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España España · Alcalá de Henares
Críticas de DavidHitch
Ordenadas por:
9 críticas
1 2 >>
8
1 de enero de 2011
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hermético, rígido, huidizo, parco en palabras, austero en cuanto a la expresividad emocional. Así era el genio del cine europeo, y con ello tienen que lidiar los dos valientes estudiantes holandeses de cine, Leo De Boer y Jurriën Rood, para lograr este documental.

Trece obras en cuarenta años, obras que encontraban a la mayoría de su público entre la gente de los círculos cinematográficos, obras, algunas, que lograron que quebraran productoras. Ese podría ser el balance de la carrera Robert Bresson, y, sin duda, lo será para muchos, pero ahí mismo también, por el contrario, encontrarán otros un verdadero alegato en favor del cine como arte. Un alegato que Bresson no se ha encargado de dictar ni de promocionar públicamente más que con la realización de sus propias obras. De ahí la importancia de este documental, así como de los pocos libros que entorno a su figura y obra se han escrito, para llegar a aproximarse a este genio del cine.

El arte cinematográfico, obviamente, se construye a través del lenguaje cinematográfico, y éste tiene sus propias reglas, códigos, normas... y lo mejor de todo, es que los espectadores estamos en pleno proceso de aprendizaje, así como los creadores en pleno proceso de enseñanza, aunque ninguno de los dos lo sepamos.

El teatro filmado, a pesar del tiempo que ha pasado desde que D.W.Griffith sentara las bases del lenguaje cinematográfico, sigue copando pantallas de cine, de televisor y ancho de banda de redes ADSL. Bresson, a su estilo, tal como otros grandes directores que ha dado la historia del cine, aboga por alejase de lo antes mencionado, apuesta por escribir, indagar, manipular e idear todo lo que sea posible a través de ese lenguaje, para crear experiencias propiamente cinematográficas, donde la combinación del vídeo y del sonido ahorre cualquier necesidad de diálogo y de sobreactuación.

IMPRESCINDIBLE, para cualquiera que se haya emocionado con alguna película de Bresson, y que quiera aproximarse a un intento, a su vez, de aproximación al autor.
DavidHitch
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7
26 de julio de 2012
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desde el punto de vista visual, esta película bien podría ser considerara una maravillosa colección de imágenes. Desde el inicio del segundo acto hasta el mismísimo final de la película, continuamente se ofrecen al espectador postales dignas de enmarcar y, dentro de lo que cabe, dentro de que se trata de una historia ambientada en el oeste norteamericano antes de que fuera conquistado por los yankis, donde los paisajes son en su mayoría infinitos prados y campos ligeramente ondulados cuya vegetación es suavemente acariciada por el viento mientras el Sol nos dice "hasta mañana" desde el horizonte, la variedad de estas composiciones pictóricas es amplia, y eso se agradece.

Igualmente, casi desde el inicio del segundo acto, cuando la narración adopta la primera persona y su ritmo se acompasa al de alguien que está descubriendo y viendo como nuevo algo que no tendría por qué ver como tal, poniendo atención en los pequeños detalles y en situaciones cotidianas, es palpable el origen literario de esta historia.

Sinceramente, siento interés por conocer la obra literaria de la que parte esta película y cuyo autor resulta ser guionista de esta última.

Más allá de la historia relativa al amor por el medio ambiente y el medio humano que tienen los indios, frente a la estupidez yanki es todas sus posibles manifestaciones, lo que realmente me interesa de esta historia es la transformación de su protagonista. La progresiva pérdida y, a su vez, progresiva ganancia de la identidad propia y de una nueva, respectivamente. Dejar de ser un teniente del ejército americano para llegar a ser un indio, un sioux. Es realmente impactante ponerse en su piel, y de eso mismo es de lo que, desde mi punto de vista, adolece esta película.

El gran drama -que no sé si será tratado como tal en la novela- es el cambio identitario que sufre este adulto. Una historia llena de matices interesantes, de situaciones que resolver, de miedos y complejidades, que es dejada en segundo plano en favor del conocido esquema "chico conoce a chica".

Este verdadero drama humano, dejar de ser quien eres para ser otro, encontrase a uno mismo en un lugar ajeno, abandonar lo tuyo por algo nuevo, es algo que la película refleja de manera somera, aunque creo que suficiente como para tratarse de una producción norteamericana.

Buena, larga y agradable película.
DavidHitch
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8
29 de julio de 2012
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando oigo eso de que no hay buen cine español, que el cine español no vale para nada o que no tiene nada que hacer frente al de otros países, me pregunto si lo que sucede es que no sabemos reconocernos, no sabemos mirarnos a nosotros mismos y encontrarnos tal como somos, con nuestras virtudes y nuestras debilidades.

Esta está algo lejos de encontrarse entre las mejores obras del cine patrio, sin duda, pero por ser relativamente actual y por su temática,cómo otro anodino verano familiar más en Carabanchel acaba convirtiéndose en una increíble aventura para todos sus miembros, creo que es un gran ejemplo de lo poco que nos conocemos como españoles o, mejor dicho, de lo mal que nos reconocemos si es que dejamos de valorar esta película.

Supongo que será difícil que si tu padre tenía un trabajo con despacho y conducía un BMW, tu madre vestía a la moda y olía a caros perfumes, y tú te has educado en un colegio privado y tus compañeros eran hijos de abogados y de médicos, te cueste conectar con la sensibilidad de esta película de caracter -créetelo- hiperrealista, pero para el resto, esto es un retrato de nuestra querida y dulce infancia sin maquillaje corrector alguno.

Para mí, la genialidad de la película está en adoptar el punto de vista de Manolito, un niño rollizo y bondadoso que hace lo que le dicen los adultos, y a veces por eso mismo acaba ganándose una colleja. Esa colleja, considerando la película como una redacción de Manolito de lo que han sido sus vacaciones, adquiere formato de pregunta por parte del espectador, de honda y casi compungida cuestión sobre si lo que acabamos de ver es una comedia o un drama. Lo que sí está claro es que es un canto a la honestidad, a la bondad y a la sencillez, características estas más preciadas que cualquier estatus social que hayamos podido dejar de disfrutar en nuestra infancia.

La considero una de las películas de mi vida, aunque entiendo que haya gente que la pueda aborrecer, tanto a la una como a la otra.

Afortunadamente, el sentido que le damos a la vida y a las cosas que nos suceden en ella depende de nosotros mismos. Esta película es un gran ejemplo de ello.
DavidHitch
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9
1 de septiembre de 2012
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Yo sé detectar a los sentimentales; eso es lo que me hace fuerte". Eso, o algo así, es lo que dice el jefe de la banda de mafiosos a sus secuaces en un momento de la película, y ese mismo rasgo -la sensibilidad- se convierte a su vez en clave para poder conectar con Koistinen, el guardia nocturno a través del que asistimos a una historia con todos los ingredientes del cine negro: una sociedad indiferente a tus problemas, una panda de malvados, una rubia que nos llevará a la perdición, un desgraciado, y la combinación perfecta de todo ello para que este último siga una tendencia que se precipitará al vacío.

Dado el ingenio de Kaurismäki, es de considerar que ni una palabra, ni un sonido, ni una imagen, ni ninguna relación entre todo lo anterior es algo casual o vacuo. Todo aporta, pero no por mera yuxtaposición. Esto es algo que he ido entendiendo y sintiendo a la par que he ido discurriendo por su obra. Así, veo sus películas -esta en concreto- como florecientes, líricas, con sutiles pinceladas llenas de intención.

En esta película parece ser minimalista, escueta, austera, fría, pero, paradójicamente, se atreve a mostrar el mayor drama humano, el que más nos ha de conmover: la desconexión del hombre respecto de todo lo que le rodea, incluso de su propio porvenir.

Kaurismäki concluye su trilogía denominada "Finlandia" diez años después de que la iniciara, mostrando cómo el mismo hilo conductor, común a las tres películas, crece en cuanto a su actualidad conforme pasa el tiempo. Ese drama humano de la desconexión de cuanto a uno de rodea bien puede comenzar por perder tu empleo, o por tener uno que no te permita desarrollar otros aspectos de tu vida, o por una gran necesidad de sentir la cercanía de alguien, o por no saber sentirla, o por no saber darla.

Este director resulta excelente para aproximarse a diferentes temáticas sociales, como, en este caso, a la fragilidad de una vida humana aislada, con débiles conexiones con cuanto le rodea, o con cuanto le podría rodear. ¿De qué depende el equilibrio de una vida? ¿Sólo de uno mismo? ¿Cómo de determinantes podemos llegar a ser en el devenir de los acontecimientos que van conformando nuestra vida? Cuestiones de este tipo -entiendo que incómodas para la mayoría de los espectadores- son a las que nos dirige esta película; colofón de una trilogía que bien podría ser considerada un tratado.
DavidHitch
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7
8 de diciembre de 2011
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Recién acabada de ver, es ciertamente difícil no mandar al saco de 'deplorables' la última película de Lars von Trier. Este director no plantea al público un acercamiento dulce y gustoso a sus obras de arte. No permite un camino llano y agradable, ya que incluso el 'tajetapostalismo' de numerosas escenas lo lastra con ese irritante tambaleo de la cámara o con planos claramente desenfocados.

¿Que propone, pues?
Algo difícil, creo yo, donde el disfrute se puede alcanzar mediante un esfuerzo en el que el espectador tiene que añadir algo de sí mismo para su compresión, para convertir lo que aparece en la pantalla en algo con sentido, ya que por sí mismo no lo tiene.

Lars von Trier nos muestra una calamitosa sociedad a través de la celebración del banquete de una boda. Pero el esperpento comienza ya incluso antes del banquete con la limusina por el camino rural. Desde ese momento, ya tenemos pistas para interpretar todo lo que vendrá a continuación.

La novia fuera de contexto, el novio infantil, la ridícula relación entre ambos, el ansia de la hermana, la frustración del marido de ésta, lo arisco de la madre, lo desordenado del padre, la prepotencia del jefe, la idiotez de su sobrino, la candidez de los criados... La idiotez en general de todos los personajes de la película, embarcados en ese teatro exageradamente ostentoso que es la celebración de la boda.

Pero Lars von Trier no se conforma sólo con eso. Quiere incluir también al espectador entre los idiotas, o si no, ¿a qué viene lo del planeta amenazante? Que una película de autor, con premios europeos, sea menos rigurosa científicamente que Armagedon, de Bruce Willis, sólo puede ser algo deliberado.

Con la ignorancia cabalgante a la que nos abocan los medios de comunicación hoy en día, el hecho de elegir el cuerpo celeste equivocado quizás haya pasado desapercibido entre muchos espectadores, quienes se habrán querido conformar con la azulada tarjeta postal donde es presentado. La patada que le pega a la astronomía y a la física parece no remover al espectador de su asiento.

No basta, como ya digo, con los personajes de la película. Lars von Trier -y quizás por esto se recordará esta obra- introduce al público, al espectador, entre ese elenco de evidencias humanas del mal estado de nuestra sociedad.

Por eso, por presentarnos una sátira, en parte buñuelesca, de nuestra sociedad, para la que se sirve del propio público, considero que esta película conocerá mejor reconocimiento dentro de unos años, cuando como sociedad seamos capaz de mirar al pasado -cosa que no podemos hacer con el presente- y comprenderlo y contemplarlo, y comprendernos y contemplarnos, con más detalle y complejidad de lo que podemos hacer hoy.

Con Buñuel, eso no pasa. Él hacía películas satíricas hace 50, 40 o 30 años sobre aquellas sociedades, que hoy en día, y en gran parte no antes, son comprendidas y admiradas. Por la distancia, nada más, me quedo con el maño.
DavidHitch
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1 2 >>
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