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Miniserie
2024Abi Morgan (Creadora), Lucy Forbes
7
5 de junio de 2024
5 de junio de 2024
15 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Para empezar diré que la actuación de Benedict Cumberbatch es soberbia. Es casi perfecta. Guion que le entregues guion que convierte en espectáculo.
La serie tiene un ambiente que muy bien conseguido. Una Nueva York sucia y corrompida y donde nada es como parece en un principio. La serie se centra en cinco-siete calles, que van evolucionando a lo largo de la serie y donde vas descubriendo los trapos sucios que esconden.
La serie tiene algo que te engancha, pero a la vez no. Me explico. Creo que la serie en algunos momentos se olvida de sus personajes y se centra más en una trama secundaria, que en algunos instantes no es que importe demasiado. Y con respecto a la trama principal, le faltó algo de chispa en mi opinión, no termina de despegar y algunas ideas se sienten difusas y desaprovechadas. La serie engancha porque quieres saber en todo momento que ha ocurrido con el niño desaparecido.
Destacar aparte de Benedict las actuaciones de todo el reparto que en mayor o menor medida cumplen con el cometido.
Si eres fan de los thrillers y sobre todo de Benedict, es una serie que tienes que ver.
Yo sobre todo destaco la recreación de los 80, que está muy bien lograda y consigue transportarte a esos años con gran exactitud, mostrando tanto el lado positivo como los abusos de la época.
La serie tiene un ambiente que muy bien conseguido. Una Nueva York sucia y corrompida y donde nada es como parece en un principio. La serie se centra en cinco-siete calles, que van evolucionando a lo largo de la serie y donde vas descubriendo los trapos sucios que esconden.
La serie tiene algo que te engancha, pero a la vez no. Me explico. Creo que la serie en algunos momentos se olvida de sus personajes y se centra más en una trama secundaria, que en algunos instantes no es que importe demasiado. Y con respecto a la trama principal, le faltó algo de chispa en mi opinión, no termina de despegar y algunas ideas se sienten difusas y desaprovechadas. La serie engancha porque quieres saber en todo momento que ha ocurrido con el niño desaparecido.
Destacar aparte de Benedict las actuaciones de todo el reparto que en mayor o menor medida cumplen con el cometido.
Si eres fan de los thrillers y sobre todo de Benedict, es una serie que tienes que ver.
Yo sobre todo destaco la recreación de los 80, que está muy bien lograda y consigue transportarte a esos años con gran exactitud, mostrando tanto el lado positivo como los abusos de la época.
25 de octubre de 2025
25 de octubre de 2025
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
En un panorama saturado de thrillers psicológicos y películas de terror que parecen reciclar fórmulas, Good Boy se presenta como una propuesta original y atrevida. Su mayor acierto radica en la perspectiva desde la que está narrada: la de un perro. Una elección tan arriesgada como brillante, que dota a la cinta de un enfoque perturbador.
La dirección se atreve a jugar con los códigos del género, trasladando la mirada inocente, instintiva y a la vez emocionalmente compleja del animal a una experiencia visual casi sensorial. No es solo una cámara que observa desde abajo o que sigue a su dueño con fidelidad; es una lente que traduce la psicología canina en una narrativa cinematográfica. Desde el movimiento tembloroso de la cámara hasta el uso de desenfoques para representar la confusión del perro, todo está diseñado para que el espectador sienta —más que entienda— lo que significa ser “el mejor amigo del hombre” en un contexto que roza lo siniestro. Me encantó.
La dirección se atreve a jugar con los códigos del género, trasladando la mirada inocente, instintiva y a la vez emocionalmente compleja del animal a una experiencia visual casi sensorial. No es solo una cámara que observa desde abajo o que sigue a su dueño con fidelidad; es una lente que traduce la psicología canina en una narrativa cinematográfica. Desde el movimiento tembloroso de la cámara hasta el uso de desenfoques para representar la confusión del perro, todo está diseñado para que el espectador sienta —más que entienda— lo que significa ser “el mejor amigo del hombre” en un contexto que roza lo siniestro. Me encantó.

El perro protagonista ofrece, paradójicamente, una de las mejores actuaciones del año. Es impresionante cómo logra transmitir emociones complejas sin una sola línea de diálogo: la lealtad, el miedo, la tristeza, incluso la duda. En cada mirada y movimiento hay una historia. Indy me robó el corazón
La trama, aunque ingeniosa y con un trasfondo claramente metafórico, cae en cierta repetitividad. La película, de corta duración, insiste a veces en los mismos recursos visuales o emocionales, como si no terminara de confiar en la fuerza de su propia idea. Sin embargo, la metáfora sobre la obediencia, la dependencia emocional y el amor incondicional, está llevada con una precisión admirable. Good Boy no solo cuenta una historia de terror; reflexiona sobre la naturaleza del vínculo humano con los animales, y por extensión, sobre nuestra necesidad de sentirnos amados, incluso cuando todo parece desmoronarse.
En conjunto, Good Boy es una rareza dentro del género. Una película que, sin necesidad de grandes giros o sustos gratuitos, se atreve a hablar de la naturaleza humana desde los ojos de quien nos observa sin juzgarnos: un perro. Su originalidad, su enfoque emocional y su crudeza simbólica la convierten en una obra digna de ser vista y comentada, incluso cuando no alcanza la perfección.
La trama, aunque ingeniosa y con un trasfondo claramente metafórico, cae en cierta repetitividad. La película, de corta duración, insiste a veces en los mismos recursos visuales o emocionales, como si no terminara de confiar en la fuerza de su propia idea. Sin embargo, la metáfora sobre la obediencia, la dependencia emocional y el amor incondicional, está llevada con una precisión admirable. Good Boy no solo cuenta una historia de terror; reflexiona sobre la naturaleza del vínculo humano con los animales, y por extensión, sobre nuestra necesidad de sentirnos amados, incluso cuando todo parece desmoronarse.
En conjunto, Good Boy es una rareza dentro del género. Una película que, sin necesidad de grandes giros o sustos gratuitos, se atreve a hablar de la naturaleza humana desde los ojos de quien nos observa sin juzgarnos: un perro. Su originalidad, su enfoque emocional y su crudeza simbólica la convierten en una obra digna de ser vista y comentada, incluso cuando no alcanza la perfección.

Porque, al final, como en toda buena fábula disfrazada de terror, Good Boy nos recuerda que los monstruos más peligrosos no siempre tienen colmillos. A veces, ese monstruo es el propio destino de la vida.
16 de enero de 2026
16 de enero de 2026
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vaya barbaridad y que diferente propuesta es, con respecto a su antecesora.
Es la película más diferente de toda la saga y aún así, es una experiencia extraordinaria que recomiendo ver en una sala de cine.
Jamás han hecho una cosa como esta en el género de zombies. Es única. Es especial.
Es extraña, experimental y grotesca. De lo más extravagante que he visto últimamente en una sala de cine.
Entras queriendo una cosa, y sales habiendo visto otra muy diferente y que te funciona (aunque no del todo)
Ralph Fiennes se marca un papel histórico (incluyendo papel musical) y Jack O'Connell está desatado con un personaje diabólico y muy violento.
Abandona por completo factores que hicieron grande a su anterior entrega como la tensión y el suspense, para ahondar en temas como la religión, la esperanza y la filosofía, en una realidad que ya ha olvidado definitivamente como era la humanidad. Me ha gustado mucho ese apartado, aunque hayan escenas que sobran y no terminen de funcionar.
Es la película más diferente de toda la saga y aún así, es una experiencia extraordinaria que recomiendo ver en una sala de cine.
Jamás han hecho una cosa como esta en el género de zombies. Es única. Es especial.
Es extraña, experimental y grotesca. De lo más extravagante que he visto últimamente en una sala de cine.
Entras queriendo una cosa, y sales habiendo visto otra muy diferente y que te funciona (aunque no del todo)
Ralph Fiennes se marca un papel histórico (incluyendo papel musical) y Jack O'Connell está desatado con un personaje diabólico y muy violento.
Abandona por completo factores que hicieron grande a su anterior entrega como la tensión y el suspense, para ahondar en temas como la religión, la esperanza y la filosofía, en una realidad que ya ha olvidado definitivamente como era la humanidad. Me ha gustado mucho ese apartado, aunque hayan escenas que sobran y no terminen de funcionar.

Ralph Fiennes
El papel de los infectados está reducido a un segundo e incluso tercer plano, perdiendo protagonismo, excepto con la búsqueda de una cura por parte del doctor interpretado por Fiennes.
Hay comedia negra, hay escenas horripilantes y dantescas que hacen que te incomodes mientras las estas viendo, y vives un viaje repleto de miedo y esperanza, como Alfie, que aquí tiene un papel secundario, pero que la película no se olvida, de que este es su viaje, y nosotros viajamos con él.
La última escena eleva el hype por lo que está por llegar, demostrando que esta franquicia ha llegado para quedarse.
Será recordada por mucho tiempo y va a dividir a mucha gente.
Hay comedia negra, hay escenas horripilantes y dantescas que hacen que te incomodes mientras las estas viendo, y vives un viaje repleto de miedo y esperanza, como Alfie, que aquí tiene un papel secundario, pero que la película no se olvida, de que este es su viaje, y nosotros viajamos con él.
La última escena eleva el hype por lo que está por llegar, demostrando que esta franquicia ha llegado para quedarse.
Será recordada por mucho tiempo y va a dividir a mucha gente.
4 de diciembre de 2025
4 de diciembre de 2025
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Train Dreams (2025) es una de esas películas que parecen hablar en voz baja, pero que te calan hondo sin pedir permiso. La adaptación de Clint Bentley abraza el espíritu contemplativo del texto de Denis Johnson y lo convierte en un viaje íntimo por la vida de Robert Grainier, un hombre que avanza como quien arrastra un silencio antiguo. Desde los primeros minutos se siente que la película quiere más observar que explicar, y quizá ahí está su magia. Te deja respirar dentro de ella, como si el tiempo se dilatara entre los raíles y la nostalgia.
Lo que más me ha sorprendido —y enamorado, la verdad— es la actuación principal de Joel Edgerton. Hace un trabajo de esos que no necesitan levantar la voz para llevarse la película entera. Su Grainier es un hombre roto, sí, pero también alguien que busca agarrarse a lo poco que tiene sin dramatizarlo. Hay una verdad muy humana en su forma de mirar el mundo, una contención que dice más que cualquier monólogo, y creo que es ahí donde la película encuentra su corazón: en esa expresión mínima que contiene un universo entero.
Lo que más me ha sorprendido —y enamorado, la verdad— es la actuación principal de Joel Edgerton. Hace un trabajo de esos que no necesitan levantar la voz para llevarse la película entera. Su Grainier es un hombre roto, sí, pero también alguien que busca agarrarse a lo poco que tiene sin dramatizarlo. Hay una verdad muy humana en su forma de mirar el mundo, una contención que dice más que cualquier monólogo, y creo que es ahí donde la película encuentra su corazón: en esa expresión mínima que contiene un universo entero.

Joel Edgerton & Kerry Condon
La fotografía es otro de los pilares que sostienen el viaje. Adolpho Veloso consigue que cada plano parezca un recuerdo, un fragmento de algo que ya se perdió. La luz crepuscular, los bosques envueltos en humo, los trenes cortando la quietud… todo está rodado con un respeto enorme por el paisaje emocional del protagonista. Hay momentos —especialmente en las escenas nocturnas o cuando el film se abre a la naturaleza— que rozan lo pictórico, como si la cámara quisiera dejarnos atrapados ahí un segundo más. La música acompaña sin invadir, ayudando a crear esa sensación de eco interior que la película persigue.
En conjunto, Train Dreams me ha dejado con esa mezcla tan bonita de melancolía y satisfacción que pocas películas logran. No es una obra redonda, quizá porque a veces se queda demasiado cómoda en su tono contemplativo, pero sus mejores momentos son realmente poderosos. Para mí es un 7 sólido, un film que recomiendo sin dudar si te gusta el cine que se toma su tiempo, el cine que mira más al alma que al conflicto. Y, sobre todo, es una muestra de cómo una actuación y una fotografía bien afinadas pueden convertir una historia pequeña en algo que se queda contigo mucho después de los créditos.
En conjunto, Train Dreams me ha dejado con esa mezcla tan bonita de melancolía y satisfacción que pocas películas logran. No es una obra redonda, quizá porque a veces se queda demasiado cómoda en su tono contemplativo, pero sus mejores momentos son realmente poderosos. Para mí es un 7 sólido, un film que recomiendo sin dudar si te gusta el cine que se toma su tiempo, el cine que mira más al alma que al conflicto. Y, sobre todo, es una muestra de cómo una actuación y una fotografía bien afinadas pueden convertir una historia pequeña en algo que se queda contigo mucho después de los créditos.
4
25 de mayo de 2024
25 de mayo de 2024
7 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Otra vez Netflix aboga por una trama mil veces vista, con algunos giros interesantes pero que no funcionan del todo. Actuaciones que convencen para lo necesario y unos aspectos técnicos muy justos
Atlas es otro ejemplo de una película genérica de Netflix que no innova en nada y que ves venir nada más empezar la película, salvo por algunas sorpresas
Jennifer López ofrece una actuación justa, donde siempre se espera más de ella. Simu Liu por el contrario, sorprende como villano y te deja con ganas de más, ya que se siente algo desaprovechado
El CGI o efectos visuales son realmente justos y muchas veces se le ve el cartón, creando la sensación de lo que estás viendo, no se sienta real y por ello, poco creíble
Atlas es una película para pasar el rato y una vez terminada te olvidarás de ella. Una película más en el extenso catálogo de Netflix
Atlas es otro ejemplo de una película genérica de Netflix que no innova en nada y que ves venir nada más empezar la película, salvo por algunas sorpresas
Jennifer López ofrece una actuación justa, donde siempre se espera más de ella. Simu Liu por el contrario, sorprende como villano y te deja con ganas de más, ya que se siente algo desaprovechado
El CGI o efectos visuales son realmente justos y muchas veces se le ve el cartón, creando la sensación de lo que estás viendo, no se sienta real y por ello, poco creíble
Atlas es una película para pasar el rato y una vez terminada te olvidarás de ella. Una película más en el extenso catálogo de Netflix
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