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La revolución silenciosa

7,0
534
votos
Sinopsis
Berlín, 1956. Faltan cinco años para la construcción del muro. Un grupo de estudiantes alemanes decide mostrar su solidaridad con las víctimas de la Revolución Húngara de 1956 con un minuto de silencio durante las clases. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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26 de julio de 2018
7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
A priori la idea, el tema y la época me atraían bastante, pero a medida que la cinta avanza, empieza a acumular, clichés y malos de opereta, el simplismo en los personajes y la trama llega a resultar irritante y la conclusión y la parte final de un dramatismo forzado, casi aparatoso. Sólo se salva la puesta en escena.

Es una lástima que la denuncia o la simple crónica de sucesos de la Alemania del este (un tema poco visto normalmente en cine) sea tratado de forma tan convencional y sin matices, lo que lleva a los personajes y la trama a una nula credibilidad.

Inútil y estéril invocar aquella obra maestra que fue "La vida de los otros" que tenía todos los méritos de los que carece esta telefilm de sobremesa que parece una mezcla de Amar en tiemnpos revueltos por su tono y Una versión descafeinada y hueca de "El club de los poetas muertos" por el pretendido rollito solidario entre los estudiantes.

Los personajes de el ministro de Educación o la perversa denunciante del "Consejo escolar" deberían figurar en cualquier selección de los personajes más planos y artificiosos de l a historia del cine.

Un desperdicio que puede contentar a los que se conformen con el tema y con ver reflejada una época sin fijarse en los trazos gruesos de la trama.
Steppenwolff
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23 de julio de 2018
6 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
El veterano director alemán Lars Kraume nos presenta su nuevo trabajo, es una historia real que ocurrió en RDA en el año 1956. Entre los anteriores trabajos del director cabe destacar “El caso Fritz Bauer” donde se reflejaba la lucha de un general para detener a los criminales nazis.

Toda la historia se desarrolla cinco años antes de la construcción del muro de Berlín, en la Hungría invadida por los rusos, los universitarios y parte de la juventud salió a la calle pidiendo libertad de prensa, libertad de expresión, elecciones anticipadas e independencia.

Todas estas protestas acabaron muy mal, los soldados rusos provocaron más de 2.500 muertos y más de 200.000 exiliados, la más significativa fue la muerte del jugador de fútbol Ferenc Puskás.

Todas estas noticias llegan a los oídos de un grupo de estudiantes, que están en el último año antes de graduarse, están en plena ebullición y deciden guardar un minuto de silencio en plena clase como motivo de protesta por tanta masacre en la vecina Hungría. Ese minuto cambiará sus vidas para siempre.

El director tanto en su anterior película como en esta, trata de forma más que notable, como un país tiene que salir adelante, como sus habitantes están muy perturbados debido a todo lo ocurrido durante todos estos años.

El reparto de jóvenes actores esta impecable, con unas actuaciones notables y sobre todo creíbles y que la dan a la historia una veracidad muy necesaria. Las localizaciones y el guion son parte fundamental para que la película funcione.

Es difícil que una cinta te mantenga en vilo desde el principio y aquí sucede, todo lo que va pasando tiene su interés. Es una gran película y un relato elegante y maravilloso. Muy recomendable.

Lo mejor: El joven elenco de actores
Lo peor: Quizás la segunda parte sea algo inferior

Pueden leer esta crítica con imágenes y contenidos adicionales en: http://www.filmdreams.net
LASO83
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23 de julio de 2018
11 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Interesante película que refleja el calvario de vivir bajo las libérrimas y proletarias dictaduras comunistas durante la triste y omnisciente guerra fría, cuando el mundo parecía dividirse, como si fuera un axioma inapelable, en dos bloques antitéticos e irreconciliables: el capitalismo explotador y el comunismo redentor. Considerando que esta arbitraria definición de los dos bloques era una ponzoñosa falacia, impregnada por la propaganda liberticida que pretendía maquillar lo que en realidad era una lucha ideológica entre democracia y dictadura (sin epítetos rimbombantes) – y que aún hoy ensombrece los discursos de tantos políticos y periodistas que se dicen defensores de las clases y los pueblos oprimidos – nos encontramos con que denunciar lo que ocurrió entonces sigue siendo motivo de indignación, controversia y escarnio, como si no hubiéramos aprendido nada.

Quizás el mejor ejemplo de aquel despropósito lo podamos encontrar en el insalubre y delirante régimen inquisitorial de la ya extinta DDR, perfecta síntesis del peor nazismo y del atroz comunismo, creando una claustrofóbica aberración donde se enaltecía la delación y se glorificaba al estado policial, como baluarte de la defensa del nuevo orden proletario, donde ser hijo de un licenciado te cerraba, de forma automática, las puertas de la universidad (ya que había que humillar y destruir a las élites burguesas para así alcanzar el anhelado paraíso terrenal del trabajador manual u obrero), destruyendo así la clase media, encumbrando a las personas en función de su origen social y no por su capacitación o méritos. En vez de mimar y fomentar la igualdad de oportunidades de todos sus ciudadanos, se impedía progresar a los más aptos y se encumbraba a los más dóciles o a los más útiles. Cuando las decisiones se basan en prejuicios doctrinarios de cómo debería ser el mundo, la justicia deja paso a la venganza.

El director y guionista Lars Kraume se fija en lo que pudiera parecer una anécdota inocente pero que nos muestra la sinrazón de un Estado con delirio de persecución, donde toda disidencia quedaba proscrita, donde cualquier opinión se tomaba como afrenta al dogma establecido, donde pensar podía significar la anulación de los derechos civiles y la conculcación de la libertad, como prenda por edificar un sistema más justo, una sociedad más igualitaria. Pero cuando la retórica de los discursos enmascara la imposibilidad de tener criterio y de poderlo expresar en libertad, entonces estamos ante el advenimiento del terror, de la cárcel y del deshonor.

Quizás algo discursiva, sensiblera y simplista, aunque muy necesaria para no olvidarnos de dónde venimos y de que la libertad es un bien escaso y frágil que necesita ser cultivado y protegido si no queremos repetir los horrores del pasado.
antonalva
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28 de julio de 2018
6 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sobre una muestra de cómo se las gasta un Estado totalitario -en este caso, el comunista de la República Democrática Alemana [1949-1990]- cuando las nuevas generaciones de su sociedad comienzan a dar señales de incomprensión y hartazgo -harta ya da estar harta que ya me cansé-, se escapaban los fines de semana a Berlín occidental a respirar el fresco aire de libertad, escuchaban la emisora de radio estadounidense Rundfunk im amerikanischen Sektor [RIAS] y celebraban la revolución húngara de 1956. Cinco años después se construía el Muro de Berlín, que aguantó 28 años, es decir, con aquellos jóvenes rondando ya la cincuentena.

Pues bien, en torno a una particualridad real de esa historia de todo un pueblo, la película es una auténtica joya del actual cine alemán.

Impecable realización, dirección de actores y guión [Lars Kraume]; montaje [Barbara Gies]; interpretación coral [ver reparto]; fotografía [Jens Harant]; localizaciones; banda sonora [Christoph M. Kaiser y Julian Maas]; dirección artística [Tobias Frank] y diseño de vestuario [Esther Walz].

Con un ritmo medido donde se paladea la pulcritud del trabajo bien hecho y un duro relato, tan real como la vida misma. No me cabe la menor duda de que este film debería proyectarse, con posterior cineforum, en las salas para cine de todos los centros españoles de bachillerato y formación profesional. Porque de una clase magistral sobre la colectiva obediencia debida al temor, se trata.

El problema es que aquí ya ni los centros tienen cine y ya nadie sabe ya lo que es el debate sociopolítico en la formación educativa, como no sea el propio del nacionalismo 'inmersor'. Y que el totalitarismo de izquierdas todavía conserva, entre nosotros y desgraciadamente, una cierta aureola de 'supremacía moral', que lo justifica.

Así que, los que puedan, no se la pierdan y háganse aqcompañar por los hijos en edad de pensar y así se hagan una idea. Subtitulada en español.

Formidable film histórico sobre totalitarismo, inmersión educativa y temor social [8 sobre 10]

El quicio de la mancebía [EQM]
https://elquiciodelamancebia.wordpress.com/2018/07/28/la-revolucion-silenciosa-eeuu-2018-de-lars-kraume
elquicio
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19 de julio de 2018
4 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Basada en hechos reales, narra uno de los acontecimientos padecidos en la Alemania de los años 50. Estupendamente interpretada por un plantel de actores alemanes muy conocidos unos, jóvenes promesas otros, la película narra uno de los muchos cruentos episodios de la historia alemana del siglo XX. Además, su impecable dirección y su cuidada fotografía la convierten en uno de los mejores estrenos estivales de este año.
carmen
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