Cadenas de roca
1951 

8.0
10,561
Drama. Cine negro
Charles Tatum es un periodista sin escrúpulos que atraviesa una mala racha a causa de su adicción al alcohol, razón por la que se ha visto obligado a trabajar en un pequeño diario de Nuevo México. Cuando un minero indio se queda atrapado en un túnel, Tatum ve la oportunidad de volver a triunfar en el mundo del periodismo. Entonces, en connivencia con el sheriff del pueblo, no sólo convierte el caso en un espectáculo, sino que, además, ... [+]
2 de abril de 2012
2 de abril de 2012
17 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Quizás sea que odio el sonido de las películas antiguas. Quizás sea que no me gustan demasiado las películas de Billy Wilder. O quizás sea que lo de las tijeras me superó.
Lo cierto es que la película no me disgustaba, conforme pasaban los minutos se me hacía cada vez más pesada. El montaje de todo este Gran Carnaval alrededor de aquel suceso me sonaba familiar y demasiado exagerado. La soberbia de Tatum no encajaba con su comportamiento al final, detrás de esa mente fría y calculadora se encontraba, sin embargo, un tierno corazoncito? Por favor.
En cualquier caso el tema de la película es simple: la manipulación por parte de los mass-media para sacarle el máximo partido a una historia simple, los pocos escrúpulos de algunos y, como no podía ser de otro manera, en definitiva el deseo de fama y dinero (motivo por el cual consigues lo primero).
Dicho esto, Wilder consigue crear un escenario a partir de la nada: una pequeña estación de servicio con una cueva cercana a las afueras de un pueblo. Así pues, solo le faltaban los típicos ingredientes: la rubia tonta (que de tonta no tiene un pelo), el cabeza de turco (eso si, llevado por la avaricia, para que), el protagonista (nuestro clásico tipo duro que todo lo sabe de las historias de la época) y el aprendiz (situado en la trama para que podamos empatizar con alguien, porque si no no hay quien se crea esto).
Lo cierto es que la película no me disgustaba, conforme pasaban los minutos se me hacía cada vez más pesada. El montaje de todo este Gran Carnaval alrededor de aquel suceso me sonaba familiar y demasiado exagerado. La soberbia de Tatum no encajaba con su comportamiento al final, detrás de esa mente fría y calculadora se encontraba, sin embargo, un tierno corazoncito? Por favor.
En cualquier caso el tema de la película es simple: la manipulación por parte de los mass-media para sacarle el máximo partido a una historia simple, los pocos escrúpulos de algunos y, como no podía ser de otro manera, en definitiva el deseo de fama y dinero (motivo por el cual consigues lo primero).
Dicho esto, Wilder consigue crear un escenario a partir de la nada: una pequeña estación de servicio con una cueva cercana a las afueras de un pueblo. Así pues, solo le faltaban los típicos ingredientes: la rubia tonta (que de tonta no tiene un pelo), el cabeza de turco (eso si, llevado por la avaricia, para que), el protagonista (nuestro clásico tipo duro que todo lo sabe de las historias de la época) y el aprendiz (situado en la trama para que podamos empatizar con alguien, porque si no no hay quien se crea esto).
A partir de entonces todo es correcto en el rodaje, los diálogos, como se desenvuelve la trama, las tijeras ...
30 de agosto de 2020
30 de agosto de 2020
13 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me puedo creer muchas cosas de «El gran carnaval», pero otras no.
Me creo que haya personas trepas, ambiciosas y mezquinas.
Me creo que un periodista sea así de manipulador.
Me creo que haya esposas infieles que no quieren a sus maridos.
Me creo que haya políticos corruptos.
Me creo el periodismo sensacionalista y amarillista.
Sin embargo, no me creo en absoluto:
Que no haya sentido crítico por parte de la población y, sobre todo, del resto de medios de comunicación. Me pregunto qué hacen los demás periodistas, todos muy fieras, mientras ven cómo Tatum organiza el cotarro. ¿Es que no investigan, no sacan trapos sucios? ¿No preguntan, no indagan?
Que cuando una persona está atrapada en una cueva con la posibilidad cierta de morir, se monte una fiesta. Hay hasta ¡una feria! Pero qué...
Que la familia no diga nada y se calle ante los acontecimientos.
Que llegue un completo desconocido y confíen ciegamente en él, pese a todo lo que va ocurriendo.
Me creo que haya personas trepas, ambiciosas y mezquinas.
Me creo que un periodista sea así de manipulador.
Me creo que haya esposas infieles que no quieren a sus maridos.
Me creo que haya políticos corruptos.
Me creo el periodismo sensacionalista y amarillista.
Sin embargo, no me creo en absoluto:
Que no haya sentido crítico por parte de la población y, sobre todo, del resto de medios de comunicación. Me pregunto qué hacen los demás periodistas, todos muy fieras, mientras ven cómo Tatum organiza el cotarro. ¿Es que no investigan, no sacan trapos sucios? ¿No preguntan, no indagan?
Que cuando una persona está atrapada en una cueva con la posibilidad cierta de morir, se monte una fiesta. Hay hasta ¡una feria! Pero qué...
Que la familia no diga nada y se calle ante los acontecimientos.
Que llegue un completo desconocido y confíen ciegamente en él, pese a todo lo que va ocurriendo.

Que te apuñalen y no te cures...
La exageración y la falta de credibilidad siempre son problemas si quieres denunciar algo, y Wilder tiene ese problema. Mayor sutileza y contención le habría venido mucho mejor a esta obra con un siempre maravilloso Kirk Douglas pero de guion irregular aunque bastante entretenida.
La exageración y la falta de credibilidad siempre son problemas si quieres denunciar algo, y Wilder tiene ese problema. Mayor sutileza y contención le habría venido mucho mejor a esta obra con un siempre maravilloso Kirk Douglas pero de guion irregular aunque bastante entretenida.
17 de agosto de 2008
17 de agosto de 2008
10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Todos los que conocen poco a Billy Wilder ni siquiera les sonará esta película que en su día injustamente fue olvidada, por ese alegato tan realista hacia la prensa sensacionalista, pero no sería ninguna locura decir que es una de sus mejores películas, aunque bueno tantas obras maestras tiene este genio...
Los oscar no olvidaron y nominaron el excelente guión escrito por Billy Wilder, Walter Newman & Lesser Samuels.
No es para el olvido tampoco la interpretación de Kirk Douglas, en uno de esos papeles que perfectamente borda, cinismo, rabia...
En definitiva, una gran película para degustar.
Los oscar no olvidaron y nominaron el excelente guión escrito por Billy Wilder, Walter Newman & Lesser Samuels.
No es para el olvido tampoco la interpretación de Kirk Douglas, en uno de esos papeles que perfectamente borda, cinismo, rabia...
En definitiva, una gran película para degustar.
20 de mayo de 2014
20 de mayo de 2014
9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Wilder nos muestra un carnaval denigrante y esperpéntico, el reflejo de una sociedad enferma, el arribismo revanchista, la ambición del poder, la avaricia desmedida, el egoísmo atroz y la ingenuidad candorosa de un pobre minero indio que es utilizado como moneda de cambio para el beneficio de unos zafios y deleznables personajes sin escrúpulos. Todos ellos, más una ingente masa de público mentecato, ávidos de curiosidad y morbo abyecto, que convierte un drama humano en un divertimento indecente, con atracciones, música country, globos y la presencia de la televisión como testigo de semejante inmundicia, un auténtico negocio carroñero. No es de extrañar que la película no tuviera aceptación por el público americano, pues se veían fielmente retratados como en un espejo.
El periodista desahuciado y alcohólico, de conducta poco escrupulosa, Charles Tatum (Kirk Douglas) que se refugia en un pequeño periódico de Alburquerque, cuyo lema es “Decir la verdad” (el director del rotativo, es el único hombre decente del film), que merced a una desgracia aprovecha la ocasión de la exclusiva noticia, para chantajear y recuperar su antiguo trabajo y su antigua posición social, utilizando el periodismo más sensacionalista y burdo que existe. El sarcasmo con que es descrito un sheriff provinciano, seducido por medrar en la demagogia electoral populachera, que se vende al mejor postor. La mujer desleal y avariciosa que pretende enriquecerse con el infortunio del marido, en el tugurio que ambos regentan. Un minero indio que busca utensilios de sus antepasados para venderlos a los escasos turistas que pasan por el pueblo, queda atrapado en una cueva (La montaña de los siete buitres), el nombre es premonitorio de lo que ocurrirá.
El periodista desahuciado y alcohólico, de conducta poco escrupulosa, Charles Tatum (Kirk Douglas) que se refugia en un pequeño periódico de Alburquerque, cuyo lema es “Decir la verdad” (el director del rotativo, es el único hombre decente del film), que merced a una desgracia aprovecha la ocasión de la exclusiva noticia, para chantajear y recuperar su antiguo trabajo y su antigua posición social, utilizando el periodismo más sensacionalista y burdo que existe. El sarcasmo con que es descrito un sheriff provinciano, seducido por medrar en la demagogia electoral populachera, que se vende al mejor postor. La mujer desleal y avariciosa que pretende enriquecerse con el infortunio del marido, en el tugurio que ambos regentan. Un minero indio que busca utensilios de sus antepasados para venderlos a los escasos turistas que pasan por el pueblo, queda atrapado en una cueva (La montaña de los siete buitres), el nombre es premonitorio de lo que ocurrirá.

Modesta película para la Paramount co-escrita y producida por Billy Wilder, que pertenece al grupo denominado: “películas serias”, (Perdición, Días sin huella, El crepúsculo de los dioses). La sobriedad del trabajo de Wilder contrasta con la ácida naturaleza de su pintura colectiva: quizá puede pecar de cierta desmesura en su exposición, un cierto trazo grueso de los protagonistas. Wilder mira a sus personajes desde la altura distante de un intelectual europeo, sorprendido y asqueado por una sociedad provinciana y despreciable. Personalmente prefiero al Wilder irónico, romántico, caustico y feroz de sus comedias chillonas, desenfrenadas o negras, pero sobretodo muy humanas.
Wilder había ejercido de periodista durante su juventud en la Alemania previa al nazismo. Por lo tanto conocía perfectamente cómo una noticia convenientemente manipulada puede convertirse en una bola de nieve imposible de detener, en definitiva, la prensa carente de ética puede producir un espectáculo bochornoso. La trama de “El gran carnaval” se inspira en un hecho real ocurrido en Kentucky en 1925. El vitriólico y humanista Wilder, como otros creadores, se sirvió de la sátira a lo largo de su carrera para mostrarnos el mundo hipócrita y cínico que le tocó vivir.
Wilder había ejercido de periodista durante su juventud en la Alemania previa al nazismo. Por lo tanto conocía perfectamente cómo una noticia convenientemente manipulada puede convertirse en una bola de nieve imposible de detener, en definitiva, la prensa carente de ética puede producir un espectáculo bochornoso. La trama de “El gran carnaval” se inspira en un hecho real ocurrido en Kentucky en 1925. El vitriólico y humanista Wilder, como otros creadores, se sirvió de la sátira a lo largo de su carrera para mostrarnos el mundo hipócrita y cínico que le tocó vivir.
7 de enero de 2009
7 de enero de 2009
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
El gran carnaval es un duro y cínico drama que denuncia mordaz y lúcidamente la interesada manipulación informativa que en muchas ocasiones se ejerce desde los medios de comunicación, sea por intereses mercantiles o políticos. Lejos de quedar desfasada, esta absoluta obra maestra (una de las muchas que el maestro Wilder nos legó) cobra renovada vigencia a tenor del rumbo que la profesión informativa esta tomando actualmente. La construcción del personaje interpretado por K. Douglas, un periodista ambicioso y sin escrúpulos, es profunda y llena de aristas; los diálogos, vivos y cargados de sutilezas; y el mensaje, además de crítico, es universal, meridiano y atemporal. Película genial, simplemente.
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