Cómicos
6.9
1,186
Drama
Ana Ruiz, una joven actriz que trabaja en una compañía de teatro ambulante, interpreta sólo pequeños papeles; pero ella aspira a triunfar y antepone el éxito al amor de Miguel. Cuando la compañía decide estrenar "El cielo no está lejos", Ana confía en ser la joven protagonista; sin embargo, el papel vuelve a recaer en la ya veterana Carmen. El empresario Carlos Márquez le ofrece a Ana ser la protagonista de un nuevo montaje si se ... [+]
17 de enero de 2017
17 de enero de 2017
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sobresaliente película de Bardem en su debut en solitario como director, tras “Esa pareja feliz” a medias con Berlanga, lo que demuestra su enorme talento. Son muy pocos los directores españoles que han debutado con una película de tan alto nivel (Bardem, Berlanga, Garci, Amenábar, León de Aranoa, Bajo Ulloa, Erice … y para de contar).
Drama sobre la vida de una pequeña compañía de cómicos en la triste y oscura España de la posguerra. Dura, realista, con todas las aristas necesarias, sin edulcorar, aunque con un final si no feliz, al menos ligeramente esperanzador por parte de la protagonista. Dirección técnicamente rozando la perfección, con unos primeros planos de gran intensidad, inusuales en el cine español de la época.
Enorme interpretación, a mi juicio, de Elisa Galvé, actriz argentina que no conocía, pero que deslumbra. Muy bien así mismo Fernando Rey, Emma Penella y Carlos Casaravilla, completando un plantel sobresaliente.
Drama sobre la vida de una pequeña compañía de cómicos en la triste y oscura España de la posguerra. Dura, realista, con todas las aristas necesarias, sin edulcorar, aunque con un final si no feliz, al menos ligeramente esperanzador por parte de la protagonista. Dirección técnicamente rozando la perfección, con unos primeros planos de gran intensidad, inusuales en el cine español de la época.
Enorme interpretación, a mi juicio, de Elisa Galvé, actriz argentina que no conocía, pero que deslumbra. Muy bien así mismo Fernando Rey, Emma Penella y Carlos Casaravilla, completando un plantel sobresaliente.

En resumen, excelente película del primer Bardem, genial director en sus inicios (Esa pareja feliz, Cómicos, Muerte de un ciclista, Calle Mayor), pero que luego nunca volvió a alcanzar ni por asomo esos niveles.
12 de julio de 2017
12 de julio de 2017
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Cómicos" no es ningún masaje a la profesión de los intérpretes. Se reflejan las penurias, especialmente en el contexto de una España poco propicia para hacer versos. No obstante, Juan Antonio Bardem, al más puro estilo Delibes, se permite abrir una elegante puerta a la esperanza. Dice la verdad, pero no renuncia a hacer guiños a la esperanza.
Y es que hay cariño por los distintos personajes de este drama con tintes de ternura. A pesar de todos los kilómetros y las posadas de la mala muerte, solamente personas que amen el teatro son capaces de poner en la cámara esa fascinación por el sagrado escenario. Al final, todos desean que la función salga bien.
Bardem vuelve a demostrar aquí sus magníficas dotes como director, haciendo una cinta elegante, sobria, eficaz y directa a lo que quiere contar. Alcanzó además distinción internacional por ella. Junto con la magistral "Calle Mayor", tal vez estemos en su mejor trabajo.
Y es que hay cariño por los distintos personajes de este drama con tintes de ternura. A pesar de todos los kilómetros y las posadas de la mala muerte, solamente personas que amen el teatro son capaces de poner en la cámara esa fascinación por el sagrado escenario. Al final, todos desean que la función salga bien.
Bardem vuelve a demostrar aquí sus magníficas dotes como director, haciendo una cinta elegante, sobria, eficaz y directa a lo que quiere contar. Alcanzó además distinción internacional por ella. Junto con la magistral "Calle Mayor", tal vez estemos en su mejor trabajo.

El casting no podría ser mejor, sobresaliendo Elisa Galvé de principio a fin, además de existir lujos tan exquisitos como el magnífico Fernando Rey en un papel secundario. Hay rostros tan reconocibles como el de Rafael Alonso, otro de esos actores que bien sabían lo que era patearse las leguas con un texto a memorizar por el camino.
Basta la presentación en el tren (personaje, rol en la compañía y jornada en pesetas) para comprender que todo está medido y que estas vidas se van a entrelazar.
Una maravillosa carta de amor sin ocultar el lado oscuro de las cosas. Pero lo darían todo por una noche de éxito, por un aplauso sincero de ese ser etéreo llamado público.
Basta la presentación en el tren (personaje, rol en la compañía y jornada en pesetas) para comprender que todo está medido y que estas vidas se van a entrelazar.
Una maravillosa carta de amor sin ocultar el lado oscuro de las cosas. Pero lo darían todo por una noche de éxito, por un aplauso sincero de ese ser etéreo llamado público.
3 de junio de 2026
3 de junio de 2026
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Vida y obra. Aspectos que en cualquier profesión van separados sin problema alguno, en determinadas profesiones -como los actores de teatro- es más difícil de separar.
Quizá eso sea bueno para la profesionalidad del actor y su capacidad de progresar, pero para tener una vida privada no es lo más razonable.
Y la vida en sombras, copiando el título de la famosa película, tiene peligros, como el que se avizora desde el primer minuto.
Está muy bien narrada, los problemas de los actores están bien reflejados, y el tino es sereno. Da gusto ver este tipo de obras, organizadas con dedicación, esmero y cultivadas a fuego lento.
El reparto es espectacular. Elisa Galvé, y Fernando Rey son los actores principales.
Está tan bien narrada que, por momentos, no sabes si están hablando entre ellos o representando escenas míticas de determinadas obras de teatro que ellos mismos han actuado con anterioridad.
Me ha gustado, pero menos que otras de Bardem, que es un directorio como la copa de un pino.
Quizá eso sea bueno para la profesionalidad del actor y su capacidad de progresar, pero para tener una vida privada no es lo más razonable.
Y la vida en sombras, copiando el título de la famosa película, tiene peligros, como el que se avizora desde el primer minuto.
Está muy bien narrada, los problemas de los actores están bien reflejados, y el tino es sereno. Da gusto ver este tipo de obras, organizadas con dedicación, esmero y cultivadas a fuego lento.
El reparto es espectacular. Elisa Galvé, y Fernando Rey son los actores principales.
Está tan bien narrada que, por momentos, no sabes si están hablando entre ellos o representando escenas míticas de determinadas obras de teatro que ellos mismos han actuado con anterioridad.
Me ha gustado, pero menos que otras de Bardem, que es un directorio como la copa de un pino.
8 de enero de 2015
8 de enero de 2015
7 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Anita tiene tres opciones: o el pánfilo de Fernando Rey, muermo lastimero que la quiere casar con su triste persona para matarla de aburrimiento, o el buitre carroñero con bigotito siniestro y elegancia de vampiro casposo, "socio capitalista" que la quiere comprar (para el terrible ejercicio del fornicio), o la momificación en vida, el enterramiento de cuerpo presente, seguir con papeluchos ínfimos e infames, degradándose en pensiones de mala muerte y absorbiendo toda la pena del mundo.
Bardem es un gran director; una rara avis dentro de nuestra pacata tradición, un autor de verdad, con una fuerte voluntad de estilo, poderoso, con intención, con fuerza, con ambición, con ímpetu y cojones. No pone la cámara a lo que salga, tampoco de forma funcional/funcionarial, no, él se arriesga, intenta crear belleza y dejar huella; aquí estoy yo que lo valgo. Y tiene talento.
Y luego está como guionista. También se la juega y pretende (mucho), incluso es ingenioso y esmerado, con diálogos pulidos y "literarios". Pero le puede la verborrea desatada, el discurso desbarrado, el sermón constante, la autocompasión, el histerismo, la cursilería, la monserga, el darse demasiada importancia...
Anita duda, sufre, pena, lucha. Y Bardem sujeta la historia, con vigor y demasiada cháchara. Anita no quiere ser santa, pero tampoco puta. Y Bardem es demasiado director para tanto engolamiento estirado y simplón.
Un tumulto con clase, un abigarrado y matemático, y frío, ejercicio de estilo, muy emperifollado y milimétrico.
Interesante y fallida.
Bardem es un gran director; una rara avis dentro de nuestra pacata tradición, un autor de verdad, con una fuerte voluntad de estilo, poderoso, con intención, con fuerza, con ambición, con ímpetu y cojones. No pone la cámara a lo que salga, tampoco de forma funcional/funcionarial, no, él se arriesga, intenta crear belleza y dejar huella; aquí estoy yo que lo valgo. Y tiene talento.
Y luego está como guionista. También se la juega y pretende (mucho), incluso es ingenioso y esmerado, con diálogos pulidos y "literarios". Pero le puede la verborrea desatada, el discurso desbarrado, el sermón constante, la autocompasión, el histerismo, la cursilería, la monserga, el darse demasiada importancia...
Anita duda, sufre, pena, lucha. Y Bardem sujeta la historia, con vigor y demasiada cháchara. Anita no quiere ser santa, pero tampoco puta. Y Bardem es demasiado director para tanto engolamiento estirado y simplón.
Un tumulto con clase, un abigarrado y matemático, y frío, ejercicio de estilo, muy emperifollado y milimétrico.
Interesante y fallida.
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