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El valle oscuro1.478
Western. Drama. Aventuras
Los Alpes austríacos, mediados del siglo XIX. Poco antes de que comience el duro invierno, un forastero llega a caballo hasta un aislado pueblo de las montañas. Aparece con su cámara fotográfica, viene desde la lejana y mítica América de los indios y cowboys y se hace llamar Greider, pero nadie sabe quién es ni qué ha venido a buscar a un rincón perdido entre las nieves. La violencia flota en el aire en este pueblo de leñadores, ... [+]
2 de junio de 2016
6 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aunque no es un western al uso adapta los códigos perfectamente en un entorno bastante hostil y da idea, sobre todo en el primer acto, de como se desarrollaba la vida en los Alpes en el siglo XIX.
Durante toda la película la fotografía es la protagonista, un contínuo paisaje nevado y unos interiores oscuros y sobrios que hacen destacar a los personajes. En ocasiones recuerda a "El gran silencio" no sólo por la nieve, también el atuendo de los personajes es muy similar, dudo que de casualidad. En general un trato muy bueno a los elementos naturales, las escenas con caballos son sencillamente deliciosas. Música muy ambiental con poca o ninguna melodía reconcible, excepto para abrir y cerrar el film, pero, sin embargo, agradable y que se adecúa perfectamente al ritmo de la película, lento, muy lento, muy dramático pero que a pesar de ello no cae en histrionismos. Actuaciones en general buenas aunque destaca en casi todas ellas una parsimonia bastante palpable, pausas entre cada frase, entre cada intervencion... bastante pesada en este sentido. Y es que, en mi opinión. una película así de lenta tiene que poder permitírselo. Aquí los díalogos nos presentan la historia de forma bastante directa, no se andan con líos raros, lo cual no encaja mucho con esa falta de sangre general. Con una duración de noventa minutos creo que hubiera sido necesario para contar lo mismo. En este sentido el guión o la dirección, son los responsables de este efecto que es, a mi juicio, el fallo más notable. Se echa de menos muchísimo carisma, sobre todo por parte del protagonista, en este sentido el antagonista principal es el único que aporta algo de novedad. Interesante pero olvidable. 18 de noviembre de 2016
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Películas sobre venganzas e injusticias hay tantas que se pueden clasificar como género. Pero normalmente suelen quedarse en lo superficial. Quién no se acuerda de "Me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre preparaté a morir"(La Princesa Prometida), o "Los malos no mueren así, porque Dios parece protegerlos para hacerlos instrumentos de sus venganzas"(El Conde de Montecristo), o "Lo que me falta es compasión, perdón y piedad; no racionalidad"(Kill Bill vol.1). En éstos como en otros muchos films (gran parte de ellos westerns o pelis de terror) la venganza se pinta como una reacción destructiva con más o menos caos, destrucción y en ocasiones hasta elegancia. Es decir, tú matas a mi X o me haces Y y yo te mato a ti y a todo el que se ponga en mi camino. Vale, hay que reconocer que la venganza tiene algo de atractivo,algo que siempre te hace empatizar con el vengador, seguramente porque encarna todo lo que uno haría y lo que muy pocos se atreverían a hacer. Y aquí es donde encuentro realmente original y altamente empatizante esta cinta tan poco conocida.
Cuando digo empatizante no hablo del protagonista que desde que entra al pueblo sabes que la va a liar y bien, sabes que va a romper la rutina, la cotidianiedad, la norma, lo establecido...hablo del pueblo en sí, de la sociedad en la que irrumpe el vengador. Se trata de la sociedad del miedo patente en todas las etapas de la humanidad en más o menos medida, la ley de la minoría cruel y feroz contra una mayoría desvalida y sin iniciativa. Un mayoría que asume la norma por terrible e injusta que parezca, una mayoría que se inclina ante el déspota, el torturador, el que humilla y el que recuerda constantemente dónde está el lugar de cada uno. Un miedo que se hace patente no solo en las caras de todos los aldeanos, forzadas en un apatismo que ocultan el terror a mostrar casi cualquier emoción, sino que ese miedo parece aflorar en sus ropas grises y sobrias, en las construcciones prácticas pero carentes de cualquier rasgo personal o artístico y en la naturaleza gris al principio y de extrema dureza blanca conforme se va viendo la esencia y los efectos de tal tiranía y crueldad. Se podría decir que aunque se centra en una etapa concreta, por cierto, magistralmente ambientada, se podría extrapolar esa sociedad a cualquiera en la que la mayoría se acostumbra al dolor cotidiano, a la justa injusticia porque es lo que toca, a saber callar y a no hablar de más, porque aquel que se atreve a ir contra la norma por muy injusta que ésta sea se encontrará solo ante las consecuencias. Incluso como se muestra en esta película aparecen individuos que sin ser el origen de tal mal lo apoyan o hasta sacan beneficio de él. Sin hacer mucho spoiler diré que la combinación del gran tirano + el vengador(el diferente, el que más allá del interés personal intenta hacer algo por el bien común a su manera)+ la mayoría del pueblo, todos en la misma casa genera una sensación de inmensa soledad que se podría llevar a nuestros días. Por último quedarme con esta gran frase de la narradora y que resume un poco todo lo dicho anteriormente: "La libertad es un regalo que no todo el mundo recibe de buen grado"
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama.
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1 de diciembre de 2016
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Escribía hace poco, a propósito de Bone Tomahawk, que el western goza de una mala salud de hierro. Ahora nos llega esta curiosa variante, que transcurre en los Alpes austríacos a finales del XIX. Y es un western. Con todas las de la ley. A un remoto valle aislado por la nieve y la orografía llega un desconocido. En ese valle gobiernan a su capricho los Brenner, un padre y varios hijos a cual más brutal. Una de sus normas es que el patriarca se pasa por la piedra a todas las mujeres el día de su boda, quieran o no. Resistirse equivale a una muerte atroz. El misterioso forastero plantará cara a la banda...
No cabe duda de que Prochaska ha visto muchos westerns. Aunque estemos en Austria, podría ser Dodge City o Tombstone. La ropa, los caballos, el sonido de las espuelas, las armas, todo remite al universo de John Ford... y de Sam Peckinpah, homenajeado abiertamente en el tiroteo final, como mandan los cánones. Se trata de una película casi monocolor. En ningún momento se atisba el cielo, todo es blanco y gris, ni un rayo de sol penetra en ese mundo encerrado en sí mismo. Los diálogos son parcos, escasos. Las miradas se encargan de transmitir los sentimientos, casi siempre ocultos y/o reprimidos. Sam Riley, actor inglés, interpreta adecuadamente a ese Hombre sin Nombre que aparece de la nada para reclamar su venganza. Los demás intérpretes parecen recién salidos de una cinta de Henry Hathaway o Raoul Walsh. Un ejercicio de metamorfosis sorprendente, en uno más de los títulos que poco a poco conforman el western del siglo XXI, anclado en el pasado pero con ansias de futuro. El valle oscuro es extraña y anómala. Todo fan del género debía verla y paladearla. 21 de junio de 2016
3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando vemos esta peli, a los 20 minutos, ya sabemos, que es lo que va a pasar. No obstante, la trama está bien diseñada, buenos primeros planos, cámara en mano, fotografía acorde, poca luz. Todo acompaña al drama. Pero muy predecible. Un peli de cow boys mas, el bueno, le gana al malo. La venganza es el motivo. Repetitiva y nada nuevo bajo el sol!!!!
30 de enero de 2018
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Es a mí solo o esto es una versión europea de "El jinete pálido"?
A mi me resultó entretenida pero con la sensación de que ya la había visto antes. Es en la escena final cuando me dí cuenta de ello. Dado que la película de Eastwood es una versión de "Raices Profundas" y que ya había esbozado en "Infierno de cobardes" podríamos decir que esta es la cuarta versión del clásico. Como era de esperar no le llega ni a la altura de las botas pero también es cierto que son tres clasicazos del western y el listón es muy alto... y sin Eastwood. |