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Críticas de Luis Guillermo Cardona
Ordenadas por:
2301 críticas
10
18 de julio de 2012
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
El abismo luce bastante cerca para Mavis Gary, una escritora que ha convertido al personaje central de la serie de historias que publica con éxito -dirigida a los adultos jóvenes-, en un alter ego de su propia existencia diaria, en la cual han comenzado a faltar cosas esenciales como el afecto, la autoestima y la seguridad emocional. Entonces, Mavis decide abandonar a su pareja, y en compañía de su peluda mascota, abandona Minneapolis y se marcha a Mercury, Minnesota, donde cree poder encontrar gratos recuerdos de su adolescencia perdida.

“Es extraño, como los instintos iniciales parecen acertados. Cometes errores en el camino, pero el universo se ocupa de que acabes con las personas a las que estás destinada”. Esto siente Mavis cuando se encuentra con su antiguo novio Buddy Slade, ahora casado y con un bebé recién nacido. Pero Mavis se olvida que aquella regla a veces funciona a la inversa, y lo que se espera de nosotros es que cerremos círculos, que pasemos la página y que veamos lo pasado como aquella escuela en la que aprendimos a leer, pero a la que ya no podemos regresar jamás en los mismos términos.

Un magnífico retrato de mujer carcomida en su fuero interior, pero dispuesta a mantenerse viva a como dé lugar, es lo que ha logrado Jason Reitman (“Juno”) tomando como partida otro desabrochado, pero efectivo guión de Diablo Cody (Brook Busey-Hunt), la ex-stripteasera convertida ahora en aguda escritora, que viene atrayendo –por merecimiento propio- el interés de los productores de cine y televisión.

Su lenguaje, a algunos podrá parecerles obsceno, pero Cody habla de lo que ha vivido y dice las cosas como se acostumbra en particulares medios… y yo creo que hasta se han depurado para no herir susceptibilidades o atizar la censura. Pero resulta imposible negar la efectiva capacidad que tienen ella y el director, para poner en escena a seres humanos fuertes y reales, capaces de emocionarnos y de sorprendernos con esa psicología debidamente depurada, y con esa sinceridad que se desborda hasta conseguir que, un primer rechazo, se convierta luego en un profundo sentimiento de comprensión y tolerancia.

La interpretación de Charlize Theron es magnífica. Obsérvese con detenimiento la escena del bar donde se presenta la esposa de Buddy con su banda de música, y podrá sentirse la profunda fuerza emocional que proyecta Charlize en cada uno de sus gestos. Y hay sobriedad, fluidez e introyección plena, en cada momento de su actuación. Podemos decirlo ya: estamos ante una de las mejores actrices del siglo XXI.

Y es cierto, “a veces para poderte curar, otros tienen que salir heridos”.

Título para Latinoamérica: “ADULTOS JÓVENES”
Luis Guillermo Cardona
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6
22 de mayo de 2012
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Comparar el “TITANIC” (1953) de Jean Negulesco, con la versión de 1997 realizada por James Cameron, es algo así como colocar, uno al lado del otro, un televisor de 16 pulgadas, en blanco y negro, modelo 55, y un televisor Led-3D de 32 pulgadas, full color, modelo 2012... Las diferencias técnicas son abismales y la definición de imagen y sonido en una progresión del mil por ciento.

Negulesco había soñado con hacer su película en colores y con un gran despliegue técnico, pero lo primero no pudo darse porque, por aquellos días, se estaba experimentando con el Cinemascope y los presupuestos de las últimas producciones se redujeron sustancialmente. Esto mismo, hacía que la nómina de técnicos de efectos especiales estuviera bastante reducida, y los pocos que había disponibles, repartían su tiempo entre seis o siete producciones que se filmaban al mismo tiempo en diferentes platós.

Así, su película quedó reducida al presupuesto de una historia apta para la tv. La salvaba un buen reparto que incluía a la siempre estupenda Barbara Stanwyck haciendo un rol de mujer consecuente y de mente abierta, frente a un Clifton Webb, empinado como siempre, pero además aquí, conservador y reaccionario, bien necesitado de una buena lección que su esposa y su hijo no escatimarán en dársela.

La historia, que sin duda se tomó como punto de partida para el guión que rodaría Cameron, incluye también la historia de amor entre la chica aparentemente a gusto viviendo entre aristócratas, y el joven sin clase que pronto la conquista con su entrega y entusiasmo. Pero ni qué decir de lo undívago y ligero que resulta este romance, sobre todo cuando ya se ha visto la vitalidad, la potente emocionalidad y el inmenso compromiso que adquiere en la última versión. Y por supuesto, Robert Wagner y la linda Audrey Dalton, ni por asomo alcanzan la fuerza conque, Di Caprio y Kate Winslet, han inmortalizado la nueva aventura.

“EL HUNDIMIENTO DEL TITANIC”, como se ha dado en llamar en España al filme de Negulesco, tiene a su favor la interesante confrontación que se da entre los personajes de Richard y Julia Sturges (Webb y Stanwyck) cuyo matrimonio está a punto de venirse al traste por la rigidez y el arribismo del hombre, y la liberalidad de la encantadora dama, quien se niega a aceptar para su hija un matrimonio movido por el interé$.

Recomendable solo para parejas que se semejen a aquella… y para aquellos que todavía no hayan tenido la inmensa satisfacción de ver el “Titanic” de James cameron.

Título para Latinoamérica: “Y EL MAR LOS DEVORÓ”
Luis Guillermo Cardona
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8
3 de mayo de 2012
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
“La razón por la que usted me atrapó es porque somos iguales. –Le dice Hannibal Lecktor (Lecter) al detective Graham y añade- ¿Quiere la esencia? ¡Huélase a sí mismo!”

Qué manera sutil la de este psiquiatra -ahora en la cárcel por el asesinato de siete personas-, para demostrar que conoce la estructura psíquica de la especie humana y que puede manipularla con las debidas argucias. Como consecuencia de esto, ahora tiene a un fiel discípulo en la calle, dispuesto a cometer sus propios crímenes, y de ñapa, los que el mismo doctor le ordene.

“MANHUNTER” es la primera adaptación cinematográfica de la exitosa novela de Thomas Harris “El dragón rojo” (1981) la cual, con “El silencio de los corderos” (1988) y “Hannibal” (1999), constituye una trilogía llevada posteriormente al cine con Anthony Hopkins como protagonista. Un cuarto libro “Hannibal: el origen del mal” (2007), dedicado a la difícil y cruenta infancia del personaje, también fue llevado al cine bajo la dirección de Peter Webber.

Para el director, Michael Mann, es esta su tercera película y su segundo gran acierto en un medio en el que, hasta hoy, ha demostrado con creces que tiene talento para rato. “MANHUNTER” funciona excelentemente como drama policíaco; tiene las bazas necesarias para contar una historia muy madura desde la construcción interna de sus personajes; se aleja de cualquier esterotipo para dejar en firme la dualidad humana; da razones para comprender bien claro que los asesinos no surgen de la nada, quitándonos, de esta manera, cualquier pretenciosa actitud de odio o de condena; y finalmente, teje una maraña muy bien trenzada que atrapa al espectador desde el comienzo hasta el final, con apenas pequeños detalles que no parecen tener respuesta, pero que podemos pasar por alto porque lo demás es bien plausible y tiene claro aroma a cine hecho con pleno Arte.

Con una estupenda banda sonora de corte electrónico y rockero, que incluye el inspirador “Seiun” de Kitaro, y en una escena crucial, el memorable “In-a-gadda-da-vida” de Iron Butterfly; y con precisas actuaciones de William Petersen, el policía llamado a cumplir con su destino; Brian Cox el mesurado psicópata que maneja sus ases desde chirona; y Tom Noonan como el temible Francis Dollarhyde (¿no les dice algo su apellido?), “MANHUNTER” es otro filme que consolida la obra de un director que ya está comenzando a ganar un lugar entre los grandes.

Título para Latinoamérica: ”EL SABUESO”
Luis Guillermo Cardona
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6
22 de noviembre de 2011
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ésta, es de esa clase de películas en las que no se puede seguir hablando cháchara o dándole besitos melosos a la novia tan pronto ha comenzado. ¿Por qué? Porque la primera escena nos da elementos precisos para entender lo que sentía en realidad, el capitán Alan Thorndike, en el momento de tener en la mira de su escopeta al führer Adolf Hitler, pues este es el tema que se debatirá en diferentes momentos claves de la historia.

Veamos: En un silencio total, la cámara se desplaza enseñando la vegetación de una zona montañosa y continúa hasta que entra en escena un cazador armado de una estupenda escopeta. Caminando sigilosamente, el cazador se oculta al descubrir a un soldado alemán que hace la guardia… y cuando éste se aleja, avanza hasta un promontorio donde observa adelante con unos binóculos y luego instala un teleobjetivo a su arma… gradúa la distancia… y, a tráves del lente, consigue ver al líder nazi en compañía de un general… Cuando éste se retira, el cazador apunta al pecho de Hitler quien pareciera dispuesto a cumplir con el destino de morir asesinado. El cazador dispara con el arma descargada… y al instante, sonríe satisfecho como si hubiera cumplido con su cometido. Entonces, reflexiona un par de segundos, y enseguida se apresta a cargar el arma con una intención bastante clara esta vez. Apunta de nuevo, pero lo piensa demasiado, dando tiempo a que una hoja caída de un árbol se interponga tapándole el lente… y enseguida, el guardia lo descubra y lo ataque dispuesto a impedir su acción.

Están ahí las respuestas y el espectador avizado sabrá si creerle o no al capitán Thorndike (Walter Pidgeon) toda vez que hable con el nazi Quive-Smith (George Sanders) quien, no cesa en su empeño de hacerle firmar un documento que justifique la guerra contra Inglaterra.

Pero, lo que se inicia como un thriller bien estructurado que nos mantiene interesados en los hechos, se debilita sensiblemente ante el facilismo con que se resuelven algunas acciones (toque bíblico incluido en ese “prestar todo lo que se tiene es un préstamo muy grande”), en aquella larga huída donde los sabuesos nazis no dan muestra alguna de estar dispuestos a olvidarse de su presa.

Tampoco resultan suficientemente sólidas las actuaciones y, Pidgeon, demasiado maduro, no encaja para nada con Joan Bennett, demasiado pequeña a su lado, ligeramente enamoradiza y con aspecto perfecto para servirle de hijastra. No obstante, queda reconocer que la escena del puente estuvo bien lograda y con un convincente toque romántico. Y, en definitiva, el filme cumple con su propósito de alegato antifascista con el que Lang ponía su cuota en tiempos de la Segunda Guerra Mundial.

Título para Latinoamérica: “INDECISIÓN FATAL”
Luis Guillermo Cardona
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7
8 de octubre de 2011
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
El 18 de abril de 2003, un destacamento de las compañías Buitre y Demoledor del batallón 50 del ejército colombiano, que había sido desplazado a la zona rural de Coreguaje, Caquetá, con la tarea de rescatar a tres contratistas estadounidenses que se hallaban secuestrados por la guerrilla de las Farc desde el 12 de febrero, había desmantelado un campamento del grupo subversivo, y mientras esperaban a ser recogidos por la fuerza aérea, un soldado de los muchos que se hallaban acosados por la diarrea que les causaban las aguas que se veían obligados a beber, descubrió, "casualmente", una caneca plástica enterrada donde se hallaban fajos y más fajos de dólares americanos.

Enterados pronto sus oficiales, éstos deciden que el dinero les pertenece, y proceden a repartirlo entre todos los miembros del destacamento, bajo juramento de guardar absoluta reserva sobre la guaca encontrada que no fue una solamente, sino dos… tres… cuatro… cinco… y más canecas, donde se hallaron cerca de ¡50 millones de dólares! (parte en pesos colombianos).

La cifra exacta, por razones fáciles de suponer, sólo la sabe quien, o quienes, enterraron el dinero que las fuerzas militares atribuyen a miembros de las Farc, pero otras fuentes sostienen que fueron marines norteamericanos quienes lo guardaron allí como parte de un acuerdo diplomático para liberar a los ciudadanos retenidos, del cual, hasta entonces, no tenía información alguna el ejército colombiano que iba a ser usado como pieza inocente de la estrategia de rescate.

Sea cual sea la verdad que, como en tantísimos hechos que ocurren en nuestra mancillada tierra es muy posible que jamás lleguemos a conocer, pues siempre se cuenta sólo lo que conviene y como conviene, lo cierto es que 3 oficiales, 5 suboficiales y 126 soldados, se dieron la gran juerga con el montón de billetes que correspondió a cada uno. Y se sentían con pleno derecho, pues, aunque ignorantes, bien sabían que si devolvían el dinero éste no iría a la construcción o implementación de obras sociales sino que se escamotearía entre la clase dirigente que harto sabe de esto.

Y muchos creen que no fue por su “delito”, pues los artículos 700 y 701 del Código Civil parecen probar su derecho a quedarse con el dinero, sino por represalia al hecho de que no entregaran lo encontrado a los altos mandos del gobierno.

La entretenida película de Rodrigo Triana, más exitosa por lo oportuna y por lo insólito del hecho, que por su brillantez narrativa, deja en claro por lo menos dos cosas: Una, que los militares, como el pueblo medianamente informado, tampoco creían un ápice en el gobierno para el que trabajaban. Y dos, que hablar de inteligencia militar sigue siendo una confusión de términos, pues, lo que los soldados hicieron con semejante regalo no tiene perdón del cielo.

Un personaje se rescata plenamente: el de Perlaza, el muchacho dispuesto a darlo todo por una noche con la escurridiza Dayana... pues fue el único que “realizó” su sueño.
Luis Guillermo Cardona
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