El gatopardo
1963 

7.8
17,566
Drama
Es la época de la unificación de Italia en torno al Piamonte, cuyo artífice fue Cavour. La acción se desarrolla en Palermo y los protagonistas son Don Fabrizio, Príncipe de Salina (Burt Lancaster), y su familia, cuya vida se ve alterada tras la invasión de Sicilia por las tropas de Garibaldi (1860). Para alejarse de los disturbios, la familia se refugia en la casa de campo que posee en Donnafugata en compañía del joven Tancredi (Alain ... [+]
4 de marzo de 2015
4 de marzo de 2015
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
"El gatopardo" pertenece claramente a ese grupo de películas características de una época muy concreta y a un modo de hacer cine que ya no se estila. Luchino Visconti, uno de los grandes directores de la historia de Italia y a la vez un reconocido esteta famoso por la elegancia impregnada de decadencia y tristeza de sus pausadas películas, parecía uno de los más idóneos para realizar la adaptación de la inmortal novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, fallecido en 1957 sin poder ver la trascendencia que iba a alcanzar su obra, pues acababa de publicarse.
El libro trata fundamentalmente del cambio de los tiempos, el fin de un mundo y la llegada de otra realidad, lo viejo y lo nuevo y la decadencia, todo ello con la Reunificación italiana de 1860-1861 como trasfondo y en Sicilia en particular, que Lampedusa como siciliano aprovecha para reflexionar sobre la isla, su carácter, su idiosincrasia, su pasado y su futuro. Y Visconti se centra en el triunfo y la tragedia y en el paso del tiempo, deteniéndose en las emociones de los personajes principales.
El libro trata fundamentalmente del cambio de los tiempos, el fin de un mundo y la llegada de otra realidad, lo viejo y lo nuevo y la decadencia, todo ello con la Reunificación italiana de 1860-1861 como trasfondo y en Sicilia en particular, que Lampedusa como siciliano aprovecha para reflexionar sobre la isla, su carácter, su idiosincrasia, su pasado y su futuro. Y Visconti se centra en el triunfo y la tragedia y en el paso del tiempo, deteniéndose en las emociones de los personajes principales.

Burt Lancaster
Todo en "El gatopardo" es deslumbrante, excesivo, desbordante, esplendoroso, onírico y melancólico: desde la pictórica fotografía de Giuseppe Rotunno a la maravillosa banda sonora de Nino Rota, pasando por el guión escrito entre cinco con fragmentos calcados a los de la novela, el esmerado vestuario de Piero Tosi (nominado al Oscar) que te sumerge en la época, los decorados reales (palacios, calles y paisajes) sicilianos, y el reparto, muy equilibrado, repleto de italianos competentes, con dos famosos "extranjeros".
Burt Lancaster demostró una vez más que pasaría a la historia del cine no sólo por sus primeros papeles de acróbata y encarnó de manera gloriosa al orgulloso y lúcido Príncipe de Salina, el verdadero gatopardo del blasón de la familia; de tal forma que, cuando se lee y relee la novela, es imposible imaginarse a otro que no sea el norteamericano. Alain Delon encarnó correctamente a su avispado sobrino y Claudia Cardinale a la prometida de éste, hija de un "nuevo rico". La bella italiana siempre suele maravillar y perturbar, y aquí no fue la excepción: su Angelica altera lógicamente al Príncipe y además forma parte con él de la famosa secuencia del baile, tal vez la escena más famosa de la película y la más importante.
Burt Lancaster demostró una vez más que pasaría a la historia del cine no sólo por sus primeros papeles de acróbata y encarnó de manera gloriosa al orgulloso y lúcido Príncipe de Salina, el verdadero gatopardo del blasón de la familia; de tal forma que, cuando se lee y relee la novela, es imposible imaginarse a otro que no sea el norteamericano. Alain Delon encarnó correctamente a su avispado sobrino y Claudia Cardinale a la prometida de éste, hija de un "nuevo rico". La bella italiana siempre suele maravillar y perturbar, y aquí no fue la excepción: su Angelica altera lógicamente al Príncipe y además forma parte con él de la famosa secuencia del baile, tal vez la escena más famosa de la película y la más importante.

Claudia Cardinale & Alain Delon
En el libro el baile no es tan crucial, y de hecho Visconti realizó una película tan meticulosa y detallista que, pese a su larga duración, aún faltan varios capítulos importantes de la novela de Lampedusa. Con todo, es una obra de arte "de las que ya no se hacen" y toda una experiencia dejarse llevar por la presencia de Lancaster, que se come la película, de la de Cardinale, de los paisajes sicilianos, o de escenas como, al igual que en el libro, cuando la familia Salina es recibida en el pueblo mientras se toca "Noi siamo zingarelle", de La Traviata.
Lo mejor:
- Vestuario, guión, banda sonora, producción, reparto, interpretaciones, fotografía, el esmero minucioso, la calidad en general y esa característica elegancia decadente similar a la de la novela.
Lo peor:
- No es exactamente malo, pero no es una película para todos los públicos, en el sentido que es lenta, pausada y como no cuenta demasiado a primera vista, la historia puede carecer de gancho para muchos. Encima, es Visconti, característico por sus largometrajes aún más lánguidos y selectos, aunque esta es tal vez su obra más redonda.
"El gatopardo" es especialmente recomendable si te fascinó el libro, y si además te gustan las películas reposadas y este modo de hacer cine, ya prácticamente extinto.
Lo mejor:
- Vestuario, guión, banda sonora, producción, reparto, interpretaciones, fotografía, el esmero minucioso, la calidad en general y esa característica elegancia decadente similar a la de la novela.
Lo peor:
- No es exactamente malo, pero no es una película para todos los públicos, en el sentido que es lenta, pausada y como no cuenta demasiado a primera vista, la historia puede carecer de gancho para muchos. Encima, es Visconti, característico por sus largometrajes aún más lánguidos y selectos, aunque esta es tal vez su obra más redonda.
"El gatopardo" es especialmente recomendable si te fascinó el libro, y si además te gustan las películas reposadas y este modo de hacer cine, ya prácticamente extinto.
6 de septiembre de 2016
6 de septiembre de 2016
11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me llama la atención que en el film no se aclara - hasta donde recuerdo - el origen de el título: "El gatopardo". Según Fernando Gutiérrez, traductor al español del libro, "Aunque los protagonistas de la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa sean el príncipe siciliano Fabrizio de Salina y sus familiares, el verdadero personaje central de la obra es, justamente, "il gattopardo" o leopardo jaspeado, que, como emblema, figura en el escudo del príncipe y se hace centro de las virtudes y defectos de su linaje. Unas y otros son, en todo momento,
gatopardianos, palabra con la que se definen muchas cosas, y que responden, a una actitud ante la vida y la muerte, ante los hombres y las cosas".
El gatopardismo - suerte de oportunismo o capacidad de acomodamiento social, especialmente en política - se resume en la frase que Tancredi (Alain Delon) dice a su tío el príncipe Salina (Burt Lancaster) al comienzo de la película, cuando éste le reprocha que un noble se alíe con la causa revolucionaria de Garibaldi: "Es necesario que todo cambie para que todo siga igual".
gatopardianos, palabra con la que se definen muchas cosas, y que responden, a una actitud ante la vida y la muerte, ante los hombres y las cosas".
El gatopardismo - suerte de oportunismo o capacidad de acomodamiento social, especialmente en política - se resume en la frase que Tancredi (Alain Delon) dice a su tío el príncipe Salina (Burt Lancaster) al comienzo de la película, cuando éste le reprocha que un noble se alíe con la causa revolucionaria de Garibaldi: "Es necesario que todo cambie para que todo siga igual".

Alain Delon & Claudia Cardinale
Como dato adicional, la enciclopedia Wikipedia dice del gatopardo (animal) lo siguiente: "El gato jaspeado (Pardofelis marmorata) es una especie de mamífero carnívoro de la familia Felidae. Es nativo de las selvas del sudeste de Asia. Es el único representante de su género. Inicialmente fue clasificado en la subfamilia Pantherinae, pero actualmente se considera que se encuentra estrechamente relacionado con los miembros del género Catopuma. Tiene dos subespecies reconocidas, Pardofelis m. marmorata y Pardofelis m. charlto
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Este refrán, que ya se ha hecho famoso, será repetido por el príncipe cuando acceda al matrimonio de su sobrino con la bella pero vulgar Angelica (Claudia Cardinale) heredera de la rica dote de su padre Don Calogero, de la naciente burguesía: "Es necesario que todo cambie para que todo siga igual".
22 de octubre de 2016
22 de octubre de 2016
11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
El Gatopardo, conducida por un Burt Lancaster en la cima de su talento interpretativo, es una de las películas más líricas y apasionadas que ha dado el cine. Evocadora y nostálgica, nos recuerda aquella despedida del poeta Ramón Jiménez cuando dice:
"…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado.
Mi espíritu errará, nostálgico…"
Porque detrás de su afectada vocación pictórica y su osamenta de colores El Gatopardo destila un acusado lamento, una infinita tristeza. Es una obra intemporal e indeleble que la memoria transforma en disposición elegíaca, en llama viva que se extingue al final, para que no olvidemos que todo seguirá cambiando para que todo siga igual.
"…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado.
Mi espíritu errará, nostálgico…"
Porque detrás de su afectada vocación pictórica y su osamenta de colores El Gatopardo destila un acusado lamento, una infinita tristeza. Es una obra intemporal e indeleble que la memoria transforma en disposición elegíaca, en llama viva que se extingue al final, para que no olvidemos que todo seguirá cambiando para que todo siga igual.
8 de junio de 2013
8 de junio de 2013
14 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
No voy a rajar de "El gatopardo" porque dura más de tres horas, me he propuesto obviarlo a partir de esta primera frase porque es lo evidente, y sobre todo porque es lo acostumbrado en situaciones que tienen que ver con usuarios que nos alejamos de la valoración media en películas tan largas. Si discrepo es por la pompa, por la suntuosidad y tantos otros adjetivos en esta línea que tienen que ver con el adorno de un objeto directo que no es tan atractivo como para ofrecerle tanta ostentación. Sí lo es el agente, el sujeto si sigo con el símil gramatical, un príncipe de los clásicos, un personaje extraordinariamente interpretado por un Lancaster maravilloso, portador de unos valores que quedan al margen de la historia de una Italia que navegaba hacia una nueva composición política. Burt Lancaster hace atractivo "El gatopardo" porque lo que está señalándonos desde el primer minuto a mi juicio carece de la importancia para alguien como yo que sienta tan ajena la historia italiana.

Claudia Cardinale & Burt Lancaster
Los desfiles de ropa son excelentes, la belleza de los jóvenes Delon y Cardinale son insuperables e indiscutibles, parece incluso un exceso más, pero lo que más lamento es que el tono belicista que tanto prometía al inicio con unas escenas exteriores de los primeros líos de Garibaldi queda en nada a medida que el largometraje avanza. Luego todo tiene que ver más con la posición indiferente de ese personaje príncipe que es capaz de afirmar que las cosas tienen que cambiar para que finalmente todo siga igual (o algo similar) Claro que Lancaster es atractivo, claro que el último tercio es una exhibición de Visconti, no niego las virtudes del director que hacen que un tocho como "El Gatoprado" sea tan valorado y que incluso yo sea capaz de ponerle un 6, porque está bien hecha, porque ese baile de aristócratas acaba siendo hasta digerible. Pero no hay más que eso, una serie de complementos del nombre, circunstanciales y pocos hechos, mucha pedida de mano, mucho cura, muchos trajes y hasta Terence Hill sin repartir una leche...
29 de abril de 2021
29 de abril de 2021
10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Magistral adaptación de la popular novela homónima escrita por Giuseppe Tomasi di Lampedusa, dirigida por Luchino Visconti en el que es uno de sus trabajos más reconocidos.
La trama está ambientada en plena revolución italiana, a mediados del siglo XIX, cuando el país estaba en proceso de unificación y modernización. La historia se centra en la vida de un príncipe siciliano llamado Don Fabrizio Corbera, que se ve obligado a huir con su familia a sus posesiones en las montañas para escapar de los revolucionarios camisas rojas liderados por el carismático Garibaldi.
El príncipe contempla apesadumbrado los inevitables cambios políticos y sociales que le disgustan porque se da cuenta perfectamente de que por su carácter siciliano será incapaz de adaptarse a ellos. Y se percata de que al final solo cambia la gente y no las cosas, reflexión recogida en su famosa frase "cambiar para que nada cambie". De modo que se resigna y deposita sus esperanzas e ilusiones en su sobrino favorito Tancredi, quien se desposará con la hermosa hija de un adinerado burgués.
La trama está ambientada en plena revolución italiana, a mediados del siglo XIX, cuando el país estaba en proceso de unificación y modernización. La historia se centra en la vida de un príncipe siciliano llamado Don Fabrizio Corbera, que se ve obligado a huir con su familia a sus posesiones en las montañas para escapar de los revolucionarios camisas rojas liderados por el carismático Garibaldi.
El príncipe contempla apesadumbrado los inevitables cambios políticos y sociales que le disgustan porque se da cuenta perfectamente de que por su carácter siciliano será incapaz de adaptarse a ellos. Y se percata de que al final solo cambia la gente y no las cosas, reflexión recogida en su famosa frase "cambiar para que nada cambie". De modo que se resigna y deposita sus esperanzas e ilusiones en su sobrino favorito Tancredi, quien se desposará con la hermosa hija de un adinerado burgués.

Alain Delon, Claudia Cardinale & Burt Lancaster
La factura técnica es sobresaliente, empezando por una colorida fotografía que permite apreciar todos los detalles del majestuoso vestuario y los bellísimos escenarios donde se desarrolla el drama. Desde el impresionante castillo de Donnafugata a los vistosos paisajes sicilianos. Por momentos la película parece un lienzo en imágenes. A esto hay que añadir la emotiva banda sonora del maestro Nino Rota particularmente inspirado. El guion también está muy elaborado y recoge todos los puntos del libro extendiéndose en otros aspectos más ornamentales como los bailes y comidas que tienen lugar y nos permiten admirar cómo vivían los nobles de la época.
En cuanto al reparto, destacar el magnífico trio protagonista con un acertado Burt Lancaster, nadie mejor que él para encarnar a Don Fabrizio con su natural elegancia y distinción. Alain Delon que interpreta con convicción al vitalista y carismático Tancredi Falconeri, y la escultural Claudia Cardinale como Angélica sedara. A modo de curiosidad también aparece un jovencísimo Terence Hill encarnando al conde Cavriaghi.
En cuanto al reparto, destacar el magnífico trio protagonista con un acertado Burt Lancaster, nadie mejor que él para encarnar a Don Fabrizio con su natural elegancia y distinción. Alain Delon que interpreta con convicción al vitalista y carismático Tancredi Falconeri, y la escultural Claudia Cardinale como Angélica sedara. A modo de curiosidad también aparece un jovencísimo Terence Hill encarnando al conde Cavriaghi.
En definitiva, estamos ante una obra maestra del cine europeo de importancia capital que no ha perdido un ápice de interés desde que se estrenó en 1963. Imprescindible.
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