Ser o no ser
8.5
37,267
Comedia. Intriga
Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Varsovia, durante la ocupación alemana. El profesor Siletsky, un espía al servicio de la Gestapo, está a punto de entregar una lista con el nombre de los colaboradores de la Resistencia. Joseph Tura, actor polaco, intérprete de Hamlet y esposo de María Tura, también conocida actriz, intentará evitarlo. Con la ayuda de los actores de su compañía, se hará pasar por el cruel coronel Erhardt y por ... [+]
14 de diciembre de 2008
14 de diciembre de 2008
13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sólo habían pasado 3 años entre el estreno de La regla del juego de Renoir y este Ser o no ser de Lubitsch. Una lapso temporal que, cinematográficamente, puede no ser mucho, pero históricamente estaba decantando al mundo en una posición o en otra, políticamente hablando, en función del resultado de la contienda bélica que se estaba desarrollando y que, en el año 1942, se encontraba en su cénit.
Malos tiempos, aparentemente, para desarrollar una comedia de tono exquisito y que por si fuera poco tratara un tema tan delicado como el del nazismo. Pero a pesar de su tono desenfadado, Lubitsch no hace más que responder a la pregunta final que el film de Renoir hacía en el año 1939. ¿Hacia donde vamos? La respuesta está en Ser o no ser: hacia la guerra y la destrucción, no sólo de vidas humanas, sino de toda una concepción del mundo y las relaciones humanas hasta la fecha existentes.
No era por casualidad que en el inicio del film de Renoir se advirtiera de la fecha y del inmediato estallido de la II Guerra Mundial, ya que el marco presentado era el de una burguesía acomodada y aislada que obviaba toda relación con el presente mientras se entregaba a una suerte de hedonismo decadente, de fin de una era. En el film de Lubitsch se nos muestra el siguiente paso, ese laissez passaire burgués que en las esferas del poder se mostró en forma de política de apaciguamiento frente al nazismo y acabó derivando en guerra, una crítica directa a la cobardía de los poderosos frente a las amenazas imperialistas de Hitler.
Malos tiempos, aparentemente, para desarrollar una comedia de tono exquisito y que por si fuera poco tratara un tema tan delicado como el del nazismo. Pero a pesar de su tono desenfadado, Lubitsch no hace más que responder a la pregunta final que el film de Renoir hacía en el año 1939. ¿Hacia donde vamos? La respuesta está en Ser o no ser: hacia la guerra y la destrucción, no sólo de vidas humanas, sino de toda una concepción del mundo y las relaciones humanas hasta la fecha existentes.
No era por casualidad que en el inicio del film de Renoir se advirtiera de la fecha y del inmediato estallido de la II Guerra Mundial, ya que el marco presentado era el de una burguesía acomodada y aislada que obviaba toda relación con el presente mientras se entregaba a una suerte de hedonismo decadente, de fin de una era. En el film de Lubitsch se nos muestra el siguiente paso, ese laissez passaire burgués que en las esferas del poder se mostró en forma de política de apaciguamiento frente al nazismo y acabó derivando en guerra, una crítica directa a la cobardía de los poderosos frente a las amenazas imperialistas de Hitler.

A pesar de ello Ser no ser resulta ser un film positivo, que muestra cómo la voluntad del pueblo es capaz de resistir la injusticia y la opresión, a diferencia de Renoir, que mostraba a las clases bajas mimetizando la desidia moral de sus amos. Esta dualidad de enfoques queda destacada especialmente por el manejo de la luz. Mientras el cineasta francés usa el claroscuro para dotar al film de un cierto aire tenebrista y tortuoso, Lubitsch ilumina perfectamente cada plano para no dejar un solo resquicio a la desesperanza.
(sigue en spoiler)
(sigue en spoiler)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Interesante resulta el uso de dos elementos clave en la película, por un lado la puesta en escena que remite constantemente a la propia obra teatral que el film retrata, ya que en el fondo la primera secuencia ya resulta toda una declaración de intenciones respecto a la propia película. Un ejemplo de honestidad donde el director expresa su deseo de tejer una coreografía perfectamente orquestada pero intentando dar margen al humor, de no dejar que la gravedad del asunto pueda pesar más que la situación cómica que se pueda derivar. Por otro lado está el uso de la elipsis, cuya función es doble: procurar economizar escenas demasiado discursivas argumentalmente mediante el montaje por corte y mostrar con planos metafóricos el paso del tiempo, puesto que la película se alarga cronológicamente durante 3 años. Ello dota al film de dinamismo, un poco relacionado con la idea de acción y de rebeldía presente, a la contra de los planos largos y la dilatación temporal que Renoir mostraba en su film dando la sensación de decadencia sin fin.

Sig Ruman
Esta relación fílmica no consciente se produce en aras de una cierta preocupación sobre el mundo contemporáneo de los directores, una suerte de relación causa-efecto entre películas que vienen a reflejar los hechos históricos. Si La regla del juego era una advertencia con la guerra fuera de campo, Ser o no ser es la rabiosa respuesta de un director que se da cuenta de lo que no se hizo, pero lo más importante, que propone lo que hay que hacer, que quiere quitar la venda a un mundo que aún en plena destrucción sigue sin querer ver el horror.
8 de junio de 2007
8 de junio de 2007
46 de 80 usuarios han encontrado esta crítica útil
Guiado por las críticas que había leido en esta página me dispongo a ver "Ser o no ser" esperando reirme a carcajadas. Me encuentro con cuatro chistes tópicos sobre que malos son los nazis, para saber eso no me hacía falta ver la película. Algunas situaciones tienen gracia, no lo discuto, pero la mayoría son simplonas o de mal gusto. Aunque reconozco que me quedo con las de mal gusto. Le doy un 5 porque no es una mala película, es una mal llamada comedia, ya que reir no te ríes pero una sonrisa se tiene en la boca, en parte creo que es debido al reparto que tiene menos carisma que un candidato del partido democráta.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Me hizo gracia:
Lo de "heil yo"
Me jode:
El piloto cuanto mas alto, mas bobo.
Que casi haya que pedir perdón porque no te haga gracia la película.
Lo de "heil yo"
Me jode:
El piloto cuanto mas alto, mas bobo.
Que casi haya que pedir perdón porque no te haga gracia la película.
23 de noviembre de 2008
23 de noviembre de 2008
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
En medio de una guerra feroz, el siempre elegante (como persona y como realizador) Ernst Lubitsch (1892-1947), conocedor de la barbarie comandada por Hitler, y él mismo hijo de un sastre judío nacido en Alemania se arrojó a lo que nadie se atrevía: crear una serie de historias de teatro dentro del teatro, de la realidad bien combinada con la ficción, y mientras se ríe de sí mismo —el mundo de los cómicos, al que él siempre perteneció desde el teatro de su juventud— tiene el coraje y la brillantez francamente iluminada de reírse de la mayor tiranía que el mundo conocía entonces.
Dos años antes ya lo había hecho el genial Chaplin con El gran dictador (1941), pero Lubitsch coge el antecedente y lo desarrolla con un mayor espíritu de combate, pues no se permite un solo momento de melodrama, sí, en cambio, tensión, suspense hilarante desde la primera secuencia antológica en la que un cómico se disfraza de Hitler y lo rodea amistosamente la gente que pasa por la calle... pero porque le reconoce a él y no al tirano. A partir de ahí, las veleidades y los infortunios de un grupo de actores se entrelazan para sobrevivir a sus muchos agobios y enfrentarse heroicamente a las tropas invasoras.
Dos años antes ya lo había hecho el genial Chaplin con El gran dictador (1941), pero Lubitsch coge el antecedente y lo desarrolla con un mayor espíritu de combate, pues no se permite un solo momento de melodrama, sí, en cambio, tensión, suspense hilarante desde la primera secuencia antológica en la que un cómico se disfraza de Hitler y lo rodea amistosamente la gente que pasa por la calle... pero porque le reconoce a él y no al tirano. A partir de ahí, las veleidades y los infortunios de un grupo de actores se entrelazan para sobrevivir a sus muchos agobios y enfrentarse heroicamente a las tropas invasoras.

Felix Bressart, Tom Dugan & Charles Halton
De la parodia de lo humano y lo divino no se salva nada ni nadie, ni siquiera un general alemán tan sádico como idiota conocido, para su orgullo, como Campo de Concentración Schultz, y entre medias un grupo humano lleno de debilidades se convierte en un modelo de combate para los dramas de la vida. Y todo con un admirable elenco en la producción y la interpretación.
A este director con una trayectoria intensísima en el teatro y el cine mudo le quedaban un par de comedias muy buenas, antes de morir: El diablo dijo no y El pecado de Cluny Brown... pero Ser o no ser ha pasado a la historia del cine como una obra maestra indiscutible.
Mel Brooks, otro judío con enorme sentido del humor, hizo en los ochenta un remake con su maravillosa esposa Anne Bancroft en el papel de Carole Lombard. Lo realizó con enorme respeto y permitió que nuevas generaciones accedieran con más facilidad a la obra original. Hoy en día, pocos se acuerdan del mérito de Mel, pero somos legión los que una y otra vez volvemos a poner la película y antes de darle al mando... ya nos estamos riendo de la primera secuencia con aroma a un Shakespeare como nunca habíamos visto.
A este director con una trayectoria intensísima en el teatro y el cine mudo le quedaban un par de comedias muy buenas, antes de morir: El diablo dijo no y El pecado de Cluny Brown... pero Ser o no ser ha pasado a la historia del cine como una obra maestra indiscutible.
Mel Brooks, otro judío con enorme sentido del humor, hizo en los ochenta un remake con su maravillosa esposa Anne Bancroft en el papel de Carole Lombard. Lo realizó con enorme respeto y permitió que nuevas generaciones accedieran con más facilidad a la obra original. Hoy en día, pocos se acuerdan del mérito de Mel, pero somos legión los que una y otra vez volvemos a poner la película y antes de darle al mando... ya nos estamos riendo de la primera secuencia con aroma a un Shakespeare como nunca habíamos visto.
21 de diciembre de 2008
21 de diciembre de 2008
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Todo en esta película rezuma inteligencia, sabiduría cinematográfica y teatral, y una capacidad corrosiva demoledora para analizar fenómenos de la historia. Con razón ha sido considerada por muchos como la mofa más despiadada del nazismo junto con “Tiempos modernos”, de Charles Chaplin.
El guión de Edwin Justus Mayer, cuya idea original es del propio Lubistch, es excelente y no tiene desperdicio. Los diálogos son ocurrentes, divertidos y rebosantes de un sentido del humor a prueba del paso de los años. Los personajes están trazados con una clarividencia extraordinaria, y los actores encuentran en todo esto una mina para desarrollar un trabajo que está a la altura de todo lo demás. Destacan, naturalmente, Jack Benny, que estaba próximo a los cincuenta y que ya tenía en su haber varios éxitos importantes, y Carole Lombard, actriz de treinta y cuatro años, esposa de Cary Grant, que había sido nominada a un Oscar en 1936 por su encarnación de Irene Bullock en “Al servicio de las damas”, de Gregory La Cava. Este iba a ser su último personaje porque desgraciadamente iba a morir el 16 de Enero de 1942 en un accidente de aviación. Completa el cuadro de protagonistas un jovencísimo Robert Stack, encarnando de manera convincente a ese piloto de aviación enamorado de la primera actriz de una compañía teatral de Varsovia.
El guión de Edwin Justus Mayer, cuya idea original es del propio Lubistch, es excelente y no tiene desperdicio. Los diálogos son ocurrentes, divertidos y rebosantes de un sentido del humor a prueba del paso de los años. Los personajes están trazados con una clarividencia extraordinaria, y los actores encuentran en todo esto una mina para desarrollar un trabajo que está a la altura de todo lo demás. Destacan, naturalmente, Jack Benny, que estaba próximo a los cincuenta y que ya tenía en su haber varios éxitos importantes, y Carole Lombard, actriz de treinta y cuatro años, esposa de Cary Grant, que había sido nominada a un Oscar en 1936 por su encarnación de Irene Bullock en “Al servicio de las damas”, de Gregory La Cava. Este iba a ser su último personaje porque desgraciadamente iba a morir el 16 de Enero de 1942 en un accidente de aviación. Completa el cuadro de protagonistas un jovencísimo Robert Stack, encarnando de manera convincente a ese piloto de aviación enamorado de la primera actriz de una compañía teatral de Varsovia.

Ernst Lubitsch dirige tal vez su mejor película. Maneja con maestría los tiempos y las cámaras, y, sobre todo, entrecruza con gran habilidad los planos de la supuesta realidad cinematográfica y el del teatro. Es una maravilla, por ejemplo, la muerte real en un escenario de teatro del profesor nazi, mientras sube lentamente el telón y los miembros de la resistencia contemplan cómo se desploma sobre las tablas. Y, sin duda, ese momento en el que Hamlet comienza a recitar el famoso monólogo que da título a la película y el espectador se levanta de su butaca para visitar en el camerino a su admirada actriz, es ya uno de los más reconocibles y recordados de toda la historia del cine.
Ciertamente es una parodia cruel del mundo de la Gestapo y de los nazis, que se ceba de manera especial en la propia figura de Adolf Hitler, de sus secuaces más cercanos y del tejido de relaciones y corruptelas que propiciaba. Convierte en posible lo imposible: hacernos reír francamente sin renunciar a denunciar los atropellos que supuso ese gran fracaso de la humanidad y esa página lamentable de la historia contemporánea.
Ciertamente es una parodia cruel del mundo de la Gestapo y de los nazis, que se ceba de manera especial en la propia figura de Adolf Hitler, de sus secuaces más cercanos y del tejido de relaciones y corruptelas que propiciaba. Convierte en posible lo imposible: hacernos reír francamente sin renunciar a denunciar los atropellos que supuso ese gran fracaso de la humanidad y esa página lamentable de la historia contemporánea.
8 de marzo de 2010
8 de marzo de 2010
24 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tenía varias preguntas antes de ver la película ¿Por qué si es la 5ª mejor película de filmaffinity no está entre las 100 mejores películas que recogió la AFI en el centenario del cine? ¿Por qué ni tan siquiera está en el top 250 de IMDB?
Quizá sea porque es una sátira de un régimen fascista y eso en España, tras casi 40 años de dictadura, suele ser bien recibido y sobrevalorado. En cambio, en otros países han tenido más tiempo de enterrar odios y ver las cosas con objetividad. Estoy muy lejos de ese tipo de ideología, pero tampoco voy a poner en un altar a cualquiera que se ría del nazismo porque sí, sin pensar antes por mí mismo.
Ojalá nos hubieran llegado esas sátiras y críticas de los Aliados. Pero la historia, y tal vez la del cine también, la escriben los vencedores.
Una vez analizada la crítica política y habiendo aclarado que no pienso sobrevalorarla por ello (aunque cada uno es muy libre de hacerlo), entraré a analizar la comedia de enredo y puedo decir que las "screwball comedies" (o comedias románticas de disparates) ya lo habían dicho todo en los 30, no aportando nada nuevo los gags que aquí se despliegan.
Quizá sea porque es una sátira de un régimen fascista y eso en España, tras casi 40 años de dictadura, suele ser bien recibido y sobrevalorado. En cambio, en otros países han tenido más tiempo de enterrar odios y ver las cosas con objetividad. Estoy muy lejos de ese tipo de ideología, pero tampoco voy a poner en un altar a cualquiera que se ría del nazismo porque sí, sin pensar antes por mí mismo.
Ojalá nos hubieran llegado esas sátiras y críticas de los Aliados. Pero la historia, y tal vez la del cine también, la escriben los vencedores.
Una vez analizada la crítica política y habiendo aclarado que no pienso sobrevalorarla por ello (aunque cada uno es muy libre de hacerlo), entraré a analizar la comedia de enredo y puedo decir que las "screwball comedies" (o comedias románticas de disparates) ya lo habían dicho todo en los 30, no aportando nada nuevo los gags que aquí se despliegan.

Tom Dugan
Pero se salva por la parte de comedia negra, jugando con espías internacionales serios, una resistencia polaca que parece de broma pero que se juega el cuello y un general alemán gracioso y torpe pero, que si es tan torpe, es por el miedo a ser tachado de desleal al régimen (única crítica que veo buena y no propagandística).
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