Super campeonesSerieAnimación
6.5
53,587
Serie de TV. Animación
Serie de TV (1983-1986). 175 episodios. Serie anime basado en el popular manga homónimo creado por Yoichi Takahashi en 1981. La historia comienza cuando Tsubasa Ozora (Oliver), de 12 años de edad, se muda a Shizuoka. El chaval tiene la ilusión de jugar con el equipo más famoso de esa ciudad: el Shutetsu, en el cual milita el mejor portero de la liga nacional: Genzo Wakabayashi (Benji). Sin embargo, el protagonista tendrá que entrenar ... [+]
1 de septiembre de 2009
1 de septiembre de 2009
2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Quien no ha soñado alguna vez con ser Oliver? ¿Quién no ha intentado imitado sus diparos en el patio del Colegio? Oliver y Benji es el buque insignia de la generación de los 80, la última que puede presumir de haber jugado en la calle al escondite, a polis y cacos o a los países entre muchos otros. Tal vez Oliver y Benji presente un fútbol totalmente ficticio, y sus dibujos dejen mucho que desear (no hay que olvidar como se quedaban con las bocas abiertas), pero sin duda alguna era mucho mejor esto que las series que ven los niños hoy en día.
29 de noviembre de 2013
29 de noviembre de 2013
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si lo pienso con calma, creo que esta serie me jodió la infancia.
Yo estaba apuntado al equipo de fútbol de mi barrio, con el que no ganaba ni a las chapas, pero moral no me faltaba. Todas las semanas iba unas cuantas veces a entrenar, practicaba mis lanzamientos a puerta con una obstinación casi psicótica, esperando que por lo menos de chiripa me saliera un tiro del tigre o algo así, y me mataba a correr en los partidos hasta acabar echando el bazo a los cinco minutos y pensando "si Julian Ross podía, yo también".
Ahora todos sabemos que es una serie que desafía toda lógica, pero eso un niño ni se lo plantea. Da igual que sepas que los campos de fútbol no ocupan cuartos enteros de la superficie planetaria, que aquello que decía Roberto de que había que tirar en cuanto vieras la portería era una patraña, porque en realidad las porterías se ven desde cualquier parte del terreno de juego, o que mientras saltabas a rematar un córner de cabeza no te daba tiempo a repasar mentalmente aquellos tiempos en los que ibas por la acera dando patadas a tu pelota marca "mikasa" y tu padre te gritaba "¡Niño! ¡No juegues por ahí que te va a pillar un coche!" (hablaré de ello en el spoiler).
Yo estaba apuntado al equipo de fútbol de mi barrio, con el que no ganaba ni a las chapas, pero moral no me faltaba. Todas las semanas iba unas cuantas veces a entrenar, practicaba mis lanzamientos a puerta con una obstinación casi psicótica, esperando que por lo menos de chiripa me saliera un tiro del tigre o algo así, y me mataba a correr en los partidos hasta acabar echando el bazo a los cinco minutos y pensando "si Julian Ross podía, yo también".
Ahora todos sabemos que es una serie que desafía toda lógica, pero eso un niño ni se lo plantea. Da igual que sepas que los campos de fútbol no ocupan cuartos enteros de la superficie planetaria, que aquello que decía Roberto de que había que tirar en cuanto vieras la portería era una patraña, porque en realidad las porterías se ven desde cualquier parte del terreno de juego, o que mientras saltabas a rematar un córner de cabeza no te daba tiempo a repasar mentalmente aquellos tiempos en los que ibas por la acera dando patadas a tu pelota marca "mikasa" y tu padre te gritaba "¡Niño! ¡No juegues por ahí que te va a pillar un coche!" (hablaré de ello en el spoiler).

Pero vayamos al grano:
Esto va de un chico al que llamamos Oliver Atom (pero que en realidad se llama Tsubasa), que es un poco mezcla de Djalminha, Juninho Pernambucano y Gareth Bale, pero en niño; y de sus progresos en las categorías inferiores de la liga japonesa (país de gran tradición balompédica). Entre las visicitudes del joven talento (y los momentos más memorables de la serie) está su eterna lucha con un gitano de su barrio que tampoco la tocaba mal, porque se iba a entrenar a una playa solitaria con un señor mayor con problemas de alcoholismo.
Y el argumento no es lo más desconcertante...
Esto va de un chico al que llamamos Oliver Atom (pero que en realidad se llama Tsubasa), que es un poco mezcla de Djalminha, Juninho Pernambucano y Gareth Bale, pero en niño; y de sus progresos en las categorías inferiores de la liga japonesa (país de gran tradición balompédica). Entre las visicitudes del joven talento (y los momentos más memorables de la serie) está su eterna lucha con un gitano de su barrio que tampoco la tocaba mal, porque se iba a entrenar a una playa solitaria con un señor mayor con problemas de alcoholismo.
Y el argumento no es lo más desconcertante...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Lo interesante de toda la serie es que, aunque de pequeño lo flipas, si te la encuentras de mayor te das cuenta de que, efectivamente, el señor Hiroyoshi Mitsunobu no tiene ni puta idea ni de qué forma tiene un balón. ¿Por qué? Pues no sé, será por...
- Planteamiento táctico: Si en esta serie hay un contraataque, menos el portero suben todos (y a veces si el portero es Benji o Ed Warner también suben). Y los contrarios, cuando ven al que lleva la pelota van todos en tromba, tirándose en segada todos a la vez desde todas las direcciones posibles. Ve esto Mourinho y le da un síncope.
- Estrategia a balón parado: Aquí es casi obligatorio hablar de los gemelos Derrick (que no sé cómo se llamaban en realidad) y su catapulta infernal. Ves a un tío encaramarse encima de su hermano y pegar un salto hasta la altura de las tribunas para rematar un centro, y dices "¡cómo mola!", mientras el tío que cuelga el balón está viviendo un auténtico drama, porque... ¿qué pasa si el centro le sale pasado?
- Planteamiento táctico: Si en esta serie hay un contraataque, menos el portero suben todos (y a veces si el portero es Benji o Ed Warner también suben). Y los contrarios, cuando ven al que lleva la pelota van todos en tromba, tirándose en segada todos a la vez desde todas las direcciones posibles. Ve esto Mourinho y le da un síncope.
- Estrategia a balón parado: Aquí es casi obligatorio hablar de los gemelos Derrick (que no sé cómo se llamaban en realidad) y su catapulta infernal. Ves a un tío encaramarse encima de su hermano y pegar un salto hasta la altura de las tribunas para rematar un centro, y dices "¡cómo mola!", mientras el tío que cuelga el balón está viviendo un auténtico drama, porque... ¿qué pasa si el centro le sale pasado?

- Las propias leyes de la física: Para qué decir más...
Como conclusión, se rumorea que al final de toda la serie Oliver/Tsubasa era un pobre parapléjico que lo había soñado todo después de ser atropellado por un camión en el primer capítulo por ir dando por culo con la pelotita por la calle... final que sería más bien una puñalada a las entrañas del niño que aún vive en mi interior. No obstante, en esa hebra que separa la realidad de la leyenda urbana es donde radicaría la diferencia entre el drama realista vivido en la mente de un joven, y la entrañable y gran experiencia lisérgica que supuso para mí pasarme las tardes flipándome con "Oliver y Benji".
Como conclusión, se rumorea que al final de toda la serie Oliver/Tsubasa era un pobre parapléjico que lo había soñado todo después de ser atropellado por un camión en el primer capítulo por ir dando por culo con la pelotita por la calle... final que sería más bien una puñalada a las entrañas del niño que aún vive en mi interior. No obstante, en esa hebra que separa la realidad de la leyenda urbana es donde radicaría la diferencia entre el drama realista vivido en la mente de un joven, y la entrañable y gran experiencia lisérgica que supuso para mí pasarme las tardes flipándome con "Oliver y Benji".
26 de julio de 2014
26 de julio de 2014
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Primero quiero mencionar que vi esta serie cuando era chico, y el recuerdo que tenía era inmejorable. Hasta sentí cierta angustia al terminar de verla ya que estaba inconclusa, no había ninguna continuación donde pudiera seguir los pasos de Oliver y compañía luego de terminar el tercer campeonato, y menos verlos levantar la copa del mundo, como se supone que debe terminar.
Hace un tiempo volví a ver un par de capítulos y comprobé lo que me temía. Es infumable. No es de amargado, no voy a caer en la facilidad de criticar las leyes de la física violadas, o también el reglamento, ya que algunas acrobacias reflejadas en la serie estarían penadas por el mismo, eso sí sería mear fuera del tarro.
El ritmo se la serie es lento, reiterativo y aburrido. Cada capítulo, que dura 20 minutos, tiene hasta 5 minutos de repetición del anterior. Intenta alentar el trabajo en equipo pero es una sucesión de individualidades ya que la mayoría de los jugadores son unos inútiles, el portero del Newppy no para un sólo tiro. Hyuga se ausenta y vuelve cuando quiere sin ninguna consecuencia (en el último campeonato juega un solo partido). Oliver tiene que salvar las papas en todo momento ya que ningun otro logra meter un gol, debe ser delantero, goleador, defensor y hasta portero. Hay veces que parece que juega sólo él. No resaltan sus virtudes, sino que los demás personajes son unos verdaderos energúmenos. Es enervante.
Hace un tiempo volví a ver un par de capítulos y comprobé lo que me temía. Es infumable. No es de amargado, no voy a caer en la facilidad de criticar las leyes de la física violadas, o también el reglamento, ya que algunas acrobacias reflejadas en la serie estarían penadas por el mismo, eso sí sería mear fuera del tarro.
El ritmo se la serie es lento, reiterativo y aburrido. Cada capítulo, que dura 20 minutos, tiene hasta 5 minutos de repetición del anterior. Intenta alentar el trabajo en equipo pero es una sucesión de individualidades ya que la mayoría de los jugadores son unos inútiles, el portero del Newppy no para un sólo tiro. Hyuga se ausenta y vuelve cuando quiere sin ninguna consecuencia (en el último campeonato juega un solo partido). Oliver tiene que salvar las papas en todo momento ya que ningun otro logra meter un gol, debe ser delantero, goleador, defensor y hasta portero. Hay veces que parece que juega sólo él. No resaltan sus virtudes, sino que los demás personajes son unos verdaderos energúmenos. Es enervante.

Por si fuera poco creo que el mensaje es pésimo. No está permitido perder, Oliver tenía que sí o sí ganar para ir a Brasil, no cabía otra posibilidad, un tropezón es caída. La única forma de buscar la excelencia y la superación es ganar siempre. Sin mencionar que Patty no tiene ninguna actividad más que su devoción a Oliver, a ver si alguna feminista hace una crítica del trato a la mujer de esta serie, creo que lo merece.
Además algunos errores garrafales de los guionistas, por ejemplo cuando Oliver con fiebre y delirando recuerda el viaje a Europa aparecen jugadores en el campo que luego, en el mismo partido, aparecen en el banco de suplentes, llegué a contar más de 11 jugadores para un equipo, y muchos otros errores que no cuentan ya que son fallas del doblaje; no voy a bajar nota porque “el doblaje es malo” como hacen algunos, con ese criterio se puede bajar nota porque el piso del cine estaba pegajoso.
La idea original de Capitan Tsubasa es simple pero original a la vez, ya que nadie antes la había llevado a cabo, pero muy desaprovechada por la floja e inconclusa historia. Lo más destacable es la idea de “supertiros”, acrobacias y la banda sonora de la cual nunca me pude olvidar. Le había puesto un 7, pero cometí el error de volver a ver algunos capítulos y me fue imposible dejar esa nota.
Además algunos errores garrafales de los guionistas, por ejemplo cuando Oliver con fiebre y delirando recuerda el viaje a Europa aparecen jugadores en el campo que luego, en el mismo partido, aparecen en el banco de suplentes, llegué a contar más de 11 jugadores para un equipo, y muchos otros errores que no cuentan ya que son fallas del doblaje; no voy a bajar nota porque “el doblaje es malo” como hacen algunos, con ese criterio se puede bajar nota porque el piso del cine estaba pegajoso.
La idea original de Capitan Tsubasa es simple pero original a la vez, ya que nadie antes la había llevado a cabo, pero muy desaprovechada por la floja e inconclusa historia. Lo más destacable es la idea de “supertiros”, acrobacias y la banda sonora de la cual nunca me pude olvidar. Le había puesto un 7, pero cometí el error de volver a ver algunos capítulos y me fue imposible dejar esa nota.
Tal vez esté ok para niños pequeños, pero es mejor quedarse, si es que lo había, con el recuerdo de la infancia, volver a verla puede ser un error garrafal.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Como si fuera poco jugar con el peor equipo, en los últimos partidos Oliver debe lidiar con 2 graves lesiones, mientras que Hyuga juega sólo la final ¿Era necesario? ¿Eso es la adversidad?. Encima lesiones producidas al jugar de defensor porque sus compañeros están plantados.
26 de febrero de 2009
26 de febrero de 2009
Sé el primero en valorar esta crítica
Bueno, Oliver y Benji es una serie muy falsa...
-Benji hace paradas con artes marciales y cosas que son imposibles se las para.
-¿Dónde se ha visto un campo en colina que siempre parece que estás en el mismo sitio?
-Para tirar un penalty se puede tirar la vida, hay veces que se tira medio capitulo...
-La selección japonesa gana a todos por muy buenos que sean.
La serie tiene momentos de mucho aburrimiento, pero le pongo un 5 porque trata de mi deporte favorito y hay capítulos entretenidos...
-Benji hace paradas con artes marciales y cosas que son imposibles se las para.
-¿Dónde se ha visto un campo en colina que siempre parece que estás en el mismo sitio?
-Para tirar un penalty se puede tirar la vida, hay veces que se tira medio capitulo...
-La selección japonesa gana a todos por muy buenos que sean.
La serie tiene momentos de mucho aburrimiento, pero le pongo un 5 porque trata de mi deporte favorito y hay capítulos entretenidos...
14 de diciembre de 2017
14 de diciembre de 2017
Sé el primero en valorar esta crítica
Es la mítica serie de cuando sólo había 4 canales de televisión, la serie que enganchó a casi todos los niños que soñaban con ser futbolistas, una serie que todo el mundo conoce y sin embargo, era malísima pero tuvo el mérito de todavía se la recuerda como un mito.
Campos que parecía que medían 10 kilómetros, balones chutados por niños que rompían redes y paredes, saltos acrobáticos a 10 metros de altura, porteros que se movían a la velocidad de la luz apoyándose en los postes...
Mi nota es más por nostalgia que por merecimiento.
Campos que parecía que medían 10 kilómetros, balones chutados por niños que rompían redes y paredes, saltos acrobáticos a 10 metros de altura, porteros que se movían a la velocidad de la luz apoyándose en los postes...
Mi nota es más por nostalgia que por merecimiento.
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