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Voto de Fendetestas:
6

6,4
220
Intriga. Drama. Comedia
Eddie Ginley (Albert Finney), un presentador y animador de veladas de cabaret, es un apasionado de la literatura policiaca que vive obsesionado con la idea de convertirse en un personaje de Dashiell Hammett. Así, un día, publica un anuncio ofreciéndose como detective privado. Pronto se le presenta el primer caso: un desconocido se pone en contacto con él y le envía una importante suma de dinero, una pistola y una fotografía para que ... [+]
11 de enero de 2018
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Muy recomendable primera película de Stephen Frears, no por ser de Frears, cuya huella aún no se deja ver, sino por su acertado guión-homenaje a los clásicos del cine negro americano y -sobre todo- la novela barata, como ya se ha dicho en otras críticas.
Albert Finney es la piedra angular sobre la que se construye toda la película, con una actuación magnífica donde juega con los aspectos vocales de tal modo que me resulta imposible recomendar -como algún otro usuario ha hecho- el visionado en versión doblada.
La intriga, por otra parte, es una suerte de homenaje a tantos títulos que resulta difícil enumerarlos todos, pero hay desde un trasunto de Sidney Greenstreet hasta un paquete que recuerda mucho a aquel que llevaba Walter Huston en "El halcón maltés".
La música es de Andrew Lloyd Webber, y está bastante bien, con una canción que no destaca pero que cuenta con letra de su eterno Tim Rice.
No se dejen engañar: salvo por los parlamentos de Finney, acuñando continuamente formas y tipos de Sam Spade o Philip Marlowe, esta película tiene muy poco de comedia.
Albert Finney es la piedra angular sobre la que se construye toda la película, con una actuación magnífica donde juega con los aspectos vocales de tal modo que me resulta imposible recomendar -como algún otro usuario ha hecho- el visionado en versión doblada.
La intriga, por otra parte, es una suerte de homenaje a tantos títulos que resulta difícil enumerarlos todos, pero hay desde un trasunto de Sidney Greenstreet hasta un paquete que recuerda mucho a aquel que llevaba Walter Huston en "El halcón maltés".
La música es de Andrew Lloyd Webber, y está bastante bien, con una canción que no destaca pero que cuenta con letra de su eterno Tim Rice.
No se dejen engañar: salvo por los parlamentos de Finney, acuñando continuamente formas y tipos de Sam Spade o Philip Marlowe, esta película tiene muy poco de comedia.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama.
Ver todo
spoiler:
Eso sí, la película queda destripada en cuanto aparecen dos cosas en pantalla: un negro y unas cajas que van a Sudáfrica. En ese momento conectamos ambos hechos (porque no era muy normal ver negros en Liverpool en 1971) y entendemos quién es el malo. Y en cuanto vemos cómo actúa su cuñada, confirmamos muchas cosas, por lo que nos resta aún media película que nos tragamos por los divertidos parlamentos de Finney, pero no por interés de conocer el desenlace, que nos imaginamos.