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Al azar de Baltasar

7,7
2.133
votos
Sinopsis
Baltasar es un burro que vive sus primeros años rodeado de la alegría y los juegos de los niños hasta llegar a la edad adulta, en que es utilizado como una bestia de carga y maltratado por sus diferentes amos. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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19 de diciembre de 2008
77 de 80 usuarios han encontrado esta crítica útil
1) Un relato protagonizado por un animal tiene de mano visos de fábula, pero en la seriedad de esta película de Bresson no cabe lo naif. La pensó durante quince años y la realizó casi ensamblada con “Mouchette”. Primera obra completamente suya, es también la más compleja, con más personajes implicados.
Los ojos del burro, testigos de un mundo dominado por impulsos destructivos, son el hilo conductor. El animal sirve de perfecto ‘modelo’ bressoniano: no actúa ni interpreta. Sin amaestrar, era del todo materia en bruto para filmar, y presencia muy conmovedora en varias escenas.

2) La vida del burro empieza y termina en la montaña, entre campanas de ovejas, pero transcurre entre hombres en los valles donde, tras un periodo como juguetona mascota de unos niños que lo bautizan como Balthazar, conocerá de golpe el trabajo: el látigo y la herradura, las vueltas a la noria, tirar del carro y el arado, arrastrar cargas, pasando de un dueño a otro, y conociendo el repertorio de lo cruel con el labrador, los panaderos y su brutal recadero, con el borracho, el circo (donde Balthazar brilla efímero como asno matemático), el comerciante de grano …
En paralelo discurre la vida de su primera dueña, Marie, otra víctima, maltratada por el recadero Gerard, a cuya tiranía es incapaz de sustraerse.
El paralelismo permite evitar la estructura episódica simple, dando ritmo a un relato que, centrado sólo en la azarosa vida de Balthazar habría quedado muy estático.

3) En cada película Bresson alcanza el límite de la austeridad estilística, y en la siguiente, mediante poda y despojamiento radicales, la depura aún más. Quita varias escenas del guión, apurando las elipsis.
Parte de dos esquemas: la visión cíclica de los periodos vitales (infancia, caricias; madurez, trabajo; plenitud, talento; vejez, aproximación mística a la muerte), y el trayecto a través de las lacras morales, descritas como algo natural.
Los organiza sin que parezca un sistema; muy ordenado, pero sin que se note. Como mezcla Schubert, rebuznos, canciones de guateque, jazz y petardos…
La culminante escena en que Balthazar se encuentra, presentados desde su punto de vista, uno por uno con los animales del circo, marca al espectador la pauta de total distanciamiento de lo humano.

4) En entrevista con Godard (V-66), Bresson consideraba esta película la más libre de las suyas hasta entonces; en la que más había puesto de sí mismo.
Comentaba sus creencias jansenistas sobre azar y predestinación: por especial 'azar', el pasaje de “El Idiota” dostoievskiano donde alguien al ver un asno tiene una revelación, le sugirió de pronto una película protagonizada por un burro. Como pintor que era, Bresson veía plásticamente atractiva la cabeza del animal.

Con seco fatalismo, los azares de Balthazar entre los hombres hablan del porvenir de la bondad en un mundo donde tiene poco sitio.
La única salida, se diría, es la desnuda pureza en que Bresson vuelca del todo su arte.

(8,5)
Archilupo
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29 de agosto de 2008
56 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
Séptimo largometraje del francés Robert Bresson, considerado uno de los mejores de su filmografía. Escrito por él, se inspira en un pasaje de "El idiota" (1869), de Dostoievski. Se rueda en exteriores y escenarios reales de Guyancourt (Yvelines, Francia). Obtiene el premio OCIC, de Venecia. Producido por Mag Bodard ("Moustache", "Piel de asno"), se estrena el 25-V-1966 (Francia).

La acción dramática tiene lugar en una villa indeterminada de la campiña francesa. Tras su nacimiento en una granja, el burro es adquirido por el padre de Marie, que lo usa como animal doméstico de juegos y compañía de los hijos. La bancarrota le obliga a venderlo y a partir de entonces su propiedad pasa de mano en mano. Sirve sucesivamente como animal de carga, de tiro, de arrastre, de trabajo agrícola, de reparto domiciliario de pan, de atracción de circo, etc. El burro es noble, paciente, sufrido, sacrificado, resistente y diligente. Con su sencillez y naturalidad se gana el corazón del espectador. El padre de Marie (Asselin) es orgulloso e inmensamente terco. Gérard (Lafarge), líder de la pandilla de chicos, es vanidoso y malvado. La gente del pueblo es miserable, cruel, egoísta y estúpida.

El film se presenta dividido en episodios o viñetas, que cubren el ciclo vital completo de Baltasar. Muestra los cambios azarosos que sufre su vida y, a cierta distancia, expone algunos de los cambios que experimenta la vida de Marie (Wiazemsky) entre la infancia y la adolescencia. De la mano de ambos explora la naturaleza del ser humano, su crueldad innata, sus impulsos violentos, sus conductas destructivas, su debilidad y su perversidad natural.

Frente a esta realidad, el burro simboliza la virtud, la perfección y la gracia. Para Bresson el asno viene a ser en cierto modo la imagen de las personas humanas: el burro y éstas no tienen el control del mundo que les rodea y de los acontecimientos que marcan sus vidas. Para Bresson la facultad de pensar no permite al ser humano gestionar ni sus decisiones de respuesta ni su entorno. Lo ilustra con un ejemplo: Marie a la hora de elegir entre la bondad y el afecto de Jacques, su amigo de la infancia, y la brillante perversidad de Gérard, opta por éste, pese a que la maltrata, abusa de ella y la desprecia. La perversidad ejerce sobre el ser humano una fuerza de atracción tan grande y eficaz que convierte la libertad en una ilusión. El bautismo de Baltasar revela la creencia del realizador de que todos los seres vivos, no sólo los humanos, están destinados a la inmortalidad.

La narración es austera, depurada y clasicista. Lleva la sobriedad a posiciones extremas. Excluye de la imagen todo lo que suscita intriga, todo lo pintoresco, todo lo que puede llamar la atención, todo lo que trasmite respiración y pálpito (el paisaje).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Miquel
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18 de noviembre de 2013
37 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine de Bresson es la eterna historia de la gracia del hombre tras las rejas.

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Jansenio afirmaba que a todo ser humano se le presta el auxilio de la gracia divina. No obstante, distingue entre dos tipos de gracia: suficiente y eficaz. "Adán era libre de acto y poseía la gracia suficiente para evitar el pecado. En el Paraíso, no actuó según la gracia eficaz, pues su gusto por la manzana (delectatio terrestris) le hizo pecar. Para Jansenio, la gracia eficaz es la única gracia absoluta, está predestinada, y no todos la poseen".

...

Robert Bresson, riguroso jansenista, pareció idear a todos los personajes de sus películas siguiendo la máxima "Dios ha predestinado a unos a la salvación y a otros a la condenación".

Baltasar, al comienzo de la película, es bautizado. Esto, aparte de símbolo de igualdad animal, adquiere dimensión jansenista: el burro también tiene auxilio de Dios; más aun, es modelo de no-fuente de pecado; es decir, de 'gracia eficaz'. ¿Acaso puede el burro pecar, como Michel, como el cura rural, como Thérèse... como Adán y Eva? No hay en él asomo de vanidad, de egoísmo, de necedad: está predestinado a la pureza espiritual total.

Baltasar es el ejemplo perfecto de gracia eficaz. No sólo eso, sino que en varias escenas, parece personificar la propia gracia de los personajes humanos de la película, que estos, con sus actos, se empeñan en ignorar o abandonar. Ejemplos:

A - Marie, ama de Baltasar, se encuentra dentro de un coche, a punto de mantener relaciones con un muchacho. En el último momento, parece arrepentirse y escapa. El muchacho sale del coche y corre tras ella. Ella se refugia tras el burro, y él intenta alcanzarla; ambos rodean al burro; uno persiguiendo, la otra esquivando. Ella parece pensárselo mejor, se separa del burro y decide abandonarse al pecado. El burro, la gracia, tras esto, ya no aparece.

B - El segundo dueño de Baltasar, alcohólico, despierta en plena noche y, entre sudores fríos, promete que nunca más volverá a beber. Aparece un plano de la cara de Baltasar. Al día siguiente, le podemos ver en el bar, ignorando su afirmación. Lo siguiente que hace, una vez ebrio, es lanzarle al burro una silla o una botella de vidrio vacía... El burro, la gracia, finalmente, le abandona, cabizbajo.

A remarcar, la escena en la que Baltasar es llevado al circo y observa al resto de animales. Un tigre, un oso, un mono, un elefante. Todos enjaulados. ¿No es una forma que tiene Bresson de mostrarnos cuál es el lugar de la gracia en el mundo de los hombres? ¿Acaso no simbolizan cada uno de ellos la virtud de la que uno, dos, tres y cuatro hombres reniegan? ¿Así es el mundo, como para que a los puros les custodien barrotes de hierro?

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Esta interpretación religiosa no invalida, de ningún modo, el plano físico del maltrato animal.

Bresson muestra, sin dramatizar, la severidad de trato; ante la que Baltasar guarda el sacrificado silencio del animal. Y Baltasar no hacía más que, entre rebuzno y rebuzno, avisarnos, con su clarividencia: estuvo constantemente asomado al sinsentido de los hombres, al martirio, a la levedad, a la insignificancia, a la debilidad. Baltasar, como ellos, tuvo sed, tuvo hambre, sufrió el dolor; pero, a diferencia de ellos, no lo creó. Más aún: no lo buscó. Marie buscaba constantemente el desamor. El alcóholico buscó constantemente la botella.

Baltasar no pudo comunicarse con ningún humano, al menos en el sentido formal y lógico; pero fue un modelo; un espejo en el que el humano pudo, y no quiso, mirarse. Baltasar emergió puro, paseó entre nosotros, vilipendiado, chamuscada su cola, herido en el costado; desapareció puro, entre los corderos que se lo llevaron, dejando su cuerpo como cenotafio, un animal que vivió entre bestias que no eran hermanas. La misma inocencia de la que surgió, fue la encargada de recogerlo y llevárselo. Sólo una derrumbada mujer logró entender, y decir que Baltasar 'era un santo'.

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"¿Qué sería de nuestras tragedias si un insecto nos presentara las suyas?" (Emil Michel Ciorán)

Bresson decía... "el cine es movimiento interior". Aquí, lleva al paroxismo su estereotipo de personaje 'bressoniano'; un burro no dramatiza, no se rebela, no grita, no exterioriza ni polariza su emoción. Y las desavenencias por las que circula su existencia son similares a las nuestras. El impacto es igual de duro.

...

Curioso que la vida de Baltasar; entre latigazos, trabajo de carga y necedades, tras esos acuosos ojos, con una muerte anónima, no se diferenció demasiado de la nuestra.

Gracias.
Redeker
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30 de enero de 2010
26 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con el rebuzno de un asno el idita alcanzó la revelación espiritual. El Cine adquirió por fin, una desnudez extrema. Peligrosa. Ya no existe dependencia: ni en los mismos planos fotográficos casi pictóricos y/o arquitectónicos, ni en el rugir de las notas de esa bella sonata de Schubert, ni en ese Idiota siquiera. Queda el aire que lo llena todo.

Jacques (Walter Green) y Marie (Anne Wiazemsky) graban la pureza sobre el banco de madera, para que el tiempo sea testigo, para que quizá la Providencia los recuerde más allá de la efímera presencia terrenal. Y la luz lo inunda todo y la noche nos saluda con coronas de flores y deseos subyugados.

Miramos frente a frente a esa condición humana. Al azar que crea vida y al mismo tiempo la destruye. Miramos frente a frente. Encarcelados en un destino caprichoso, feriantes con vanidad de artista.

Vida y lenguaje depurado hasta casi la inexistencia. Y después no queda nada. Excepto el aire, que lo llena todo.
Chagolate con churros
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25 de enero de 2012
17 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
"... para practicar de este modo la lectura como arte se necesita ante todo una cosa que es precisamente hoy en día la más olvidada... una cosa para la cual se ha de ser casi vaca y, en todo caso no hombre moderno: el rumiar. "

Recupero estas palabras de Nietzsche de "La Genealogía de la Moral" porque valen más que cualquier crítica que pueda escribir. En realidad la consideración moral de las vacas por parte de Nietzsche no dista de ese episodio de iluminación tras ver un burro en el ya citado pasaje de Dostoievski en "El Idiota".

“Au Hasard Balthazar” es el mejor reflejo de la miseria animal humana, porque aunque el burro Baltazhar no es humano, es un animal como tú, como yo y como el vecino del quinto. Es decir, es un ser con la fea costumbre de querer comer y beber todos los días, un individuo con necesidades tan extravagantes como necesitar cagar y mear tranquilo, con necesidades sexuales que le lleven a querer follar de vez en cuando y de cuando en vez, y con una incomprensible respuesta a los estímulos que le sumen en el terror al escuchar la explosión de unos petardos, a rebuznar cuando reconoce a uno de sus maltratadotes, a temblar cuando está cubierto de nieve o a buscar cobijo cuando consigue deshacerse de otro de sus “dueños”. Dentro de sus aspiraciones existenciales, un burro es un ser descabellado, culpable de pretender crear clanes aunque no sean de su especie (véanse las ovejas). Y que por extraño que parezca, se echa a correr cuando le queman la cola, o agacha la cabeza cuando alguien le acaricia, hablamos de un objeto capaz de reír o de llorar. Qué desfachatez.

El valor de esta película reside en que Bresson otorga los mismos privilegios a los animales humanos que la interpretan que a Baltazhar, un burro. No crea fisuras en el tratamiento porque no distingue diferencias entre dos individuos por su especie. Es decir, Bresson se toma en serio a Baltazhar, de ahí que no buscase un burro adiestrado para hacer la película, buscó a un burro sin más, no busca el antropomorfismo del animal no humano, busca la misma honestidad que en un actor primerizo o inexperto. Y si se ha alabado en multitud de ocasiones el humanismo en el cine de Bresson hay que quitarse el sombrero ante su sorprendente animalismo, su inteligencia y su empatía.

(Sigo en spoiler por falta de espacio)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
árbore
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