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Críticas de Luis Guillermo Cardona
Ordenadas por:
2367 críticas
7
24 de septiembre de 2009
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Por Rowan Atkinson (Mr Bean) siento un inmenso cariño. Creo que su rostro, con el de Stan Laurel y el de Harpo Marx, constituye la tríada más graciosa de la historia del cine. Sus meras figuras son humor puro, nato, perfecto. Sin duda, una foto de estos tres maravillosos personajes a la vista de un enfermo desahuciado, sería más útil que treinta frascos de inútiles fármacos. Ellos tres son remedio para la depresión, la melancolía, la histeria… y hasta para olvidarse de la última eterna semana que todavía falta para recibir el “sadeso” (salario de sobreviviente: aquel que sólo alcanza para pagar la cuenta donde pedimos el diario, cubrir los servicios y hacer un abono en la tienda de ropa).

La serie de televisión con Mr Bean es divertidísima, ingeniosa y bastante original. Ese niño grande, perverso, irreverente y recursivo, nos ha motivado, en familia, numerosos momentos de gran hilaridad, pero seguimos a la espera de la gran película que se merece este notable talento que es, con creces, uno de los más frescos humoristas de los últimos tiempos.

“JOHNNY ENGLISH”, sin ser un filme para diez estrellas, nos parece lo mejor que ha hecho Atkinson en su todavía corta carrera cinematográfica. Tiene situaciones realmente jocosas, su ritmo y su historia no resbalan ni en un sólo punto muerto, la eficaz fotografía está complementada con una electrizante banda sonora y, en general, su ambientación luce muy próxima a los - tampoco grandes - filmes de James Bond. No por nada, los guionistas de esta parodia, Neal Purvis y Robert Wade, son los mismos que escribieron las cuatro últimas historias del agente 007 (“El Mundo Nunca es Suficiente”, “Muere otro Día”, “Casino Royale “ y “Quantum of Solace”).

John Malkovich interpreta a Pierre Sauvage el hombre que, no sólo se roba las joyas de la corona de Inglaterra sino que aspira a quitarle el trono a la mismísima reina Isabel y, aunque su rol no es muy exigente, luce agradable con su figura de chico travieso. Y una preciosa morena, Natalie Imbruglia, con unos ojos dignos de enmarcar, recrea a Lorna Campbell, la doble agente al servicio de Francia y ahora de Inglaterra, quien no sólo sacará a English de unos cuantos líos, sino que se prestará para que este haga variados y deliciosos ridículos en su infortunada opción de conquistarla.

Peter Howitt consigue una historia ligera, pero que agrada y divierte. Y con Rowan Atkinson te queda ese sabor del personaje que siempre se contempla con cariño.

Te dejo una recomendación: Busca siempre la forma de sonreír y de llevar alegría a los demás porque, un hombre de buen humor, será siempre capaz de sobrellevar todos los retos que le imponga la existencia.
Luis Guillermo Cardona
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10
11 de agosto de 2009
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los seres humanos debemos reconocer nuestras limitaciones. Quizás sepamos algunas cosas pero, lo que sabemos, es siempre demasiado poco con referencia a lo que se puede llegar a saber. En lo que a mi respecta, creo, que una de las mejores cosas que he aprendido, es que cada que deseo algo con mucha fuerza, acudo al Creador y le digo estas palabras: “Padre: esto es lo que estoy deseando… pero, no me concedas lo que yo desee, concédeme solamente lo que Tú sepas que yo necesito”. Para mi, esto ha sido clave, pues teniendo certeza de Dios, estoy seguro de que soy muy afortunado cuando lo que deseo no se me concede. Y sé también, con claridad, que los deseos que se realizan corresponden a lo que necesito de veras. De esta manera, jamás hay frustración y me siento conforme con lo que la vida me da.

Fausto deseaba acabar con las miserias de su pueblo, le dolía la peste, la guerra y el hambre. Para lograr esto, se formó en los libros y se cobijó con la fe… pero no aprendió que nuestros deseos no son, necesariamente, lo que la humanidad necesita para su proceso. En cada oración decimos “hágase, Señor, tu voluntad” pero enseguida pretendemos imponerle la nuestra, y cuando no conseguimos lo que deseamos, afirmamos neciamente, que Dios no nos escucha.

Fue, pues, un sentimiento de soberbia lo que lo llevó a renegar de Dios y de su fe y lo que lo puso en bandeja de plata para los intereses de Mephisto (Lucifer – el diablo). Con él realiza un pacto del que sólo podrá salvarse si consigue hacer uso de la palabra mágica, y mientras tanto, se le conceden sus deseos, siendo el mayor de ellos el recobrar la juventud.

El director alemán, F. W. Murnau, consigue uno de los – para mi gusto – más bellos filmes de toda la historia. Cuando el 7° arte está apenas superando el estatismo de la cámara, y cuando el conocimiento aplicado sobre iluminación todavía es cosa de pocos años, él logra unos planos perfectos, con una composición absolutamente pictórica, y consigue una iluminación con el más preclaro uso de los claroscuros, de la niebla y de las luces dirigidas. Y temáticamente, juega con la base ideológica de la saga de Fausto, retoma situaciones básicas del “Fausto” de J.W. Goethe y añade elementos de la obra de Christopher Marlowe “El Doctor Fausto”. El resultado, es un compendio de drama místico, lucha espiritual y tentaciones servidas para robarte el alma.

Sólidamente aleccionador, de una pulcritud absoluta y de una belleza plástica que nos mantiene absortos, “FAUSTO” es, creo yo, una verdadera obra maestra.
Luis Guillermo Cardona
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10
9 de julio de 2009
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al comienzo, quiso seguir los pasos de su padre, pastor del comité belga Mensajeros de la Fe. Pero, cuando descubrió la hipocresía oculta en las palabras que no van ligadas a la acción, decidió seguir su propio camino, y con el incondicional apoyo de su hermano Theo, buscó con ardor hasta que lo halló en la pintura.

Vincent Van Gogh, sueña con ser útil a la humanidad y ansía trabajar para ofrecer algo al mundo. Le ha dado un entierro de tercera al dios intimidante imaginado por el clero, y ahora busca al Dios del amor que sabe que se encuentra en nuestro propio corazón.

Theo lo conpromete a que lo participe de sus andanzas y a que nunca se desvincule de él, y así nacerán las famosas “Cartas a Theo” que ilustran de maravilla el intenso sentir del pintor neerlandés.

Al contemplar la naturaleza y experimentar la ardua labor de los humildes, Van Gogh se llena de fuerza interior y empieza a descubrir la poesía y la reluciente belleza que se guarda en todo lo creado. Se llena así de pasión, y dispuesto a sentir el centro acrisolado de la vida, comienza a trabajar con ahínco para beber el color del sol y de las flores; extraer el poder de los campos y de los cielos despejados; y para plasmar la intensa humanidad y los rasgos sensibles de los hombres más comunes.

Como sucede con todo aquel que desea algo con verdadero fervor, a Van Gogh se le van dando las cosas. Theo, hombre de galerías y de alto roce artístico, es constante con su ayuda y lo acerca al arte de los grandes, para que defina así su propio estilo. Paul Gauguin, otro valioso artista, es animado a vivir con él, y en aquel laberinto de búsqueda, donde los fracasos amorosos también tienen su lugar, el pintor se va agotando cerebralmente y su vida entra en un ciclo lastimoso.

Van Gogh tuvo una tormentosa existencia que podría verse con dolor y conmiseración si no se comprende que, como pocos, logró sustraer de la vida toda la poesía, toda la belleza y la más honda sensibilidad. Y que, el más grande objetivo por el que podemos vivir, él lo cumplió de manera relevante: sirvió y amó a la humanidad y dejó un legado artístico que ahora se valora como uno de los más grandes.

Vincente Minnelli ha hecho un filme poderoso, vital, y que refleja a plenitud la admirable existencia del pintor de los campos, los soles y las arenas doradas. Su intensa indagación en museos y colecciones privadas, hizo posible que, la obra original del artista, ocupara las paredes y los estudios con el mayor realismo. Y la fidelidad de las locaciones, sumada a esa cálida iluminación que se asemeja al mundo que veía Van Gogh, confluye en un filme de incalculable valor como manifestación de la vida.

Un impagable elenco protagonista que incluye a Kirk Douglas como Vincent Van Gogh, Anthony Quinn como el irreverente Gauguin y James Donald como el noble Theo, hacen de éste la clase de filme que debería ser visto por toda la humanidad.

Título para Latinoamérica: “SED DE VIVIR”.
Luis Guillermo Cardona
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7
18 de mayo de 2009
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
¡Cuánta insensibilidad hay todavía en la especie humana! Cabe, para empezar, una pregunta: ¿Fue ingenuo, absurdo o errado Jesús cuando, tras recibir toda suerte de vejámenes y ser cruelmente crucificado, tuvo el valor de decir:”Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”? ¿Fue necio, idiota o insensato el Mahatma Gandhi cuando, ante la persona que lo baleó, dijo con plena conciencia: “Déjenlo ir, que él está haciendo lo que cree que es correcto”? O sería muy tonto un especial amigo mío cuando, en su lecho de agonía, al preguntarle por el nombre de quien lo apuñaló, me dijo con absoluta lucidez:”No importa el nombre. El que me apuñaló es un discapacitado de la mente y necesita ayuda. No busquen asesinos. Mi mensaje es de amor, no de venganza”.

Al condenar a la silla eléctrica, el estado norteamericano o cualquier otro estado ¿hace justicia? ¿Es justicia la venganza?

La verdadera justicia es el perdón y la resocialización. Este es el camino de una sociedad civilizada y con consciencia, porque sólo así se resarce y se recupera al ser que se ha extraviado. Pues, cuando alguien se pierde en su camino, todos somos responsables: por omisión, por indiferencia, por maltrato y engaño, por ofensa y agresión, porque abusamos y subestimamos, porque aíslamos y excluímos…

Aileen Wuornos padeció todas estas cosas: De pequeña sintió la indiferencia. Al llegar a la adolescencia, los modelos sociales la ilusionaron con la vacuidad de la fama adquirida al precio que sea. Y entonces, sufrió el desengaño de las falsas promesas pagadas con el abuso. Después, en su corazón, dio cabida al odio por ese género masculino del que sólo se permitió conocer la peor parte.

De vez en cuando, un hombre como Tom le brindaba una esperanza, pero el impacto de los más burdos, le dejaba una honda huella… y entonces se decidió a exterminarlos: por agresión brutal, porque se sintió ofendida… y al fin, sólo por miedo de ir a la cárcel.

El amor que le brinda la dulce Selby, la anima a luchar, a querer cambiar, a intentar llevar una vida digna… y hasta sueña con ella, en una casa a la orilla del mar y con un trabajo limpio y autónomo.

Pero, ni Aileen - ni la directora Patty Jenkins -, consiguen entender aquella sabia frase que alguien le dijo a los 13 años, cuando apenas se iniciaba como prostituta:”Todo lo que necesitas en la vida es amor y confiar en ti mismo. Entonces no habrá nada que no puedas hacer”. Aileen, nunca consiguió confiar en sí misma y jamás supo de todo el amor que tenía para dar, por eso, terminó rindiéndose a un triste destino. Y así, también ella fue responsable de su propia desgracia.

“MONSTER” es una película valiente, que nos reconcilia con los descarriados, pero, al final, se desfasa con la vida porque, los seres humanos a veces somos injustos, pero, la vida, pase lo que pase, termina siempre haciendo justicia.
Luis Guillermo Cardona
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9
10 de mayo de 2009
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Abramos bien los ojos. Para calificar a Preston Sturges no es necesario descalificar a Bergman, para exaltar la comedia no viene al caso despotricar del drama… Esto indica que se tiene una visión sesgada de la vida. Una cosa no adquiere valor al ser comparada con otra, el valor tiene que ser inherente a ella y sustentarse por sí misma. Y, en honor a la maravillosa pluralidad de la existencia, es tan valiosa la noche como el día, es tan importante el invierno como el verano… y es tan necesario el llanto como la risa.

El arte nos oferta una variable de opciones fascinante, y cada situación humana pernite ser abordada desde diferentes perspectivas, siendo posible el goce, el entendimiento, la reflexión… o la sensibilización, según sea el caso, pero, por todos estos caminos, se puede acceder a la luz y al despertar.

¡Y claro! Sólo a un realizador de comedias podía ocurrírsele la idea de hacer una película donde se demostrara el valioso significado que tiene el humor para la vida. Preston Sturges, un director que se encaminó por el sendero finamente trazado por el inolvidable Frank Capra, y que logró, en una corta filmografía, títulos tan significativos como “Navidades en Julio”, “Un Marido Rico”, “El Milagro de Morgan Creek”, “El Gran Momento”… consigue, con “LOS VIAJES DE SULLIVAN”, una encantadora y entretenida historia que pone de relieve un hecho incontrovertible: sólo podrá hablar claro el que sabe de lo que habla. La experiencia, más que la teoría, es la que posee la claridad y la firmeza pues, en definitiva, uno sólo sabe aquello que experimenta ya que, para conocer el agua, es incluyente beberla.

La historia de ese director de cine que quiere experimentar la pobreza para poder asumir con claridad su próximo filme - al que espera convertir en “un cuadro auténtico de los sufrimientos de la humanidad” - tiene un sinnúmero de encantadoras situaciones recreadas con precisión y con unos diálogos entrecruzados, plenos de gracia y de buen humor.

La ambientación y la precisa fotografía en blanco y negro, dan un aspecto de congruente belleza, haciendo que el filme se deje ver, sin reparo alguno, en sus aspectos visuales.

Joel McCrea logra una caracterización de fácil empatía en aquel proceso que lo lleva de la simple aventura al duro y necesario camino del sufrimiento. Por su parte, Verónica Lake - a quien preferimos con el cabello cogido por una gorra y con la cara lavada, porque así ahuyenta la languidez de las barbies -, se revela como un valeroso personaje que, con total apariencia de chica fácil y medio vamp, da serias pruebas de que está dispuesta a untarse de verdadera existencia antes que merecer nada sin esfuerzo cierto.

Al final, se siente complacencia con un filme lleno de buenas intenciones y que respira encanto en la totalidad de su metraje.

¡Y ojo con los asistentes de John E. Sullivan… podrían ser los verdaderos protagonistas!

Título para Latinoamérica: “POR METERSE A REDENTOR”.
Luis Guillermo Cardona
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