Los Meyerowitz: La familia no se elige (Historias nuevas y selectas)
2017 

6,0
6.670
Drama. Comedia
Los tres hijos, ya adultos, de un arisco artista neoyorquino se enfrentan a la difícil relación que tienen con su padre y entre ellos. La familia tenía a sus miembros separados, pero se reúnen para un evento que celebra la obra artística de su padre. Allí surgirán conflictos familiares. (FILMAFFINITY)
10 de febrero de 2018
10 de febrero de 2018
20 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
Antes de verla sabía que no me iba a gustar, pero he aprendido a confiar en mí, y a la vez, a... no hacerlo. La mayoría no me equivoco, y en esta acerté, porque nos encontramos con una de esas películas que les encantan a los pedantes, para poder hablar de sus complejidades y afirmarse en su pedestal, lugar donde el resto no alcanzamos. A Dustin Hoffman le dieron un caramelito, con este papel... Los personajes de su estilo suelen seducir al espectador; el toque de comedia está logrado en algunas escenas, pero en su mayoría, pasan para no quedarse.
Busqué en ella lo de siempre: Entretenimiento, emoción, y que se me despierte algo... Pero lamento decir que en The Meyerowitz Stories, no lo he hallado.
Busqué en ella lo de siempre: Entretenimiento, emoción, y que se me despierte algo... Pero lamento decir que en The Meyerowitz Stories, no lo he hallado.
20 de noviembre de 2017
20 de noviembre de 2017
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cómo suele ser dinámica cada curso, durante los meses de otoño e invierno me afano por ver todas las películas que se programaron en Secciones Oficiales y paralelas del último Festival de Cannes. Y en este 2017, iniciando una tendencia que está llamada a confirmarse no en la ciudad gala pero sí en los premios americanos y demás certámenes, también hay que buscarlas en plataformas de suscripción online como Netflix. Por primera y única vez en la Historia dos películas de Netflix compitieron por la Palma de Oro: la muy grata Okja de Bong Joon-Ho y la que nos ocupa, el dramedia familiar The Meyerowitz Stories, dirigida por Noah Baumbach. Al igual que aquella, recibió críticas desiguales durante el festival pero muy positivas fuera del contexto del mismo. La primera llegó en junio, para la segunda hubo que esperar hasta octubre. Si no soy un seguidor de Baumbach, del que lo poco que vi no me enamoró, el interesante reparto escogido y el aspecto visual de la película me hicieron desarrollar una evidente curiosidad. Si sumamos su recorrido festivalero y aplauso crítico, tuve claro que había que procurar verla por mucho que nunca llegase a una sala de cine. Por lo que un mes después de su llegada a Netflix, la degusté desde la comodidad del hogar. Y la película que visioné fue una tremendamente satisfactoria obra. Si bien no es perfecta, pues no está ajena a convencionalismos y a ritmos acelerados que alejan del filme el muro de lo realista, no fascina pero sí gratifica y apela a nuestros sentimientos de manera efectiva.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Harold Meyerowitz (un estupendo Dustin Hoffman, tan divertido como antipático) es un escultor neoyorquino caído en el olvido y sumido en una decrépita vejez. En sus días de jubilación con su cuarta esposa, la alcohólica Maureen (Emma Thompson), recibe con regularidad la visita y cuidado de sus hijos de distintas madres. Uno de ellos, el exitoso hombre de negocios Mathew (un Ben Stiller que es el eslabón interpretativo más débil de la cadena), fue siempre el ojo bonito de papá, mientras que Danny (un entregado Adam Sandler) y la demente Jean (una algo sobreactuada Elizabeth Marvel) prácticamente se educaron a sí mismos. Décadas después, los tres siguen heridos y rencorosos hacia un padre egoísta al que sólo se puede redimir revalorizando su escasa obra artística. Un detallado retrato de una familia fragmentada, disfuncional, de hermanos marcados, envidiosos, fracasados emocional o profesionalmente. Una tragicomedia negra que hace reír mientras reflexiona con gravedad dramática sobre el cráter de desolación que la personalidad arrolladora de Harold ha creado a su alrededor, un grúpulo mal cosido de individuos necesitados de amor y reconocimiento. Una crítica melancólica hacia la figura del éxito deshumanizado, el artista fracasado y un mal amueblamiento de personalidades en la infancia. Mención aparte merece la excelente partitura de Randy Newman, tan vibrante como triste y tierna, melancólica y trascendental a la hora de marcar el tono del filme. Una rauda comedia de nervio, voz en grito, gag llevado al extremo físico y frases interrumpidas al cambiar de escena que poco a poco va dando más peso al drama personal de los Meyerowitz. El reparto hace un gran trabajo, demostrando que son todos ellos estupendos actores que dan lo mejor de sí con un buen material entre manos. Y todo fluye gracias al guión de Baumbach, que inunda su trama en continuo movimiento de afilado diálogo que provoca la carcajada a la vez que describe personajes con detalle. A través de capítulos interconectados, conocemos las relaciones del padre con cada uno de sus hijos y las diferencias y rencores que se guardan entre ellos. Fotografiado con grato grano cinematográfico, el filme es un drama eminentemente cinematográfico con mucho alma y mensaje, que deja un poso dulce tras un visionado amargo pese a la sonrisa.

Ben Stiller, Adam Sandler & Elizabeth Marvel
Paradójicamente, su personal apuesta tonal provoca que la película no llegue a exceder plenamente ni como comedia ni como drama. Su comedia es llevada en ocasiones a tal retruécano que impide que lleguemos del todo a creer que estemos viendo una realidad en lugar de a unos actores declamando un guión ingenioso. Y si la primera media hora es excelente, el filme, largo en demasía, pierde fuerza en su mitad conforme los personajes se reúnen y directamente se gritan los problemas a la cara, perdiendo el efecto sorpresa y la originalidad y frescura formal por un desarrollo argumental convencional. De todas maneras, pocas películas en tiempos recientes han logrado tanto calado dramático sin perder un ápice de lo cómico.
Hilarante, amarga y sagaz, la tierna The Meyerowitz Stories es la enésima prueba de que no hay que buscar Cine sólo en la gran pantalla, y debemos mirar de reojo a Netflix continuamente.
Hilarante, amarga y sagaz, la tierna The Meyerowitz Stories es la enésima prueba de que no hay que buscar Cine sólo en la gran pantalla, y debemos mirar de reojo a Netflix continuamente.
28 de marzo de 2020
28 de marzo de 2020
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Supongo que el que es seguidor del director, el que sea seguidor quizás de Adam Sandler también (porque de todo tiene que haber) o el más fiel crítico de sofá dispuesto a tragarse todo lo que se produce en la actualidad, llegará a "The Meyerowitz Stories" con una ilusión que en comparación con la mía debe estar multiplicada por el infinito. Vaya, yo he llegado aquí por Dustin Hoffman y creo que mi disposición era la natural, un espectador átono sin prejuicios, imparcial y con ganas de ver algo diferente. Y lo que he visto es tan olvidable que creo que la semana que viene no recordaré ni cuántos hijos tenía ese escultor ni cuántas mujeres y divorcios.
No es que falte pasión, es que le falta incluso la intención de tenerla, es decir, si a esa gente le pinchas no le sale sangre, son unos tristes reprimidos, con un resentimiento insano hacia el padre en concreto y por la vida en general. Por cierto, he visto en el cine padres mucho más cabrones que Hoffman como para echarle en cara nada. Por poner un ejemplo peripatético señalaré la bronca que tienen los dos hermanastros revolcándose en ese césped recién cortado y haciendo unas croquetas lamentables por el suelo, dos bofetadas mal dadas (acaso ni eso) y tres empujones. Será que son otra generación, tal vez de haber crecido en los suburbios se dan de navajazos, tal vez por eso entran en un restaurante y no les importa pedir solomillo de sesenta dólares, vender una propiedad, hacer arte que sólo entienden alrededor y dentro de su círculo y vivir la vida yankee que tanto despreciamos algunos.
No es que falte pasión, es que le falta incluso la intención de tenerla, es decir, si a esa gente le pinchas no le sale sangre, son unos tristes reprimidos, con un resentimiento insano hacia el padre en concreto y por la vida en general. Por cierto, he visto en el cine padres mucho más cabrones que Hoffman como para echarle en cara nada. Por poner un ejemplo peripatético señalaré la bronca que tienen los dos hermanastros revolcándose en ese césped recién cortado y haciendo unas croquetas lamentables por el suelo, dos bofetadas mal dadas (acaso ni eso) y tres empujones. Será que son otra generación, tal vez de haber crecido en los suburbios se dan de navajazos, tal vez por eso entran en un restaurante y no les importa pedir solomillo de sesenta dólares, vender una propiedad, hacer arte que sólo entienden alrededor y dentro de su círculo y vivir la vida yankee que tanto despreciamos algunos.

Vaya, he escrito demasiado, el coronavirus ataca en las calles y a fecha de hoy el confinamiento parece estar lejos de su final. Hay que ver cine de todo tipo, incluido el olvidable. Ah, al menos es cine de autor que no mueve y remueve la cámara al estilo 'operario con síntomas de Parkinson avanzado' (ya sabía yo que algo bueno tenía que destacar)...
9 de noviembre de 2017
9 de noviembre de 2017
7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Adam Sandler y Ben Stiller , se les ven que actúan , interpretan un personaje , la interpretación maravillosa de Dustin Hoffman , una película de matices existenciales , una película que hace razonar lo que es la vida en familia, exactamente que es ser un padre, conmueve por ratos , por ratos no reímos de lo irónica que es la vida, a veces lo complicado que podemos a llegar ser los seres humanos , es una película triunfal en todo los sentidos filosóficos que es en realidad el arte, o exactamente de lo que creemos , un misterio milenario, todos creemos que es belleza, o no si tu deseo es razonar sobre, la familia , el ser padre, el ser artista, serlo y no querer serlo , no hace razonar sobre todo ello... y por supuesto ver actuar verdaderamente a Adam Sandler y Ben Stiller.... le doy 10 de 10 por lo despierta esta hermosa película .
17 de diciembre de 2017
17 de diciembre de 2017
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
No se si será por el delicado tema de su pasado, pero parece que hay un grupo de gente en Hollywood que ya quiere jubilar a Woody Allen y, para ello, han encontrado sustituto. De esta manera, se dice y se comenta que Noah Baumbach es el próximo Woody Allen. Y bueno, vale, puedo ver alguna similitud pero yo creo que el señor Allen no haría una película tan plana y aburrida.
Y no es que sea una película de mala calidad. De hecho, tiene sus cosas, ciertos diálogos inteligentes y una cierta mirada al art business que da para una buena conversación tras el visionado del film, pero vamos, para aquellos que no son muy de irse a los trasfondos de las trastiendas de las películas es simplemente una historia aburrida sobre una familia con un padre peculiar. Mezclen eso y un reparto, literalmente, estelar y NO te sale una película de Woody Allen. Prueben con la siguiente, a ver.
Y no es que sea una película de mala calidad. De hecho, tiene sus cosas, ciertos diálogos inteligentes y una cierta mirada al art business que da para una buena conversación tras el visionado del film, pero vamos, para aquellos que no son muy de irse a los trasfondos de las trastiendas de las películas es simplemente una historia aburrida sobre una familia con un padre peculiar. Mezclen eso y un reparto, literalmente, estelar y NO te sale una película de Woody Allen. Prueben con la siguiente, a ver.
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