En la ciudad sin límites
2002 

7.1
11,098
Drama. Intriga
Víctor (Leonardo Sbaraglia) llega con su novia (Leticia Brédice) a París, donde toda su familia se ha reunido en torno a su padre (Fernando Fernán Gómez), un importante empresario al que le han diagnosticado un tumor. Un día, lo sorprende tirando las pastillas y vistiéndose a escondidas para intentar escapar de la clínica. Víctor, conmovido por la soledad del anciano, intenta ganar su confianza y convertirse en su cómplice. (FILMAFFINITY) [+]
17 de marzo de 2007
17 de marzo de 2007
48 de 87 usuarios han encontrado esta crítica útil
Así es esta película, la primera media hora-45 minutos te duermes profundamente, lenta, tediosa, sin tema, te plantea expectativas que no se cumplen en toda la película. Piensas que va a ir de una cosa y no va de nada.
La siguiente media hora te vas despertando y vas cobrando interés por la historia, para los últimos 20 minutos despertarte y decir: bueno el final no está mal, no complace mis expectativas, pero no está mal, básicamente por lo sensiblera que se pone.
En resumen, le sobra media hora, mete en la historia demasiada paja e historias que no aportan nada y que la hacen realmente pesada.
No entiendo como las anteriores críticas la ponen por las nubes.
La siguiente media hora te vas despertando y vas cobrando interés por la historia, para los últimos 20 minutos despertarte y decir: bueno el final no está mal, no complace mis expectativas, pero no está mal, básicamente por lo sensiblera que se pone.
En resumen, le sobra media hora, mete en la historia demasiada paja e historias que no aportan nada y que la hacen realmente pesada.
No entiendo como las anteriores críticas la ponen por las nubes.
21 de septiembre de 2006
21 de septiembre de 2006
38 de 67 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película interesante pero tramposa, ya que si se quiere rodar un drama sobre la muerte de tu padre hay que ser valiente y hacerlo sin más demostrando tu calidad pero no comprendo como es necesario montarse una pseudohistoria de intriga para llamar la atención del espectador. ¿Falta de confianza en sí mismo? Es posible. Nunca una historia periférica debe tener más importancia que la principal y aquí es así, quizá por eso su triunfo relativo entre el público.
La cámara y su forma de rodar denota esa especie de manía por buscar los planos más rebuscados siguiendo la ola Meirelles. Un error que puede pagar a medio plazo.
Además para querer hacer una historia tan sofisticada hace falta más presupuesto, que a veces parece el cine de Corman.
Lo mejor como casi siempre en el cine español son los actores, excelentes tanto Fernando Fernán Gómez como Adriana Ozores, la mejor de toda la familia.
Muy bien Roberto Álvarez, un actor desaprovechado en televisión que es de lo mejor del actual panorama español.
La cámara y su forma de rodar denota esa especie de manía por buscar los planos más rebuscados siguiendo la ola Meirelles. Un error que puede pagar a medio plazo.
Además para querer hacer una historia tan sofisticada hace falta más presupuesto, que a veces parece el cine de Corman.
Lo mejor como casi siempre en el cine español son los actores, excelentes tanto Fernando Fernán Gómez como Adriana Ozores, la mejor de toda la familia.
Muy bien Roberto Álvarez, un actor desaprovechado en televisión que es de lo mejor del actual panorama español.

Leonardo Sbaraglia & Fernando Fernán Gómez
Ana Fernández, sólida actriz, además de guapa, lástima que no la den la suficiente bola en España.
Geraldine Chaplin, discreta (como casi siempre por otra parte) que obtuvo otro de esos Goya a mejor actriz secundaria para gente mayor que no lo merece ni por asomo. Los premios cinematográficos no deben ser homenajes que para eso ya existen otros lugares.
Leonardo Sbaraglia, demasiado pendiente de sí mismo. Le falta naturalidad y le sobra ensimismamiento.
Aún así Antonio Hernández, autor de la interesante sin nada más "Lisboa", es de los mejores directores españoles del momento y aunque no tenga ese marchamo de divo que tienen otros podemos decir que se trata de lo más rescatable de nuestras miserias actuales. Esperamos con impaciencia que puede dar de sí "Los Borgia" que será su confirmación o definitiva caída después del tropezón grave de "Oculto".
De todas formas si se quiere homenajear a un padre debería aprender de "Big Fish" de Tim Burton.
Geraldine Chaplin, discreta (como casi siempre por otra parte) que obtuvo otro de esos Goya a mejor actriz secundaria para gente mayor que no lo merece ni por asomo. Los premios cinematográficos no deben ser homenajes que para eso ya existen otros lugares.
Leonardo Sbaraglia, demasiado pendiente de sí mismo. Le falta naturalidad y le sobra ensimismamiento.
Aún así Antonio Hernández, autor de la interesante sin nada más "Lisboa", es de los mejores directores españoles del momento y aunque no tenga ese marchamo de divo que tienen otros podemos decir que se trata de lo más rescatable de nuestras miserias actuales. Esperamos con impaciencia que puede dar de sí "Los Borgia" que será su confirmación o definitiva caída después del tropezón grave de "Oculto".
De todas formas si se quiere homenajear a un padre debería aprender de "Big Fish" de Tim Burton.
Recomendable película pero nada de idealizar un trabajo que apuntando muchas cosas no termina de cuajar por falta de sinceridad en un tema que lo requería.
8 de enero de 2020
8 de enero de 2020
16 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Leyendo las estupendas críticas a la película, consideré equivocadamente, que se alejaría de los clichés tan típicos de estas historias. No acerté.
Las reuniones familiares ante acontecimientos lúdicos o funerarios, siempre me han agotado... ¡¡Son todas tan extremadamente idénticas!! Se mueven por esos lugares comunes de enfrentamientos familiares, rencillas, rencores, falsas apariencias. Generalmente no se sortean bien los vericuetos del conflicto, debido a la poca trama.
Después de verla, y pese a los giros y las buenas interpretaciones de Geraldine Chaplin y Leonardo Sbaraglia, me sentí profundamente´confundido por tanta "cosa junta". No puedo aprobarla.
Las reuniones familiares ante acontecimientos lúdicos o funerarios, siempre me han agotado... ¡¡Son todas tan extremadamente idénticas!! Se mueven por esos lugares comunes de enfrentamientos familiares, rencillas, rencores, falsas apariencias. Generalmente no se sortean bien los vericuetos del conflicto, debido a la poca trama.
Después de verla, y pese a los giros y las buenas interpretaciones de Geraldine Chaplin y Leonardo Sbaraglia, me sentí profundamente´confundido por tanta "cosa junta". No puedo aprobarla.
14 de abril de 2011
14 de abril de 2011
17 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Parece que Hernández se planteó mezclar géneros de una manera experimental, diría que hasta arriesgada, con ganas de innovar... Y para mi el resultado ha sido fallido, irritante, desconcertante.
Si quitamos una banda sonora muy trabajada por un lado, pero excesiva y pomposa a la hora en la que se mezcla con las imágenes (¿Por qué tantísimo tono de misterio? Es excesivo por no decir que sobra totalmente), restamos las historias secundarias, aunque nos las interpreten unos secundarios de primera fila (Adriana Ozores, Ana Fernandez, Roberto Álvarez), quitamos misterio a la hora de construir el guión, de dibujar sus giros... Si hubiera empezado por el final como base (esa búsqueda de salvación del personaje de Fernán Gómez), mantenido a los tres flamantes ejes de la trama (Chaplin, Sbaraglia, Fernán Gómez) nos hubiera quedado una de las mayores historias de amor rodada en la primera década del siglo que comenzó hace poco.
Qué pena... Las interpretaciones, una última media hora muy buena (donde por fin se centra en lo que se tenía que centrar) o la buena fotografía salvan a medias un guión que deja intuir que de verdad tenía ganas de hacer una buena película, pero que se perdió en la creación y construcción del mismo yéndose por las ramas, literaria como cinematográficamente.
Si quitamos una banda sonora muy trabajada por un lado, pero excesiva y pomposa a la hora en la que se mezcla con las imágenes (¿Por qué tantísimo tono de misterio? Es excesivo por no decir que sobra totalmente), restamos las historias secundarias, aunque nos las interpreten unos secundarios de primera fila (Adriana Ozores, Ana Fernandez, Roberto Álvarez), quitamos misterio a la hora de construir el guión, de dibujar sus giros... Si hubiera empezado por el final como base (esa búsqueda de salvación del personaje de Fernán Gómez), mantenido a los tres flamantes ejes de la trama (Chaplin, Sbaraglia, Fernán Gómez) nos hubiera quedado una de las mayores historias de amor rodada en la primera década del siglo que comenzó hace poco.
Qué pena... Las interpretaciones, una última media hora muy buena (donde por fin se centra en lo que se tenía que centrar) o la buena fotografía salvan a medias un guión que deja intuir que de verdad tenía ganas de hacer una buena película, pero que se perdió en la creación y construcción del mismo yéndose por las ramas, literaria como cinematográficamente.
Aún así, uno se puede maravillar con otro momento que pasará a la historia del cine de Fernán Gómez, su carta de amor, preciosa.
20 de noviembre de 2008
20 de noviembre de 2008
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
He vuelto a ver En la ciudad sin límites. He vuelto a recordar a Capra y Qué bello es vivir! Son posibles los milagros y quizá no sólo cinematográficos.
Porque si cogemos al director de esta película, Antonio Hernández... que aunque había realizado la interesante Lisboa, la inmediatamente anterior a ésta era (¿se puede catalogar como película y no cómo mierda en su estado más nauseabundo?) GRAN MARCIANO. Y, después, ni se volvió a acercar a unos resultados similares a los del film que aquí nos ocupa.
Y le sumamos dos actores (¿?) como Roberto Álvarez (sí, el de Ana y los 7) y Álex Casanovas (como presentador ya resultaba patético, y en cine siempre se ha superado) en papeles sumamente importantes.
¿Qué surge?
Pues una de las mejores películas españolas de la última época. Admirable. Con un gran reparto (excepto los casos ya citados que están "en su línea") donde sobresalen el genial Fernán-Gómez y un colosal (y guapísimo, ¿verdad, señoritas y señoras?) Leonardo Sbaraglia, junto a un papel jugosísimo de Alfredo Alcón. Y una partitura musical, sobrecogedora por su calidad, de Víctor Reyes.
Porque si cogemos al director de esta película, Antonio Hernández... que aunque había realizado la interesante Lisboa, la inmediatamente anterior a ésta era (¿se puede catalogar como película y no cómo mierda en su estado más nauseabundo?) GRAN MARCIANO. Y, después, ni se volvió a acercar a unos resultados similares a los del film que aquí nos ocupa.
Y le sumamos dos actores (¿?) como Roberto Álvarez (sí, el de Ana y los 7) y Álex Casanovas (como presentador ya resultaba patético, y en cine siempre se ha superado) en papeles sumamente importantes.
¿Qué surge?
Pues una de las mejores películas españolas de la última época. Admirable. Con un gran reparto (excepto los casos ya citados que están "en su línea") donde sobresalen el genial Fernán-Gómez y un colosal (y guapísimo, ¿verdad, señoritas y señoras?) Leonardo Sbaraglia, junto a un papel jugosísimo de Alfredo Alcón. Y una partitura musical, sobrecogedora por su calidad, de Víctor Reyes.

Leonardo Sbaraglia
Y un dato: de las pocas películas que puede presumir de tratar (aunque sea como telón de fondo) un cierto tono político y no convertirse en un panfleto.
Muy recomendable, aunque aviso de que entran unas enormes ganas de hacer las maletas y salir para París... aunque sea para machacar a Roberto Álvarez.
Muy recomendable, aunque aviso de que entran unas enormes ganas de hacer las maletas y salir para París... aunque sea para machacar a Roberto Álvarez.
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