Las Hurdes (Tierra sin pan)MediometrajeDocumental
7.4
8,145
Documental. Drama
Cortometraje documental que hace un retrato de Las Hurdes (Cáceres), una de las regiones más pobres y menos desarrolladas de la España de 1932. La insalubridad, la miseria y la falta de oportunidades provocan la emigración de los jóvenes y la soledad de quienes se quedan en esta desolada región extremeña. (FILMAFFINITY)
7 de agosto de 2026
7 de agosto de 2026
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Quizás la sonorización de esta película muda por parte de la Filmoteca en 1996 con la rasgada voz de Paco Rabal suavice unas imágenes crudas hechas para concienciar y golpear las mentes de los adinerados y clase bien estante de la época, pero aun así no se pierde la fuerza de su mensaje.
He leído que las imágenes pueden tener algo de manipulación, pero todo documental tiene más o menos manipulación.
Como todo valoro tener un siglo más tarde estas imágenes de una España que, por suerte, ya no existe.
De “La Movieda Nacional” en Ivoox
He leído que las imágenes pueden tener algo de manipulación, pero todo documental tiene más o menos manipulación.
Como todo valoro tener un siglo más tarde estas imágenes de una España que, por suerte, ya no existe.
De “La Movieda Nacional” en Ivoox
7 de octubre de 2007
7 de octubre de 2007
2 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Acabo de ver, este falso o no,documental y lo primero que me viene a la mente es que Buñuel no sólo quiso reflejar la miseria de una región española en un momento determinado de la historia, sino hacerlo de forma somera,cosa que lo debilita enormemente. Es decir, a la película le faltan antecedentes como documental que dice ser y resumir su solución a un alegato antifranquista y antidictatorial, como lo hace en sus créditos finales me ha parecido una solución endeble que seguro no resolvería la situación ni de ésta ni de ninguna región pobre de ningún lugar del mundo, véase ahora el llamado "Tercer mundo". Aún así, sus imágenes son de una crudeza muy impactante, y un documento escalofriante de una realidad mundial vergonzosa.
5 de septiembre de 2011
5 de septiembre de 2011
1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las Hurdes, una tierra donde la gente pasaba hambre y penurias. Luis Buñuel retrata en este documental, la vida en las Hurdes, donde la insalubridad, el hambre y la falta de medios, convertían a su población en muertos en vida.
Con una alta mortalidad infantil, los pocos niños que sobrevivían, se dedicaban a robar en las proximidades, el documental es duro y muestra incluso imágenes una niña sufriendo unos dolores que días después la conduciría a la muerte.
Con una alta mortalidad infantil, los pocos niños que sobrevivían, se dedicaban a robar en las proximidades, el documental es duro y muestra incluso imágenes una niña sufriendo unos dolores que días después la conduciría a la muerte.
4 de diciembre de 2025
4 de diciembre de 2025
0 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
En los anales de la historia del cine, Las Hurdes: Tierra sin Pan suele aparecer blindada por el prestigio intocable de Luis Buñuel, catalogada perezosamente como el "único documental" del maestro aragonés o, en revisiones más modernas, como un precursor del mockumentary. Sin embargo, es hora de retirar el velo de la reverencia acrítica y llamar a las cosas por su nombre. Lo que Buñuel vende aquí no es un documento antropológico, ni siquiera una comedia de falsa realidad; es una "etnoficción" manipulada, un ejercicio de crueldad estética que, bajo la excusa de la denuncia social, construye una mentira perniciosa. Técnicamente intachable, sí, pero éticamente reprobable. Buñuel intenta transitar del surrealismo al neorrealismo, pero se queda en el limbo peligroso del sensacionalismo disfrazado de arte.
El problema fundamental de la cinta no es su hibridación de géneros, sino su falta de honestidad. Si hoy la suspendemos, no es por su incapacidad para encajar en una etiqueta, sino porque el propio director insistió en vender esta ficción descarada como verdad documental en numerosas entrevistas. Si Buñuel hubiera admitido la naturaleza surrealista y ensayística de la obra, o si hubiera evitado atribuir sus invenciones a una población real estigmatizándola de por vida, el juicio sería otro. Pero al presentar esta colección de escenas orquestadas como un retrato fiel de la miseria hurdana, la película cruza la línea roja que separa la visión artística de la difamación.
El problema fundamental de la cinta no es su hibridación de géneros, sino su falta de honestidad. Si hoy la suspendemos, no es por su incapacidad para encajar en una etiqueta, sino porque el propio director insistió en vender esta ficción descarada como verdad documental en numerosas entrevistas. Si Buñuel hubiera admitido la naturaleza surrealista y ensayística de la obra, o si hubiera evitado atribuir sus invenciones a una población real estigmatizándola de por vida, el juicio sería otro. Pero al presentar esta colección de escenas orquestadas como un retrato fiel de la miseria hurdana, la película cruza la línea roja que separa la visión artística de la difamación.

Narrativamente, el filme es una trampa perfecta. La voz del narrador, fría y distante, junto con un montaje extraordinario, seduce al espectador y le otorga una pátina de autoridad científica. Pero esa autoridad es falsa. Basándose muy libremente en la tesis doctoral de Maurice Legendre (que el propio Buñuel reconoció haber leído por encima), el director no se limita a registrar la pobreza endémica de la zona (que era real y terrible), sino que necesita exagerarla hasta lo grotesco. No le basta con la realidad del bocio o el paludismo; necesita fabricar la muerte. Las célebres secuencias de la cabra despeñada (abatida por un disparo fuera de campo) o el burro devorado por las abejas (previamente embadurnado de miel y torturado para la cámara) no son licencias poéticas, son actos de sadismo injustificado. ¿Quién es aquí el verdadero salvaje? ¿El hurdano que sobrevive o el cineasta que mata animales para ilustrar una metáfora?
Más grave aún es el tratamiento de los sujetos humanos. En su supuesto afán de denuncia social, Buñuel comete un error garrafal: en lugar de atacar la pobreza, ataca al pobre. Los habitantes de Las Hurdes son retratados no como víctimas de un sistema o de una geografía hostil, sino como seres "cretinos", amorales y casi subhumanos. La manipulación llega a extremos grotescos con planos trucados, como el de la supuesta niña con la boca inflamada (que en realidad era una anciana con una dentadura postiza mal colocada) o la puesta en escena de aldeanos infectando torpemente sus propias heridas tras una picadura, presentándolos como paletos incapaces de autocuidado. A esto se suman invenciones como la de las niñas mojando mendrugos en arroyos sucios "por miedo a que se los roben".
Más grave aún es el tratamiento de los sujetos humanos. En su supuesto afán de denuncia social, Buñuel comete un error garrafal: en lugar de atacar la pobreza, ataca al pobre. Los habitantes de Las Hurdes son retratados no como víctimas de un sistema o de una geografía hostil, sino como seres "cretinos", amorales y casi subhumanos. La manipulación llega a extremos grotescos con planos trucados, como el de la supuesta niña con la boca inflamada (que en realidad era una anciana con una dentadura postiza mal colocada) o la puesta en escena de aldeanos infectando torpemente sus propias heridas tras una picadura, presentándolos como paletos incapaces de autocuidado. A esto se suman invenciones como la de las niñas mojando mendrugos en arroyos sucios "por miedo a que se los roben".

Resulta irónico, además, ver cómo el ateo Buñuel no puede escapar de sus propios demonios. La película está obsesionada con la iconografía religiosa, buscando constantemente paralelismos entre el catolicismo y la barbarie, pero cayendo en la hipocresía de convertirse en juez y verdugo moral desde su púlpito de celuloide. Buñuel condena el salvajismo mientras lo practica, criticando la autoridad mientras ejerce un control absoluto sobre la realidad que filma.
En definitiva, Las Hurdes: Tierra sin Pan es un fraude brillante. Como pieza de propaganda surrealista o cine de terror etnográfico funciona pues sus imágenes de calaveras, gallos y muerte son poderosas y su factura técnica es indiscutible. Pero como documento antropológico o denuncia social, es un fracaso absoluto y malintencionado. Una obra que cumple el objetivo de su autor (la provocación y el mito) a costa de la verdad y de la dignidad de toda una comunidad. El cine puede mentir, pero no debería hacerlo a costa de los que no pueden defenderse.
En definitiva, Las Hurdes: Tierra sin Pan es un fraude brillante. Como pieza de propaganda surrealista o cine de terror etnográfico funciona pues sus imágenes de calaveras, gallos y muerte son poderosas y su factura técnica es indiscutible. Pero como documento antropológico o denuncia social, es un fracaso absoluto y malintencionado. Una obra que cumple el objetivo de su autor (la provocación y el mito) a costa de la verdad y de la dignidad de toda una comunidad. El cine puede mentir, pero no debería hacerlo a costa de los que no pueden defenderse.
21 de junio de 2006
21 de junio de 2006
2 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Incómoda, desasosegante, morbosa incluso, creo que es un mas que digno ejemplo del cine documental en sus primeros tiempos. Meritorio panfleto (en el mejor sentido). Manipulado? no se, me faltan datos, aunque a veces pudiera parecerlo.
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