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X

Terror En 1979, un grupo de jóvenes cineastas se propusieron hacer una película para adultos en la zona rural de Texas, pero cuando sus anfitriones solitarios y ancianos los atrapan en el acto, el elenco pronto se encuentra en una lucha desesperada por sus vidas. Primera parte de la trilogía que sigue con "Pearl" y "MaXXXine".
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9 de septiembre de 2026 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Después de casi dos décadas haciendo películas, y casi todas ellas enmarcadas en el terror sangriento, Timon West se había tomado un descanso, probó con otros géneros y empezó a trabajar en televisión, lo que le dio mucha seguridad para volver con un proyecto especial, una vuelta a sus raíces desde una perspectiva más madura.

Al menos según dijo. "X" fue concebida con el mismo objetivo que muchos directores modernos de estilo similar concibieron ciertas obras: para homenajear a una época concreta y la sensación de nostalgia que les producía. Igual que a finales del 2000 Tarantino y Rodríguez trajeron el díptico "Grindhouse" y se estrenaron "remakes" de clásicos del género, West esperó a la década del '20, mala elección porque precisamente le pilló a mitad de la pandemia mundial. El escenario viene a ser Texas aunque la producción se redujo a una pequeña zona rural de Nueva Zelanda, que pese a lo diferente del hemisferio y el espíritu encaja a la perfección.
Sin embargo lo que "X" pretende y lo que yo siento son cosas distintas. Mia Goth es como otra versión de la Cherry de "Planet Terror": las dos se ganan la vida haciendo lo mismo pero la de Rose McGowan se aparta de ese mundo para intentar explotar un talento en el que cree. La Maxine de Goth se hunde más en esa miserable vida creyendo que lo que va a hacer, convertirse en una estrella de cine, es gracias a su talento cuando no lo tiene. No me importa ella, ni los que hay a su alrededor. Es "marca de la casa" del "slasher" hacer de los personajes lo suficientemente idiotas, desagradables o anodinos como para que te dé igual si viven o mueren. West lo consigue, incluso si no era su intención...

Nos pone, en letras grandes, que esto es EE.UU. en 1979, pero ni es EE.UU., porque es Nueva Zelanda, ni es 1979. Es una versión actualizada de la época como el cine lleva haciendo de un tiempo a esta parte, sobre todo en cuanto a personajes femeninos. En una película o documental de aquel entonces las mujeres no hablaban, ni reaccionaban, ni siquiera se movían como el trío de chicas que presenta West; ese carisma tan genuino y potente que tenían antaño se escurre por el filtro de la actitud moderna. Entre tanto, homenajes directos, indirectos o literales a "La Matanza de Texas", "Psicosis", "Trampa Mortal", "Viernes 13" y similares; a West le gusta la referencia, mostrarlo a través de la puesta en escena y la música, muy "tarantiniano".
Y aunque sus diálogos estén a 2 millones de millas de los de Tarantino y la premisa (una panda de imbéciles que quieren hacer arte rodando porno) no valga para nada, su estilo es su mayor baza, eso y que los actores aportan su propio carisma, como Brittany Snow, Kid Cudi y la mencionada Goth, en, y esto es lo mejor de lejos, un doble papel dando vida a la anciana que habita en la propiedad donde se van a alojar los protagonistas. A pesar de que su personaje me la traiga muy floja, la actriz demuestra un talento mayúsculo al perderse en la envejecida piel de Pearl.

Es para enmarcar el primer encuentro de ella y Maxine y cómo entre ambas se sugiere un lazo tácito. Mayor significado al ser la misma persona quien hace los dos roles. West, que ya profundizaría en eso en futuras obras, da unas pinceladas sobre el pasado de esta anciana insatisfecha, secuestrada en un hogar, un matrimonio y un pasado que destruyeron sus sueños para siempre. Esto no sólo sirve para insinuar un reflejo sobre Maxine, sino para la clave de toda la película: victimizar a una más que posible villana. West crea ambientes sombríos, tristes, inquietantes, y en el proceso quiere que entendamos a la mujer y a su aterrador marido (Howard), quien primero se gana nuestra sospecha. Claro, es importante empatizar con Pearl.
Yo no. Ni con ella ni con los demás. El guión se esmera en construir un pasado y un personaje interesante para luego volverlo grotesco y malvado, pero victimizado; el comentario de siempre, uno que da juego a los jóvenes espectadores, siendo las protagonistas mujeres liberadas y muy dueñas de sí mismas...a pesar de estar convirtiéndose en esclavas de la explotadora industria de la pornografía. West, que no hace hablar mucho ni demasiado inteligentemente a sus criaturas, de repente se saca una escena de discurso contra la moral rancia usando a Jenna Ortega, que no hace nada en toda la historia, como símbolo de esa "liberación".

También es un ataque al "slasher" tal y como se concibió: un género para mostrar violencia y desnudos femeninos gratuitos donde siempre había una chica más santurrona que el resto, y permanecía siéndolo de principio a fin. Aquí eso se deja por los suelos y vuelve aún más aborrecible a un personaje que de primeras me importaba tres leches en vinagre.
Por otra parte los códigos no se rompen y todo el clímax es una colección de gilipolleces y alta violencia que se van sucediendo una tras otra y provocan entre vergüenza ajena y cierto disfrute por el cachondeo que se trae el guión, con una recta final llena de detallitos que hay que ver para creer (en Zona Spoiler). Más asquerosa que estimulante, menos subversiva y original de lo que parece, se toma muy en serio y a la vez es pura explotación.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Una puñalada brutal en el cuello de R.J. y una actuación exagerada por parte de Goth inicia una recta final que es todo un catálogo de clichés del "slasher" que tanto había parecido evitar el sr. West.
Lo que sí sorprende es la ironía y la mala leche con que los va dejando caer.

El más patético de todos. Una tabla de madera con un clavo colocada con muy poco tino en el suelo establo que incluso de noche y sin luz se puede ver. Wayne, que se creía el más listo de la pandilla, no lo ve; el guión le vuelve demasiado gilipollas como para seguir en línea recta hacia la tabla cuando por su derecha hay espacio para pasar un autobús. Por supuesto se lo clava en el pie y, si alguien lo dudaba, se acerca lo suficiente al hueco de la pared donde le está esperando Pearl como para que ella pueda dejarle sin ojos.
La muerte de Jackson es una estupidez que ni se aprecia. Con todos los hombres fuera de combate ahora le toca el turno a las mujeres. La rubia idiota a la que quería ver muerta desde el minuto 5 tiene la muerte más setentera y también la más predecible de todas, porque ninguna sorpresa aguarda el verla al borde del puente de madera en cuyo lago ya sabemos que hay un cocodrilo. West recuerda "Trampa Mortal", de Hooper, y el efecto es ese exactamente: un viaje a lo más tonto de los '70. Pero lo mejor está por llegar.
Mia Goth
El anciano que había hecho polvo la mano de la idiota Lorraine se la ventila de un escopetazo como se ventilaban a Uma Thurman en "Kill Bill". Fin de Jenna Ortega, gracias a Dios. Pero como en esta película uno de los mensajes es lo destructivo del poder la liberación de la mujer, la tía no sólo no se muere, sino que se carga al anciano por infarto fulminante al exhalar ella su último aliento. Era la más inocente del grupo y hasta mata de forma inocente.
Así que sólo quedan Pearl y Maxine, las dos caras de una moneda separadas por el tiempo. La primera, siempre atada a un matrimonio que odió, se incapacita a sí misma con la escopeta del marido, qué irónico. Poco antes Maxine gritaba que se iba a convertir en estrella. Si ella lo dice. En lo que sí se convierte es en una asesina, así que está más cerca de seguir los pasos de Pearl...
1
8 de mayo de 2022
35 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tontería en busca de justificación, bajo su «serio» disfraz de parábola existencial parvularia, para contar perogrulladas sobre amor y sexo (y sus posibles consecuencias en caso -o no- de mezcla), y dar lecciones de filosofía barata sobre cómo el tiempo y la gravedad terminan convirtiéndonos en ruinas (físicas y puede que también mentales) incapaces de casi todo excepto, quizá, de sufrir un buen ataque de envidia (pecado capital) salido de madre.

Y el tal West, metido en faena explicativa, trata de enlazar bifurcaciones argumentales intercalándolas en series de planos rápidos, «deleita» con alguna pausada secuencia de pretendido discurso reflexivo y, en pleno arrebato intelectualoide, llega incluso a dividir la pantalla (puede que para quien todavía se acuerde de Brian de Palma, salvando distancias y enormidades, claro).

Terminado tal planteamiento, West se mete entonces en lo que posiblemente sea lo suyo, y le sale un slasher facilón, mojigato, mil veces visto, y tantas (como en este caso) sufrido.
En resumen: yo que vosotros no perdería tiempo ni dinero en esto. Lo que en otros tiempos (menos correctos) hubiera sido carne de videoclub polvoriento (en el que obviamente no habría brillado como alguna de aquellas pequeñas joyas perdidas que podían encontrarse allí), hoy será colgado en alguna plataforma streaming para quienes, a pesar de todo, quieran rascarse la curiosidad.
4
19 de abril de 2022
9 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
No os preocupéis, intentaré explicar el título de mi crítica. Comencemos.
Estamos delante de un Slasher que quiere homenajear este subgénero de terror y lo hace bien. La fotografía, los planos, banda sonora, incluso las actuaciones son buenas sin ser nada del otro jueves. Después de ver las reseñas de mis compañeros y compañeras, no acabo de entender el por qué de una puntuación tan alta. Todo lo que tiene de artístico y con mensaje de liberación sexual incluido se pierde por falta de, vamos a decir: intensidad en las escenas gore. Unas escenas que van saltando, no van seguidas y te dejan tiempo para respirar y hacerte un café o un té si se quiere.

El spoiler ya te lo da al comienzo, cuando ves a un grupo de policías paseando atónitos entre los restos de una masacre. Seguimos.

Un grupo de personajes (6 en total) quieren rodar una película porno. Para ello, el "manager-productor" contacta con una pareja de viejos que supera los 80 años fácilmente, el trato es que les alquilen una de sus cabañas para el rodaje. Los viejos, claro está no tienen ni idea de lo que realmente quieren hacer en su propiedad. Hasta aquí todo de manual. Mientras por la tv de la pareja de ancianos vemos un mensaje religioso que nos habla del pecado de la carne y tal y cuál, blablabla. Esto ya nos deja entrever que la libertad (o libertinaje) sexual no es de su agrado. Y aquí toda la trama.
Ahora centrémonos, tenemos dos viejos con un lado muy oscuro, un productor que quiere revolucionar la industria del porno con el VHS, tres chicas, dos de ellas actrices porno y una tercera novia del director que aunque mojigata y reticente al principio queda prendada por el miembro viril del actor porno y decide participar también aunque su novio esté en contra, cosa normal porque pasa de poner pegas a querer sentirse liberada (ehem) por el semental negro, sí, un semental como se ve en uno de los planos y por último un director que quiere crear una manera de hacer cine de autor con una porno(sic).

La señora vieja habla con la chica protagonista que tiene ínfulas de superpornostar hasta que la ve en plena actuación, se enfada, y, aquí, comienza el delirio asesino de los viejos. Aclarar que tanto la vieja como la joven son la misma actriz, juventud y decrepitud. Es como tener un espejo que te enseña el reverso oscuro del tiempo cuando pasa y ya no puedes hacer ciertas cosas. De hecho, parece que la vieja no tuvo una juventud como la de nuestros jóvenes y liberados protagonistas. Bien, porque no...
Ahora es cuando explico el título de mi crítica: la protagonista está obsesionada con ser la mejor superpornostar del mundo mundial y en una de las conversaciones donde participan todas las chicas y los chicos nos lo hace entender. En esta misma conversación la mojigata que tiene cierta relación que no voy a desvelar con el director, dice que ella también quiere participar, se habla otra vez de la liberación sexual de una manera bastante trivial, ella misma pide sentir una "big cock" dentro de ella que para eso son jóvenes y tal. El director que está en contra no puede hacer otra cosa más que ceder y ver como la empotran, y, ella solo iba de ayudante, pero... Bien, la protagonista que no la mojigata, no para de repetir hacia la cámara que ella será la pornostar nº1, pero, aquí, si hay un protagonista que sale en todas las escenas sexuales, es el semental, en otras palabras y repitiéndolo, aquí la protagonista, es el miembro del actor. Pornostar 0 - semental negro 1, Por lo tanto...

A ver, como Slasher se deja ver como un telefilm con toques picantes y gore, bien dirigido, un viernes o sábado por la noche. Del discurso de liberación sexual me reservo la opinión, la historia de castidad religiosa está más que trillada, las muertes no son para nada originales, bueno, salvo la que sale el bicho, pero tampoco. Muy bien rodada y tal pero no pasa de ser una más con el componente erótico. Por cierto, por la trama me recuerda más al campamento de Viernes 13 que a masacre en Texas.

Lo mejor: la escena de Mia Goth en el lago con el bicho.
Lo peor: aunque se deja ver, también se olvida pronto, por mucho trabajo artístico que hay de por medio.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
No hay spoilers, porque el principio de la película lo dice todo...pero:

Toda la escena de la mojigata y la liberación sexual me recuerda a una conversación que hay en otra película (recomendable 100%): "Pleasure" ¿por qué siendo tan guapa, cantando como los ángeles y pudiendo tener y hacer lo que quieras, quieres (otra qué tal) ser la mejor pornostar? Porque me gustan las vergas, responde. Después pasan otras cosas, pero eso ya es otra película.
7
24 de abril de 2022
5 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay mucho amor y homenaje bien hecho detrás de X. Las referencias que se nos vienen a la cabeza son varias, siendo las más obvias Masacre de Texas (original) y The Hill have Eyes, incluso una deliciosa sensación a Resident 7, aquel juego en primero persona que nos heló la piel muchas veces. West no pretende ser innovador, si no dar un producto de terror decente y buenos momentos de gore, logra las dos con creces, plus a una ambientación muy sugestiva y la inclusión de los villanos de turno que de verdad tienen momentos donde no podemos dejar de ver la pantalla, aunque queramos. Hacia el final, West da en el clavo con un filme que revive emociones y que nos recuerda que el terror bien hecho siempre tendrá lugar en el cine o las salas de cualquier cinéfilo. Por lo menos en la mía sí.

7.5/10
Opinión Final: Normalmente West nos da películas altamente atractivas y divertidas, pero X también es terror del bueno, que un par de actuaciones algo regulares no nos alejen de la experiencia y viaje que es X. Para los amantes de los Slasher y el terror una imperdible.
5
19 de julio de 2022
5 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Evidentemente el nivel de exigencia de público y crítica está bajísimo para considerar una obra de arte este correcto pero anodino slasher ochentero que tarda muchísimo en arrancar (casi una hora de película) y después resuelve todo en un par de minutos. De hecho, las primeras secuencias parecen la enésima remake de la mítica película de Tobe Hooper y hasta se echa en falta a Leatherface. Por lo demás, el guion no se esfuerza demasiado para contar por millonésima vez la historia de un grupo de descerebrados aislados en una cabaña que van siendo exterminados por el asesino serial de turno. El diseño de producción y la fotografía son dignos pero no sobresalientes y las actuaciones dejan bastante que desear. De todas formas, para una tarde ante el televisor con un balde de pochoclos zafa.
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