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Voto de Fendor:
7
7,3
82
votos
Sinopsis
Road-movie filmada a lo largo siete países europeos. Un arquitecto en busca del modelo de una iglesia desaparecida y una mujer que ha dejado Japón para vivir en el extranjero se encuentran y viajan juntos. Cuando los sueños ilusorios del hombre y el pasado secreto de la mujer entrechocan, el nombre de una tierra olvidada aparece ante ellos: Nagasaki. (FILMAFFINITY)
23 de abril de 2015
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un hombre japonés (Tadashi Yokouchi) emprende un viaje que comenzará en Portugal y que le llevará por media Europa, en busca de una concreta catedral abandonada. Allí, en su primer destino, se encontrará con una mujer japonesa (Mariko Okada), con residencia en París, que viaja por trabajo y vive en una especie de búsqueda de la felicidad (apátrida sentimental de un país cambiado tras la Segunda Guerra Mundial). ¡Y vaya viajecitos! Ni Ken Follet escribiendo Los pilares de la tierra vería tantas catedrales.

Habiendo visto sólo una película del director Yoshishige Yoshida antes que esta -La mujer del lago-, me da la impresión de que al hombre le gusta recrearse bastante en cada escena y quiere dejar su impronta y sello personal por encima de todo. Cada plano podría ser impreso como un cuadro o un póster para colgar en casa, por ejemplo, también por su cuidada estética y fotografía. Es decir, llama la atención y todo resulta atractivo de ver, pero a la vez prestas más atención a esos detalles, montajes y localizaciones que a lo que a veces ocurre en la pantalla.

Hay dos cosas por las que me he dejado llevar positivamente a lo largo de toda la película. Por una parte, el hecho de que los protagonistas se paseen por lugares por los que he vivido, he tenido la suerte de visitar o me gustaría hacerlo, destacando especialmente los paseos por Portugal (para mí la mejor parte de toda la trama), pero también los paisajes de Francia y los monumentos de Roma –Madrid queda un poco en mal lugar (si no apuñalamos personas, apuñalamos toros… la cuestión es gritar)–. Por otra parte, la manera de contar una historia tan simple llenándola de puntos de vista, belleza y armonía; una suerte de El año pasado en Marienbad, pero a todo color. Adiós, resplandor del verano guarda bastantes semejanzas con la cinta dirigida por Alain Resnais en el año 1961, incluso tiene alguna que otra escena muy similar (hasta de jardines con arbustos). Igual de atractivas que en aquélla resultan las escenas inconexas con los diálogos que las dan sentido, el uso de la voz en off, el movimiento de la cámara, etc. Unos planos de gran perfección y delicadeza.

Se trata de una cinta evocadora y sugerente. Entre los sueños, las metáforas y la realidad. El vacío. Pero también el descubrimiento, la pasión, la infidelidad, el deseo, la libertad, la llama inagotable (y pasajera), el paso del tiempo, las ruinas, y, al final, todo lo que hemos perdido… El miedo a pensar que te habrás ido.

En cualquier caso, volviendo a la comparación con El año pasado en Marienbad, se podría decir que aquí todo aparece más tangible, menos sorprendente y sugestivo (igualmente estimable), porque al final, como bien dice el personaje interpretado por Mariko Okada (en una de las mejores escenas de la película): esa catedral abandonada es ella.

… Eso siempre deja poso.
Fendor
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