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Críticas de La Taverna del Mastí
Ordenadas por:
204 críticas
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9
26 de agosto de 2017
18 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Según CIMA (Asociación de mujeres cineastas y de medios audiovisuales) asegura que apenas un 8% de las películas que se producen en España son dirigidas por una mujer, un hecho que desde mi punto de vista es totalmente cierto; aunque actualmente esté cambiando la tendencia, debido a asociaciones como la citada anteriormente y a la política democrática del siglo XXI, en la vasta historia del cine español cuesta encontrarse con filmes realizados por el sexo femenino.

Una de las cineastas más destacadas y prolíficas de nuestro cine es Isabel Coixet, y que de modo coincidente, es una de las socias fundadoras de CIMA. Esta cineasta nacida en una ciudad de la provincia de Barcelona y curtida en el mundo de los videoclips musicales y spots publicitarios de televisión, se caracteriza por realizar intensos melodramas psicológicos, claramente enmarcados dentro del cine de autor, en los que se tocan temas tan dispares como la enfermedad, el amor o la cultura japonesa, entre otros.

"Mi vida sin mí", estrenada en 2002, es posiblemente la obra cumbre de su filmografía, en la cual nos relata la historia de una mujer de 23 años llamada Ann, que vive a duras penas con su marido y sus dos hijas pequeñas en una caravana, alojada en el jardín de la casa de su madre. Trabaja de noche limpiando una universidad, teniendo una existencia que se desarrolla de forma anodina y deprimente. Se podría afirmar que vive una vida que quizás no ha elegido, y mucho menos soñado; sin embargo, la acepta sin rechistar y se entrega en cuerpo y alma por el bienestar de su familia.

Tras un reconocimiento médico, le diagnostican una enfermedad terminal, hecho que propicia un cambio permanente en su rutinaria y gris existencia. Lejos de hundirse y sumirse en la más profunda depresión, así como someterse a cualquier tipo de tratamiento, el citado cáncer le hace abrir los ojos, pues se da cuenta de las posibilidades que tiene la vida y de lo bello que es vivir. Guiada por tal impulso, escribe una lista con las cosas que desea realizar antes de morir.

Sin duda, se trata de un tema bastante arriesgado porque puede caer en el cliché fácilmente. Nuestra protagonista elabora una pequeña lista de cosas que va cumpliendo una por una; no obstante, la película no está abordada de la manera convencional, como por ejemplo "Ahora o nunca" (The Bucket List, 2007) de Rob Reiner, que su visionado solamente queda justificado por la calidad interpretativa de sus protagonistas, unos fantásticos Morgan Freeman y Jack Nicholson. En "Mi vida sin mí", Anne no le cuenta a nadie que va a morir, guardando el secreto en lo más profundo de su ser, propiciando que el filme nos muestre como afronta la enfermedad de forma interna y personal. En este sentido, cabría reseñar que la influencia del drama asiático es latente, caracterizado generalmente por relatar historias de corte romántico, intimistas, dramáticas y con un halo de tristeza tremendo. Que esta opera prima de Coixet se desmarque de las constantes que rigen el cine más occidental la convierten en una cinta interesante y por descontado, recomendable.

Por otro lado, es necesario puntualizar que una de las constantes de la filmografía de Coixet es trabajar con actores y actrices internacionales; de hecho, en "Mi vida sin mí" trabaja con Sarah Polley, Scott Speedman y Mark Ruffalo, entre otros; de Sarah Polley cabe destacar que es el alma mater de la película, pues realiza una grandísima interpretación, en la cual dota al personaje de una naturalidad y sensibilidad inusitada, siendo frágil y fuerte a la vez; habría que decir también que en lo referente a Mark Ruffalo (otro de los actores antes citados) me ha gustado especialmente interpretando a ese amante clandestino de nuestra protagonista, que es ajeno a la cruda realidad, y cuya historia de amor se podría afirmar que se asemeja a una representación onírica de la misma. Su conmovedora historia nos emociona y nos hace reír a partes iguales, hasta su anunciado trágico final.

Me ha encantado la inclusión del clásico de los Beach Boys "God only Knows", que se convierte en el tema principal de la película y se encuentra muy bien integrado, ya que su estribillo dice: "God only knows where I'll be without you", que traducido al castellano vendría a decir: Solo dios sabe que sería sin ti. También es digno de mención el potente inicio, con una Sarah Polley empapada bajo la lluvia, mientras su voz en off nos presenta a su personaje, siendo un instante verdaderamente hermoso, poético y repleto de magia. A continuación me gustaría plasmar el instante en un pequeño inciso, para poder comprobar de primera mano toda la belleza poética de ese inicio tan magnético e impresionante: "Ésta eres tú. Con los ojos cerrados, bajo la lluvia. Nunca imaginaste que harías algo así, nunca te habías visto como… no sé cómo describirlo, como una de esas personas a las que les gusta la lluvia o que pasan horas contemplando el mar o una puesta de sol. Seguro que sabes de qué gente estoy hablando, o tal vez no. Da igual. A ti te gusta estar así, desafiando al frío, sintiendo cómo el agua empapa tu camiseta y te moja la piel, y notar cómo la tierra se vuelve mullida bajo tus pies, y el olor y el sonido de la lluvia al golpear las hojas. Todas esas cosas que dicen los libros que no has leído. Esta eres tú. Quién iba a pensarlo.. tú."

Después de "Mi vida sin mí", realizaría la notable "La vida secreta de las palabras" (2005), con Tim Robbins, Julie Christie, y en ella repetiría con Sarah Polley, papel por el que fue multi-premiada en los Goya, contando con una premisa probablemente un tanto más ambiciosa en su discurso; aunque sería pertinente señalar que no llegó a alcanzar la excelencia de esta fascinante obra maestra que nos concierne.
La Taverna del Mastí
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7
17 de diciembre de 2016
15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
En la clásica sinopsis escrita en letras grandes tras el inicio de cada entrega galáctica, concretamente en la primera, la mítica "La guerra de las galaxias" (Star Wars, George Lucas, 1977), mucho antes de que le pusieran el apelativo de los episodios y esperanzas varias, decía:

«Hace mucho tiempo, en una galaxia lejana, muy lejana... Nos encontramos en un periodo de guerra civil, las naves imperiales rebeldes atacando, desde una base oculta, han logrado su primera victoria contra el malvado Imperio Galáctico. Durante la batalla, los espías rebeldes han conseguido apoderarse de los planos secretos del arma total y definitiva del Imperio, la Estrella de la Muerte, una estación espacial acorazada, llevando en sí potencia suficiente para destruir un planeta entero. (...)»

Aquel prólogo ha servido para el primer spin off cinematográfico desde que la factoría Disney adquiriera sus derechos. Con una premisa más bien clara, que un cineasta como Gareth Edwards (responsable de la infravalorada "Godzilla" —Id., 2014—), logre mostrar algo distinto, pero manteniendo el espíritu esencial de la historia, es algo a decir verdad muy meritorio.

"Rogue One" ha conseguido lo que George Lucas no pudo alcanzar con los mastodónticos y quiméricos tres primeros episodios; relatar una historia con las dosis necesarias de nostalgia, que expanda el universo conocido sin perder su esencia, sin incongruencias y ramalazos infantiloides y patéticos.

A los hechos ya conocidos de sobra por todos, podemos agradecer que haya tenido la capacidad de introducir nuevos personajes interesantes, tales como el nuevo robot K-2SO o el teniente Orson Krennic. Por lo que respecta al nuevo androide (al que pone voz Alan Tudyk), aporta las dosis justas de humor inteligente al más puro estilo C3PO; por otro lado, Ben Meldensson encarna de forma brillante al malvado teniente Krennic, siendo un antagonista con personalidad y carisma.

Hay que destacar también a ese particular grupo de antihéroes rebeldes suicidas, que personalmente me han recordado a los propios del filme 'marvelita' "Guardianes de la galaxia" (que a su vez estaba influenciada por la clásica saga galáctica). Una 'troupe' repleta de personajes interraciales y de distinta índole, como la protagonista femenina Jyn Erso (encarnada por una solvente Felicity Jones); el oficial de inteligencia rebelde Cassian Andor (que da vida el actor mexicano Diego Luna); los monjes jedhianos Chirrut Îmwe y Baze Malbus (interpretados por el hongkonés Donnie Yen y el chino Wen Jiang); y el piloto desertor de la alianza Bodhi Rool (encarnado por el británico Riz Ahmed. Todos ellos se ven complementados por las apariciones puntuales y estelares del villano por antonomasia Darth Vader o estupendas resurrecciones digitales como la de Peter Cushing, actor británico que lleva fallecido más de veinte años.

A su vez, Gareth Edwards nos deleita con un despliegue técnico espectacular, y es que la galaxia muy muy lejana nunca había lucido tan bien. Hay que mencionar además, que el último tercio del filme es verdaderamente impresionante, el cual realiza un sentido homenaje a la maravillosa "El retorno del Jedi" (Star Wars. Episode VI: Return of the Jedi, Richard Marquand, 1983), con una batalla a tres bandas apabullante.

En definitiva, "Rogue One: Una historia de Star Wars" es una película notable..., es como aquella canción que ocupa la Cara B de un single de tu banda favorita, que cuando la escuchas, acaba siendo mejor que el éxito principal..., también es todo aquello que deberían haber sido los deslavazados episodios 1, 2 y 3 del tito Lucas..., y por descontado, es la mejor entrega de la saga galáctica desde 1983. Sin duda, un clásico instantáneo.
La Taverna del Mastí
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7
28 de febrero de 2016
13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película que nos concierne "Nunca es tarde" ("Danny Collins" en su título original) coge como punto de partida uno de los hechos más curiosos de la historia del rock. Así que situémonos en 1971, cuando un joven músico de 21 años que hacía folk afincado en Liverpool, llamado Steve Tilston, realizó una entrevista para la (hoy desaparecida) revista ZigZag, en la cual opinó que la fama y la fortuna podrían tener un efecto nocivo para su música. John Lennon, que por aquel entonces tenía 30 y recientemente había abandonado The Beatles para iniciar su carrera en solitario, leyó ese artículo y le escribió una carta de su puño y letra, en la que rebatía sus argumentos y le aconsejaba: "Ser rico no cambia tu experiencia de la manera en que piensas. La única diferencia, básicamente, es que no tienes que preocuparte por el dinero; pero todo lo demás, las emociones, las relaciones, son iguales que las de cualquiera. Lo sé. Fui rico y pobre, y también lo fue Yoko. Entonces, ¿qué piensas sobre eso?."

Eso era el contenido de la famosa carta, además de contener debajo de su firma, el teléfono personal del ex-Beatle, por si quería ponerse en contacto con él y continuar el diálogo. Tilston jamás pudo responderle, porque nunca recibió ese mensaje, aparte de desconocer la existencia de la misma durante 34 años, hasta que en 2005 un coleccionista estadounidense que compró la carta, contactó con el músico de folk para confirmar si él era el destinatario que mencionaba, para poder autentificarla.

En la actualidad, casi cuatro décadas después, Tilston no debe preocuparse por las penas del dinero y la gloria. Sigue haciendo su música como un "desconocido", aunque como un miembro bastante respetado de la escena folk británica, con más de 20 discos y hasta una novela editada; sin embargo, ¿cómo sería su vida de haber recibido aquellas palabras a tiempo?

Cómo decía al principio de la reseña, esta interesante, y a la par, peculiar historia de la carta, con la punzante duda existencial que plantea, se ha convertido en el punto de partida para la creación de nuestro protagonista Danny Collins, un decadente rockstar ficticio, que se encuentra perdido por los excesos que conlleva ser una celebridad de un solo éxito (o como se conoce en el mundo de la música, One Hit Wonder). La aparición de la misiva de su ídolo Beatle 40 años después de haberse escrito, propicia que se replantee su vida.

Dan Fogelman, conocido por crear las series "Vaya vecinos" (2012) y "Galavant" (2015), debuta en la dirección y firma el guión de esta historia, que trata el tema de las segundas oportunidades en la vida. Para darle forma ha contado con un buen elenco actoral encabezado por Al Pacino, que encarna a Danny Collins de forma genial, en el que posiblemente sea su mejor interpretación en mucho tiempo. Su personaje busca expiar sus pecados, la redención de su familia que desconocía hasta ese momento; y a su vez, volver a componer canciones, cansado de cantar una y otra vez su único éxito. Pacino está francamente muy divertido, y sostiene sin duda la película. Además, se atreve a cantar algunas de las canciones que componen la banda sonora, la cual huelga decir que es magnífica, ya que está repleta de grandes éxitos de John Lennon, siendo toda una delicia para el buen amante de la música. Asimismo, el hecho de que grandes intérpretes como un descacharrante Christopher Plummer, una encantadora Annette Bening, y unos solventes Jennifer Gardner y Bobby Cannavale, le aportan categoría a un filme con una premisa, que a pesar de ser singular, es bastante sencilla.

En definitiva, "Nunca es tarde" es una buena película que nos devuelve al mejor Pacino, tras estar vagando demasiado tiempo entre la mediocridad; y al mismo tiempo, nos permite descubrir uno de los más interesantes y peculiares "What if..." de la historia del rock.
La Taverna del Mastí
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7
19 de junio de 2016
12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Producida por el célebre actor puertorriqueño Benicio del Toro, y tras su paso por el prestigioso Festival de Sundance y estar pre-seleccionada a los premios Oscar por Irlanda (siendo, a decir verdad, un dato bastante curioso, dado que es una película rodada, hablada e interpretada íntegramente por cubanos), "Viva" de Paddy Breathnach aterriza en el Festival Internacional de Cine de Valencia "Cinema Jove", que se exhibió en la ceremonia de Inauguración de su 31ª Edición.

“Viva” nos conduce por la difícil vida de un joven habanero de 18 años cuyo padre los abandonó cuando tenía 3, y tiempo más tarde falleció su madre. Jesús es un chico que está intentando encontrar su verdadera identidad cuando un día de repente aparece su padre, a quien no conocía.

Ángel, padre de Jesús, fue un exitoso boxeador que en pleno apogeo de su fama mató a una persona en una pelea callejera. Tras permanecer años en la cárcel reaparece de nuevo en la vida de su hijo, quien para sobrevivir corta el pelo, se prostituye como jinetero, y aspira a formar parte de la plantilla de artistas 'drag queen' del cabaret regentado por Mama.

El punto fuerte de "Viva" reside principalmente en la brillantez de las interpretaciones de su elenco actoral, en el que sobresale Héctor Medina, que vimos recientemente en la irregular "El Rey de La Habana" (Agustí Villaronga, 2015), que encarna de forma soberbia a Jesús, un muchacho que intenta sobrevivir inmerso en la soledad de un ambiente decadente, ya que todos se aprovechan de él, decido a su ingenuidad. Mientras tanto, intenta busca su identidad, romper con los tabúes de su sexualidad y cumplir el sueño de ser artista. También destaca Jorge Perugorría, que se mete en la piel de Ángel, el padre de Jesús. Él es un hombre fracasado después de su larga estancia en prisión. De talante violento y alcohólico, irrumpe en la vida de Jesús, y es aquí donde empieza un gran viaje. Porqué "Viva", en esencia, es un viaje de redención a dos bandas, de segundas oportunidades y de descubrimiento, ya que padre e hijo son dos extraños, dos desconocidos que a pesar de su condición paterno-filial no se conocen. Los dos realizan un esfuerzo por entenderse, Jesús desde la perspectiva de la soledad que le ha proporcionado crecer como un huérfano, y Ángel desde la soledad derivada de su temperamento y adicciones; además, le cuesta aceptar que su hijo quiera exhibir su homosexualidad en público. Su director Paddy Breathnach trata esta relación de forma entrañable y conmovedora, teniendo su punto álgido en la aceptación final, tras un impresionante numero musical que rebosa emotividad y en la que solamente podemos decir... "Viva".

La música juega también un papel importante en el filme, ya que se convierte en el hilo conductor de ese "viaje" de descubrimiento, destacando las actuaciones y una exquisita banda sonora repleta de maravillosos boleros clásicos y versiones dance de canciones conocidas, que envuelven el filme de romanticismo y que inspira a los hombres del relato para llegar a ser verdaderamente ellos mismos.

En definitiva, aunque no cuente nada nuevo, "Viva" es una película preciosa, debido al alto nivel interpretativo de sus protagonistas, los pasionales números musicales y una maravillosa historia de amor entre padre e hijo, que se esfuerzan por encontrar la ansiada luz que ilumine la oscuridad que envuelve sus vidas.
La Taverna del Mastí
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6
1 de marzo de 2014
13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
El saqueo de obras de arte en tiempos de guerra siempre ha sido un tema recurrente en la historia, debido a que se trata de una herramienta fundamental para el ser humano, ya que define nuestra sociedad a través de sus corrientes y tendencias. Con este hecho, lo que pretende esa nación invasora es, de algún modo, adueñarse de sus raíces e identidad; siendo un acto represivo, aparte de delictivo, evidentemente.

Sucedió con los ejércitos de Asiria, Egipto, Grecia y Roma, pasando por las campañas napoleónicas, la colonización británica, y por supuesto, en los regímenes totalitarios de Hitler y Mussolini durante la segunda guerra mundial.

A lo largo de la historia del cine han habido algunas películas que han tratado este tema, siendo la más representativa el clásico de John Frankenheimer "El Tren", que incluso fue candidata al premio Óscar en 1966 al mejor guion, y que ofrece una de las mejores interpretaciones de Burt Lancaster.

George Clooney, el célebre actor que también ejerce de director, productor y guionista, ha querido tratar este tema del expolio de obras de arte en conflictos bélicos en su quinta película detrás de las cámaras. Para ello, se ha inspirado en el libro "The Monuments Men: Allied Heroes, Nazi Thieves and the Greatest Treasure Hunt in History" escrito por Robert M. Edsel, basado a su vez en hechos reales; y también ha reunido un elenco actoral de lujo repleto de amiguetes suyos para llevarlo a cabo, en el que podemos encontrar a John Goodman, Bill Murray, Matt Damon, Bob Balaban, Jean Dujardin, y Cate Blanchet, entre otros.

Para contarnos esta historia, Clooney la envuelve en clave de comedia, que personalmente me ha recordado a "Los violentos de Kelly" de Brian G. Hutton, salvando las distancias. Y es ahí donde la película flojea, ya que los fallidos gags cómicos le restan dramatismo a la historia de estos héroes anónimos que han dado la vida por preservar la cultura. Además otro punto en contra es su duración algo excesiva (dos horas), que sumado a la falta de tensión, te deja la sensación de que el señor Clooney, a pesar de sus buenas intenciones, a perdido una oportunidad ideal de hacer una película grande, quedándose a medias.

Algunas veces te da la impresión de que el guión va dando palos de ciego, perdiendo el hilo conductor principal y diluyéndose en subtramas sin llegar a profundizar en ninguna. Además la película adolece de la figura de un villano principal, ya que se podría considerar como tal el interpretado por el actor alemán Justus von Dohnányi (Viktor Stahl), pero está desdibujado y con poco peso en la historia. Huelga decir que Clooney ha desperdiciado el talento de este estupendo actor; solamente hay que ver el impresionante villano que interpreta en la muy recomendable película de culto "El experimento", de Oliver Hirschbiegel para darse cuenta de ello.

Aunque a su favor tengo que decir que la factura técnica del filme me ha parecido brillante, con una ambientación muy lograda. También la labor del elenco actoral que está realmente bien, en el que destacaría esa extraña pareja formada por Bill Murray y Bob Balaban que está entre lo mejor de la película.

En definitiva, George Clooney, a pesar de tener mimbres de buen director (como ha demostrado en algunas películas realizadas anteriormente como "Buenas noches y buena suerte" y "Los idus de marzo"), no ha sabido aprovechar todo el potencial que tenía entre manos. No obstante, es una buena película y entretiene.
La Taverna del Mastí
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