arrow
Haz click aquí para copiar la URL
Críticas de Xiclotró de partícules
Ordenadas por:
12 críticas
1 2 3 >>
4
15 de diciembre de 2016
12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vaya por delante que me gustan el gore y la serie B. También soy consciente de que de un director que se hace llamar Rob Zombie no pueden esperarse pelis del estilo de Woody Allen (incluso creo que Seagal es demasiado “soft” para él). Pero su última peli no me gustó.

A riesgo de ser linchado por sus incondicionales, voy a explayarme un poquitín más. La cinta realmente da lo que promete: payasos, motosierras, un enano hispano vestido de nazi… y sangre, mucha sangre.

Rob Zombie vuelve a sus inicios y abandona la experimentación hecha con “Lords of Salem” (2012) para retomar un tono más cercano a los slashers clásicos y a la serie B. Dicho de otro modo, el film mira de ser como “La casa de los 1000 cadáveres” (2003) o su secuela “Los renegados del diablo” (2005). Ahora bien, aunque esas primeras cintas tenían un guion lleno de clichés del género (creo que les llaman «homenajes»), te metían en una ambientación enfermiza, con un incremento de tensión y un humor negro muy adecuados, que las hacía muy disfrutables.

En el caso que nos ocupa, la ambientación enfermiza y la estética se mantienen…, pero todo lo demás falla. La cada vez más esquelética señora Zombie (Sheri Moon, la esposa del director) pulula con sus compañeros en un juego macabro y no demasiado entendible, perseguidos por psicópatas igual de tristes y desaprovechados, sin despertar interés de ningún tipo ni aportar nada de nuevo al género. Hasta el humor negro brilla por su ausencia.

Podría decirse que el film no tiene alma. Es un producto más que sus fans comprarán igualmente. Así lo demuestra, por ejemplo, su desenlace, que mira de ser tan salvaje como el de “Los renegados del diablo” y que finalmente parece más una mala parodia de esta.

Pese a mantener su estética e incluso una buena banda sonora, como es habitual en él, Rob Zombie se ha vuelto un mal imitador de sí mismo. Supongo que un mal día lo puede tener cualquiera.

Como pasaba en el Imperio Romano, mientras haya sangre, en Sitges gustará igualmente.

www.grushenko.cat
Xiclotró de partícules
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
8
15 de diciembre de 2016
10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Unos días atrás me encontré con un amigo que vende seguros (sí, por increíble que parezca, incluso los vendedores de seguros tienen amigos). Él caminaba nervioso y estresado, es decir, un poco como siempre. En verme, después de saludarme alocadamente, aprovechó el encuentro para desahogarse: que si la competencia es feroz, que si todos son como buitres esperando una presa, que si tienen que pelearse con su propia compañía para atender a sus propios asegurados…

Todo lo que me decía me recordaba, en cierto modo, a la crispación latente en el film “Cheap Thrills” (E. L. Katz, 2013). Se trata de una comedia negra, pero esconde un drama humano moralista. Un par de viejos conocidos, con ciertas dificultades económicas, se encuentran en un bar y conocen a una misteriosa pareja que les propone una serie de retos, cada vez más subidos de tono, a cambio de cada vez más dinero.

Katz se presenta con una primera película que gira en torno del reverso oscuro del dinero y de cómo este puede transformar a las personas. Se trata de un juego bastante verosímil que desencadena toda una serie de situaciones surrealistas. Una especie de “Funny Games” con toques de Gran Hermano.

Dejando de lado la atmósfera cada vez más asfixiante, la otra gran baza de la película son las actuaciones de la pareja protagonista: Pat Healy hace un papel sublime aun pasándose más de media película con la cara desfigurada, y Ethan Embry borda el papel de compañero de desventuras (o antagonista).

Los secundarios ya son más estereotipados: David Koechner hace su habitual papel de putero (¿qué podemos esperar del gerente del “parque acuático - prostíbulo” de “Piraña 3DD” o del irreverente Todd Packer de “The Office”?) y Sara Paxton hace de su sensual y a la vez fría femme fatale.

El clímax de toda esa tensión desemboca en un final quizá previsible, pero a la vez icónico y con un último fotograma totalmente impactante, que muestra una clara y genial crítica a la sociedad capitalista.

En fin; como os decía, mi amigo, visiblemente descargado, me acabó diciendo en tono irónico: «Bueno, es lo que toca para poder poner el plato en la mesa. Si no, siempre puedo venderme un riñón o un brazo, que de todos modos siempre me quedará otro».

Te ofrezco 100 euros por…


Más en www.grushenko.cat
Xiclotró de partícules
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
9
15 de diciembre de 2016
39 de 69 usuarios han encontrado esta crítica útil
De niños, todos hemos jugado con muñecos. Robots, dinosaurios, monstruos… Nuestra imaginación creaba un mundo con luchas épicas y aventuras espectaculares que solo nosotros éramos capaces de ver.

Pues bien, Nacho Vigalondo, en el que seguramente es su mejor largometraje, nos transporta de nuevo a la infancia y nos rememora aquellos combates, pero esta vez desde el punto de vista de unos adultos con traumas no resueltos y con ciertos problemas de alcoholismo.

Aunque por el argumento pueda parecer la típica peli de acción alocada, la cinta se aparta completamente de este género y centra su trama principal en la relación entre dos viejos amigos de infancia que se reencuentran después de varios años, ahora convertidos en una entrañable ni-ni (Anne Hathaway) y el regente de un bar (Jason Sudeikis). A partir de los problemas personales que ambos tienen, vamos adentrándonos poco a poco en un mundo histriónico y surrealista con el sello inconfundible de Vigalondo.

Actores entregados, guion fresco y original, monstruos espectaculares… El film, que se presentaba en el Festival de Sitges 2016 como sesión especial, no solo ha cumplido las expectativas creadas, sino que las ha superado ampliamente, demostrando por enésima vez la imaginación y espontaneidad de su director.

Os recomiendo, pues, que todos liberéis al monstruo que lleváis dentro y no dudéis en ir a verla tan pronto como llegue a las salas de cine. Vais a tener una experiencia, sin lugar a dudas, colosal.

www.gurshenko.cat
Xiclotró de partícules
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
6
15 de diciembre de 2016
9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Grupos extremadamente cerrados: filólogos antropófagos, grupies heavyatas, acólitos dadaístas, yonkis de la gasolina… Todos nos hemos encontrado, en algún momento u otro, en una fiesta, cena o pseudoevento social en el cual tenemos la sensación de estar completamente fuera de lugar. Desubicados, sin ningún tipo de capacidad (y a veces de voluntad) para poder empatizar con el resto de asistentes.

Chistes sin gracia, conversaciones ininteligibles, comportamientos peculiares, ambientes fríos o hasta hostiles… Son momentos incómodos en los que nunca se sabe muy bien qué hacer ni qué decir. Casos en los que puede resultar vital la aparición de una figura integradora, alguien a medio camino entre tú y ese mundo surrealista. Esta es la figura que magistralmente adopta David Hyde Prierce (el eterno hermano de Frasier) en “El perfecto anfitrión”.

La trama gira entorno a un criminal herido y buscado por la policía que decide refugiarse en una casa donde el anfitrión está preparando una fiesta muy especial que depara más de una sorpresa.

Se trata de una peli con personajes bien elaborados en la que el foco y la atención se centran en la figura de ese gran anfitrión que, con sus tics y sus ocurrencias, va dando cuerpo a una cena de lo más original.

La virtud del film es el desarrollo de ese encuentro: una celebración con atmósfera in crescendo que, partiendo de un formalismo contenido, acaba virando hacia una fiesta cada vez más surrealista y salvaje.

Todo sería más satisfactorio si no fuera porque, cuando la fiesta se acaba, la originalidad y la buena ambientación derivan hacia una resaca difícil de digerir. Podría decirse que a partir de entonces empieza una nueva película en la que el australiano Nick Tomnay (director y guionista) busca sorprender constantemente al espectador rellenando el argumento de giros cada vez más estrambóticos y desacertados que por momentos parecen olvidarse de tener coherencia con lo que hemos visto antes. Al final, pues, todo se convierte en un juego de espías en el que la reiteración del «eso no te lo esperabas» lastra la buena propuesta planteada inicialmente y crea importantes lagunas en un argumento que hasta entonces era bastante convincente.

El desenlace, con un punto irónico, al menos deja un sabor de boca más agradable, pero no logra disipar la sensación de desaprovechamiento de unas ideas y un planteamiento que podrían haber dado mucho más de sí.

Entonces, a falta de un gran anfitrión como el de la peli, si alguna vez os encontráis con actos sociales de ese tipo, podéis optar por varias opciones: desinhibiros con alguna copa de más, quedaros tan inmóviles como podáis, llevar siempre la contraria desde el más absoluto desconocimiento… Todo vale y nada funciona, más o menos como pasa en el último tramo del film.


Más en www.grushenko.cat
Xiclotró de partícules
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
8
14 de octubre de 2018
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pequeño campesinado, vacas de mirada curiosa, vecinos cotillas, padres protectores… Este es el contexto de una de las sorpresas que nos depara la cartelera cinematográfica menos visible de esta semana.
Aunque no se sitúe en una naturaleza tan salvaje como la descrita por Thoreau, “Un héroe singular” también rehúye un mundo rural idealizado como entorno bucólico. La radiografía que la película muestra del campesino es la de un ser individualista encerrado en sus rutinas y sus animales. Un modus vivendi que ocupa todo su tiempo, labrándole el carácter y alejándolo de una sociedad con un estilo de vida, unos tempos y unas necesidades muy distintos.
Una dura vida rural que se ve trastornada con la llegada de una epidemia que se propaga rápida y misteriosamente matando a las vacas infectadas y obligando a sacrificar las demás con tal de frenar el contagio. Una clara alusión a la epidemia de las vacas locas que en la década de los noventa asoló y atemorizó a los ganaderos bovinos de toda Europa.
Como ocurría en “Estiu 1993”, Hubert Charuel graba la granja de sus padres, donde se crio, un retrato intimista basado en las experiencias que recuerda que vivieron él y su familia en su niñez. Eso sí, a diferencia de la película de Carla Simón, en este caso el director no entra en el elemento nostálgico y narra la historia situándola en la actualidad y cambiando el punto de vista de un niño por la preocupación de un joven ganadero dispuesto a cualquier cosa para salvar a sus animales.
Un drama rural sin artificios, pausado en la narración, que dedica más tiempo de metraje a dibujar el contexto, a reflejar las emociones o a limar detalles antes que a la acción de la trama principal. De ese modo evita hacer juicios de valor y se limita a sumergir, de forma directa y a ratos incómoda, al espectador en este ambiente.
Una película que os atrapará tanto como la inquieta mirada de su protagonista.

Tiene un aire de…
Babe, el cerdito valiente (1995) + Contagio (2011) + Los lunes al sol (2002)

www.cinequanon.cat
Xiclotró de partícules
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
1 2 3 >>
Preguntas más frecuentes | Política de privacidad / condiciones de uso | Configuración de privacidad | Ir a Versión MÓVIL
© 2002-2019 Filmaffinity - Movieaffinity | Filmaffinity es una página de recomendación de cine y series basada en la afinidad entre sus usuarios.
Filmaffinity es un medio independiente, y su principal prioridad es la privacidad, mantenimiento y seguridad de los datos de sus usuarios,
información que no comparte fuera de la web con ninguna entidad y/o empresa, bajo ninguna circunstancia.
All Rights Reserved - Todos los derechos reservados