Lobos de Arga
2011 

5,1
6.326
Terror. Comedia
En 1910, en Arga, un pequeño pueblo gallego, una maldición cae sobre la malvada marquesa de Mariño: al cumplir los diez años, su hijo se convertirá en un hombre-lobo. Cien años después, Tomás, un escritor fracasado que es el último descendiente varón de los Mariño, regresa al pueblo convencido de que van a nombrarlo hijo adoptivo de Arga. (FILMAFFINITY)
8 de setiembre de 2013
8 de setiembre de 2013
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El realizador Juan Martínez Moreno nos presenta un film en el que intenta mezclar aspectos de terror y de comedia ambientando su historia en una tierra muy dada a la retranca: Galicia. Todo empieza cuando Tomás (Gorka Otxoa) vuelve a su pueblo a recibir un homenaje de sus paisanos. Pero en realidad éstos le estan esperando para otra cosa bien diferente, algo de lo que será consciente bien pronto, al mismo tiempo que descubrirá que su familia es objeto de una maldición de la que sólo su sangre puede evitar.
Tras un prólogo en el que parece contarnos una historia de licantropía ambientada en tierras gallegas, aparece la cara de Gorka Otxoa, y pocos después la de Carlos Areces. Este es el difícil equilibrio al que se enfrenta Martínez Moreno en este film. Es complicado tomarnos muy en serio lo que nos va a contar con protagonistas tan vinculados a la comedia. De esta forma, el realizador por lo menos consigue descolocarnos, ya que cuando llega la luna llena, hay sangre de verdad y en muchos tramos puede pasar perfectamente como una película de terror. Sin embargo, en ningún momento se sacude la ironía que destilan cada una de las situaciones. Sin contar pasajes claramente distendidos.
Tras un prólogo en el que parece contarnos una historia de licantropía ambientada en tierras gallegas, aparece la cara de Gorka Otxoa, y pocos después la de Carlos Areces. Este es el difícil equilibrio al que se enfrenta Martínez Moreno en este film. Es complicado tomarnos muy en serio lo que nos va a contar con protagonistas tan vinculados a la comedia. De esta forma, el realizador por lo menos consigue descolocarnos, ya que cuando llega la luna llena, hay sangre de verdad y en muchos tramos puede pasar perfectamente como una película de terror. Sin embargo, en ningún momento se sacude la ironía que destilan cada una de las situaciones. Sin contar pasajes claramente distendidos.

Director Juan Martínez Moreno
Un film que navega entre dos aguas suele estar condenado al fracaso, o peor en el mundo del cine: a la indiferencia. Pese a la voluntad de Gorka Otxoa, Carlos Areces, Secun de la Rosa o las apariciones de Manuel Manquiña o Carlos Zahera cuya presencia consigue elevar ligeramente el tono del film, e incluso pesa a superar con más imaginación que medios la presencia de licántropos en pantalla, el realizador no consigue pasar de enseñarnos un film para pasar el rato, de usar y tirar, sólo para fans de los cómicos Otxoa y Areces, y que sabe beneficiarse del "tono gallego" que destilan sus imágenes. Pero esto de combinar el terror con la comedia no es tarea nada sencilla, y Martínez Moreno no consigue ni hacernos reir, ni asustarnos.
26 de enero de 2016
26 de enero de 2016
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película comienza con un simpático inicio para dar paso a una comedia de terror un tanto irregular y poco original.
Cuenta con situaciones divertidas, pero poco a poco se van degenerando con chistes fáciles innecesarios y vergonzosos. Al protagonista, Gorka Otxoa, le arrebata el protagonismo cualquiera que pase por allí, tanto en la faceta cómica como interpretativa (perro incluido). Carlos Areces por una vez no resulta insoportable y hace un poco de gracia, mientras Secun de la Rosa no aporta nada, su personaje está para hacer bulto de forma forzada. En general, me quedo con cualquiera de los secundarios, aunque solo cuenten con apariciones esporádicas, antes que con los tres personajes principales.
Por otro lado, el guion va de más a menos y las inconsistencias argumentales no tardan en aparecer, pasando de una graciosa comedia ¨rural¨ de terror a una sucesión de tópicos y frases absurdas que zambullen la película en un mar de mediocridad.
Cuenta con situaciones divertidas, pero poco a poco se van degenerando con chistes fáciles innecesarios y vergonzosos. Al protagonista, Gorka Otxoa, le arrebata el protagonismo cualquiera que pase por allí, tanto en la faceta cómica como interpretativa (perro incluido). Carlos Areces por una vez no resulta insoportable y hace un poco de gracia, mientras Secun de la Rosa no aporta nada, su personaje está para hacer bulto de forma forzada. En general, me quedo con cualquiera de los secundarios, aunque solo cuenten con apariciones esporádicas, antes que con los tres personajes principales.
Por otro lado, el guion va de más a menos y las inconsistencias argumentales no tardan en aparecer, pasando de una graciosa comedia ¨rural¨ de terror a una sucesión de tópicos y frases absurdas que zambullen la película en un mar de mediocridad.

¿Lo mejor? El retrato del pueblo gallego chapado a la antigua no está mal. Tampoco los efectos especiales, estos lobishome tienen su encanto. ¿Lo peor? No sé si es lo peor o no, pero a mí me irrita eso de que cada vez que alguien está a punto de palmarla, aparezca otro alguien a salvar el día en el último momento. ¡Bienvenido al pueblo topicazo!.
A pesar de sus defectos tampoco es algo despreciable. El rato se pasa.
A pesar de sus defectos tampoco es algo despreciable. El rato se pasa.
23 de diciembre de 2019
23 de diciembre de 2019
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desenfadada, pasajera, descarada, despreocupada, divertida, ingeniosa, entretenida, peculiar y acertada producción que combina las clásicas historias de terror, con un toque de humor ligero y despreocupado con el que poder pasar un buen rato de entretenimiento con referencias a los clásicos del terror y suspense.
No esperes encontrar grandes interpretaciones, pero si buscas pasarlo bien sin romperte mucho la cabeza, ésta puede ser la elección ideal.
La película no es una maravilla, ni pretende serlo, pero se ajusta a lo que se espera de ella y no decepciona.
Presenta diversos puntos débiles, pero el humor y el tratamiento desenfadado, hacen que todo funcione estupendamente. Algunas escenas me han producido más de un susto y han conseguido que las disfrute entre risas. Algo que no siempre se consigue.
No esperes encontrar grandes interpretaciones, pero si buscas pasarlo bien sin romperte mucho la cabeza, ésta puede ser la elección ideal.
La película no es una maravilla, ni pretende serlo, pero se ajusta a lo que se espera de ella y no decepciona.
Presenta diversos puntos débiles, pero el humor y el tratamiento desenfadado, hacen que todo funcione estupendamente. Algunas escenas me han producido más de un susto y han conseguido que las disfrute entre risas. Algo que no siempre se consigue.
19 de abril de 2021
19 de abril de 2021
4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ambiciosa película española basada en reunir en una película un dream-team de estrellas del humor televisivo. En el plano general, la película pasó desapercibida (ignorada por la mayoría y aclamada por algún que otro crítico subvencionado) por tratar de trasplantar a la gran pantalla, sin más, un modelo exitoso en TV y, en mi plano particular, por la presencia del siempre estomagante Gorka Otxoa, un especialista en disparar tiros en el pie de todo aquello en lo que participa con su inoportuna verbosidad epistolar.
Al margen de lo poco que me gusta Gorka Otxoa como humorista y como actor, no termino de entender su manía de opinar de todo lo que huela a actualidad. O, mejor dicho, de opinar de todo y sorprenderse luego de que respondan, te critiquen, te corrijan o se enfadan contigo y, lo que es peor, de indignarse porque eso repercuta en tu trabajo. Y no es que el muchacho se esconda y dé alguna opinión esporádica en medio de una entrevista de cuatro páginas en “Cinemanía”, no, el chaval escribe lo que le brota cuando le brota en esa selva sin ley que es Twitter. ¿Un caso de ingenuidad congénita? ¿Un ejemplo de la juventud actual que creer saberlo todo, tener derecho a todo y la obligación de educar socialmente a todo el mundo? Pues probablemente sea una mezcla ser ambos conceptos, pero teniendo en cuenta que (años arriba, años abajo) el chaval es de mi quinta y que recibió una educación similar a la mía, donde familia y profesores te enseñaban conceptos (ahora controvertidos) como que para conseguir algo hay que esforzarse, que siempre hay alguien más listo que tú o que las cosas hay que pensarlas antes de decirlas o hacerlas, me inclino a pensar que se trata de ese extraño virus que afecta a muchos artistas que, a poco que adquieran algo de notoriedad, desarrollan una conciencia social que les lleva a posicionarse públicamente a favor de las modas de ideológicas del momento.
Al margen de lo poco que me gusta Gorka Otxoa como humorista y como actor, no termino de entender su manía de opinar de todo lo que huela a actualidad. O, mejor dicho, de opinar de todo y sorprenderse luego de que respondan, te critiquen, te corrijan o se enfadan contigo y, lo que es peor, de indignarse porque eso repercuta en tu trabajo. Y no es que el muchacho se esconda y dé alguna opinión esporádica en medio de una entrevista de cuatro páginas en “Cinemanía”, no, el chaval escribe lo que le brota cuando le brota en esa selva sin ley que es Twitter. ¿Un caso de ingenuidad congénita? ¿Un ejemplo de la juventud actual que creer saberlo todo, tener derecho a todo y la obligación de educar socialmente a todo el mundo? Pues probablemente sea una mezcla ser ambos conceptos, pero teniendo en cuenta que (años arriba, años abajo) el chaval es de mi quinta y que recibió una educación similar a la mía, donde familia y profesores te enseñaban conceptos (ahora controvertidos) como que para conseguir algo hay que esforzarse, que siempre hay alguien más listo que tú o que las cosas hay que pensarlas antes de decirlas o hacerlas, me inclino a pensar que se trata de ese extraño virus que afecta a muchos artistas que, a poco que adquieran algo de notoriedad, desarrollan una conciencia social que les lleva a posicionarse públicamente a favor de las modas de ideológicas del momento.

Innegablemente, como todo el mundo, Gorka tiene todo el derecho a decir lo que quiera cuando quiera. Pero claro, también el público está en su derecho de responder como considere oportuno, ya sea absteniéndose de pagar por ver su arte o valorando negativamente sus creaciones. Aquí hay dos matices que siempre me gusta sacar a la luz. El primero, que hay mucha facilidad para llamar boicot a lo que simplemente es una decisión comercial: a diez euros la entrada en un multicine con quince o veinte opciones, decantarse por otra película en lugar de la que tiene en primer plano de su cartel promocional a un tío que dice cosas polémicas puede ser interpretado, sencillamente, como maximiar el rendimiento de la inversión. Lo segundo, que la calidad de una película tiene que ser incuestionable como para resultar inmune al malestar que puedan despertar las declaraciones extracinematográrficas de uno de sus protagonistas. No creo que nadie cuestione que si el amigo Gorka protagonizara el “Episodio VIII” de “Star Wars” o la nueva secuela de “Juego de Tronos”, no habría repercusión en taquilla por mucho que Gorka hablara a favor del acercamiento de presos etarras al País Vasco, estuviera a favor de los indultos a los políticos presos catalanes o retuiteara todo lo que hay en la red en contra de Ayuso.

Desgraciadamente, para él, participa en obras de escaso recorrido extremadamente vulnerables al qué dirán, como esta “Lobos de Arga”. Una desafortunada mezcla entre comedia sin gracia y película simple, tirando a cutre, de esas que suelen venir firmadas por por guionistas y productoras de programas de humor televisivos que debutan en el cine pensando que lo que funciona en un formato tiene necesariamente que funcionar en otro. El trastazo suele ser inevitable y se caracteriza por ver a los protagonistas, acostumbrados al guiño cómplice que te permite la TV tras un comentario demagógico y a la red de la risa enlatada, mirando a cámara con las poses y muecas con las que firman habitualmente sus gags dejando silencios para aplausos y risas que no llegan. Todo alrededor de una idea, una maldición en un pueblo, que podría dar buenos resultados si hubiese sido trabajada a conciencia y entendiendo que el cine tiene unas normas que hay que cumplir, como la de no suponer que el espectador tiene que conocer partes de la historia que no cuentas, que no puedes saltar de escena en escena como de sketch en sketch y que aunque tengas un protagonista muy gracioso con el que te rías cada semana al verle poner cara de pánfilo en el gag del policía patoso, no puedes basar el elemento cómico de tu película en acabar con esa cara cada escena. Ni aunque tengas a Mr. Bean en el reparto, que no es el caso.
Lenta, avanza a trompicones aburriendo y sin ninguna gracia, de la manera más anticlimática posible. ¿Algo bueno? Que el reparto, haciendo un claro esfuerzo de decoro -porque se les nota que ganas no les faltaban-, se abstuvo de hacer chistes sobre Aznar o el Prestige. Sólo por eso voy a ahorrarme el catalogarla como truño.
Lenta, avanza a trompicones aburriendo y sin ninguna gracia, de la manera más anticlimática posible. ¿Algo bueno? Que el reparto, haciendo un claro esfuerzo de decoro -porque se les nota que ganas no les faltaban-, se abstuvo de hacer chistes sobre Aznar o el Prestige. Sólo por eso voy a ahorrarme el catalogarla como truño.
4 de noviembre de 2012
4 de noviembre de 2012
3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al terminar la película sólo pude pensar en que acababa de ver una mezcla entre La noche de Walpurgis y Buenas noches señor monstruo. No me esperaba mucho de ella y mucho no me dio. Para pasar un rato viendo una españolada de esas que hacía años no me tragaba. Si se hubiera rodado en los 80 la habrían protagonizado una pandilla de niños, probablemente de un grupo musical de esos que se estilaban por esos años, pero se rodó en el 2011(aunque me cueste creerlo) y esos niños han crecido hasta convertirse en un grupo de amigos salidos del Club de la comedia. Los chistes no funcionan, las actuaciones son de chiste, los efectos especiales son más bien defectos espaciotemporales( por lo de parecer más de los 80 que de ahora) y la trama; de historieta de críos(pero de hace 40 años, que las de los de ahora van por otros derroteros). Vamos, un anacronismo en toda regla.
Lo único que me hizo aguantarla e incluso lanzarme a escribir una crítica es algo que despertó en mí su atmósfera; esa Galicia rústica de leyendas y meigas que me hizo soñar con la gran película que aún está por rodarse allí; y el personaje de Luis Zahera genial como guardia civil.
Lo único que me hizo aguantarla e incluso lanzarme a escribir una crítica es algo que despertó en mí su atmósfera; esa Galicia rústica de leyendas y meigas que me hizo soñar con la gran película que aún está por rodarse allí; y el personaje de Luis Zahera genial como guardia civil.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
¿Por qué esa Intro en plan cómic del Víbora explicando el origen de la maldición en el minuto 1?, cuando además a lo largo de la película vuelve a ser explicada de nuevo.
¿Por qué todos los lobos tienen el mismo disfraz?; no hay nada que los diferencie. ¿Tanto costaba personalizarlos un poco?
¿Por qué todos los lobos tienen el mismo disfraz?; no hay nada que los diferencie. ¿Tanto costaba personalizarlos un poco?
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