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España España · Alicante
Críticas de Titacho
Ordenadas por:
74 críticas
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4
30 de marzo de 2018
98 de 149 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pinchazo monumental de Spielberg ¿de verdad “esto” lo ha dirigido el mismo ser humano que nos regaló La lista de Schindler, Munich, los Indiana Jones, E.T. o Minority Report? Cuesta creerlo la verdad, sobre todo teniendo en cuenta el tiempo de su vida que ha dedicado a este proyecto (tanto que mientras finalizaba la postproducción dirigió Los archivos del Pentágono, que todavía se estrenó antes).

Muy imaginativa y muy actual, hará las delicias de quienes disfrutan en este mundo en que vivimos con pantallas por todas partes, realidades virtuales, avatares, consolas, aplicaciones y videojuegos, mientras viven cada vez menos en el mundo real, pero el guión es aburrido, malísimo, lleno de situaciones inverosímiles y previsible desde el minuto 1. A todo eso hay que sumarle malos de culebrón barato, interpretaciones absolutamente olvidables, unos diálogos absurdos y llenos de palabras incomprensibles y por si todo esto no fuera suficiente la película es laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarga, es como ver un videojuego interminable (¿de verdad hacían falta 140 minutos para contar esto?). Madre mía, es que ni siquiera podemos consolarnos disfrutando con la música de John Williams porque esta vez no firma la banda sonora (que digo yo que también va siendo hora de que el hombre descanse un poco, con casi 90 años que tiene ya...).

Lo curioso de la película es que transcurre en 2044 pero los objetos cotidianos son de hoy en día (desde los smartwatches hasta las gafas de realidad virtual), lo cual predice que esta película envejecerá deprisa y mal, y que dentro de unos años nos reiremos de lo mal que predijo el futuro, algo parecido a lo que nos pasa hoy con Regreso al futuro (que predecía por ejemplo que seguiríamos usando faxes en 2015 pero ni se les ocurrió pensar en teléfonos móviles).

En la parte buena los espectaculares efectos de sonido, los efectos especiales (faltaría más en una película con este presupuesto), y lo mejor de la cinta: las continuas referencias a películas famosas, tantas que perdí la cuenta pero imagino que ya habrá alguien que habrá hecho un listado de todas las que aparecen (aunque ni rastro de la película a la que más le debe el guión, Matrix).

Merece menos calificación pero por su espectacularidad (aburridísima, pero es espectacular), y sobre todo por lo que me he reído cuando meten a los personajes en el hotel de El resplandor le doy un 4.

De lo peorcito de Spielberg, no lo reconozco en este bodrio.
Titacho
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6
6 de julio de 2019
45 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
Boyle se pasa a la comedia romántica con esta historia que parte de un planteamiento muy curioso y original pero que luego se pierde en un relato demasiado romántico que no tiene absolutamente nada que ver con lo que habían empezado a contarnos, y que da al traste con un relato que podía haber dado mucho más de sí pero que el director no sabe (o el guionista no le deja), rematar…y ahí es donde está el verdadero problema de la película, que se nota demasiado la mano del guionista de “Love Actually”, “Bridget Jones”, “Notting Hill” o “Cuatro bodas y un funeral”.

Como pasa siempre en las películas de este director la cinta tiene un look muy chulo (sobre todo la fotografía vuelve a ser espectacular), pero esta vez falla con un montaje falto de ritmo, en el que la primera mitad pasa demasiado deprisa y sin dar muchas explicaciones y el resto es demasiado lento.

El protagonista, el desconocido Himesh Patel, borda su papel y Ed Sheeran también está que se sale parodiándose a sí mismo, pero el guión sólo funciona razonablemente bien como comedia hasta que se pierde en amoríos, te ríes mucho con algunos puntazos (qué bueno relacionar la Coca-Cola con Pablo Escobar), pero algunos personajes están desdibujados y poco definidos, y otros son simples caricaturas. Lo que empieza siendo una narración muy interesante se convierte con el paso de los minutos en un pastelón romántico que no nos importa en absoluto, es como si fueran dos películas totalmente diferentes que han juntado con calzador y de la que sólo nos cuentan la resolución de la menos interesante, mientras que de la historia de partida no sabemos prácticamente nada.

Evidentemente la música es una pasada, pero sólo los fans de los Beatles (yo no lo soy), pillarán todos los detalles, los chistes y los homenajes que la peli tiene por todas partes.

En definitiva una película de amor de amor absoluto por la música y un homenaje a los músicos totalmente vocacionales, con un arranque buenísimo pero que se pierde en otra historia paralela que no nos interesa para nada.

Una curiosidad: nuestra Ana de Armas fue eliminada por completo del montaje final (en el tráiler sí que sale), las razones que ha dado el director son tan surrealistas que no se las cree nadie, ojalá algún día nos enteremos de la verdad pero de momento la nueva chica Bond ha desaparecido igual que los Beatles tras el apagón…
Titacho
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6
18 de enero de 2019
64 de 94 usuarios han encontrado esta crítica útil
Poco más del aprobado justito para la culminación de la trilogía de Shyamalan sobre superhéroes y el mundo del cómic, trilogía que ha ido de más a menos y que se cierra demasiados años después de la primera entrega.

El esperadísimo enfrentamiento entre David Dunn y la Bestia llega nada más empezar la película y supone un arranque espectacular, pero poco después de ese inicio prometedor nos cae como una losa la siguiente hora de metraje, monótona, aburrida y totalmente soporífera, para retomar el interés cuando la cinta ya nos tiene casi perdidos.

El ejercicio de estilo que suponía la fantástica e hipnótica “El protegido” no aparece por ningún sitio en “Glass” y la película se acerca demasiado a las pelis de superhéroes de Marvel/DC, que me aburren hasta el infinito (y más allá), ignorando el enorme acierto de la primera cinta: llevar el mundo de los superhéroes a la vida cotidiana con personajes de la vida real, sin capas, efectos especiales millonarios, ni abdominales esculpidas en mármol.

Seamos realistas: el pobre Bruce Willis ya no está para hacer de superhéroe. Con esa barba blanca parece más bien el superabuelo y su hijo (lo que ha crecido esta criatura oye), sigue teniendo la misma cara de empanado puesto hasta arriba de algo fuerte, con lo cual la función se la lleva enterita James McAvoy, que vuelve a lucirse con la dificultad añadida de cambiar varias veces de personalidad en el mismo plano.

El guión no es nada previsible, incluye el habitual final sorprendente marca de la casa y por fin presenta explícitamente lo que el director había contado sólo en entrevistas: cuál era el tren en el que se fue el padre de Kevin. Lo que saca bastante de quicio es cómo Mr.Glass se pasa media película comparándolo todo con las situaciones de los cómics, exactamente igual que hacía el crítico de cine de “La joven del agua”.

Sin ser una mala película en absoluto y poniendo el broche (por fin), a lo que ya llamamos “Trilogía Unbreakable”, prefiero al Shyamalan que jugaba continuamente con la fotografía y el montaje para ponernos de los nervios con una simple corriente de viento que mueve los árboles, un ruido en el piso de arriba o el crujir de unas ramas en medio de un bosque. Una vez cerrada esta historia esperemos que vuelva ya a lo que se le da bien de verdad y nos asombre con grandes narraciones y bajos presupuestos, porque con él nunca sabes lo que te vas a encontrar; Shyamalan es capaz de lo mejor (“Señales”, “El Bosque”, “El protegido”, “El sexto sentido”), pero también de lo peor (no por favor, no quiero ni nombrarlas, hemos estado años sin dar un duro por este señor pero él se lo ganó a pulso, con la participación de don Dinero Smith), démosle otro voto de confianza para la próxima película ahora que vuelve a ser un director interesante.
Titacho
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3
21 de marzo de 2018
16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ooooooooooooooootra nueva muestra de película española del género “Yo enciendo la cámara y ya si eso que los actores vayan pasando por delante y digan lo primero que se les ocurra (si es que se les ocurre algo, que si no tampoco pasa nada), que luego yo ya diré que me curré un montón el guión, la gente se lo creerá, me llamarán genio, mi productor untará a los críticos, mi distribuidor me moverá por festivales, me lloverán los premios y los aplausos y al que se le ocurra decir la verdad (o sea, que esta película no vale un pimiento), le acusaremos de paleto y de no tener NI PUTA IDEA de cine”. Sí, lamentablemente tenemos otros ejemplos recientes pero no pienso citarlos, que me vengo arriba y empiezo a criticar otras pelis (que de todas formas todavía tenían algo de chicha pero es que esta…).

El guión y el propósito es claro: los padres de la directora murieron de SIDA cuando ella era pequeña (perdón por el spoiler pero lo anuncian a bombo y platillo en la promoción de la película), la película cuenta los meses posteriores así que automáticamente y sin aportar NADA MÁS nos tiene que dar mucha pena y parecernos una obra maestra.

Viéndola me viene a la memoria un truño de principios de los 90 (Elegir un amor, de Joel Schumacher), un pastelón en el que Julia Roberts era enfermera y cuidaba a Campbell Scott, enfermo de leucemia con la musiquita IN-SO-POR-TA-BLE de Kenny G de fondo. En aquellos lejanos tiempos cuando yo decía que aquello era un bodrio absoluto las chicas (sin ser sexista, ni machista, ni nada de eso, pero es que las que lloraban y veían un peliculón en aquel subproducto eran siempre mujeres), se me echaban encima en plan “insensible, que el chico tiene cáncer”, y yo me quedaba a cuadros: ¿entonces basta con contar algo melodramático y lacrimógeno para que una película sea buena? Con mi respeto más absoluto a tod@s l@s enferm@s de cáncer ¿es suficiente con que cuentes una historia con una enfermedad espantosa, un chico (guapo, claro), que la sufre y una enfermera (guapa, evidentemente), que lo cuida para que eso sea un peliculón aunque todo lo demás no tenga ni pies ni cabeza? Pues con “Verano 1993” pasa lo mismo (y nuevamente mi respeto a quienes padecen el SIDA), no basta con que me cuentes que una niña ha perdido a sus padres, y encima a causa de una enfermedad que la estigmatiza socialmente, para que me la historia te conmueva y la película te parezca una maravilla tendrás que contar algo más. Vamos, digo yo.

NO se puede hacer una película sin guión (porque a mí que no me digan que eso es un guión), NO se puede pretender que la historia te llegue al alma si está vacía y NO se puede querer que la frescura absoluta de las niñas delante de la cámara (que la hay, eso es innegable, al igual que la ambientación en los 90 y las entrañables pinceladas de la cultura catalana), sea una excusa para no contar nada más durante una hora y media. Porque al final “Verano 1993” no es más que eso: niñas jugando delante de la cámara.

Asisto atónito, con los ojos como platos, los pelos como escarpias, con estupor absoluto y el ánimo encogido al aluvión de premios que ha recibido esta….cosa…, incluso alguien en la academia española de cine llegó a pensar que esta era una buena candidata para representar a nuestro cine en los Óscar (como si nuestro cine no tuviera ya bastantes problemas, pobrecico mío…). De verdad que me hubiera gustado ver la cara de los académicos de Hollywood cuando les proyectaron la película, ahí todos mirándose unos a otros y preguntándose “¿Pero aquí cuándo va a pasar algo?”

Veremos qué hace Carla Simón con su segunda película ahora que ya es oficialmente la gran promesa de nuestro cine, pero algo me dice que seguirá entregándonos películas vacías como esta…y que seguirá a sus pies toda la industria del cine.
Titacho
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3
2 de noviembre de 2018
15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nuevo caso (sí, ooooooooooooootro más), de bodrio en el que sólo porque sale alguien con una discapacidad o enfermedad la peli te tiene que parecer una maravilla. Es una historia de superación (que, por cierto, ya hemos visto miles de veces), y de respeto al que es diferente…pero eso no significa ( ni de lejos, ni de muy muy lejos), que sea una buena película.

Empecemos por el principio; el tráiler destroza casi toda la peli y el guion es totalmente previsible desde el minuto 1 con lo cual la sorpresa es NINGUNA.

Los chistes son de brocha gorda, MUY gorda, el guion es simplón y lleno de tópicos, sensiblero, ñoño, bobalicón, facilón, de un sentimentalismo exagerado y vomitivo, y con un tufo a moralina nada sutil. La historia del entrenador con su mujer no se la cree nadie, ¿en serio este guion lo ha escrito un tío que tiene un Goya como escritor de guiones? El buenrollismo te agota a los 10 minutos y eso en una peli de ¡¡dos horas!! que no se acaba nuuuuuuuuuuuuunca es muy cansino.

Soy de la mitad de la mitad de la Humanidad que piensa que “El milagro de P Tinto” era una gilipollez (la otra mitad está convencida de que es una obra maestra). Ya desde aquella película nunca me ha gustado cómo Fesser retrata a las personas con discapacidad mental, e incluso en las pelis de Mortadelo y Filemón salía algún personaje que me dejaba con la boca abierta. La opinión general es que no te ríes de los personajes sino de las situaciones que generan, pero a mí me parece que durante toda la película se están riendo de ellos y se les trata sin ningún respeto…y a mí no me hace ninguna gracia que se rían de los discapacitados, aunque estoy seguro de que aún me vendrá alguien con lo de “ejjgggjgjque no la has entendido”.

La música es UN ESPANTO, creo que no exagero absolutamente nada si digo que es la peor banda sonora de una película española de las últimas décadas, es para colgar al que la haya compuesto y al director que la ha incluido en la cinta.

Reconozco que en un par de escenas me reí a carcajada limpia pero hace falta mucho más para considerar a este subproducto como una peli digna de atención. Incluso en la Academia del cine español han pensado que sólo porque la cinta ha sido un taquillazo es una buena idea enviarla a los Óscar, donde competirá en una categoría tradicionalmente reservada para cine de autor, arriesgado y nada comercial, en la que “Campeones” no pega ni con cola. La Academia española sabrá (poco, muy poco, como ha demostrado en los últimos años), pero la elección para que esta película represente a nuestro cine solo se entiende por el renombre (¿?), que pueda tener Fesser al haber estado nominado a los Óscar hace unos años con el corto “Binta y la gran idea”.

Vergonzosa, previsible, aburrida e interminable. Junto con “Señor, dame paciencia” es de lo peor (y, tristemente, de lo más taquillero), que hemos visto este año.
Titacho
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