Brutal, descarnada, desoladora, arrolladora; en tono semidocumental recorremos los lugares más sórdidos no solo del ghetto de Harlem sino de sus supervivientes. Una deseperada y nihilista búsqueda del sueño americano condenada al fracaso desde el principio. Empleos misérrimos, paro, delincuencia en todas sus formas y texturas (incluida la corrupción policial) y la eterna sensación de que nada cambiará nunca y que quizá haga entendible la actitud de Matelli (Quinn), de dejar fluir el tiempo rumbo a su retiro y hacia la nada más absoluta. Imprescindible y a reivindicar.
savira
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