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España España · Valencia
Voto de Jon Alonso:
7
5,9
115
votos
Sinopsis
Serie de TV de 120 episodios (1971-1976). Frank Cannon, un expolicía obeso, calvo, de voz profunda y gustos gastronómicos caros, se convierte en un gran investigador privado. (FILMAFFINITY)
21 de abril de 2017
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
A veces, las locuras son lo más ingenioso del tedioso mundo del espectáculo. Evidentemente, nunca serán del agrado de todo aquel que arriesga su capital; pero cosas más absurdas se han visto en este mundo del entretenimiento. Una manera de romper moldes; es contar con gente atrevida y sobrada de talento. Si bien, el género de detectives de los 70 se caracterizó por un relativo conservadurismo, nuevamente, la excepción la encontramos en la CBS. Una cadena fiel a su estilo y tradición diferenciadora del dial manual. Apostó todo al rojo en la ruleta rusa, con un comodín debajo de la manga; el mago Quinn Martin. Mientras la competencia estaba por la labor de satisfacer a un público mucho más joven de la sempiterna franja entre 18 a 30 años—consumidores natos de TV—, Mr. Martin y el guionista Edward Hume desarrollaron un show, donde el protagonista era lo más antagónico visto hasta entonces, en el mundo del crimen televisivo. Algunos críticos definieron la serie como Cannon detective del geriátrico. Cannon (William Conrad), actor de largo recorrido como secundario en Noirs tanto de la clase A y B, así como en alguna producción de renombre y a la postre, reconvertido en actor de doblaje; le llegó su hora. Tarde, pero acudió a su puerta. Cannon era la antítesis del detective privado visto en el cine y la TV hasta entonces. A día de hoy, estaría haciendo cola en la consulta de su médico de cabecera, hastiado de las recomendaciones de cardiólogos y endocrinos. No obstante, Frank Cannon pese a su lejanía de la imagen del ideal masculino televisivo; gustaba a la gente. Ya que no estaba tan lejos de la cercana realidad, del día a día, en una agencia de detectives de los 70 Made in Usa. Tenía conquistados los corazones de todos los americanos entre 40 a 70 años. El 14 de septiembre de 1971 se emitía el primer episodio de esta divertida y entretenida serie hasta finalizar, el 3 de marzo de 1976 tras 124 capítulos. FC era sagaz, concienzudo, sibarita y tenía malas pulgas. Inicialmente, trabajaba en el departamento de policía de los Angeles hasta que abandonó el cuerpo debido al fallecimiento de su esposa e hijo en un accidente de tráfico y así terminó convertido en detective privado. Obviamente, las causas de las muertes de su esposa e hijo no estuvieron muy claras durante las primeras cuatro temporadas. En el primer episodio de la quinta y última temporada se centra en la investigación de Cannon sobre el hecho y descubrimiento de la razón de ambas muertes. Una de las características por las que identificamos al detective Frank Cannon es por su automóvil. De igual modo, que Colombo iba con el cochambroso Peugeot y ese aspecto de no haberse lavado en una semana.
Cannon es un esteta del buen gusto y exquisitas formas. Siempre lo recordaremos, cuando se bajaba de su flamante, plateado y reluciente Linconln Continental Mark III del 71. Igual que su adicción por los buenos habanos, el tabaco de pipa o las fondues. En la tercera temporada, la pipa tan Conandoyleana terminó por desparecer. Una de las curiosidades, que hacía las delicias del personal, más adelante lo veríamos en Miami Vice en el super Ferrari Daytona de Don Johnson, es el teléfono móvil de nuestro inquieto detective. Auténtica rara avis, a principios de los 70, FC nos estaba haciendo un guiño de lo que vendría en muy poco tiempo. Cannon comenzaba la llamada pidiéndole a la operadora que le localizara un número y rápidamente tenía conexión directa desde su Cadillac. Aquel teléfono era un modelo Motorola IMTS. Incluso, no sería aventurado pensar en una campaña de telefonía móvil pensando en este personaje digitalizado. En fin, la cosa no será por ideas. Alguna que otra vez, Canon terminaba herido por un tiroteo o alguna pelea con el malhechor de turno. También podían dejarlo inconsciente en el trabajo por motivos espurios.




Sin embargo, mantenía a buen recaudo a los sospechosos con golpes de karate, llaves de Judo, o sus auténticos golpes de tripa (Estos muy conocidos y heredados por el personaje Homer Simpson). Suena chocante, pero tan real como un euro alemán. El panzazo era infalible contra los malvados. No podemos pasar por alto el hecho del modus operandi del detective Cannon a la hora del cobro de honorarios. Su negocio se financiaba, esencialmente, por las fuertes minutas que cobraba a sus clientes más acomodados y con ese dinero podía llevar casos complejos de personas sin recursos. Reiteramos, un personaje en toda regla. La serie fue nominada al Emmy en dos ocasiones, dentro de la categoría de drama y William Conrad una vez. Así, como sus dos nominaciones al Globo de oro como mejor actor. No pudo ser, pues en aquellos 70 el overbooking de detectives era la tónica generalizada. ¿De verdad van a volver a esperar otros 43 años para ver las andanzas de Cannon?
Jon Alonso
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