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Críticas de alroderagft
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21 críticas
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5
23 de febrero de 2014
19 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando una película se retrasa varios meses, como es el caso de un proyecto tan sonado como Monuments Men, siempre saltan todas las alarmas. Algunas veces las sospechas de que el proyecto se ha derrumbado son ciertas, como ocurrió con Gangster Squad, y en otras ocasiones las alarmas eran precipitadas y sí que resulta una buena cinta finalmente, como El gran Gatsby. En mi opinión, Monuments Men se encontraría en el primer grupo ya que lo que hace un tiempo parecía un proyecto de lo más interesante en el cine no lo ha sido tanto. Esto ha quedado demostrado en el Festival de Berlín, por donde la película de Clooney ha pasado con más pena que gloria.

El film se centra en la labor de los Monuments Men, un grupo de expertos en arte que son reclutados para salvar la mayor cantidad posible de obras de las garras del bando nazi durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial. El grupo está liderado por Frank Stokes (George Clooney) que está acompañado por los personajes interpretados por Matt Damon, Bill Murray, John Goodman, Bob Balaban, Hugh Bonneville y Jean Dujardin.

Aunque la premisa es muy llamativa, al igual que el reparto, la desorganización de la historia hace que se vaya perdiendo el interés en lo que se está viendo. Cuando se cuenta con varios personajes y no hay ningún protagonista que sirva de hilo conductor hay que tener cuidado de que no se produzca una dispersión que finalmente provocará que la película no tenga un mensaje claro. Además de esa dispersión tampoco se da forma a los personajes lo que hace que no se empatice con ellos y aleja más al espectador de lo que está ocurriendo. También hay que tener en cuenta que nos encontramos en 2014 y que si decides hacer una película sobre la Segunda Guerra Mundial tendrás que hacer algo diferente para destacar, en Monuments Men los personajes parecen no vivir realmente la tensión del conflicto mundial y algunos fallidos puntos de humor no mejoran la situación ni la ambientación.

No todo iba a ser negativo, si hay algo que llamaba la atención aparte de la historia era el reparto, ya que el cartel está plagado de caras conocidas. A pesar de que no hay ningún personaje que tenga un gran peso, el carisma de los actores que encarnan a los Monuments Men salva la película en cierta medida. Es imposible no sonreír cuando tienes a Bill Murray, Bob Balaban y John Goodman en escena, y Clooney trata de sacarle provecho a esto aunque las situaciones en las que se ven inmersos no estén a la altura de los actores antes citados. Clooney se ha reservado un papel para el lucimiento personal, lo mismo se podría decir de los personajes de Matt Damon y Cate Blanchett que aunque no tengan la relevancia a la que están acostumbrados solventan bien su labor. El actor del que nadie habla es Jean Dujardin, que tampoco destaca, pero que extraña que a pesar de haber ganado el Oscar hace dos años por The Artist todavía no haya protagonizado nada destacado.

La sensación que queda al salir de cine es que Clooney ha desperdiciado una oportunidad fantástica para hacer algo totalmente diferente de lo que vemos normalmente en las películas sobre la Segunda Guerra Mundial. Monuments Men acaba resultando una americanada muy poco atrevida que no se puede clasificar ni como drama ni como comedia. A pesar de partir de una historia muy interesante no consigue reflejarlo correctamente y cae irremediablemente. Todo esto demuestra que para hacer una buena película no solo vale con comprar los derechos de un libro atractivo, sino que la adaptación y la realización deben tener la calidad suficiente para que el film no se quede corto, y en esta ocasión George Clooney no ha conseguido dar la talla.
alroderagft
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4
19 de septiembre de 2013
14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película cuenta la historia de Steve Jobs desde que merodeaba por diferentes clases en la universidad hasta cuando ya ha alcanzado el éxito con su compañía Apple a finales de los 90. Al acabar de ver la película te das cuenta de que está mal estructurada, sobre todo porque el guión trata de condensar demasiados eventos en poco tiempo y aun así pocas cosas interesantes ocurren en las dos horas que dura la cinta. Ese avance acelerado en algunas ocasiones hace que la película no se centre en nada en concreto y vaya dando saltos sin darle la menor importancia a lo que va contando, avanzando a marchas forzadas y perdiendo el interés del espectador.

La banda sonora, cuyo papel debería ser el de reforzar las imágenes, acaba estorbando en algunas ocasiones al querer magnificar cada acción en la película e intentar salvar la falta de química entre los actores. En cuanto a la dirección no hay nada que destacar, ni un plano que pueda llamar la atención.

Ashton Kutcher interpreta a Steve Jobs de forma convincente, es una de las sorpresas de la película ya que era una seria duda si sería capaz de interpretar correctamente a un personaje tan conocido. Kutcher guarda un cierto parecido con Jobs y consigue imitar su gesto facial y su forma de andar entre otras características de la expresión corporal del fundador de Apple. Pero la actuación convincente no es suficiente ya que es el personaje que tiene absolutamente todo el peso de la historia, y a medida que avanza la película parece que anda corto de carisma. Además que sea presentado como un capullo y un presuntuoso le quita bastante humanidad al personaje, lo que impide que el público empatice con ese protagonista. Precisamente un gran fallo es que todo el guión se centre en la figura de Jobs, dejando huérfana a la película de personajes secundarios que puedan enriquecer la historia. Así que faltan un Joey como el de ‘Toro salvaje’ o un Sean Parker como el de ‘La red social’, personajes que puedan reforzar el papel del protagonista con una personalidad y carácter que llamen la atención.

Aun así la película tiene el atractivo de contar, de forma más o menos acertada, la historia de uno de los hombres que se supone que más ha innovado en las últimas décadas en cuanto a tecnología se refiere. Por lo tanto ese es uno de los factores (por no decir el único) por los que puede interesar al público. Al final de la película conoces algo más sobre la vida de Steve Jobs, y esa es la principal baza de la cinta. Pero es cierto que una persona tan influyente debería haber tenido un biopic más interesante y que contara la historia de su vida de una forma en la que atrapara al público. Por lo que habría sido mejor no precipitarse a hacer esta película y esperar para obtener un mejor resultado con un guión más elaborado.
alroderagft
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10
11 de septiembre de 2014
12 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
En julio del año pasado estaba escribiendo la reseña de Antes del anochecer y pensaba que ningún otro proyecto podía mostrar el paso del tiempo con tanta fidelidad como esa maravillosa trilogía. Entonces busqué cuál iba a ser el próximo trabajo de su director, Richard Linklater, y me encontré con una película que llevaba casi doce años en desarrollo. La idea de grabar unos días cada año durante más de una década a los mismos actores me pareció lo más ambicioso e increíble que se podía hacer en el cine, y tras catorce meses de espera he tenido la oportunidad de ver el resultado de ese experimento llamado Boyhood.

Ya sabemos que Linklater es el maestro de captar la evolución de los personajes a lo largo del tiempo, dejando que los años pasen, sin ningún tipo de artificiosidad (cambios de actores, toneladas de maquillaje…). Con la trilogía de Antes del amanecer Linklater ya se ganó su hueco en la historia del cine, y ahora con Boyhood tiene su plaza asegurada entre los más grandes y atrevidos realizadores. No es solo el hecho de haber rodado durante doce años, que ya tiene un mérito tremendo, sino que Linklater ha conseguido captar la vida, que es probablemente lo más difícil de conseguir a la hora de hacer una película.

Algo que temía mucho antes de ver la película era que las transiciones entre los fragmentos que se habían rodado, en el respectivo año, quedarán muy forzadas al haber un salto temporal que se refleja (más evidentemente) en el físico de los personajes, pero el paso de un año a otro es totalmente natural. En ningún momento te sientes desubicado. Esa era solo una de las pocas cosas que podrían haber salido mal, si algún actor hubiera perdido el interés y hubiera renunciado, si alguien del equipo hubiera fallecido, si la evolución de los actores hubiera distado demasiado de lo que el director tenía en mente… Muchos condicionantes, pero por suerte todo ha salido aparentemente bien.

Como dice el propio director, elegir al protagonista era lo más complicado, ya que aunque el niño que tienes delante pueda parecer perfecto en un primer momento no sabes cómo va a ser dentro de doce años, por lo que era una elección muy arriesgada. Viendo a Ellar Coltrane se disipan todas esas dudas, no tuvo ninguna restricción a la hora de alterar su físico, es decir, no estaba obligado a permanecer siempre igual para el papel. El director le pidió que hiciera lo que quisiera hacer, y este es el gran acierto de Linklater, porque solamente aquellas experiencias que había vivido Ellar en la vida real eran las que posteriormente iban a formar parte de la historia.

Lo anterior impide la existencia de un guión como tal, Linklater estructuró un esquema general con lo esencial que le tenía que ocurrir a los personajes, pero todo se iba adaptando al desarrollo de los actores año a año. Así se consigue que no haya evidentes trampas para seducir al espectador ni situaciones inconexas con la historia, todo transcurre de forma que resulta creíble a la vez que te mantienes expectante por saber cómo va a continuar la historia. Los 166 minutos se pasan volando porque cada vez que comienza una nueva escena es como si se entrara en nuevo territorio, nuevas experiencias que van forjando a los personajes y te hacen reflexionar sobre cada etapa de la vida. Nos encontramos con personajes a los que vamos conociendo gradualmente, todos sufren una evolución natural, crecen, maduran y cambian su forma de ver el mundo, todo esto lo comprendes porque has sido testigo de las situaciones que han marcado su vida y porque tú mismo puedes haber vivido esas experiencias.

Pero no todo el peso de la película recae en Ellar Coltrane, le acompañan Patricia Arquette e Ethan Hawke, haciendo de sus padres, y Lorelei Linklater, que interpreta a su hermana. La química existente entre estos actores es palpable durante toda la película y el trabajo de Hawke y Arquette es tremendo, de hecho no puedo imaginarme a ningún otro actor haciendo el rol de padre que no sea Hawke. Los personajes de los padres también son complejos y el hecho de que solo se rodara un par de días al año implica que los actores tenían que recuperar ese personaje entre otros proyectos, pero consiguen hacerse con sus personajes y hacer una labor fantástica.

Parte del encanto de Boyhood reside en que debido al tiempo en el que tiene lugar se convierte en un espejo del siglo XXI, todas las referencias a la cultura popular (música, tecnología, política, literatura, televisión…) hacen cómplice al espectador. Nos encontramos con Dragon Ball, High School Musical, Arcade Fire… entre otras muchas referencias y una banda sonora que también denota el paso del tiempo. Todo esto hace que la película, que toma lugar en Texas, pueda resultar familiar a cualquier persona, no solo por esos detalles sino por lo identificado que te puedes llegar a sentir con las situaciones que se muestran.

Después de ver Boyhood solo puedo agradecer a Richard Linklater que se haya atrevido a hacer algo tan innovador y único y espero que nunca deje de experimentar, porque entre la trilogía de Jesse y Celine, Tape, Dazed and Confused, Waking Life… y ahora Boyhood tenemos ante nosotros a uno de los directores más especiales del panorama actual. Como se dice en la propia película, para alcanzar la categoría de arte con tu obra hay que hacer algo totalmente diferente, y Richard Linklater lo ha conseguido con Boyhood, ha creado una obra de arte eterna.
alroderagft
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8
14 de agosto de 2014
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Antes de ponerme a hablar de Guardianes de la galaxia tengo que reconocer que las películas de Marvel cada vez me aburren más. Esto se debe a que nos encontramos en un momento en el que hay una saturación tremenda de cine de superhéroes y al final parece que todas las películas son iguales, que en Disney tienen una máquina expendedora de guiones al lado de la de café. Pero de vez en cuando nos encontramos con excepciones que destacan sobre el resto, como Los Vengadores o Iron Man 3, y en especial la película de la quiero hablar en este momento: Guardianes de la galaxia. Este nuevo film está siendo un éxito de taquilla, y aunque esto no suele estar ligado con la calidad del producto, en este caso extrañamente sí que nos encontramos con algo que no solo mantiene entretenido al público (como los robots gigantes, los dragones gigantes o los lagartos gigantes con sobrepeso) sino que nos deja algo más impresionante y trascendente que eso.

Los personajes principales de esta historia son Star Lord, Gamora, Drax, Rocket y Groot. Ellos forman este heterogéneo grupo, tan variado que cuenta con alienígenas, un mapache, un árbol… Si el hecho de que un mapache parlante sea uno de los protagonistas no te llama todavía lo suficiente la atención como para ver la película, aquí voy a hablar de unas cuantas razones más.

Algo que hay que destacar es que estos personajes resultan desconocidos para la mayoría del público, lo cual podría haber producido rechazo. Es obvio que si la gente no conoce a los personajes no va a tener una base de fans incondicionales como tienen personajes como Spider Man o Iron Man, pero en este momento Marvel ha conseguido crear expectación con casi cualquier proyecto en el que están involucrados. El factor fundamental del éxito de este nuevo grupo es que los personajes que lo componen son totalmente insólitos, todo lo visto anteriormente parece convencional ante la presencia de Rocket o Groot. Además entre estos personajes hay una química latente (que nada tiene que envidiar a la magnífica compenetración de Los Vengadores) y que hace que ninguno quede excluido, al tener características individuales que los diferencian, no solo físicamente. Una de esas características es sin duda el humor, ya que nos encontramos con diferentes tipos de humor en la película. Últimamente nos hemos acostumbrado a que las películas de superhéroes tenga una alta carga cómica, y en el caso de Guardianes de la galaxia no se ha hecho una excepción, pero este humor va a otro nivel porque evita el chiste fácil y las situaciones desgastadas.

Esta película supone el salto a la primera línea de Hollywood de Chris Pratt, algo que nos alegra mucho a los fans de Parks and Recreation, que ya conocemos de sobra su capacidad de ganarse al público con su naturalidad y espontaneidad. Pratt demuestra tener un carisma increíble interpretando a Star Lord, lo cual es indispensable para liderar este tipo de películas y él lo cumple con creces. Este personaje de Peter Quill (aka Star Lord) se caracteriza por la música, que forma parte de su personalidad y nos la va mostrando a lo largo de la película. Así se consigue que la banda sonora tenga un vínculo especial con el personaje y nos acerca más a él y al grupo.

Su director y coguionista, James Gunn, ya demostró con Super que el cine de héroes y villanos no tiene que ser siempre igual, en ese caso desde un punto de vista algo más realista sin perder la originalidad. Digo esto porque en Guardianes de la galaxia nos encontramos con lo mejor de ese tipo de cine pasado por un filtro que elimina los estereotipos o que incluso se ríe de ellos. Pero sigue siendo una película de superhéroes con su villano maligno e implacable, sus espectaculares escenas de acción y sus momentos épicos. Todo eso sin necesidad de elementos reiterativos de otros films como las peleas interminables o la pirotecnia y los megalómanos efectos especiales que buscan atontar al espectador y atraer su atención por el camino fácil.

En definitiva, Guardianes de la galaxia me parece de lo mejor del año y va más allá de ser un simple blockbuster de verano, así que no me queda otra que aplaudir a Marvel por confiar en el talento de James Gunn y del equipo de la película. Solo queda esperar que prolifere este tipo de entretenimiento más perspicaz y que los espectadores podamos volver a disfrutar en el cine tanto con la perplejidad del niño que llevamos dentro como con el intelecto de un adulto.
alroderagft
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9
20 de enero de 2014
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
En los últimos 20 años han surgido en Estados Unidos directores que están innovando y que nos permiten disfrutar de un cine, en mi opinión, que no tiene nada que envidiar al cine de anteriores generaciones. Los Fincher, Tarantino, Anderson, Jonze… todos ellos (y una lista innumerable de otros nombres) están haciendo algo diferente, pero no se habría llegado a esto si no fuera por el trabajo de los innovadores que fueron antes que ellos, y esos directores a los que he nombrado les deben todo y más a los clásicos directores (Hitchcock, Wilder, Capra…) y a los veteranos que siguen trabajando hoy en día pero que ya pueden ostentar igualmente ese estatus de clásicos sin problema. Y si hay un grupo de directores que ha influido en el cine en las últimas décadas es el compuesto por Coppola, Lucas, Spielberg y Scorsese. Sin lugar a dudas Scorsese y Spielberg se mantienen en la cresta de la ola de la industria cinematográfica desde que tengo uso de razón y cada vez que se estrena una película suya es todo un evento. Son los amos del cine porque después de 40 años siguen atreviéndose a hacer cosas nuevas con cada una de sus películas y porque con las decenas de películas que tienen a sus espaldas han sentado las bases del cine que vemos hoy en día (y de la propia industria que lo sustenta).

El anterior párrafo me parecía necesario para comprender que cuando vas al cine a ver una película de Scorsese sabes que vas a eso, a ver cine, en estado puro. Y este fin de semana se ha estrenado en las carteleras españolas su último trabajo, El lobo de Wall Street. El film narra la historia de Jordan Belfort, un joven ambicioso que llega a Wall Street con ganas de comerse el mundo y que logrará ir ascendiendo aceleradamente en una esfera tan competitiva gracias a su irrefrenable anhelo de llegar cada vez más alto.

Esta historia es material de película de Scorsese se mire por donde se mire, y tras los constantes esfuerzos de DiCaprio por convencer a Marty, finalmente lo consiguió y el proyecto salió adelante. Cualquiera que haya visto Uno de los nuestros o Casino sabe que Scorsese se desenvuelve perfectamente con estas historias de un personaje que toca la cima, y no haciendo precisamente lo políticamente correcto para conseguirlo. Como he dicho antes, Scorsese hace cosas nuevas con cada una de sus películas, esta vez se desenfrena y muestra su lado más salvaje y es imposible que por momentos no nos recuerde a Uno de los nuestros. A pesar de que esta película no se desarrolla en un mundo tan violento como el de la mafia, la vida de Belfort sí que se asimila al perfil de los protagonistas de ese tipo de films y el mundo de los brokers se asemeja más de lo que se puede pensar al del crimen organizado.

Scorsese nos introduce en un mundo de corrupción plagado de vicios: drogas, alcohol, prostitutas… y prácticamente cualquier cosa que te puedas imaginar y que el dinero pueda conseguir. Para conseguir meter al espectador de lleno era necesario que el actor que interpretara a Belfort derrochara carisma y que se ganara a la audiencia, por lo que DiCaprio era el candidato perfecto para esta labor (aunque en mi opinión Bobby Cannavale tampoco lo habría hecho nada mal) y se sigue consolidando como uno de los referentes de la generación actual de actores. El otro papel que más destaca es el de Jonah Hill, el “escudero” de Belfort, y un personaje al que será complicado encontrar sobrio en alguna escena o que no esté haciendo algo memorable. Completan el diverso reparto Margot Robbie (Una cuestión de tiempo), Kyle Chandler (Super 8), Jean Dujardin (The Artist), Cristin Milioti (Cómo conocí a vuestra madre)… Además de los directores de cine Rob Reiner (Cuenta conmigo) y Spike Jonze (Her), y el actor de moda Matthew McConaughey, las intervenciones de los tres son breves pero memorables y muy divertidas.

Para que una película funcione es necesario que la suma de una serie de factores se lleve a cabo sin que ninguno de estos falle. En el caso de El lobo de Wall Street es difícil encontrar algo que falle, aunque alguna vez se pueda pecar de alguna canción que no pegue mucho. Pero el director y el reparto llevan a cabo su labor a la perfección y el montaje tampoco se queda corto en cuanto a calidad. Aunque si hay un elemento que destaca sobre el resto es el guión, y me parecería casi una blasfemia no mencionar el nombre de Terence Winter, el guionista del film. En mi opinión Winter es el que calibra la película con un guión excepcional que integra las situaciones desenfrenadas y alocadas que debió escribir Belfort en su autobiografía, y además narra una historia apasionante que mezcla las carcajadas y el drama con unos personajes perfectamente definidos.

La película no se pone de parte de nadie ni defiende ese estilo de vida, pero cualquiera que vea la película tendrá que admitir que si Belfort viene a dar un seminario a su ciudad y le enseña un par de consejos de persuasión para llegar a ser el nuevo Lobo… no le importaría hacerle algo de caso y ganar algún millón que otro.
alroderagft
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