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Sansón y Dalila

6,3
3.146
votos
Sinopsis
Un fornido danita llamado Sansón (Victor Mature) quiere casarse en contra de los deseos de su familia con la filistea Semadar (Angela Lansbury), pretendida también por Ahtur (Henry Wilcoxon). Tras la cacería de un león, Sansón conseguirá el beneplácito del líder filisteo Sarán de Gaza (George Sanders) para contraer matrimonio con Semadar, ante los celos de la hermana menor de ésta llamada Dalila (Hedy Lamarr). Adaptación del famoso ... [+]
Críticas ordenadas por:
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13 de agosto de 2011
20 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuarenta años llevaban los israelitas bajo el dominio de los filisteos cuando, una mujer de la tribu de Dan, fue avisada por un ángel que íba a tener un hijo a quien no debía cortarle el cabello porque estaría consagrado a Dios desde su nacimiento hasta su muerte. Al nacer, el niño fue bautizado Sansón (hijo del sol) y creció teniendo una profunda fe en Dios y dando pruebas de que poseía una fuerza inigualable. Cuando era ya un hombre, Sansón se enamoró de la filistea Semadar que, aunque no era del agrado de sus padres, él estaba dispuesto a casarse con ella.

Aquí comienza esta superproducción de Cecil B. De Mille que, en versión libre y brillantemente complementada por los guionistas Jesse Lasky Jr. y Fredric M. Frank, se convierte en un monumental espectáculo bíblico, y en una singular y conmovedora historia de amor con marcados aires de tragedia griega. Para ver las diferencias con la historia que vemos en la película, pueden remitirse al Antiguo Testamento, Jueces, capítulos 13 al 17, donde el personaje de Sansón merece muy poca simpatía.

El filme gana muchísimo cuando trasciende la parte mítica que hay en el texto bíblico y expone, con una lúcida mezcla de racionalidad y espiritualidad, el cuento de la fuerza en el pelo, al tiempo que nos muestra a Sansón como un hombre más cuerdo, reflexivo y con mejores motivaciones para cada uno de sus actos. Los diálogos agregados por los guionistas son de gran belleza y vitalidad, con significativos efugios filosóficos, y fuertemente emotivos en la relación que se da entre Sansón y Dalila.

Con gran agudeza se va entretejiendo una conflictiva, difícil e intensa historia de amor que se convierte, al final, en un drama refulgente y eterno, y en una clara demostración de que, el amor resentido es capaz de las peores venganzas, mientras que el amor con-sentido da lugar a los mayores esfuerzos y sacrificios.

No obstante que los recursos técnicos de la época no bastaban para lograr el realismo que se ha alcanzado en los últimos años y esto hace que escenas como la pelea de Sansón con el león y aún la espectacular tragedia del templo se vean hoy un tanto deslucidas, creo que el filme de De Mille aún conserva mucha de su fuerza dramática y sigue siendo edificante y aleccionador en sus propósitos de mostrar la vacuidad del poder y el gran desatino que es preferir el frío metal a la fuerza renovadora de un corazón apasionado. Y por supuesto, queda bien claro que el verdadero poder humano es el resultado de su unión con Dios y de su fe indoblegable en objetivos que sirvan a la humanidad.

Creo que, con esta actuación, ya a nadie le queda duda de que, además de adorable, Hedy Lamarr era una muy buena actriz. Todo lo que necesitaba era tener a su lado a un buen realizador.
Luis Guillermo Cardona
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30 de junio de 2014
18 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Otra de las películas que marcaron mi infancia. Esta la vi cuando la echaron en la tele, y era un televisor en blanco y negro de los que tenían dos ruedecitas, una para el UHF y otra para el VHS, o sea que vista hoy, la primera sorpresa es el gran colorido del que se vale Cecil B. DeMille para firmar una de las grandes obras de su carrera.

El lobby judío americano, que ya en aquella época dominaba los estudios hollywoodienses, siempre dispuesto a reivindicaciones nacionalistas judías, encargó una serie de películas basadas en mitos del Antiguo Testamento entre las que destacan "La Biblia" de John Huston, "Salomón y la Reina de Saba" de King Vidor, "Los diez mandamientos" de Cecil B. DeMille, o la presente "Sansón y Dalila", una superproducción realizada con oficio y donde tanto Hedy Lamarr como Victor Mature están magníficos.

Hedy Lamarr (que en palabras de José Luis Garci está La Marr de buena) está perfecta en su papel de femme fatale y tiene unos de los mejores pares de piernas de Hollywood. Es mucho más atractiva que Angela Lansbury, a la que, pobrecita, recordaremos más por sus papeles de ya avanzada edad en "Se ha escrito un crimen".

Y qué decir de Victor Mature. Si en mi crítica de "Atila, rey de los hunos" (Douglas Sirk, 1954) decía que Jack Palance es y será Atila, lo mismo podríamos afirmar de Victor Mature con Sansón. Es el papel de su vida, y ni el cuadro de Rubens (1609) ni ninguna de las mediocres adaptaciones posteriores podrán cambiar que para el imaginario colectivo Sansón siempre tendrá el careto de Mature.

Por cierto, ya sé de donde se inspiró John Milius para filmar la escena de Conan encadenado a la noria en la excelente "Conan el bárbaro" (1982). Y, puestos a buscar conexiones, ¿no verían los Pink Floyd el final del templo para su "The Wall"?

Por último, mencionar el gran trabajo de George Sanders, excelente como siempre, inteligente y cínico rey de los filisteos, el pueblo del mar. Parece ser que estos eran descendientes de los pelasgos, antiguos habitantes de Grecia, y que al llegar a Israel se establecieron en la franja de Gaza. Curiosos esos cascos tipo florero.
cherburgo
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28 de enero de 2010
10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película que rememora la conocida historia bíblica de Sansón y Dalila. Dalila, una bella y seductora mujer, de la etnia filistea, tiene por misión sustraer a Sansón, héroe hebreo, el secreto de su fuerza portentosa. Para ello, apelará a distintos métodos persuasivos y, subsecuentemente deberá difundirlo entre su pueblo para debilitar y apoderarse del protagonista. La película me pareció razonable, con actuaciones a tono con el guión y cierta belleza de los decorados (por ejemplo, el templo filisteo). Recomendable.
elneon
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23 de diciembre de 2011
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hedy Lamarr era conocida así por algún que otro españolito de la época. Realmente, la actriz ejemplificaba muy bien el estereotipo de mujer fatal dentro de este tipo de cine bíblico, causa de perdición del héroe, usando sus encantos femeninos. Afortunadamente, tan atávica y machista visión queda bastante adulterada en este relato de Cecil B. DeMille, uno de los grandes nombres de la industria para este género.

Hedy Lamarr crea a una villana con su corazoncito, con muchas aristas y realmente complicada en sus motivaciones, un personaje redondo y que, probablemente, sea la verdadera protagonista de la historia. Sus momentos con Victor Mature, son muy interesantes y, para la moral de la época, bastante sugerentes.

Una curiosidad es que Mature, pese a tener porte de galán y héroe, tenía muchos reparos en arriesgar su físico en cualquier escena, lo cual explica algunos momentos un poco ridículos cuando tiene que pelearse con fieras o demás, situaciones que le son bastante recurrentes en este film, como el héroe del pueblo de Israel frente a los filisteos.

DeMille da un verdadero lavado de cara al argumento, creando una hermosa historia de amor-odio, con final impactante y que es una verdadera joya.
El Libanés
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11 de diciembre de 2013
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
De todos los episodios bíblicos quizás sea "Sansón y Dalila" el más apasionante y complejo (con la propia vida de Cristo) de ellos. DeMille logró una obra maestra con su traslación al cine de la turbadora historia entre el melenudo fortachón danita (Mature) y la filistea Dalila (Lamarr). Es esta una película asombrosa y harto considerable pues tiene logros magníficos y de todo punto infravalorados/escondidos por lo general.
No solo ostenta logros como su maravillosa fotografía de George Barnes o un acabado irreprochable, sino que además presenta nada más y nada menos que la ubicación de la "femme fatale" en la bíblica antigüedad, en un personaje logrado hasta lo exasperante, en lo interpretativo y en su configuración. Dalila, cronológicamente, pudiera ser casi la primera vampiresa de la humanidad: un ser malvado, codicioso y a la vez enamorada hasta la médula de Sansón, quién le cuenta su divino secreto guardado en los cabellos. En realidad, este amor no supone sino la mezcolanza social de dos clases antitéticas: los danitas, humilde pueblo pastor; los filisteos, opulentos y poderosos. Viene a devenir ello, pues, en la plasmación del amour fou y del amor imposible. Un adelantamiento al surrealismo y a la tragedia shakespeariana de "Romeo y Julieta".
Junto a ello la película es una placentera contemplación de sutil e indisimulado erotismo fatalista y brillante, subyugante y hermoso, a cargo de una Hedy Lamarr literalmente apetecible.
No se queda ahí: en la complejidad de su argumento no deja de lado pasiones y sentimientos humanos como el orgullo, la integridad o la redención.
El todo que forma me atrevería a decir, y a modo de síntesis, que es una obra capital en muchos aspectos y germen, entre otros, del "peplum".
kafka
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