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Tiempo de volver

Comedia. Drama Andrew Largeman (Braff) vuelve a su casa natal, en Nueva Jersey, después de diez años de ausencia para asistir al funeral de su madre. Allí rememora su pasado y conoce a una chica, Samantha (Portman), que quizá pueda cambiar su vida. Largeman, que acaba de dejar los antidepresivos que ha estado tomando durante años, comienza a redescubrirse a sí mismo, lo que incluye enfrentarse a su padre, psicólogo, y ayudar a Samantha a superar sus ... [+]
Críticas 76
Críticas ordenadas por utilidad
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6
20 de enero de 2020
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Compuesta de pequeños detalles intrascendente, los cuales, debido al tratamiento que hace de ellos su guionista, director y protagonista Zach Braff; sin saber como, se convierte en algo muy agradable de contemplar, tal vez porque no dice nada sorprendente, lo cual en si mismo, ya supone una sorpresa.

Me gusta Zach Braff, al que no recuerdo de otros proyectos. Está dotado de la particularidad de hacernos creíble una historia que no lo es, que se mueve pausada por senderos tan típicos que debido al empeño que pone, no lo parecen tanto.

Ejercicio para ver de manera pausada, alojándonos en ella con dispreocupación, permitiendo que nos invada.
Le daré un 6, aunque tal vez se merezca algo más.
8
30 de julio de 2008
10 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Resulta paradigmático que la mejor obra hasta la fecha que traza el estado anímico real de la juventud actual resulte ser ésta cuyo comentario me ocupa. Personajes inanes, desorientados, víctimas de la sobreprotección de una sociedad demasiado ocupada en la autosatisfacción continua. No es casual el hastío del amigo millonario, tampoco la resignación que emana del mismo, así como el frágil equilibrio psíquico que presenta el protagonista, aislado de la vida a base de pastillas que consiguiesen edulcorar su visión de la realidad, creando de esta forma a un ser sin metas ni sueños, ensimismado en sus padecimientos, absorto en sus enfermos y afligidos recuerdos, terminando por tergiversar su visión acerca de la vida. Tampoco es baladí la presencia de una Natalie, esta sí, con graves problemas psíquicos, que hacen que el protagonista tome conciencia de su verdadero ser, produciendo en él la razón última, la motivación, la chispa que precisaba, y de las cuales los jóvenes estamos huérfanos, para superar el estado general de apatía y abulia que lo amordazaba en su relación con el entorno.
Natalie Portman & Zach Braff
Película con ritmo lento, como si una sesión de psicoanálisis se tratare, analiza las causas de todos estos problemas, sin llegar, como no, a proponer respuesta alguna, ¿Acaso existen?, limitándose a nominar los aspectos más sombríos de una educación institucionalizada, y por tanto uniformada y dirigida, que forja con graves carencias a los jóvenes de hoy en día. Jóvenes, por tanto, acríticos, sin ganas de reacción, desautorizados en cuanto a la rebeldía auténtica se refiere (no te fíes de alguien que tenga más de treinta años, según se desprendía de cierta película).
Lo cierto es que la película finalmente consigue despegar la desazón que produce la mayor parte de su metraje, aunque la sensación en general que me provoque sea la de considerar que el director logre su propósito, y es el que podamos empatizar con esta juventud en la que yo no creo.
7
2 de diciembre de 2008
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película es esperanzadora. Pero no lo es por su historia ni por lo que transmite. Lo es porque alguien nuevo ha aparecido. Es joven, tiene talento, ganas y se llama Zach Braff. Mi nerd favorito.

Puntualizo: Ésta no es, ni por asomo, una de mis películas favoritas. Esta película está coja por muchos sitios. El guión, aunque original, se recrea en sí mismo con frecuencia, sobretodo en esa búsqueda de los pequeños detalles que tanto le han alabado: primero se agradece y más tarde te hace preguntarte si tiene algún sentido. Tiene momentos fantásticos, y momentos cliché. A partes iguales, diría yo. Podrá resumir el guión como un sucesión de esos momentos brillantes por sí solos pero mal atados, mal hilados, que dan como resultado un significado no tan profundo y denso como el que aparenta buscar. Sus personajes son eminentemente planos, uno no siente haber comido un estofado sino un aperitivo. Y sin embargo, ese uno se queda muy a gusto. No es una película ordinaria globalmente, se le pueden perdonar esos venazos de romanticismo americano tan visto. Le presuponemos (le diagnosticamos) juventud, aunque no principalmente, falta de experiencia en la escritura, lo que no impide que tenga criterio y que su habilidad se desarrolle con el tiempo, y sobretodo ser un director sin ninguna película demostrable tratando de hacer cine indie... algo tiene que vender. Pobriño ¿no?
Lo que más me gusta es la imagen. Zach Braff tiene ojo, señores. La fotografía, el tipo de escenas que busca, los colores, la composición... todo conduce a un lugar irreal que me recuerda muchísimo a películas como "Everything is iluminated" o "The Life Aquatic" o a alguna de Kaurismaki. Quiero creer que no es una moda sino una sensibilidad común. Quiero creer que Zach Braff sabe lo que se trae entre manos. Desde luego para ser la primera película de alguien, que estaba en sus ventimuchos cuando la escribió y en los treinta cuando la rodó y protagonizó... veo futuro. Hay ganas de hacer buen cine, y eso es innegable.

La banda sonora, por cierto, es espectacular. ¿A quién no le toca la fibra escuchar hoy en día a Nick Drake? Una canción fantástica entre otras tantas, igualmente bien elegidas.

Y no quiero terminar sin mencionar a Zach Braff, una vez más, pero ahora como actor. Es espectacular. Es, en efecto, un soso muy bien llevado. Pero eso es algo que ya sabíamos todos los seguidores de "Scrubs". Natalie Portman también está estupenda, como siempre.
Natalie Portman & Zach Braff
En resumidas cuentas: Una película imperfecta (floja en su guión) pero con muchas buenas ideas en el medio, actores en su justa medida, imágenes poderosas aunque sencillas. Una película dirigida con estilo. Digna de verse.
5
8 de febrero de 2012
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película de Zach Braff me habría parecido muy interesante si no fuese por esa constante insistencia en querer hacer de cada escena la mejor historia de amor del cine mundial. Son tan pretenciosos el guión y la realización de este largometraje que, por momentos, dan ganas de gritar "esto no te lo crees ni tú, yupi de mierda".

Que conste que estamos ante una magistral interpretación de la irregular Natalie Portman, que le da mucha fuerza y verosimilitud a su personaje, verosimilitud de la que, por otra parte, carece la historia que narra el señor Braff.

En definitiva, "Algo en común" sería una notable película si no fuera por la necesidad innecesaria que tiene su autor de buscar una lagrimilla sentimental en el espectador en cada escena, casi en cada plano, y por intentar vendernos durante 90 minutos que un chico que no tiene nada, ni proyectos ni perspectivas de futuro (y que cuando acaba la peli sigue sin tenerlos) diga en el tramo final, para rematar, que la chica que ha conocido hace 4 días le ha cambiado la vida. Esto no lo he visto ni en los cuentos de Disney.
10
25 de febrero de 2017
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una pequeña y sencilla película independiente. Una obra rara y entrañable que puede aportar mucho a unos pocos. Se trata de una obra sensorial, su contenido es el de las emociones y la búsqueda interior.

Comienza distante y solitaria, adormecida en una sensación de hastío y depresión, nos muestra a un protagonista perdido y sin rumbo, encerrado en sí mismo y cuya rutina implica evadirse del mundo, vivir sin sentir.

El regreso al hogar después de diez años será su punto de inflexión, para afrontar recuerdos dolorosos del pasado, reparar relaciones heridas y crear nuevas. Para despertar y buscar un nuevo propósito y volver a creer que merece amor. Para querer volver a sentir, aunque sea dolor.

Lo que para unos son seres estrafalarios en un bote varado en la nada, para otros pueden ser guardianes de un abismo infinito. Habla de un mundo interior, plagado de inseguridades en el que buscamos un lugar seguro al que aferrarnos, para algunos lugares, ideas o personas. Aquí es el concepto de hogar, algo añorado y que recreamos de forma cíclica, "Quizá eso sea una familia, un grupo de personas que añora el mismo lugar imaginario".
Una búsqueda de la felicidad y el amor a través de la mirada hacia el interior de uno mismo y de reparar, esforzarse y cambiar el punto de vista propio.

Cuenta con una fotografía y una banda sonora muy adecuadas donde destacan The Shins, y un buen reparto en que destaca Natalie Portman, en un papel donde se muestra encantadora y con una gran naturalidad y dulzura. Además la película cuenta con un gran sentido del humor que se centra en los pequeños detalles, la sorpresa entre lo cotidiano.
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