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Dolor y gloria

Drama Narra una serie de reencuentros en la vida de Salvador Mallo, un director de cine en su ocaso. Algunos de ellos físicos, y otros recordados, como su infancia en los años 60, cuando emigró con sus padres a Paterna, un pueblo de Valencia, en busca de prosperidad, así como el primer deseo, su primer amor adulto ya en el Madrid de los 80, el dolor de la ruptura de este amor cuando todavía estaba vivo y palpitante, la escritura como única ... [+]
Críticas 293
Críticas ordenadas por utilidad
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6
18 de diciembre de 2022 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
La obra está magistralmente rodada, tiene escenas imaginativas, y planos en dónde se entiende que hay confesiones muy íntimas de la biografía del director. Probablemente muy difíciles de esclarecer a través de cualquier otro cauce que no sea el del cine. Pero, más allá de esto, no encuentro mucho más valor a lo que veo, me entretiene moderadamente y no me afecta especialmente nada de la trama. Su emotividad es muy comedida. Creo además que el sufrimiento del protagonista es más liviano del que presupone el autor, supongo que el problema es mío, por no interesarme particularmente ninguna de las hazañas que detalla de su vida. Aunque estas contengan un poder retrospectivo, claramente enternecedor.
9
22 de marzo de 2019
16 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Había interés por conocer la última película de Pedro Almodóvar, por saber si estaríamos ante una de sus grandes obras maestras como Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), Todo sobre mi madre (1999) y Hable con ella (2002) o por el contrario ante las menos logradas de los últimos tiempos.
Digamos pronto que estamos ante una nueva gran obra del director manchego. Nos cuenta la historia de Salvador Mallo, un director de cine además de escritor, ya mayor y en el ocaso de su carrera y de su vida. Aquejado de diferentes y extrañas enfermedades, recuerda constantemente su infancia en los años 60, cuando emigró con sus padres a Paterna, un pueblo de Valencia en busca de prosperidad, su primer deseo, su primer amor adulto ya en el Madrid de los 80, el dolor por la ruptura de ése amor, la escritura como única terapia para olvidar lo inolvidable, el temprano descubrimiento del cine y su necesidad de rodar como única justificación vital y la imposibilidad de hacerlo ante los dolores que le aquejan y el consiguiente vacío que ello le genera. "Dolor y Gloria" nos habla de la creación artística, de la dificultad de separarla de la propia vida y de las pasiones que le dan sentido y esperanza. En ese proceso de recordar su pasado, Salvador encuentra la necesidad de narrarlo, y en esa necesidad, encuentra también su salvación.
Penélope Cruz
La narración se desliza con la suavidad de los grandes maestros. Almodóvar ha alcanzado ése punto de madurez en el que el ritmo narrativo fluye con la maestría que lo hace en las últimas películas de Woody Allen. Las interpretaciones son extraordinarias, nada sobreactuadas y transmiten una sinceridad y emoción que conmueven profundamente al espectador. Merece ser destacada la interpretación que del protagonista hace Antonio Banderas, quien consigue transmitir simultáneamente la debilidad física del protagonista y a la vez la fortaleza de su empeño vital y artístico. Por el argumento y siguiendo la tradición de Almodóvar, estamos ante un melodrama ésta vez contenido, que deja fluir las emociones y que precisamente por ello, arranca las lágrimas sinceras del espectador. El protagonista repasa a lo largo de la cinta sus relaciones con su antiguo amor, su infancia, la relación con su madre, con sus profesores en el colegio, logrando momentos de gran emoción y de mejor cine.
Antonio Banderas & Leonardo Sbaraglia
Punto aparte merece el tratamiento de la imagen y especialmente del color. No hay escena en la que el juego de colores no forme parte de la narración aportando siempre un hálito de sugerencias. Al igual que la banda sonora contribuye a que el conjunto alcance un ensamblaje perfecto.
En definitiva, estamos ante una gran obra, el maestro ha vuelto, no se la pierdan. (9,5/10)

Puedes ver más críticas en El Cine en la Sombra de Chusé Inazio Felices
10
15 de enero de 2020
8 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Que Pedro Almodóvar haya hecho su película más personal es más que evidente. Que sea a la vez un homenaje a toda su carrera también lo es. Y que además, represente una alegoría a sus desvaríos personales es una prueba de su maestría (una vez más) como cineasta.

Dolor y Gloria es una película plena, llena de simbolismos, en la que empatizamos perfectamente con el personaje de Salvador Mallo, una perfecta representación del propio Almodóvar. El trabajo de Antonio Banderas en este sentido es sublime. Años y años de trabajo juntos se reflejan de la mejor forma. La (no) imitación de la personalidad y saber estar de Almodóvar no podría hacerla otra persona que no fuera Banderas. Nadie puede conocerlo mejor en la intimidad que él. 

Y cómo no, la importancia de los personajes secundarios que aportan ese poco, pero a la vez tan importante papel para la construcción de una trama casi melodramática y humana. Un auténtico homenaje también a "sus" mujeres: las que están (Julieta Serrano, Penélope Cruz, Cecilia Roth, Susi Sánchez) y también a las que no están. 
Julieta Serrano
En este 2020 se cumplen 40 años desde el primer largometraje de Almodóvar, que se cierran con Dolor y Gloria, siendo por tanto una obra culmen en su filmografía. Si en cada una de sus películas es como si Almodóvar nos contase una pequeña parte de sus recuerdos y vivencias, en esta Dolor y Gloria nos hace un repaso directo desde su juventud hasta su etapa de madurez desde el reflejo de su personaje protagonista.

La trama refleja muchas de las manías de Almodóvar (desde el buen sentido de la palabra): la pérdida de un ser querido, su amor por las mujeres, su pasado marcado por las drogas y a su vez, su gusto irreverente y llamativo que le hizo saltar a la fama... Una película llena de color que contrasta con el dolor físico que padece Salvador Mallo y ese dolor interno aquejado por esas rupturas sentimentales vividas de un pasado doloroso. Tenerse que refugiar en las drogas para sentirse mejor y en las patologías de un hombre enamorado que se castiga por sentirse culpable, como si un delito hubiera cometido. Y bien cierto es que enamorarse no es delito. Una película que nos habla de humanidad, de forma intimista e intrínseca.
"Las noches en que coinciden varios dolores, esas noches creo en Dios, y le rezo. Los días en que padezco sólo un tipo de dolor, soy ateo". Salvador Mallo.

Una oda al cine y a su propia vida. Mucha gloria a Pedro.
6
1 de abril de 2019
7 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con Almodóvar todo resulta exagerado, será derivado de la personalidad del director, pero tanto cuando le ponen "a caer de un burro" como cuando le ensalzan a los altares, me resulta demasiado.
Cuando le han criticado como lo peor, a mí no me ha parecido para tanto, (excepto todas las críticas negativas “de los amantes pasajeros” que me parecieron correctas porque sigo sin dar crédito a que haya firmado semejante disparate sin gracia, ni sentido).
Cuando consideran que es lo mejor desde Orson Wells, pues me pasa lo mismo, no veo que sea para tanto.
En sus comienzos era un director rompedor y original, y tremendamente divertido y soy de los que sigo pensando que “Que he hecho para merecer esto” sigue siendo una de las mejores. Pero luego todo las películas son su sello, todas con el mismo tono, con la misma fotografía, con los mismos recursos musicales, la misma ambientación, incluso escenas repetidas, (como la desternillante escena del médico tratando de convencer a la madre de que el familiar done sus órganos, que aparece por lo menos en "La flor de mi secreto" y "Todo sobre mi madre"). Ya no sorprende y quizá es que no quiere hacerlo, es su firma de autor, y es lo que ofrece a sus cientos de seguidores, y es un acierto y digno de elogio.
Dicho esto a mi “Dolor y gloria” me parece una película agradable, sobre todo la parte de la infancia y entretenida, con más hombres protagonistas, pero nada más y a lo mejor nada menos, pero no me emociona, ni me palpita el corazón durante el metraje como al parecer les ha pasado algunos críticos y cientos de espectadores.
4
3 de diciembre de 2019
7 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Viendo lo vibrantes, apasionadas, exóticas y entretenidas que han sido siempre las películas de Pedro Almodovar, sorprende el mutismo y la falta de fluidez narrativa de esta película. Una película que más allá de ver las enfermedades y adicciones del protagonistas, no hay nada más.

Se trata de una película autobiográfica del propio Almodovar escondido bajo el personaje de Salvador, en donde nos cuenta sus múltiples enfermedades mentales y físicas y su adición a la cocaína. También interesante resulta el complejo de culpabilidad de que nunca fue un buen hijo para su madre, nunca el hijo que su madre hubiera deseado. Una sensación de que no ha sido un buen hijo que le ha acompañado durante toda su vida.

La impresión que da es que esta película hubiera sido una excelente novela o autobiografía. Pero como película no funciona. Aunque ya solo por el hecho de ser dirigida por Almodovar, aunque sea una mala película, recibirá múltiples nominaciones y premios y se hablará bien de ella.
Penélope Cruz
Lo mejor de la película es la cuidada ambientación y la interpretación de Antonio Banderas, que aquí se enfrenta a un personaje complejo y su manera de estar y relacionarse y el actor logra portentosamente simular muchos de los gestos y amaneramientos de Pedro Almodovar. También las escenas de la infancia, que resultan lo mas gratificante por su puesta en escena. La historia de un niño con inquietudes culturales en un ambiente de analfabetismo resulta un buen contraste bien llevado a escena.

Todas las escenas de adulto carecen de fluidez narrativa. La película queda estancada en los padecimientos y adicciones de Almodovar bajo su personaje de Salvador. La película es como una catarsis personal de echar fuera los fantasmas interiores, los complejos y las adicciones a las drogas. Pero una catarsis que estaría bien en un psicólogo o psiquiatra, pero que como guion no llega a un argumento cohrente, entretenido ni cinematográfico.
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