Verano del 85
2020 

6.5
3,370
Drama. Romance
¿Con qué sueñas cuando tienes 16 años y viven en un pequeño pueblo de la costa de Normandía en los años 80? ¿Con tener un mejor amigo? ¿Con hacer un pacto de amistad que dure para siempre? ¿Con correr mil aventuras en barco y en moto? O quizás sueñas con la muerte... Las vacaciones de verano acaban de comenzar y esta historia cuenta cómo Alexis empieza a crecer. (FILMAFFINITY)
22 de junio de 2025
22 de junio de 2025
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El siempre confiable François Ozon vuelve a demostrar su talento tras las cámaras al elevar una historia que podría ser otra más en una memorable de ver y sentir. Es la forma de dirigir, de filmar las escenas y de crear esa atmósfera, viciada y vital, lo que hacen de "Verano del 85" una hermana menor de "A pleno sol".
"Verano del 85" capta las emociones como sólo el cine francés sabe hacer, destacándose mucho más eso que la historia en sí. Ese considero el mayor talento de nuestros vecinos, ellos cogen cualquier cosa y la convierten en algo digno, interesante y siempre ligeramente perturbador, pues cierto es que, aquí, la relación protagonista surge casi de la nada, algunos personajes actúan de un modo demasiado dramático y su tramo final, lo peor de la cinta, traspasa toda exageración*(1).
No obstante, te quedas con lo otro. Con esas playas, intuyo, del norte de Francia, que recuerdan a mi amado San Sebastián, con esa estética ochentera aún imposible de superar, con esa sensación de juventud impetuosa, de primeras veces, de amores furtivos e asimétricos, de bañeras inmensas y posters de "De repente, el último verano". Ese aura de fatalidad tan intrínseca.
"Verano del 85" capta las emociones como sólo el cine francés sabe hacer, destacándose mucho más eso que la historia en sí. Ese considero el mayor talento de nuestros vecinos, ellos cogen cualquier cosa y la convierten en algo digno, interesante y siempre ligeramente perturbador, pues cierto es que, aquí, la relación protagonista surge casi de la nada, algunos personajes actúan de un modo demasiado dramático y su tramo final, lo peor de la cinta, traspasa toda exageración*(1).
No obstante, te quedas con lo otro. Con esas playas, intuyo, del norte de Francia, que recuerdan a mi amado San Sebastián, con esa estética ochentera aún imposible de superar, con esa sensación de juventud impetuosa, de primeras veces, de amores furtivos e asimétricos, de bañeras inmensas y posters de "De repente, el último verano". Ese aura de fatalidad tan intrínseca.

Benjamin Voisin & Félix Lefebvre
Benjamin Voisin se erige como una suerte de Alain Delon contemporáneo. Nuestro Tom Ripley. Carismático, libérrimo y pagado de sí mismo, le odias y le deseas por lo mismo, sin elección. Félix Lefebvre construye un buen protagonista, cuyo arco es francamente vistoso. La tercera en discordia es una estupenda Valeria Bruni Tedeschi, una afable e inestable madre a lo Tennessee Williams.
El cine americano podrá ahogarse en secuelas, precuelas y demás lelezas, el español seguir siendo cobarde y pusilánime, el inglés excesivamente artificioso y el asiático o el sudamericano demasiado lejano para uno, pero siempre nos quedará el cine francés, cargado de erotismo salvaje, emociones profundas y ambientes irresistibles.
El cine americano podrá ahogarse en secuelas, precuelas y demás lelezas, el español seguir siendo cobarde y pusilánime, el inglés excesivamente artificioso y el asiático o el sudamericano demasiado lejano para uno, pero siempre nos quedará el cine francés, cargado de erotismo salvaje, emociones profundas y ambientes irresistibles.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
*(1) ¿Por qué Alexis iba a tener la menor culpa cuando fue David quién le trató mal, quién lo dejó de un día para otro y quién conducía la moto?
9 de octubre de 2020
9 de octubre de 2020
13 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
La cita directa en Verano del 85 a la relación entre Paul Verlaine y Rimbaud pone de manifiesto el interés de François Ozon por trascender el subgénero al que rápidamente encasillarán a su película: el de encuentros fugaces que perviven en la memoria, como Breve Encuentro, In the mood for love, Antes del amanecer o Call Me by Your Name.
En especial esta última. Un film con el que tiene claras concomitancias, tanto en el relato de un amor homosexual imposible como en las estéticas cursis. La gran diferencia aquí estriba en que mientras que las imágenes de Guadagnino parecían pagar cara la filiación publicitaria del director, las de Ozon conectan con una verdadera sensibilidad gay. Al menos eso cree este espectador heterosexual, que empezó por esta razón prefiriendo de largo esta obra sobre la italiana… para acabar por rechazarla con más ganas aún que a aquella.
En especial esta última. Un film con el que tiene claras concomitancias, tanto en el relato de un amor homosexual imposible como en las estéticas cursis. La gran diferencia aquí estriba en que mientras que las imágenes de Guadagnino parecían pagar cara la filiación publicitaria del director, las de Ozon conectan con una verdadera sensibilidad gay. Al menos eso cree este espectador heterosexual, que empezó por esta razón prefiriendo de largo esta obra sobre la italiana… para acabar por rechazarla con más ganas aún que a aquella.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Porque a Ozon le ocurre aquí exactamente lo mismo que le pasaba en la muy injusta Joven y Bonita, y no es otra cosa que la citada obsesión por trascender el subgénero. Si allí parecía mirar por encima al cine adolescente y sus resortes al mandar el metraje al despropósito sexual usando para la maniobra a una muchacha-utensilio, aquí, el encuentro fugaz entre dos chavales, debe entablar una conversación con lo más elevado de la poesía francesa.
Sí, lo que vemos pretende dialogar con la relación de amor fou entre Verlaine y Rimbaud. De modo similar, es muy difícil no acordarse de El cementerio marino, de Paul Valéry, en según y qué momentos. En Verano del 85, toda una idea de malditismo, abrazada al diálogo entre Eros y Tánatos, recorre el film con muy poca discreción. Y aún así, la exclusión verdadera, el olor del dolor, de la sangre, de la muerte y la putrefacción no son aquí nada más que objetos de lujo con los que se adorna una angustia adolescente en la que hasta para bailar sobre la tumba del otro hay que ser cursi, intensito y relamido.
Sí, lo que vemos pretende dialogar con la relación de amor fou entre Verlaine y Rimbaud. De modo similar, es muy difícil no acordarse de El cementerio marino, de Paul Valéry, en según y qué momentos. En Verano del 85, toda una idea de malditismo, abrazada al diálogo entre Eros y Tánatos, recorre el film con muy poca discreción. Y aún así, la exclusión verdadera, el olor del dolor, de la sangre, de la muerte y la putrefacción no son aquí nada más que objetos de lujo con los que se adorna una angustia adolescente en la que hasta para bailar sobre la tumba del otro hay que ser cursi, intensito y relamido.
https://www.youtube.com/watch?v=euy-9Y3QawU
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