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Marbella. Expediente judicialMiniserie

Serie de TV. Thriller Serie de TV (2026). Temporada 2. 6 episodios. Cesar Beltrán (Hugo Silva) tiene que enfrentarse a un nuevo enemigo, más implacable y determinado que cualquier policía, competidor o criminal con quién se haya cruzado en el pasado: la fiscal antidroga de Marbella, Carmen Leal (Natalia de Molina). Carmen está convencida de que muy poco se puede hacer contra las organizaciones criminales que lideran el tráfico en la costa del Sol si antes no ... [+]
Críticas 12
Críticas ordenadas por utilidad
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6
23 de enero de 2026
21 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
La serie me ha gustado a pesar de los actores que están regular en el mejor de los casos. Se nota que se ha trabajado menos de lo debido.

Pero la ocurrencia de que Natalia de Molina pueda encarnar, con sus modales de niña barbie, a una fiscal antidroga en Marbella,... es terrible. Incluso cuando hace voz en off se nota a la legua como está leyendo un papel. Parece una niña de colegio en clase de lectura. Es buena actriz y es perfecta para otros papeles.

Este papel, la misma Elvira Mínguez que también es parte del elenco lo hubiera hecho mucho mejor.
7
22 de enero de 2026
14 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay series que siguen demostrando que el audiovisual español —y en este caso Movistar Plus+— sabe hacer calidad con talento y materia prima de proximidad. 'Marbella: Expediente Judicial' es exactamente eso. Dani de la Torre y Alberto Marini vuelven a dejarlo claro: si estos dos firman, yo me siento, me relajo y dejo que funcione… y, sí, funciona. Lo hace con la forma de una inmersión controlada —y muy disfrutona— en el barro del thriller policial, criminal y judicial… y sin necesidad de cruzar el charco.

Una teleficción encajada en las entrañas de una Fiscalía antidroga colapsada, imperfecta y llena de grietas. Barro, toga y realismo no impostado, con un ojo puesto en el CNP, la política y en el sistema judicial español, que te la crees, sencillamente, porque está bien hecha y bebe de la realidad.

De la Torre (La Unidad) toma las crónicas reales de Arturo Lezcano y Nacho Carretero y nos las lanza otra vez a la cara en seis nuevos capítulos que son pura adicción. Corrupción, dinero y violencia con la potencia que el género requiere. Si la Marbella oscura como centro global del crimen organizado ya funcionó en la primera entrega, ahora se suman más cosas y el reparto, claro, es el combustible que aguanta todo.
Natalia de Molina
César de Hugo Silva sigue ahí, con una retranca increíble. También suman y sostienen Elvira Mínguez, Manuela Calle, Ana Isabelle, Paco Tous... y aquí me paro en Natalia de Molina. Lo que hace esta mujer con su Carmen Leal no es normal. La primera sensación es que es lo último que te puedes esperar de una fiscal antidroga, pero su fragilidad es pura fachada y, a base de capas y matices te lleva al límite hasta que, por pura supervivencia narrativa, tienes que empatizar con ella. Y ella solita se pone en el centro y provoca una sinergia que hace que el César de Hugo Silva crezca una barbaridad... una química inversa en el motor que tira de toda la trama.

Visualmente sigue siendo una delicia: atmosférica, con planos secuencia marca de la casa y un guion que toca lo que debe. Es una secuela que camina sola y camina bien, añadiendo al color vivo de la acción anterior un filtrado gris —policial y burocrático— que le sienta de maravilla. Adictiva, inmersiva y con aroma a realidad. Cine en televisión, sin más.
5
25 de enero de 2026
11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
La serie es pasable, pero inverosímil en muchos aspectos, empezando por la fiscal y la actriz que la interpreta.
No es creíble una la hija de un empresario corrupto de Marbella tenga acento de Jaén cuando ninguno de sus padres lo tiene, y que trabaje de fiscal antidroga en la misma ciudad.
La interpretación regulín.
La que se salva de la quema nuevamente es Elvira Mínguez que interpreta a la inspectora de policía.
6
29 de enero de 2026
7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me deja una sensación agridulce, moviéndose en esa zona gris entre el thriller jurídico impecable y la repetición de esquemas ya vistos.

La trama arranca con un cambio de timón interesante: tras los excesos de la primera entrega, ahora la Fiscalía Antidroga de Marbella, personificada en una implacable Natalia de Molina, le declara la guerra a los abogados de la mafia, con el carismático y amoral César Beltrán (Hugo Silva) en el punto de mira.

A favor: Es fascinante cómo retrata una justicia colapsada y burocrática, alejándose de los tiroteos para meterse en el fango de los despachos. La química de confrontación entre Silva y De Molina sostiene el pulso de la serie.

En contra: Mi crítica es algo tibia porque, a ratos, el ritmo se resiente por el exceso de jerga legal y una narrativa que se siente menos "peligrosa" que su predecesora. Le falta ese "punch" de adrenalina que esperas de una producción de Movistar Plus+.
Manuela Calle & Hugo Silva
Visualmente es, como siempre con Dani de la Torre, una delicia. Cambian el neón y el lujo hortera por una estética más sobria, casi documental, capturando la frialdad de las salas de interrogatorio y el contraste con el sol cegador del Estrecho.
Como dice la frase famosa que ya resuena tras su estreno: "En Marbella, la línea entre el bien y el mal es tan fina que se cruza sin querer".

Para profundizar en el alma de esta entrega, las interpretaciones son, sin duda, el pilar que evita que la serie se hunda en el tecnicismo legal.

Mi opinión es clara: Hugo Silva ha nacido para este papel. Su capacidad para pasar de la arrogancia absoluta a la vulnerabilidad de un hombre que sabe que tiene el agua al cuello es magistral; logra que empatices con un tipo que, éticamente, es un desastre, consolidando su estatus como uno de los grandes activos de Movistar Plus+.

Por otro lado, Natalia de Molina actúa como un buen contrapunto . Su interpretación de la fiscal es gélida y precisa; no necesita gritar para imponer autoridad, basta con su lenguaje corporal en los pasillos de los juzgados.
Natalia de Molina & Hugo Silva
La tensión sexual y profesional entre ambos es lo que realmente mantiene el interés cuando el guion se vuelve denso.

Lo mejor de las actuaciones:
Hugo Silva: Maneja el cinismo con una naturalidad que asusta.

Natalia de Molina: Aporta una sobriedad necesaria que ancla la serie a la realidad.
Hay quien discute si congenia con su personaje, pero sin conocer la realidad de Marbella, por lo menos es admisible.

Secundarios: Los actores que interpretan a los "clientes" mafiosos aportan ese toque de peligro auténtico, con rostros que parecen sacados de la crónica negra real que cubren medios como El País.
3
1 de febrero de 2026
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como la primera temporada nada.
Es bastante aburrida. No hay mucha acción
No me gusta para nada el papel que hace la actriz Natalia.
La primera temporada te tenía en intriga constantemente, te enganchaba. En cambio esta me aburre bastante.
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