesario abusar) se notan y mucho. Pero lo peor de todo es que la peli me resulta plomiza, aburrida, soporífera. Y eso, teniendo en cuenta que tan sólo dura 83 minutos, es muy grave. En fin, que una peli que podría haber sido hasta resultona si se hubiera limitado a tirar de tópicos tan spaghetteros como la venganza, por ejemplo, o que incluso podría haber parecido inteligente si hubiera sabido contar con cierto sentido la dramática historia de un soldado con estrés postraumático se queda, finalmente, en un absurdo e inocuo experimento tan solo apto para yonkis del western contemporáneo. Una pena.
Taylor
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6
5 de mayo de 2015
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Naturalmente, “El bueno, el malo y el raro” no es un spaghetti-western. En primer lugar, porque no es un western en el estricto y riguroso sentido de la palabra y, en segundo, porque no se trata de una peli rodada con capital europeo. Aún así, “El bueno, el malo y el raro” constituye, a mi juicio, un espléndido homenaje al spaghetti-western de Leone. En otra época (los años 30) y en otro lugar (la Manchuria), de acuerdo, pero también con un engranaje argumental, un diseño de producción y un inconfundible sello que nos remite —pasado, eso sí, por un vistoso tuneado de chapa y pintura a lo Quentin Tarantino— al magistral cine del cineasta romano.

Como homenaje a Leone, por lo tanto, la peli de Kim Jee-Woon me parece un producto prácticamente impecable. Como peli, sin embargo, la encuentro irregular, desmesurada y excesivamente pretenciosa. En parte, por su dilatado metraje. Pero también por un guión que no daba para más y que —en lugar de compensar sus carencias a base de, por ejemplo, tensión emocional o dramática— abusa de la duración de las escenas de acción hasta límites insospechados.

¿Significa eso que “El bueno, el malo y el raro” es una peli mediocre? Pues no. Ni mucho menos. De hecho, la peli de Kim Jee-Woon es, incuestionablemente, una cinta muy poderosa a nivel visual. Con unos paisajes impresionantes, una ambientación extraordinaria, unos personajes principales bastante carismáticos (sobre todo el malo y el raro) y un manejo de cámara francamente talentoso. Pero tengo la sensación —y ésa es mi opinión personal— que, con estos mimbres, podría haberse trenzado un mejor cesto. Sólo eso.
Taylor
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7
23 de febrero de 2015
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Peculiar y sorprendente spaghetti-western que añade a las consabidas particularidades del subgénero (violencia, estética desaliñada, frases cortas y lapidarias, amoralidad…) calculadas y efectivas dosis de thriller, cine fantástico e incluso gore que hacen de esta peli un interesante compendio de serie B setentera absolutamente recomendable, sobre todo, para los que acostumbramos a disfrutar con este tipo de rarezas.

“Condenados a vivir”, aún así, no es un peliculón. El montaje resulta a veces algo abrupto y a mi, particularmente, los flash-backs también me parecieron algo toscos. Al margen, claro está, de la excesiva cantidad de salsa que quizás los más puristas observarán en este exiguo plato de spaghettis pero… Cuando el guión engancha, la dirección convence, las interpretaciones cumplen y los distintivos clase B funcionan… ¿qué más podemos pedir?
Taylor
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6
17 de febrero de 2015
9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
He de confesar que he visto pocos SW. Como mucho, unos 20. Pero cuando uno ha visto los cinco que rodó Leone y otras cinco o seis joyitas del subgénero como “Salario para matar”, “Django”, “El gran silencio”, “El halcón y la presa”, “El día de la ira” o “Keoma”, las esperanzas de que un SW vuelva a sorprenderte positivamente son —por desgracia— más bien escasas. Precisamente por ello, cada vez que veo un SW el tope de mis expectativas suele situarse en torno a las 6 estrellitas. En torno a aquello que FA califica como “interesante”. Y eso mismo es lo que me ha parecido “Mannaja”, un SW interesante. Un SW que cumple con las expectativas depositadas en él y que justifica someramente su visionado. ¿Cómo? Pues manejando con corrección sus ingredientes principales (buenas dosis de violencia, estética embarrada y brumosa, trama argumental ágil y entretenida…), constatando desde un primer momento que estamos ante una producción considerablemente holgada y cuidada y esquivando a la perfección, sobre todo, el patetismo y esperpento de muchas de sus producciones coetáneas.

¿Qué “Mannaja” evidencia lagunas en el guión, que Maurizio Merli no es Franco Nero y que la peli de Martino tira descaradamente de tópicos y clichés? Pues claro, para qué vamos a engañarnos. Pero si a todo lo bueno que he dicho de “Mannaja” le añadimos dos o tres frases bien dichas, cierto espíritu de crítica social y hasta ecológica y un par de secuencias muy bien resueltas (las que alternan el tiroteo y el baile de las rameras a base de cámara lenta, muy a lo Peckinpah, y la del fantasmagórico duelo final) el producto resultante es, sin lugar a dudas, un SW que se puede y se debe ver si eres un verdadero fanático de este subgénero. Y más teniendo en cuenta que “Mannaja” —junto a “Keoma” y “California”— contribuyeron a echar el cierre de forma más que digna a un subgénero que jamás contó con demasiadas joyitas y sí, en cambio, con algunas de las peores pelis de la historia del cine.
Taylor
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7
11 de febrero de 2015
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
L’Arena

Siempre he dicho que existen tres tipos de SW: los de Leone, los buenos y los malos. “Salario para matar”, obviamente, es de los buenos. De los buenos, buenos. De los que suelen entrar en cualquier top-10 del mencionado subgénero sin despeinarse siquiera. Algo que no deja de tener bastante mérito tratándose de una familia —la del SW— con más de 500 miembros y encabezada por cinco pelis (los eurowesterns de Leone) cuyo liderazgo pocos se atreverían a discutir.

Dicho esto, concretar tal vez que cuando afirmo que “Salario para matar” es buena, buena lo digo, sin lugar a dudas, por varias razones. Primero, porque cumple a rajatabla y más que satisfactoriamente con las premisas básicas de cualquier SW que se precie. Premisas que todo adepto al eurowestern conoce a la perfección y que no pienso repetir una vez más. Y segundo —y fundamentalmente— porque la peli de Corbucci tiene una secuencia extraordinaria. Maravillosa. Sublime. Una secuencia que hubiera podido firmar el mismísimo Leone y que Corbucci, como alumno aventajado del romano, resuelve con incuestionable pericia y talento. Me estoy refiriendo, naturalmente, a la secuencia del duelo final en la plaza de toros a la que prefiero denominar como “l’arena”. Una denominación, a mi juicio, mucho más épica y memorable.

Añadir, tan sólo, que si la secuencia de “l’arena”, por sí sola, ya merece el visionado completo de esta peli también lo merece, obviamente, la partitura del maestro Ennio Morricone. Una pieza que, como no podía ser de otra forma, lleva por título “L’Arena” y que constituye, como no, el tema central de una de las mejores bandas sonoras del Spaghetti- Western.
Taylor
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