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Críticas 187
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
9
26 de marzo de 2008
74 de 95 usuarios han encontrado esta crítica útil
El film que se propone dirigir y protagonizar Mel Gibson se basa en la historia real de un noble escocés, Ser William Wallace, que dirigió a su país contra la ocupación inglesa y contra el Rey Eduardo I de Inglaterra en las Guerras por la Independencia de Escocia. Fue un hombre de convicciones y principios que se valoran hasta el día de hoy, contraste con su compatriota, Robert the Bruce, de extracción noble.
En todo momento Gibson siente que no está actuando, que él es William Wallace, que se ha enamorado perdidamente y que las leyes y la ocupación francesa son un auténtico obstáculo.
La historia permanece siempre fiel, los momentos de humor son adecuados, destacando pequeñas dosis de humor negro, y la acción está asegurada.
El desarrollo del film continúa a ritmo trepidante, como un buen libro del cuál no puedes parar de leer, o una degustación que siempre te pide un poco más, unido a una expléndida fotografía , una puesta en escena maravillosa (muy destacables las escenas de batalla a campo abierto), y unas interpretaciones que rebosan fuerza(Gibson), ternura(Marceau), valor(McGoohan), consiguen un drama épico digno de comparación con grandes superproducciones antecesoras.
Su banda sonora, al ritmo de las gaitas más puramente escocesas, da a la obra el toque necesario para mantener al espectador, a pesar de las explícitas escenas de combate y de violencia, en plena armonía.

Por encima de sus nominaciones, de sus 5 Oscars, y de su éxito tanto en taquilla como en crítica, estamos ante una obra de veteranía, que conjuga una serie de valores tan importantes como la libertad, que supone un reencuentro con el cine épico, de la mano de un Mel Gibson que, a pesar de sus controvertidas acciones y su polémica cinematográfica, se muestra inconmensurable haciéndonos ver, como pocas veces se puede decir, que Hollywood no es sólo la factoría de los sueños, gran número de veces rotos, sino la factoría del bello arte cinematográfico.
15 de octubre de 2008
68 de 84 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tras el éxito comprensible de su antecesora "Depredador" de John McTiernan, la historia ahora se traslada a la ciudad de los Ángeles, donde el caos y la anarquía reinan a sus anchas en los barrios mas desamparados y peligrosos. Un perro viejo de la industria, Danny Glover, se encargará de desenmascarar una serie de brutales asesinatos que asolan la zona.

Perdido el factor sorpresa de la primera entrega, era necesario introducir alguna mejora, ya sea en profundizar en el origen del depredador, en las nuevas armas de combate de éste, aumentar la tensión en cada aparición fugaz...
Pero el mediocre Stephen Hopkins (Pesadilla en Elm Street 5, Volar por los aires...) no es capaz de imprimir la intensidad dramática que trasciende las barreras del mero espectáculo como lo hizo el señor McTiernan.
Recuerden sino aquella: la cacería del depredador deshaciéndose de ellos uno por uno; los nervios a flor de piel cuando Arnold se arrastraba sobre las hojas muertas del suelo y el predator le perseguía con sus cuchillas preparadas...
Danny Glover
Ésto se hecha bastante en falta en la secuela.
Las armas son mas sofisticadas, su inteligencia ha evolucionado, pero la mala costumbre de Hopkins de situar la acción de noche o en habitaciones oscuras, junto con la pérdida de escenas explícitas, hacen que la utilidad de esta secuela quede reducida a la irrefrenable curiosidad de saber el origen del Depredador. Y se nos explica, todo sea dicho, de una forma un tanto superficial, que no nos aclara mucho nuestras preguntas, aunque nos da respuestas a otras.
Siempre se suele decir popularmente: "Segundas partes nunca fueron buenas".
Aunque intentara sostener una sofisma a favor de un personaje tan interesante, el vacío que deja McTiernan en la dirección y que no suple como debería Hopkins, el acercamiento tan nimio hacia el ser espacial, y la impresión sensorial de haber disfrutado mas con la original, hacen que éste sea uno de los ejemplos que confirman esa frase común.
25 de septiembre de 2008
63 de 77 usuarios han encontrado esta crítica útil
Para aquellas personas que desconocemos lo que se experimenta en mitad de un campo de batalla, con un fusil en las manos, con una ristra de granadas colgada a la cintura, y el sonido de las explosiones que se apoderan de tus oídos como el violín que surge elevándose en una sinfonía, éstas películas bélicas son necesarias para comprender, lo que nuestro abuelo nos contaba que hizo cuando era joven, lo que estudiamos en los libros de historia, a los que solemos dar un interés nimio.
Entendiendo que no todos los realizadores de susodichos filmes lo han vivido en sus carnes, el talento consistirá en recreárnoslo de manera tan fiel, que nos dé miedo solo el hecho de pensar que somos uno de esos soldados.

Oliver Stone reflejó sus vivencias reales en el guión y la cámara de "Platoon"; Terrence Malick dejó a mas de uno petrificado con "La delgada línea roja", al darnos una visión tan cercana y a la vez tan terrorífica de la desolación y desesperación de un hombre sabedor de que no volverá a casa; Spielberg consiguió en "Salvar al soldado Ryan" crear, aunque sea discutible, la escena de acción mas espectacular y creíble (no digitalizada) que se haya rodado en éste planeta, con el desembarco de Normandía.
Mel Gibson
Y el genio Stanley Kubrick plasmando su talento en “Senderos de gloria” y “La chaqueta metálica” (no hay que profundizar mas).

Con “We were soldiers” también desarrollé un sentimiento, pero está vez fue de dudosa trascendencia: la familiaridad. Ese comúnmente llamado “Déjà vu que produce una extraña sensación de haberlo visto antes.
Las memorias de aquellos hombres, las botas pesadas saturadas de barro, el lamento por el compañero perdido, el pulso nervioso y torpe al disparar el arma…….son imágenes que te describen el horror que significa estar allí, y que ésta película no me ha transmitido.
Al contrario: por el guión discurren momentos de diálogos patrioteros, que incitan a creer que la guerra sirve para algo, que demuestran que los americanos tienen un par, y bien puestos, que no se amedrentan quitando la vida a otros seres humanos…..
La escritura, que corrió a cuenta de Randall Wallace, tiene instantes de verdadera pornografía. También hay que recordar que la contribución mas aceptable del señor Wallace a la industria ha sido realizar el guión de “Braveheart”.
Madeleine Stowe & Mel Gibson
Las interpretaciones secundarias (Kinnear, Pepper) resultan mas interesantes que las primarias, que desprenden chulería, mucho honor y compromiso, pero nada lejos del puro espectáculo. Incluso Madeleine Stown vuelve a estar infrautilizada, como ya ocurrió en “La hija del general”.

Si me preguntan por cine bélico, por mi cabeza pasarán muchos títulos. Muchos, antes que éste.
29 de marzo de 2008
57 de 66 usuarios han encontrado esta crítica útil
“American Psycho” supone una de las mayores y mas gratas sorpresas del año.
Fue estrenada en el año 2000, pero su rodaje finalizó en 1999, y cito este hecho porque lo considero de gran importancia.

La película supone una dura crítica social a una parte concreta de la sociedad, un grupo de yuppies, peces gordos de Wall Street, cuya finalidad en sus tediosas vidas es ganar un sueldazo trabajando lo mínimo, mantener un gusto exquisito, ya sea en indumentaria, comida , zonas de ocio….., aumentar su caché drogadicto, y lucir su cuidado físico y su estatus social.

He citado el año en que terminó su rodaje, 1999, porque ése fue el año de estreno de “American Beauty”, que también contaba con una gran carga de denuncia, pero dirigida hacia el “sueño americano” de toda una sociedad. Obtuvo gran éxito, que se demuestran en los 5 Oscars por los que fue galardonada. Y aunque en el caso de “American Psycho”, no fuera tan valorada en forma de premios, sí que consiguió una finalidad como la de la película de Sam Mendes. Aunque podría haber caído a ser una película que “intenta” pero no consigue criticar a la sociedad; afortunadamente no lo hizo.
Christian Bale
Patrick Bateman, el yuppie principal, mantiene los rasgos de sus colegas de profesión, pero éste, además, ha desarrollado una mente perversa, nihilista excepto para su cuerpo, y con unos deseos imperiosos e irrefrenables de matar.
Para tal interpretación se recurrió en principio a Leonardo DiCaprio ( desde aquí mando mi mas afectuoso saludo por no acabar cogiéndolo), pero a última hora se cambió de idea y el peso recayó en Christian Bale, en una mas que dudosa maniobra por parte de la dirección del film.
Sin embargo, Bale acalló los rumores regalando una soberbia actuación, y de una compleja puesta a punto de personaje, que hizo que su nombre se diera a conocer un poco mas.
Su mirada hueca y su expresión nula dan a entender muchos estados de ánimo del personaje, mediante reflexiones personales de él mismo, cuya dificultad es envidiable.

El desarrollo y continuación de la cinta continúa a ritmo frenético y escandalizador, y para desembocar en uno de los finales mas realistas y perturbadores que recuerdo.
Mary Harron & Christian Bale
El film promete que, después de su visión, dediques unas horas e incluso unos días a recordar pausadamente que lo que has visto, no es sino la realidad que nos rodea, cualquier desconocido que vemos pasar a nuestro lado por la calle.......cualquiera de nosotros.
15 de octubre de 2008
52 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
De nuevo Spielberg reafirma que se encuentra en buena forma. Ante el éxito de la inolvidable "Salvar al soldado Ryan" y las dispares críticas de "Inteligencia artificial", regresa con una historia poderosa y muy eficaz.
En un mundo futuro, la policía es capaz de impedir crímenes por medio de una previsualización de los mismos, que les proporcionan los precognoscentes, niños que nacieron con una deficiencia mental y que fueron arrinconados, pero que desconocían su don.
Un sistema aparentemente perfecto que no tardará en dejar de serlo.
A través de conseguidos efectos especiales y de un guión jugoso y perfectamente solapado, Spielberg se inventa un mundo paralelo que oprime la libertad, al servicio de una avanzada tecnología que nos reduce a productos salidos de una cadena de montaje.

Cuando el conflicto se encuentra al alza, salen a relucir la dupla Cruise-Spielberg, uno apoderándose de la intriga con una actuación exaltada, vibrante, que te mantiene sobrecogido; el otro haciendo gala de su gran pulso narrativo, elevando la intensidad dramática hacia cotas oportunas, enlazando personajes variopintos en la compleja trama.
Un espectáculo evasor disfrazado de una gran verdad trascendente, aunque dolorosa: todo lo que el hombre toca, lo destruye. Un concepción existencial depositada en el ingenio y templanza del semblante de Max Von Sydow.

Es éste un claro ejemplo de ciencia ficción reflexiva, de "cine de palomitas" como le suele llamar, de los que te recuerdan porqué sigues yendo al cine.
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