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Voto de Lucas Liz:
7
6,5
30.490
votos
Sinopsis
Año 1987. La ciudad de Sevilla se prepara para acoger la Expo del 92. Ángel (Mario Casas), un joven inteligente y ambicioso, aspira a ser inspector de policía, y entró en el cuerpo intentando respetar la ley. Rafael (Antonio de la Torre), en cambio, es un policía expeditivo, contundente y arrogante. Junto con Miguel (José Manuel Poga) y Mateo (Joaquín Núñez) forman el Grupo 7, un conjunto de policías sin escrúpulos, dispuestos a todo ... [+]
27 de septiembre de 2012
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nos ha sorprendido gratamente y nos ha gustado a pesar de Mario Casas (y eso que bien podría ser un muy buen amigo mío, gallego él también). Como ya hemos comentado, se ambienta en Sevilla en los años pre-EXPO 1992, donde la policía tenía como misión principal limpiar el centro de la capital andaluza de droga, tratando de lavar la cara de la ciudad para el evento universal. Con esa idea, se ha creado una historia muy bien narrada que nada tiene que envidiar a los mejores guiones americanos escritos para películas del género, además de estar muy bien "adaptado" o "enmarcado" en situaciones y atmósferas nacionales, locales... En ello nos recuerda un poco a Enrique Urbizu. También en la oscuridad y en el manejo de la no-luz.
No sólo la ambientación decadente de las zonas marginales de Sevilla ha sido un éxito, también lo es el decorado y la estética ochentera en la que transcurre la historia. No pueden faltar elementos básicos para darle forma a la historia: el juego de ambiciones y aspiraciones personales encarnado por el personaje de Mario Casas, el dolor calmado y sombrío y el sentir afligido de un excelso Antonio de la Torre, que desataca toda su ira violencia ante la causa de la muerte de un ser querido, y el interrogante planteado del "si todo vale con tal de conseguir el objetivo propuesto". En ese sentido deriva hacia los difíciles límites del bien y del mal, del si todo vale, del si se pueden justificar todos los métodos policiales en todas las situaciones, cruzando la línea de la legalidad por muy obvia que sea la realidad de los hechos. La historia ha sabido moverse dentro de esos estrechos márgenes sin derivar a ninguno de los precipicios, si bien, sí que lo hace sugiriendo corrupción y mucho juego sucio, tanto a nivel de calle, como de despacho, como de "politiqueo". La recreación de los nichos marginales es completa y totalmente descriptiva, así como el saber hacer y el cómo moverse de los personajes en ellos. La crítica a la institución, ahí queda también.
También destacamos el transcurrir temporal de los hechos y el ir intercalando imágenes del avance de las obras de la EXPO. El hecho de montarla así acelera el ritmo de la película; según avanzan las obras y se acerca la fecha de la inauguración, el ritmo aumenta y la intensidad de las acciones policiales, el volumen de operaciones, la necesidad de resultados y los problemas también, hasta que, finalmente, tras la inauguración, todo se desacelera y ya está, todo acaba. Condecoración y a otra cosa.

Por todo lo que hemos comentado se refrenda una parte de nuestra afirmación primera, el hecho de que el film nos haya gustado y nos haya sorprendido, por lo que no podemos hacer más que destacarlo, hablar bien de él y recomendarlo. La segunda parte de tal afirmación hacía mención a las interpretaciones de los protagonistas y en concreto a uno de ellos. Pues allá que vamos. En ese terreno tenemos de todo un poco; muy bueno, bueno y regular tirando a malo. Empezando por lo último y por ese "a pesar de" tenemos que hablar de Mario Casas, actor que no nos acaba de enganchar ni transmitir. Tenemos la sensación de que se encuentra alojado siempre en el mismo tipo de papel; "guaperas con toque rebelde y que quiere aparentar pose de duro". Un intento de rebelde sin causa español, enfundado en camisetas de tirantes para lucir un poco de bíceps y moreno, pero con un halo de poca transmisión y una interpretación no convincente, que nos aleja muchísimo de todo lo que ha hecho por el momento. A continuación y elevando el nivel de simpatía que mostramos ante sus interpretaciones, tenemos la naturalidad y espontaneidad de José Manuel Poga y Joaquín Nuñez. Ellos dos completan el póker de caracteres del equipo: un gran acierto. Y por último queríamos acabar con lo mejor, con Antonio de la Torre. Encabeza el reparto, lidera el Grupo 7 y se está reivindicando como uno de los mejores actores nacionales, uno de los que más ha evolucionado y que demuestra que cuando se le da la oportunidad, ya sea de actor principal o secundario, lo borda, como ya hiciese también en otras cintas aquí reseñadas, Primos o Balada Triste de Trompeta.
Lucas Liz
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