arrow

Las cenizas de Ángela

Drama Basada en el best seller autobiográfico de Frank McCourt. Ángela y Malachy McCourt abandonan Nueva York en la época de la Gran Depresión (años 30) y regresan a su Irlanda natal. Pero su situación no mejora por dos razones: por un lado, la crisis que sigue a la independencia, y, por otro, el alcoholismo de Malachy, que dilapida en los bares lo poco que gana. A base de subsidios y caridad Ángela se las irá arreglando para mantener a sus cuatro hijos. (FILMAFFINITY) [+]
Críticas 37
Críticas ordenadas por utilidad
escribe tu crítica
8
8 de agosto de 2009 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película conmovedora, logra tocar endebles fibras a tal punto de hacernos reflexionar sobre nuestra relación con los demás. Aunque estremecedora, podría caer como en otros filmes, en mostrar un final de ilusoria felicidad, pero no lo hace, deja una apertura en la última escena.
Cuenta con un buen casting, es acertada la escogencia de los actores que interpretan a Frankye en las tres edades, logran darle un aura de credibilidad y movimiento. La actuación de Emily Watson es bastante buena, se toma en serio su papel, lo dota con una aparente sencillez pero complejidad interior.
Interesante el desarrollo de la banda sonora simultáneo a la consolidación del “sueño americano”, teniendo en cuenta que en la época donde se encuentra ambientada la película va surgiendo y se va fortaleciendo el jazz en Estados Unidos.
El montaje es veraz, aquellas locaciones, los escenarios húmedos y malolientes, el vestuario y cómo dejar de mencionar los hermosos prados irlandeses.
Aunque resulta un poco extensa, aproximadamente dos horas y media, la historia no es pesada ni lenta, por el contrario resulta ser digerible y movida, amena para el tiempo que dura.
Resulta ser una agradable adaptación, muestra las fases del desarrollo humano desde Frankye como narrador, las dificultades que se vivencian en el aspecto familiar, de la misma forma muestra las problemáticas que acontecen como resultado de los cambios económicos y las enfermedades. Aunque parece un drama fácil, sin mayor complicación, está cargada de complejidades por desenvolver, alusiones directas a aspectos políticos, religiosos y sociales en general
Algunas personas podrían sentirse indignadas ante la exposición directa de las penurias y la pobreza, considerarían un oportunismo dichas temáticas, no obstante preferirían ver historias con escenarios más positivos, personajes que se asemejen al idóneo canon occidental. Es un gran riesgo para un director manejar las anteriores temáticas.
Es cierto que puede caer en ciertos lugares comunes propios de este tipo de películas, como el niño que intenta salir de la pobreza, el hostil ambiente familiar que debe de solucionar, la falta de oportunidades existentes, la promesa de un futuro mejor etc, Sin embargo, esta historia en particular se complejiza al desarrollar más facetas de aquel niño, su visión crítica del mundo, su desarrollo humano, sus pasiones, deseos y sufrimientos, esto constituye un nuevo punto de vista desde el cual se leen este tipo de relatos.
Podría hablarse de un excesivo seguimiento de la línea del libro, pero es posible ver aquel nuevo enfoque propuesto desde los diálogos hasta en el manejo de cámara, son situaciones distintas a las mostradas en el libro, lo cual enriquece considerablemente la trama.
Una película arriesgada desde el comienzo, sentimental sin caer en lo melcochuda.
8
23 de junio de 2017 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Adaptación de una novela ganadora del Premio Pulitzer, cuenta las vivencias del mismísimo autor como miembro de una familia irlandesa que vive en la miseria. Narrada bajo una voz off desde el punto de vista de un Frank Mccourt adulto, va reflexionando sobre momentos puntuales desde su niñez a la adolescencia. Propiamente dicho, una película de aprendizaje.

Contextualizada a mediados de los años 30 y en adelante, la tragedia de la clase baja se hace presente desde el primer minuto: la pobreza hace retornar a una familia numerosa de Estados Unidos a Irlanda. Volver significa retroceder. Bajo una fotografía extremadamente realista, fría y grisácea, muestra una Irlanda nublosa, de lluvias torrenciales, sórdida, decadencia en espacios casi medievales. Y es en esos barrios y calles que Frank, desde muy pequeño, se adapta a sobrevivir a las constantes mudanzas, al hambre e incluso la muerte.

Una familia disfuncional que, poco a poco, revela al patriarca como el principal problema: desempleado, orgulloso, borracho. Y una madre, cuyo nombre da pie a la novela, Angela, una mujer que debe sacar a adelante a la familia como de lugar. No hay lugar para sufrimientos, y a pesar de la desgracia y desgracia que va azotando a la familia, logran salir adelante.

Es la cotidianidad del dolor la cual la familia toma tristemente con naturalidad. Asimismo con el espectador. Frank y sus hermanos se adaptan a la ausencia del padre, y conforme va creciendo toma la figura paterna, y la adolescencia florece en él. Encuentra pequeños oficios, descubre el sexo, tiene una borrachera, las aventuras con amistades, descargar la rabia concentrada, todo propio de la edad. Hay datos curiosos que no se deben dejar pasar, como el fragmentismo de la Irlanda del norte y del sur; que implica a la vez el fervor religioso (protestantes y católicos respectivamente) que está inmerso en la familia.

Alan Parker fue muy minucioso en captar detalles tales como la ropa rasgada, la suciedad en los rostros, las paredes carcomidas, los rostros demacrados, etc.. Una veracidad en cada personaje y espacio posado ante cámara nos hace acostumbrarnos a una realidad desalentadora. Y a pesar de tanta decadencia, el director es muy hábil en evitar el melodrama, no intenta forzar las lágrimas fáciles; incluso, tal y como la misma novela lo tiene, ironiza situaciones que logran sacar un par de carcajadas. Y, no sin menos, John Williams nos deleita con una banda sonora melancólica, que resulta casi imperceptible, pero la sentimos en cada situación de alegría o triste por las que Frank experimenta.
7
8 de septiembre de 2020 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ser católico, en las islas británicas, ha significado, durante mucho tiempo, haberse quedado atrás en cuanto a progreso, costumbres y ambiciones. Es por ello, que los duros y rudos irlandeses, han nadado siempre a contracorriente y han luchado con las manos desnudas.
La abuela le reza a Dios, pero ese Dios no está con los irlandeses de la postguerra, hacinados en casas insalubres, sin apenas oportunidades y, en muchas ocasiones, como el padre de Frankie, abducidos por el poder de un vaso de cerveza.
Si algo demuestra Alan Parker en sus películas es el buen gusto por la empresa y por la escenografía. La banda sonora, mágica y elocuente, nos conduce por las calles de una ciudad decrépita y anclada en el tiempo. Limerick es un lugar donde las oportunidades se ganan a mordiscos y donde la muerte acecha tras cada esquina. Sobrevivir es ganarle una batalla al tiempo y ganar tiempo es ganar la oportunidad de salir corriendo.
Frank McCourt, quien ganaría fama y fortuna contando sus vivencias, sobrevivió a Limerick y ganó la batalla al futuro. Alcanzó el sueño americano y le hizo saber al mundo que, más allá de la muerte, existe una vida de progreso, pero lejos de la vieja y anclada irlanda católica.
8
10 de septiembre de 2022 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Te parecerá que vives como Dios.

Es complicado encontrar otra película con tantísima desgracia junta. Cuando piensas que la vida, Dios, Alá, o quien sea, concederá por fin un poco de tregua a nuestro sufrido protagonista ¡Zas! otro golpe más. Muertes, humillaciones, calamidades, penurias, vergüenzas, decepciones, maltratos... de nada se libra un joven Frank McCourt que, eso sí, consiguió salir de esa vida y de ese infierno llamado Limerick tan bien reflejado en esta adaptación de sus memorias.
8
8 de octubre de 2023 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un muy fuerte relato de la dura vida en Irlanda. Si bien no leí el libro original -no lo conocía- es un muy buen retrato de los personajes de la realidad: borrachos, miserables en todo sentido. Excelente actuación de todo el elenco, incluyendo a los diferentes niños que hacen el personaje principal en diferentes edades. Buena fotografía, banda sonora del gran John Williams (director de la Boston Pops después de Arthur Fiedler).
Hay películas irlandesas que muestran vidas similares, con tintes de humor para matizar. Esta no es irlandesa pero el director se esmera en una buena pintura, y además usa lugares irlandeses para gran parte de la filmación.
Mi voto está un poco por encima del promedio.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
  • Filters & Sorts
    You can change filter options and sorts from here
    arrow