¡Atraco!
2012 

5.8
2,255
Thriller. Comedia
En 1956, tras el asalto a una joyería por parte de dos ladrones argentinos, se pone en marcha un operativo policial que acaba con la detención y encarcelamiento de los delincuentes. Sin embargo, el botín no aparece, y su búsqueda pone de manifiesto una compleja trama de complicidades. (FILMAFFINITY)
4 de diciembre de 2015
4 de diciembre de 2015
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Amigos lectores de esta crítica, esta es una película engañosa. Empieza de manera cansina y ligeramente descolocada, pero a medida que avanza el metraje el film coge fuerza, vigor, interés y se convierte en una película apasionante y intrigante, con uno de los mejores guiones del cine español y con una garra que te imposibilita de levantarte de la butaca.
Los actores principales soberbios, dan la talla para asumir con éxito los respectivos papeles con una credibilidad total y real.
Conclusión: Gran película que merece la pena de verse. Después de ver cine durante 50 años, la recomiendo.
Los actores principales soberbios, dan la talla para asumir con éxito los respectivos papeles con una credibilidad total y real.
Conclusión: Gran película que merece la pena de verse. Después de ver cine durante 50 años, la recomiendo.
20 de marzo de 2013
20 de marzo de 2013
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sepultada bajo la tramposilla ola gigante de Bayona y su equipo, aparece esta interesantísima, a ratos brillante y fascinante, película de Eduard Cortés. Narra una historia entre la ficción y la realidad ocurrida entre Argentina y Madrid, allá por 1956. El asunto va de un atraco suigeneris (con la connivencia del propietario de la joyería) que un par de argentinos han de ejecutar en una joyería madrileña a fin de poner a buen recaudo las joyas de la mítica y ya fallecidad Eva Perón, de las que se ha encaprichado la señoritísima Carmen Polo... Con una primera parte fluida, sólida y embaucadora, pierde algo de credibilidad y fuerza cuando toma las riendas el policiaco. No obstante, queda una obra muy atractiva, entre la intriga sociopolítica y el melodrama antropológico, con unas majestuosas interpretaciones del extraordinario Guillermo Francella y de Nicolás Cabré. Acertada en muchos momentos en tono, atmósfea y estilo, se trata, sin duda, de una obra de lo más respetable e interesante.
P.D.: Lo imposible son dos cosas: que alguien la viera en su estreno y que se la reconozca como mejor película que la de Bayona.
P.D.: Lo imposible son dos cosas: que alguien la viera en su estreno y que se la reconozca como mejor película que la de Bayona.
27 de junio de 2013
27 de junio de 2013
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
80/21(27/04/13) Más que interesante thriller negro de Eduard Cortés que se mueve entre la comedia y el drama inteligentemente, aunque con un final demasiado abrupto, pero que tiene sus mejores pilares en sus dos protagonistas. El nudo central es un hecho real, en mayo de 1956 una pareja de atracadores argentinos con pasaporte uruguayo, vistiendo uniformes militares asaltaron le joyería madrileña Aldo, trincaron material por casi ocho millones de pesetas, esto le vale al guionista y realizador Eduard Cortés para especular con lo sucedido, siendo esto una excusa para radiografiar la España de la década, así como devastador alegato en contra de las lealtades ciegas.
En 1955, tras la Revolución Libertadora Juan Domingo Perón es derrocado, sus cuentas bancarias son bloqueadas, para poder vivir en el exilio en Panamá sus acólitos deciden empeñar las joyas de Evita ya fallecida, su secretario personal, Landa (Daniel Fanego), las lleva a una prestigiosa joyería en Madrid, para conseguir dinero rápido pero con la idea de recuperarlas más tarde. La situación se complica, Carmen Polo, la esposa del caudillo Franco, tras una visita rutinaria al establecimiento se encapricha de las joyas, en pocos días pasará a por ellas para que las vea Paco en el Pardo. La única solución de los peronistas es mandar a dos fieles suyos, Merello (Guillermo Francella) y Miguel (Nicolás Cabré) a atracar la joyería y recuperar las alhajas, ello con la connivencia del dueño de la joyería.
Eduard Cortés es un interesante director catalán que hace unos años nos regaló la estupenda ‘La Vida de Nadie’, pero que hace unos meses tropezó a base de bien con la fallida ‘The Pelayos’, su redención llega con esta buena película de producción hispano-argentina, Cortés se aprovecha del material de crónica negra recabado por el periodista de sucesos Pedro Costa creador de la espléndida serie ‘La Huella Del Crimen’, Cortés imprime un tono agradable de comedia cínica en su primera hora de metraje que sirve para empatizar con los protagonistas, para en un giro de registro caer en un sórdido drama en el que se arremete contra las tóxicas mitomanías patrióticas, quedándonos un sabor triste pero con calado por su certero y diáfano mensaje contra las lealtades ciegas. Cortés retrata una España oscura a través de este robo, un país donde la esposa del caudillo se apoderaba de joyas con la excusa de que las iba a ver Paco a ver si le hacían tilín, y a ver quién era el valiente que iba a pedírselas a palacio, y la investigación de un atraco es paralizada por intereses espurios. Cortés dice haber tomado como referente para esta obra el cine de los Coen, se nota un cierto aire en su ambiguo tono moviéndose entre el humor y el drama, y sobre todo puede ser un tributo a ‘Miller´s Crossing’ la escena en el bosque.
El film posee un arranque algo confuso, le cuesta encajar las piezas, pero cuando cuadran nos regalan un relato que engancha, un ritmo fluido, nos presentan unos personajes complejos llenos de encanto, exponen el problema y como solucionarlo, un fingido robo, un plan sobre el papel fácil de llevar a cabo por esta desigual pareja, entre medias los imprevistos, en forma de un extrovertido y divertido Nicolas Cabré que queda prendado de la bella Amaia Salamanca, pero no hay atracos perfectos, los pequeños detalles lo complican todo, en la historia aparecen las némesis de la pareja protagonista, un dúo de agentes policías, Ramos (Oscar Jaenada) y Naranjo (Jordi Martínez), el contrapunto al binomio argentino, las dos parejas representan dos generaciones, la mayor anclada en un pasado que los ha curtido en un código moral férreo, y la más joven dinámica y dispuesta a saltarse los tabúes. Llega la segunda hora y el ritmo decae, la investigación policial resulta algo metida con calzador y con muchas casualidades.
La recreación de la época resulta bastante acertado, con un meritorio diseño de producción y una buena fotografía de tonos apagados como.
Guillermo Francella realiza una interpretación impresionante, un derroche de carisma y sentimientos, su mirada es su alma, su dominio de la escena es soberbia, a su lado está un Nicolas Cabré con el que posee una fascinante química, hacen el clásico binomio del payaso serio y el torpe, la humanidad y emociones que emanan de los dos estremece, de cómo evoluciona su relación de la camaradería hacia la paterno-filia. Su asociación es lo mejor de la película, tratada con gran sencillez y ternura, Francella sabe ser el paraguas de Cabré para sus meteduras de pata, Cabré es una romántica y cándida pluma mecida por el viento, Francella es un actorazo que sabe transmitir una fuerte y trágica personalidad patética que se nos hunde en el alma. Es por ello que el final se nos clava en el pecho con hondura penosa, gracias a la empatía que los infelices protagonistas nos han producido.
Parte de sus taras están en su endeble historia de amor entre Miguel y Teresa (preciosa pero inane Amaia Salamanca), me chirría por lo abrupto e inverosímil.
En resumen, un buen film de un director a seguir, Eduard Cortés, al que se le atisban inteligentes ideas. Fuerza y honor!!!
En 1955, tras la Revolución Libertadora Juan Domingo Perón es derrocado, sus cuentas bancarias son bloqueadas, para poder vivir en el exilio en Panamá sus acólitos deciden empeñar las joyas de Evita ya fallecida, su secretario personal, Landa (Daniel Fanego), las lleva a una prestigiosa joyería en Madrid, para conseguir dinero rápido pero con la idea de recuperarlas más tarde. La situación se complica, Carmen Polo, la esposa del caudillo Franco, tras una visita rutinaria al establecimiento se encapricha de las joyas, en pocos días pasará a por ellas para que las vea Paco en el Pardo. La única solución de los peronistas es mandar a dos fieles suyos, Merello (Guillermo Francella) y Miguel (Nicolás Cabré) a atracar la joyería y recuperar las alhajas, ello con la connivencia del dueño de la joyería.
Eduard Cortés es un interesante director catalán que hace unos años nos regaló la estupenda ‘La Vida de Nadie’, pero que hace unos meses tropezó a base de bien con la fallida ‘The Pelayos’, su redención llega con esta buena película de producción hispano-argentina, Cortés se aprovecha del material de crónica negra recabado por el periodista de sucesos Pedro Costa creador de la espléndida serie ‘La Huella Del Crimen’, Cortés imprime un tono agradable de comedia cínica en su primera hora de metraje que sirve para empatizar con los protagonistas, para en un giro de registro caer en un sórdido drama en el que se arremete contra las tóxicas mitomanías patrióticas, quedándonos un sabor triste pero con calado por su certero y diáfano mensaje contra las lealtades ciegas. Cortés retrata una España oscura a través de este robo, un país donde la esposa del caudillo se apoderaba de joyas con la excusa de que las iba a ver Paco a ver si le hacían tilín, y a ver quién era el valiente que iba a pedírselas a palacio, y la investigación de un atraco es paralizada por intereses espurios. Cortés dice haber tomado como referente para esta obra el cine de los Coen, se nota un cierto aire en su ambiguo tono moviéndose entre el humor y el drama, y sobre todo puede ser un tributo a ‘Miller´s Crossing’ la escena en el bosque.
El film posee un arranque algo confuso, le cuesta encajar las piezas, pero cuando cuadran nos regalan un relato que engancha, un ritmo fluido, nos presentan unos personajes complejos llenos de encanto, exponen el problema y como solucionarlo, un fingido robo, un plan sobre el papel fácil de llevar a cabo por esta desigual pareja, entre medias los imprevistos, en forma de un extrovertido y divertido Nicolas Cabré que queda prendado de la bella Amaia Salamanca, pero no hay atracos perfectos, los pequeños detalles lo complican todo, en la historia aparecen las némesis de la pareja protagonista, un dúo de agentes policías, Ramos (Oscar Jaenada) y Naranjo (Jordi Martínez), el contrapunto al binomio argentino, las dos parejas representan dos generaciones, la mayor anclada en un pasado que los ha curtido en un código moral férreo, y la más joven dinámica y dispuesta a saltarse los tabúes. Llega la segunda hora y el ritmo decae, la investigación policial resulta algo metida con calzador y con muchas casualidades.
La recreación de la época resulta bastante acertado, con un meritorio diseño de producción y una buena fotografía de tonos apagados como.
Guillermo Francella realiza una interpretación impresionante, un derroche de carisma y sentimientos, su mirada es su alma, su dominio de la escena es soberbia, a su lado está un Nicolas Cabré con el que posee una fascinante química, hacen el clásico binomio del payaso serio y el torpe, la humanidad y emociones que emanan de los dos estremece, de cómo evoluciona su relación de la camaradería hacia la paterno-filia. Su asociación es lo mejor de la película, tratada con gran sencillez y ternura, Francella sabe ser el paraguas de Cabré para sus meteduras de pata, Cabré es una romántica y cándida pluma mecida por el viento, Francella es un actorazo que sabe transmitir una fuerte y trágica personalidad patética que se nos hunde en el alma. Es por ello que el final se nos clava en el pecho con hondura penosa, gracias a la empatía que los infelices protagonistas nos han producido.
Parte de sus taras están en su endeble historia de amor entre Miguel y Teresa (preciosa pero inane Amaia Salamanca), me chirría por lo abrupto e inverosímil.
En resumen, un buen film de un director a seguir, Eduard Cortés, al que se le atisban inteligentes ideas. Fuerza y honor!!!
7 de noviembre de 2012
7 de noviembre de 2012
7 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Que tienen en común Evita, Carmen Polo y Cristina Kirchner?
¿El alma fascista, decís?, ¡Cómo se te ocurre decir eso! Lo que tienen en común, es que a las tres les encantaban las joyas. La diferencia es que a las dos primeras sus pueblos no tuvieron que soportarlas además verlas luciéndolas con el cargo de presidentes.
Los diamantes son los mejores amigos de una primera dama, cantaba Marilyn, y esta historia toma el hecho real de un robo a una joyería en Madrid, y lo mezcla con una suerte de ficción y mito urbano inventado y guionado, de que el robo escondía el intento de recuperación de las joyas de Eva Perón - empeñadas para dar sustento económico a su marido exiliado - antes de que se las afane (¿atraque?) la mujer de Franco para su propia colección.
Francella y Cabré (más limpio que lo habitual) personifican fielmente la mentalidad del PPP: peronista pelotudo promedio de aquellas épocas, que veian al General como una especie de santo, y que faltarían al sepelio de su propia madre si coincidiera con el de Evita (mi abuelo era así).
La presencia de estos dos actores en el poster auguraba una catarata isoportable de muecas y latiguillos, pero Francella - ya calzandose el traje de "actor serio" que obtuvo tras el éxito de "El Secreto de sus Ojos" - opta por una comicidad "deadpan" que le sienta mucho mejor a la película.
No tenémos la misma suerte con Nicolás Cabré, que aquí desparrama sus mismos tics televisivos todo el tiempo.
Punto alto: la actuación de Daniel Fanego como una especie de secretario de Perón.
Punto bajo: el cambio de clima de cómico a trágico demasiado brusco.
P.D.: Amaia Salamanca, una enfermera que da ganas de internarse en terapia intensiva. Yeguometro = 100%
¿El alma fascista, decís?, ¡Cómo se te ocurre decir eso! Lo que tienen en común, es que a las tres les encantaban las joyas. La diferencia es que a las dos primeras sus pueblos no tuvieron que soportarlas además verlas luciéndolas con el cargo de presidentes.
Los diamantes son los mejores amigos de una primera dama, cantaba Marilyn, y esta historia toma el hecho real de un robo a una joyería en Madrid, y lo mezcla con una suerte de ficción y mito urbano inventado y guionado, de que el robo escondía el intento de recuperación de las joyas de Eva Perón - empeñadas para dar sustento económico a su marido exiliado - antes de que se las afane (¿atraque?) la mujer de Franco para su propia colección.
Francella y Cabré (más limpio que lo habitual) personifican fielmente la mentalidad del PPP: peronista pelotudo promedio de aquellas épocas, que veian al General como una especie de santo, y que faltarían al sepelio de su propia madre si coincidiera con el de Evita (mi abuelo era así).
La presencia de estos dos actores en el poster auguraba una catarata isoportable de muecas y latiguillos, pero Francella - ya calzandose el traje de "actor serio" que obtuvo tras el éxito de "El Secreto de sus Ojos" - opta por una comicidad "deadpan" que le sienta mucho mejor a la película.
No tenémos la misma suerte con Nicolás Cabré, que aquí desparrama sus mismos tics televisivos todo el tiempo.
Punto alto: la actuación de Daniel Fanego como una especie de secretario de Perón.
Punto bajo: el cambio de clima de cómico a trágico demasiado brusco.
P.D.: Amaia Salamanca, una enfermera que da ganas de internarse en terapia intensiva. Yeguometro = 100%
24 de octubre de 2014
24 de octubre de 2014
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Yo calificaría "¡Atraco!" como dos películas en una.
Durante los primeros tres cuartos de hora el film es una cinta de atracos con finos toques de comedia. Es en esta parte cuando mejor funciona el film, gracias entre otras cosas a la vis cómica que desprenden la historia y sus dos protagonistas, perfectamente compenetrados por cierto. Durante esta primera parte el espectador entra a la perfección en el juego que propone Eduard Cortés.
Es a partir de este momento cuando "¡Atraco!" da un giro radical, al mismo tiempo que se estropea notablemente, pasando a convertirse en un drama policiaco. Es curioso pero hay un hecho que marca este brusco cambio de registro, la aparición del personaje de Óscar Jaenada. A partir de aquí la película se vuelve más pesada, es como si de repente lo que antes era liviano y cómico ahora fuera dramático y trascendente. Todo ello culminado con un desenlace excesivamente duro.
El problema es que esas dos partes de que se compone la película no casan ni con cinta aislante. Eduard Cortés tendría que haber elegido al principio uno de los dos caminos y tirar por el hasta el final. O bien el de la película de atracos con finos toques de comedia, o bien el del drama policiaco. La peor opción era la de juntarlos ya que son dos géneros totalmente opuestos.
Aun con todo ello, "¡Atraco!" me parece un film totalmente digno, aunque no completamente redondo.
Durante los primeros tres cuartos de hora el film es una cinta de atracos con finos toques de comedia. Es en esta parte cuando mejor funciona el film, gracias entre otras cosas a la vis cómica que desprenden la historia y sus dos protagonistas, perfectamente compenetrados por cierto. Durante esta primera parte el espectador entra a la perfección en el juego que propone Eduard Cortés.
Es a partir de este momento cuando "¡Atraco!" da un giro radical, al mismo tiempo que se estropea notablemente, pasando a convertirse en un drama policiaco. Es curioso pero hay un hecho que marca este brusco cambio de registro, la aparición del personaje de Óscar Jaenada. A partir de aquí la película se vuelve más pesada, es como si de repente lo que antes era liviano y cómico ahora fuera dramático y trascendente. Todo ello culminado con un desenlace excesivamente duro.
El problema es que esas dos partes de que se compone la película no casan ni con cinta aislante. Eduard Cortés tendría que haber elegido al principio uno de los dos caminos y tirar por el hasta el final. O bien el de la película de atracos con finos toques de comedia, o bien el del drama policiaco. La peor opción era la de juntarlos ya que son dos géneros totalmente opuestos.
Aun con todo ello, "¡Atraco!" me parece un film totalmente digno, aunque no completamente redondo.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
US
Canadá
México
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana




