Antes de separarnos
5.5
3,304
20 de enero de 2018
20 de enero de 2018
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es una historia real, sensible, deseada de vivir y admirable por ser contada. Hay que olvidar a Evans como Capitán América, este es un hombre sensible con rasgos tiernos de héroe, el mismo lo dijo. Y quién en su lugar no se pondría en el papel de héroe ante una hermosa mujer como Brooks?. Sensible, coherente, hermosa historia. Pero sobre todo épica, el hecho de dejar el amor libre no significa ganar, en términos coloquiales pero si en un terreno trascendental. Supera su mismo dolor y lo mejor en un proceso en pareja.
Altamente recomendable si crees en el amor y en las oportunidades.
Altamente recomendable si crees en el amor y en las oportunidades.
20 de diciembre de 2015
20 de diciembre de 2015
14 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
El roce hace el cariño.
Las estaciones de tren, esos lugares maravillosos llenos de probabilidades casuales que tanto juego dan para explayarse en todo aquello que la ávida imaginación del escritor desee, lugares de transición donde todo vale/cualquier suceso cabe, lo más recurrido es la unión de dos accidentados y necesitados desconocidos que, por unas horas de compañía forzada y conversación subiendo en temperatura gradual según avanza la noche, serán esos íntimos amigos de apoyo sincero a quien confesar los miedos, las penas y las opciones de futuro que se planteen.
Nick y Brooke -Carrie, como prevención de peligro hasta que llegue la confianza-, con sus personales historias como equipaje a cuestas sin maleta, dolor e incertidumbre como típica reseña, atrapados en un andén ya clausurado, que no abre hasta la salida de ese sol que despeje las dudas, anclados a ese pasado que no permite avanzar pues la fantasía de su perfección aún sigue viva en sus cabezas, tiempo para desahogarse, conocerse y ayudarse por parte de esos corazones desolados que encuentran amparo en un extraño que tiende su generosa mano.
Las estaciones de tren, esos lugares maravillosos llenos de probabilidades casuales que tanto juego dan para explayarse en todo aquello que la ávida imaginación del escritor desee, lugares de transición donde todo vale/cualquier suceso cabe, lo más recurrido es la unión de dos accidentados y necesitados desconocidos que, por unas horas de compañía forzada y conversación subiendo en temperatura gradual según avanza la noche, serán esos íntimos amigos de apoyo sincero a quien confesar los miedos, las penas y las opciones de futuro que se planteen.
Nick y Brooke -Carrie, como prevención de peligro hasta que llegue la confianza-, con sus personales historias como equipaje a cuestas sin maleta, dolor e incertidumbre como típica reseña, atrapados en un andén ya clausurado, que no abre hasta la salida de ese sol que despeje las dudas, anclados a ese pasado que no permite avanzar pues la fantasía de su perfección aún sigue viva en sus cabezas, tiempo para desahogarse, conocerse y ayudarse por parte de esos corazones desolados que encuentran amparo en un extraño que tiende su generosa mano.

Altruismo que se alimenta de una floreciente conversión cuyo progreso es intermitente, no continuo, con escalas de entonado encanto y simpatía, con paradas de curiosidad sostenible, con aportación leve de lágrimas y risas según se tercie y con otros altos menos solícitos, más artificiales, donde se pierde parte del ritmo.
Un “Antes del amanecer” que cambia la loca adolescencia por la responsable madurez, con ese pesado lastre difícil de soltar/arduo de encarar, sutil en sus espacios, sin prisas en su formación, sin desmadre al hacer camino, de atractiva fotografía alentada por la belleza de la nocturnidad urbana neoyorquina; es lenta y cordial en su ascendente calidez y decoro, ofrece amparo y seducción de dos anónimas vidas, cuyas piezas se muestran a cuentagotas para motivar el misterio de una compartida fraternidad que busca profundidad y solidez en su ocasional diálogo, esa ternura de soltar amarras, liberar protección y darse a conocer ante quien es recién llegado, pronto presuntamente ausentado.
Un “Antes del amanecer” que cambia la loca adolescencia por la responsable madurez, con ese pesado lastre difícil de soltar/arduo de encarar, sutil en sus espacios, sin prisas en su formación, sin desmadre al hacer camino, de atractiva fotografía alentada por la belleza de la nocturnidad urbana neoyorquina; es lenta y cordial en su ascendente calidez y decoro, ofrece amparo y seducción de dos anónimas vidas, cuyas piezas se muestran a cuentagotas para motivar el misterio de una compartida fraternidad que busca profundidad y solidez en su ocasional diálogo, esa ternura de soltar amarras, liberar protección y darse a conocer ante quien es recién llegado, pronto presuntamente ausentado.
Armonía que parte de la bonanza recompensada, y de una frialdad que irá entrando en calor conforme la sentida amabilidad y gratitud dejen paso a la franqueza y seguridad de un refuerzo agradecido, y una novedosa amistad inesperada que dispondrá mucho más.
Chris Evans a la cabeza del relato, al tiempo que combina dicho trabajo con su visión tras la cámara; como protagonista realiza una sensible y emotiva interpretación, que expone sus posibilidades como actor más allá de los golpes y músculos; como director tiene el ojo de filmar acordes encuadres que monta con habilidad para transmitir el mensaje obvio de querencia, gusto y afecto por la pareja recreada -cumple sin complicarse la tarea-, a la par que interviene en la producción como buen defensor y creyente de sus cualidades; destreza que se ve reforzada por una conveniente Alice Eve que, aunque no es en principio su tipo, logra la afianza de similitud y pericia de ambos juntos en tan afable cuadro.
Afinidad de venta apetecible que, aún atravesando tempos menos meritorios e inteligentes en su elaboración y proceso, logra un discurso de aceptación sencilla y humilde que el espectador recibe con apetencia lograda; son guapos, están solos y en apuros e inician una aventura por superar baches y lograr el objetivo previsto, sólo que la información es poder y, cuanto más contacto comparten, más se transforma la finalidad que les unía para disponer nuevas cartas, en jugada cada vez más personal y sensible.
Chris Evans a la cabeza del relato, al tiempo que combina dicho trabajo con su visión tras la cámara; como protagonista realiza una sensible y emotiva interpretación, que expone sus posibilidades como actor más allá de los golpes y músculos; como director tiene el ojo de filmar acordes encuadres que monta con habilidad para transmitir el mensaje obvio de querencia, gusto y afecto por la pareja recreada -cumple sin complicarse la tarea-, a la par que interviene en la producción como buen defensor y creyente de sus cualidades; destreza que se ve reforzada por una conveniente Alice Eve que, aunque no es en principio su tipo, logra la afianza de similitud y pericia de ambos juntos en tan afable cuadro.
Afinidad de venta apetecible que, aún atravesando tempos menos meritorios e inteligentes en su elaboración y proceso, logra un discurso de aceptación sencilla y humilde que el espectador recibe con apetencia lograda; son guapos, están solos y en apuros e inician una aventura por superar baches y lograr el objetivo previsto, sólo que la información es poder y, cuanto más contacto comparten, más se transforma la finalidad que les unía para disponer nuevas cartas, en jugada cada vez más personal y sensible.
No es un guión excepcional que eclipse al oído e inmovilice al espíritu, es de alma bonachona que busca refugio y cariño por parte de quien le otorgue una audición sin reproches ni juicios dictatoriales; Central Park station, una música dulce y embelesada y dos extraños individuos lanzados a las fascinantes calles de Manhattan para descubrir de qué son capaces.
Se trata de compartir unas horas, intercambiar lamentos, decepciones y la frustración del momento, ir a ningún sitio para volver al punto de encuentro con el despeje de esa vía que informa de cómo proceder; no logra grandes cuotas de drama, ni de intensidad ni de motivación pero “Before we go”, antes de que partamos seremos colegas, nos tendremos cariño, habremos pasado un espacio distendido, de tiempo grato, y nos diremos adiós con un beso casto.
Válido por ahora, pero más suerte para la próxima vez, pues el guión necesita más consistencia, robustez y calado; no por más guionistas -cuatro en concreto- es mejor el texto.
Se trata de compartir unas horas, intercambiar lamentos, decepciones y la frustración del momento, ir a ningún sitio para volver al punto de encuentro con el despeje de esa vía que informa de cómo proceder; no logra grandes cuotas de drama, ni de intensidad ni de motivación pero “Before we go”, antes de que partamos seremos colegas, nos tendremos cariño, habremos pasado un espacio distendido, de tiempo grato, y nos diremos adiós con un beso casto.
Válido por ahora, pero más suerte para la próxima vez, pues el guión necesita más consistencia, robustez y calado; no por más guionistas -cuatro en concreto- es mejor el texto.
Cobijo sin trampas que ilumina la velada con pasión media.
Él había dejado de tocar su trompeta, derrotado yacía en el suelo cuando la vio a ella perder su tren..., y lo impensable se tornó posibilidad de acceso presente.
Lo mejor, la buena voluntad de los dos protagonistas en sus respectivos papeles.
Lo peor, la sinopsis carece de esa madurez de la que pretende hacer gala.
lulupalomitasrojas.blogspot.com.es
Él había dejado de tocar su trompeta, derrotado yacía en el suelo cuando la vio a ella perder su tren..., y lo impensable se tornó posibilidad de acceso presente.
Lo mejor, la buena voluntad de los dos protagonistas en sus respectivos papeles.
Lo peor, la sinopsis carece de esa madurez de la que pretende hacer gala.
lulupalomitasrojas.blogspot.com.es
22 de marzo de 2024
22 de marzo de 2024
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película romántica americana... ¡y en Nueva York! No tenía grandes expectativas, pero tampoco había leído siquiera la sinopsis. Primeros planos costumbristas, una estación, miradas... Una introducción quizá algo forzada.
Según van pasando los minutos eso no importa tanto. Cómo han llegado ahí y cómo puede haber cosas que no encajan es lo de menos. Empiezo a ver homenajes a la saga de "Antes del Amanecer" (una joya del cine), y me doy cuenta de que ni en el título disimulan; pienso que puede ser una copia barata, todo esto desde la perspectiva de quien se intenta ponerse las gafas de pasta y juzgarlo todo desde el sofá. Y luego... luego PASA:
De repente me veo envuelta en esas conversaciones que me llegan, me doy cuenta de que no es una historia de amor de chico conoce a chica, sino que son dos personas con heridas que buscan un apoyo, sin pretensiones. Una amistad que se forja en medio de sus propios problemas. Y entonces me descubro con lágrimas en las mejillas, me quito las gafas de pasta y me dejo llevar por lo que siento. Y lo que siento es algo bonito que pocas películas me hacen sentir.
Espero al final: ¿se lían? ¿Cómo pretenden terminar esta historia? Es imposible un buen final. Y ¡otro golpe de efecto! Resulta que el final es redondo. Podrían haber enseñado más, añadido, poner un triste "dos años después" o predecir el que sería "el final de los finales": el de Lalaland. Pero lo hace suyo, íntimo y abierto. Y es entonces cuando los títulos de crédito aparecen y veo que el director es Chris Evans. No me lo esperaba, y ahí llega el último golpe de efecto.
Quienes niegan la química entre los protagonistas, han de mirar que esa química se va construyendo: son dos desconocidos que no se buscan, ¿por qué deberían de tenerla? En una noche son capaces de construir su propia química y enseñarnos con pocas palabras cómo es lo que sienten.
Es una película que va creciendo hasta que te toca. Es sencilla. El continente está muy visto, pero el contenido no tanto. Lo mejor es verla dejándote llevar y no buscarle sus pequeños defectos.
Según van pasando los minutos eso no importa tanto. Cómo han llegado ahí y cómo puede haber cosas que no encajan es lo de menos. Empiezo a ver homenajes a la saga de "Antes del Amanecer" (una joya del cine), y me doy cuenta de que ni en el título disimulan; pienso que puede ser una copia barata, todo esto desde la perspectiva de quien se intenta ponerse las gafas de pasta y juzgarlo todo desde el sofá. Y luego... luego PASA:
De repente me veo envuelta en esas conversaciones que me llegan, me doy cuenta de que no es una historia de amor de chico conoce a chica, sino que son dos personas con heridas que buscan un apoyo, sin pretensiones. Una amistad que se forja en medio de sus propios problemas. Y entonces me descubro con lágrimas en las mejillas, me quito las gafas de pasta y me dejo llevar por lo que siento. Y lo que siento es algo bonito que pocas películas me hacen sentir.
Espero al final: ¿se lían? ¿Cómo pretenden terminar esta historia? Es imposible un buen final. Y ¡otro golpe de efecto! Resulta que el final es redondo. Podrían haber enseñado más, añadido, poner un triste "dos años después" o predecir el que sería "el final de los finales": el de Lalaland. Pero lo hace suyo, íntimo y abierto. Y es entonces cuando los títulos de crédito aparecen y veo que el director es Chris Evans. No me lo esperaba, y ahí llega el último golpe de efecto.
Quienes niegan la química entre los protagonistas, han de mirar que esa química se va construyendo: son dos desconocidos que no se buscan, ¿por qué deberían de tenerla? En una noche son capaces de construir su propia química y enseñarnos con pocas palabras cómo es lo que sienten.
Es una película que va creciendo hasta que te toca. Es sencilla. El continente está muy visto, pero el contenido no tanto. Lo mejor es verla dejándote llevar y no buscarle sus pequeños defectos.
10 de abril de 2020
10 de abril de 2020
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Antes de que te vayas (Before We Go) es una película dirigida por el actor Chris Evans, que debutó como director con este drama romántico.
Nick Vaughn (Chris Evans), un músico de la calle, se encuentra con Brooke Dalton (Alice Eve) que ha perdido su tren de vuelta a casa. Nick se compromete a ayudarla a volver a casa antes de que su marido se de cuenta de su ausencia.
La complicidad que se crea entre los dos desconocidos resulta muy tierna, y está desarrollada de formal muy natural. Ambos tienen sus problemas personales, pero consiguen encontrar la manera de ayudar al otro. La relación que forjan va más allá del plano romántico, ya que consiguen conectar de forma más profunda.
Los planos de la pareja andando por las calles vacías de noche enfatiza el hecho de que han conseguido crear un mundo particular sólo para ellos dos.
Esta primera película para Chris Evans como director no obtuvo una gran recepción entre la crítica. Sin embargo, el resultado final es muy satisfactorio.
https://ellagodeloscines.blogspot.com/2020/04/antes-de-que-te-vayas-2014.html
Nick Vaughn (Chris Evans), un músico de la calle, se encuentra con Brooke Dalton (Alice Eve) que ha perdido su tren de vuelta a casa. Nick se compromete a ayudarla a volver a casa antes de que su marido se de cuenta de su ausencia.
La complicidad que se crea entre los dos desconocidos resulta muy tierna, y está desarrollada de formal muy natural. Ambos tienen sus problemas personales, pero consiguen encontrar la manera de ayudar al otro. La relación que forjan va más allá del plano romántico, ya que consiguen conectar de forma más profunda.
Los planos de la pareja andando por las calles vacías de noche enfatiza el hecho de que han conseguido crear un mundo particular sólo para ellos dos.
Esta primera película para Chris Evans como director no obtuvo una gran recepción entre la crítica. Sin embargo, el resultado final es muy satisfactorio.
https://ellagodeloscines.blogspot.com/2020/04/antes-de-que-te-vayas-2014.html
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