Golda
5.2
1,250
8 de julio de 2024
8 de julio de 2024
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Salvo algunos chispazos de originalidad en su montaje, como los espasmos de Meir con cada explosión sufrida por su ejército o el juego entre las bombas y los truenos de una tormenta o el humo de su cigarrillo, "Golda" es una película fundamentalmente modesta, en modos y objetivos.
El director no quiso ahondar demasiado en el asunto para, imagino, no hacerse pesado e, irónicamente, acaba siéndolo sin profundizar. No aburre como tal porque la narrativa avanza con fluidez y es relativamente corta, pero es cierto que el espectador medio no entenderá los motivos. Los hechos sí, pero no los motivos.
La película abusa de despachos y gana enteros cuando Golda sale a la terraza y, como ella, respiramos un poco. A propósito, maquillaje y vestuario formidables. Y luego Helen Mirren, claro, que se transforma de un modo absoluto, ahí están los andares y todo tipo de movimientos, algo que parece desvanecerse cuando, al término, nos enseñan una secuencia de la Golda real y tiene más energía en dos minutos que la Golda actuada en cien. Un pequeño error.
El director no quiso ahondar demasiado en el asunto para, imagino, no hacerse pesado e, irónicamente, acaba siéndolo sin profundizar. No aburre como tal porque la narrativa avanza con fluidez y es relativamente corta, pero es cierto que el espectador medio no entenderá los motivos. Los hechos sí, pero no los motivos.
La película abusa de despachos y gana enteros cuando Golda sale a la terraza y, como ella, respiramos un poco. A propósito, maquillaje y vestuario formidables. Y luego Helen Mirren, claro, que se transforma de un modo absoluto, ahí están los andares y todo tipo de movimientos, algo que parece desvanecerse cuando, al término, nos enseñan una secuencia de la Golda real y tiene más energía en dos minutos que la Golda actuada en cien. Un pequeño error.

En resumidas cuentas, desconozco cómo se podría haber hecho una película sobre el tema sin ser ligeramente aburrida. Aun así, estoy convencido de que la amplísima mayoría de los que la vean, aunque no quedarán extasiados ante un cine de altura, tampoco creerán que han visto una película defectuosa. Es exactamente lo que parece: una aproximación solemne en modos y liviana en profundidad a un conflicto en el que una actriz extraordinaria se transforma en una mandataria angustiada por la complicada situación de su país.
15 de diciembre de 2023
15 de diciembre de 2023
8 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Egipto y Siria sorprendieron a Israel en Yom Kippur en 1973 con un ataque a la península del Sinaí y los Altos del Golán. Los combates durarían 19 días. Estados Unidos medio en las conversaciones para el alto el fuego. Kissinger se encargó de ello a pesar de verse envuelto el presidente Nixon en el caso Watergate. La guerra dejaría muchos muertos. En 1974, Golda testificaría ante la Comisión Agranat para explicar varios fallos en la defensa; sin embargo, la eximirían de cualquier responsabilidad en la guerra.
Todos estos acontecimientos ocurridos en 1973 son los que se cuentan en la película, por lo que no se puede considerar un biopic sobre la figura de Golda Meir, la primera ministra Israelí en aquella época.
El guion de Nicholas Martin elige centrarse solamente en su figura y la visión que tiene sobre los hechos, eso le da un enfoque muy limitado a lo que está ocurriendo, contándose solo entre paredes a base de diálogos, las únicas escenas que llegan a verse del conflicto son imágenes reales. Eso tiende a perder mucho la emoción y el interés, caso contrario, ocurría en la magnífica película "Trece días" que narraba unos hechos similares con los misiles cubanos y EEUU con JFK por medio.
La poderosa presencia de Helen Mirren con un gran maquillaje sostiene el film, el director de "Skin" Guy Nattiv se toma tiempo para cuestionar la toma de decisiones estratégicas de la primera ministra, con muy poca información que tuvo algunos resultados devastadores. En el papel de Henry Kissinger tenemos a Liev Schreiber.
La película se estrena en cines cuando Israel está metido de lleno en otra guerra contra Palestina tras el atentado de Hamas el 7 de octubre.
Destino Arrakis.com
Todos estos acontecimientos ocurridos en 1973 son los que se cuentan en la película, por lo que no se puede considerar un biopic sobre la figura de Golda Meir, la primera ministra Israelí en aquella época.
El guion de Nicholas Martin elige centrarse solamente en su figura y la visión que tiene sobre los hechos, eso le da un enfoque muy limitado a lo que está ocurriendo, contándose solo entre paredes a base de diálogos, las únicas escenas que llegan a verse del conflicto son imágenes reales. Eso tiende a perder mucho la emoción y el interés, caso contrario, ocurría en la magnífica película "Trece días" que narraba unos hechos similares con los misiles cubanos y EEUU con JFK por medio.
La poderosa presencia de Helen Mirren con un gran maquillaje sostiene el film, el director de "Skin" Guy Nattiv se toma tiempo para cuestionar la toma de decisiones estratégicas de la primera ministra, con muy poca información que tuvo algunos resultados devastadores. En el papel de Henry Kissinger tenemos a Liev Schreiber.
La película se estrena en cines cuando Israel está metido de lleno en otra guerra contra Palestina tras el atentado de Hamas el 7 de octubre.
Destino Arrakis.com
28 de julio de 2024
28 de julio de 2024
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Se centra en la gestión de la Guerra de Yom Kipur por parte de Golda Meir, primer ministro de Israel. Es algo reiterativa y busca enaltecer la imagen de su protagonista.
Por Nicolás Bianchi
En la Guerra de Yom Kipur, en 1973, se entrelazan los conflictos entre Israel y los países árabes con la Guerra Fría. Egipto y Siria deciden atacar, y sus movimientos tienen el visto bueno del Kremlin. Por otro lado, Estados Unidos respalda, como puede, a Israel. La avanzada en conjunto por el sur y por el norte del país hace tambalear al estado hebreo. Son horas de máxima tensión en las que hay que tomar decisiones que, por una u otra razón, van a costar vidas.
La película dirigida por Guy Nattiv es esmera por construir ese ambiente de máximo estrés en lo más elevado del círculo de poder israelí. En este sentido, Golda es una película que retrata lo que se vive en el palacio. Los personajes se mueven entre oficinas, salas de reuniones, búnkeres y la casa de la primer ministro. Hay, además, algunas pocas escenas que reflejan el conflicto bélico.
Golda Meir (Helen Mirren) no para de fumar, está enferma y apenas puede caminar por la hinchazón que sufre en sus pies. La película intenta construir en todo momento a una líder humana y sensible. Su fuerte es la política y su debilidad es lo militar. Para esto último cuenta con el ministro de Defensa Moshe Dayan (Rami Heuberger) y el coronel Dado Elazar (Lior Ashkenazi).
Más allá de que el tema es interesante y el personaje está bien actuado por Mirren, a la película le cuesta ser atractiva. Con respecto a esto, las escenas son muy repetitivas. Los mismos personajes están en una oficina o un búnker y discuten posibles alternativas para repeler los ataques de sirios y egipcios. En los momentos más terribles, escuchan en vivo como los árabes matan a sus jefes en el campo de batalla. Pero todo esto no está del todo logrado.
Además, en esta dinámica se pierde la importancia de la protagonista. Golda a duras penas comprende el panorama que le plantean sus subalternos e intenta tomar siempre la decisión que le indican como la más adecuada. Ahora bien, el personaje y la película se lucen un poco más cuando la primer ministro dialoga y negocia con Henry Kissinger (Liev Schrieber).
Finalmente, el film es condescendiente con ambos. A pesar de sus cálculos y decisiones los muestra como actores de la paz, no de la guerra. En este sentido, el desenlace resulta exagerado. Lo que se busca es construir el monumento de Golda, no reflejar su papel en este conflicto. Por último, las últimas imágenes del film funcionan como un espejo invertido de lo que sucede actualmente. Golda finalmente logra negociar la paz con los líderes árabes. Su gran logro es que reconozcan a Israel como interlocutor, y por lo tanto, como estado. Medio siglo después el que no reconoce al otro es Israel.
Está en Amazon Prime Video. Contacto: [email protected]
Por Nicolás Bianchi
En la Guerra de Yom Kipur, en 1973, se entrelazan los conflictos entre Israel y los países árabes con la Guerra Fría. Egipto y Siria deciden atacar, y sus movimientos tienen el visto bueno del Kremlin. Por otro lado, Estados Unidos respalda, como puede, a Israel. La avanzada en conjunto por el sur y por el norte del país hace tambalear al estado hebreo. Son horas de máxima tensión en las que hay que tomar decisiones que, por una u otra razón, van a costar vidas.
La película dirigida por Guy Nattiv es esmera por construir ese ambiente de máximo estrés en lo más elevado del círculo de poder israelí. En este sentido, Golda es una película que retrata lo que se vive en el palacio. Los personajes se mueven entre oficinas, salas de reuniones, búnkeres y la casa de la primer ministro. Hay, además, algunas pocas escenas que reflejan el conflicto bélico.
Golda Meir (Helen Mirren) no para de fumar, está enferma y apenas puede caminar por la hinchazón que sufre en sus pies. La película intenta construir en todo momento a una líder humana y sensible. Su fuerte es la política y su debilidad es lo militar. Para esto último cuenta con el ministro de Defensa Moshe Dayan (Rami Heuberger) y el coronel Dado Elazar (Lior Ashkenazi).
Más allá de que el tema es interesante y el personaje está bien actuado por Mirren, a la película le cuesta ser atractiva. Con respecto a esto, las escenas son muy repetitivas. Los mismos personajes están en una oficina o un búnker y discuten posibles alternativas para repeler los ataques de sirios y egipcios. En los momentos más terribles, escuchan en vivo como los árabes matan a sus jefes en el campo de batalla. Pero todo esto no está del todo logrado.
Además, en esta dinámica se pierde la importancia de la protagonista. Golda a duras penas comprende el panorama que le plantean sus subalternos e intenta tomar siempre la decisión que le indican como la más adecuada. Ahora bien, el personaje y la película se lucen un poco más cuando la primer ministro dialoga y negocia con Henry Kissinger (Liev Schrieber).
Finalmente, el film es condescendiente con ambos. A pesar de sus cálculos y decisiones los muestra como actores de la paz, no de la guerra. En este sentido, el desenlace resulta exagerado. Lo que se busca es construir el monumento de Golda, no reflejar su papel en este conflicto. Por último, las últimas imágenes del film funcionan como un espejo invertido de lo que sucede actualmente. Golda finalmente logra negociar la paz con los líderes árabes. Su gran logro es que reconozcan a Israel como interlocutor, y por lo tanto, como estado. Medio siglo después el que no reconoce al otro es Israel.
Está en Amazon Prime Video. Contacto: [email protected]
25 de diciembre de 2023
25 de diciembre de 2023
13 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
La única explicación que encuentro para tantas malas críticas es la política; ya se sabe, los críticos suelen ser progres, y los progres suelen ver con ojos no muy buenos al Estado de Israel.
Pues la película, sin ser gran cosa ni quizás pretenderlo, consigue mantener nuestra atención y nuestro interés durante todo su metraje. La historia de la guerra se cuenta de forma comprensible y más o menos exacta; su horror se refleja de forma moderada, pero impresionante, mediante voces en off en la sala de mando (eso parece molestar a algunos, que quizás echen de menos el ketchup); y, por supuesto, Dame Helen Mirren realiza una gran interpretación. También es cierto que se repiten una y otra vez las mismas secuencias, que alguna de ellas resulta algo ingenua o convencional, y que la caracterización de la sra Meir no es perfecta,
Así que, amigo filmaffinitista, puedes visionar esta película; no es una obra maestra, pero se puede sacar algo bueno de ella.
Pues la película, sin ser gran cosa ni quizás pretenderlo, consigue mantener nuestra atención y nuestro interés durante todo su metraje. La historia de la guerra se cuenta de forma comprensible y más o menos exacta; su horror se refleja de forma moderada, pero impresionante, mediante voces en off en la sala de mando (eso parece molestar a algunos, que quizás echen de menos el ketchup); y, por supuesto, Dame Helen Mirren realiza una gran interpretación. También es cierto que se repiten una y otra vez las mismas secuencias, que alguna de ellas resulta algo ingenua o convencional, y que la caracterización de la sra Meir no es perfecta,
Así que, amigo filmaffinitista, puedes visionar esta película; no es una obra maestra, pero se puede sacar algo bueno de ella.
8 de junio de 2024
8 de junio de 2024
6 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Otra película más donde los judíos israelitas se presentan como víctimas {icono de vomitar}.
En esta ocasión el tema es la guerra del Yom Kipur.
La película empieza con Israel siendo atacado por Egipto y Siria. Por supuesto, no nos dan ninguna explicación de por qué surgen esos ataques. Sólo da la impresión de que los árabes malos atacan a los israelitas buenos. Pero si conoces que Egipto y Siria sólo trataban de recuperar sus terrenos en el Sinaí y Los Altos del Golán que les habían sido arrebatados por Israel, ay amigo, la cosa cambia. Por eso no te lo cuentan.
Y realmente esta guerra fue importante por que las dos superpotencias, la URSS y EEUU, la usaron como guerra proxy. Para enfrentarse entre ellos, pero sin que fuese un enfrentamiento directo. Para suerte de Israel, porque si no, hubiese sido aniquilado por la coalición árabe. Kissinger y Nixon avisaron a Israel de que no debían ser culpables de iniciar una guerra en Oriente Medio, así que Golda tuvo que soportar que fuesen los musulmanes quienes atacaran primero, para poder obtener la ayuda de EEUU.
Sólo he visto la película hasta la mitad. Estoy harto de películas que blanquean a los sionistas ¿Queréis saber qué es Israel y qué son los sionistas? Sólo hace falta poner el Telediario y ver lo que están haciendo a los Palestinos.
Respecto a las interpretaciones, son correctas. Helen Mirren está tan caracterizada que ni siquiera me había dado cuenta que era ella. Tampoco es que este sea un papel donde se pueda lucir.
La puesta en escena es muy básica. La mayor parte del tiempo se trata de despachos donde se reúnen políticos con políticos, o políticos con militares. Otras veces no son despachos, si no que van hablando por los pasillos. No sabe uno ni si están en una instalación secreta bajo tierra, porque no hay ni ventanas. Esta monotonía es un punto más para el hartazgo, y que termines por quitar la peli. Sí, ya sé que este es otro tipo de película, con mensaje político, y no se buscan paisajes espectaculares, ni acción con desenfreno. Pero hay muchas maneras de rodar y de contar una historia.
En esta ocasión el tema es la guerra del Yom Kipur.
La película empieza con Israel siendo atacado por Egipto y Siria. Por supuesto, no nos dan ninguna explicación de por qué surgen esos ataques. Sólo da la impresión de que los árabes malos atacan a los israelitas buenos. Pero si conoces que Egipto y Siria sólo trataban de recuperar sus terrenos en el Sinaí y Los Altos del Golán que les habían sido arrebatados por Israel, ay amigo, la cosa cambia. Por eso no te lo cuentan.
Y realmente esta guerra fue importante por que las dos superpotencias, la URSS y EEUU, la usaron como guerra proxy. Para enfrentarse entre ellos, pero sin que fuese un enfrentamiento directo. Para suerte de Israel, porque si no, hubiese sido aniquilado por la coalición árabe. Kissinger y Nixon avisaron a Israel de que no debían ser culpables de iniciar una guerra en Oriente Medio, así que Golda tuvo que soportar que fuesen los musulmanes quienes atacaran primero, para poder obtener la ayuda de EEUU.
Sólo he visto la película hasta la mitad. Estoy harto de películas que blanquean a los sionistas ¿Queréis saber qué es Israel y qué son los sionistas? Sólo hace falta poner el Telediario y ver lo que están haciendo a los Palestinos.
Respecto a las interpretaciones, son correctas. Helen Mirren está tan caracterizada que ni siquiera me había dado cuenta que era ella. Tampoco es que este sea un papel donde se pueda lucir.
La puesta en escena es muy básica. La mayor parte del tiempo se trata de despachos donde se reúnen políticos con políticos, o políticos con militares. Otras veces no son despachos, si no que van hablando por los pasillos. No sabe uno ni si están en una instalación secreta bajo tierra, porque no hay ni ventanas. Esta monotonía es un punto más para el hartazgo, y que termines por quitar la peli. Sí, ya sé que este es otro tipo de película, con mensaje político, y no se buscan paisajes espectaculares, ni acción con desenfreno. Pero hay muchas maneras de rodar y de contar una historia.
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