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España España · Madrid
Voto de keizz:
8
7,0
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Sinopsis
Década de 1990. Tonya Harding es una prometedora patinadora sobre hielo estadounidense, una joven de clase obrera, siempre bajo la sombra de su implacable e insensible madre, pero con un talento innato capaz de hacer un triple axel en competición. En 1994, su principal rival para los Juegos Olímpicos de Invierno es su compatriota Nancy Kerrigan, a la que, poco antes de los Juegos, un matón a sueldo la golpea la rodilla con una barra de ... [+]
8 de marzo de 2018
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tonya Harding (Margot Robbie) fue una famosa patinadora estadounidense que en 1991 se convirtió en la primera norteamericana en lograr hacer un triple axel en competición. Pero su fama no solo le llegó por sus éxitos deportivos, sino también por otro incidente que se convirtió en unos de los mayores escándalos de la historia del deporte.

Dirigida por Craig Gillespie y producida por la propia Margot Robbie, “Yo, Tonya” es un biopic inusual en el que se nos muestra la insólita vida de Tonya Harding narrada a modo de documental y en el que cada personaje aporta su punto de vista de cada uno de los acontecimientos que fueron ocurriendo en la vida personal y profesional de la patinadora.

Tonya Harding empezó a patinar antes de los cuatro años y su madre, LaVona Golden (Allison Janney) se empeñó en que la niña se convirtiese en patinadora profesional, utilizando métodos espartanos con la niña, a la que no dudaba en golpear e insultar si no progresaba tanto como ella esperaba.

A pesar de su gran talento, Tonya no recibía las calificaciones que merecía. Pueblerina y maleducada, criada en una familia desestructurada y sometida al maltrato de una madre déspota, Tonya no era del agrado de los jueces que tenían que puntuar sus actuaciones. En un deporte en el que se tiene mucho en cuenta la elegancia, la femineidad y los elementos superfluos, ella no respondía al cánon requerido. Competía con trajes hechos en casa y era muy poco refinada a la hora de lucir peinados, uñas, y en lugar de música clásica solía acompañar sus actuaciones con canciones de rock.

Casada a los 19 años con Jeff Gillooly (Sebastian Stan), quien también la maltrató físicamente, la vida de Tonya era todo menos edificante y modélica, y eso la pasaba factura en la competición, no solo en la calidad de sus ejercicios sino también en la puntuación que recibía de los jueces. Por el contrario, su principal rival, Nancy Kerrigan, era una chica grácil, elegante, educada y criada en una familia estable.

La película es una auténtica tragicomedia que tiene al espectador boquiabierto desde el principio, que no te da respiro y que mantiene el interés desde el principio hasta el final. Y más allá, porque cuando terminas de verla quieres saber más sobre la vida de Tonya. Es de esos biopics en los que parece mentira que la realidad esté (como mínimo) a la altura de la ficción, pero resulta que sí, que lo está. Hay vidas de película, y la de Tonya Harding es una de ellas.

El ritmo vibrante (además de las interpretaciones) es el punto fuerte de la película. Se consigue gracias a un montaje perfecto y a la estructura narrativa a caballo entre el falso documental y la comedia negra, con saltos temporales adecuados que hacen que el espectador no parpadee siquiera y se combine la risa con la estupefacción ante lo que ve.

En lo tocante a las interpretaciones, hay que descubrirse. Todos están bien, pero las dos actrices principales tocan literalmente el cielo interpretativo. Margot Robbie me ha sorprendido. La tenía como una de las tres mujeres más guapas del universo (aunque aquí, por tener que parecerse a la Harding, no lo parece tanto), pero no me imaginaba que llegase a tener este talento como actriz. Hace un papelón antológico. Pero si Margot Robbie está sorprendentemente fantástica, no tengo palabras para definir el trabajo de Allison Janney. Su interpretación de la perversa y grotesca madre de Tonya no es de este mundo. De verdad que es una cosa de locos, diga lo que diga me quedo corto.

Y luego están las canciones. Una colección excelente y muy bien utilizada de temas que realzan aún más la película. Suenan “Barracuda” de Heart, “25 or 6 to 4” de Chicago, “Shooting star” de Bad Company, “Sleeping bag” de ZZ Top, “How can you mend a broken heart” de Chris Stills, “Dream a little dream on me” en una versión que no identifiqué, “Gone daddy gone” de Violent Femmes, una versión en inglés de “Gloria” de Tozzi, “The chain” de Fleetwood Mac (me dió mucha rabia cuando la cortaron), “Goodbye stranger” de Supertramp, “Romeo and Juliet” de Dire Straits y “The passenger” de Souxsie and the Banshees al final de la película.

La película combina perfectamente el hecho de contarnos una historia tan real como lamentable y vergonzosa con una crítica lacerante a la sociedad en general y a la norteamericana en particular, y al mismo tiempo logrando ser divertida, atractiva y tremendamente entretenida.

Me ha gustado por todo lo que he explicado anteriormente y porque he sucumbido a su agilidad, su autenticidad y su mala leche. Y creo que esta noche me costará conciliar el sueño recordando a Allison Jenney (con Margot Robbie ya sueño habitualmente). Habría sido imperdonable no ver esta película.

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keizz
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