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Voto de Luis Guillermo Cardona:
10
Sinopsis
Al enterarse de que, una nueva empleada del Hotel-restaurante de su amigo Émile, se ha escapado con un joven soldado, el camionero de mediana edad, Jean Viart (Jean Gabin), traerá a la memoria la suerte de romance y drama que él mismo vivió con Clothilde Brachet (Françoise Arnoul), una bella joven que se refugió en él para calmar su soledad. (FILMAFFINITY)
19 de mayo de 2017
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Cuando se la conoce de veras, se da uno cuenta de que, en la joven Clothilde Brachet, no se asoma ni la menor intención de hacer daño a nadie. Sólo busca ese poco de amor que, según comprendemos luego, su madre y la falta de un hogar consistente le denegaron. Obligada a valerse por sí misma desde muy joven, pues, su progenitora no quiere obstáculos ni amenazas en la nueva relación que ahora sostiene, Clo –como prefiere que la llamen- ha llegado hasta el Hotel-Restaurante La Caravane, el cual regenta un buen hombre que perdió su pierna derecha, pero donde no se encuentra un ambiente suficientemente grato como para que las muchachas se animen a establecerse por largo tiempo, pues, la clientela la constituyen, sobre todo, camioneros entre los cuales hay algunos bastante burdos para tratarlas. Deseando huir de allí, como ya lo han hecho otras tantas jóvenes, Clo es llevada en su camión por Jean Viart, un hombre casado y con tres hijos, entre ellos una chica adolescente. Al notar su decencia y caballerosidad para con ella, en el segundo encuentro, Clo se insinúa con él y así comienza un complejo romance que, a sabiendas de que parece imposible –Viart además la dobla en edad-, ambos sostienen para llenar un vacío que, sobre todo a ella, le ocupa todo el corazón.

Lo que sucede después, nos cala muy hondo, nos extingue irrestrictamente toda capacidad de juicio o de condena, y nos hace sentir que hay seres muy bellos en la vida que, por alguna extraña razón, no obtienen todo lo que se merecen. Clo, con su transparencia, su sencillez y con esa voluntad que nada exige y nada toma con egoísmo, nos conmueve profundamente y nos inspira protegerla, como inevitablemente le ocurre a Jean ante su pequeña, frágil y dócil presencia.

Haciendo una vez más de guionista-director, Henri Verneuil, se reunió otra vez con François Boyer para la adaptación de la obra, “Des gens sans Importance”, que Serge Groussard (1921-2016) publicara en 1949. El resultado ha sido óptimo, y de nuevo, el director francés da cuenta de una sensibilidad y un entendimiento humano absolutamente ejemplar. Que la película no haya tenido la difusión que se merece, sólo se explica por el asfixiamiento del mercado que, con su inmenso poder, ha logrado el cine made in Hollywood… ¡y una gran lástima que carezcamos de un público fuerte que indague, que se quite las cadenas del imperioso mercado, y que sea capaz de ir más allá del deplorable “alimento” que le ponen en la boca!

“GENTE SIN IMPORTANCIA” es cine romántico excelso y acrisolado. Me recuerda, de alguna manera, a la maravillosa, “Amor Prohibido” de Frank Capra, pues, de nuevo estamos ante unos personajes que se ven ante esa línea donde pareciera imposible conservar los principios, pues, surgen otros impulsos tan potentes y magníficos que, el paso adelante se da sin que ninguno consiga percatarse. Y lo inextricable es que, en esta nueva perspectiva, también hay grandeza, porque brotan por igual poderosos sentimientos de protección, de entrega irrestricta… y de amar contra cualquier riesgo.

Ese gran actor que fuera siempre, Jean Gabin, tuvo aquí el primero de cinco encuentros con el director Henri Verneuil, y su personaje es de esos que se recordarán siempre, especialmente entre los que ya somos mayorcitos. Françoise Arnoul, en cambio, tenía aquí su quinta y última aparición junto al director que tanto la admiró, pero podemos afirmar que dejó la más profunda huella con su bella piel morena, su “inocente” picardía, y sobre todo, con esa suerte de personajes a los que supo imponer sentimientos y personalidades admirables.

“GENTE SIN IMPORTANCIA” se merecería mucha más importancia de la que hasta ahora ha tenido. Durante el Festival de la Luz (2013), Bertrand Tavernier, presentador del homenaje que se le rindió a Henri Verneuil, y quien, al igual que Truffaut, también ha considerado, éste, como uno de los mejores filmes de los años 1950, dijo mientras lo presentaba: “Verneuil no ha tenido todavía un examen crítico a fondo”.

Estamos de acuerdo.
Luis Guillermo Cardona
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