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Tirad sobre el pianista

7,0
3.131
votos
Sinopsis
Charlie Kohler, antiguamente un gran concertista de piano, trabaja ahora como pianista en un popular cabaret de una ciudad. Charlie se las ha arreglado para ocultar a todos y mantener en secreto su misterioso pasado, pero, inesperadamente, aparece uno de sus hermanos pidiéndole ayuda. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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13 de abril de 2007
51 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
Segundo largometraje de François Truffaut. Se basa en la novela de quiosco "Down There", del norteamericano David Godis, adaptada por Truffaut y Marcel Moussy. Se rueda en cinemascope y B/N, en escenarios de París, Levallois-Perret y montañas de Grenoble. Producida por Pierre Braunberger, se estrena el 25-XI-1960 (Francia).

La acción tiene lugar en París, Levallois-Perret y montañas de Grenoble, en 1960. El realizador dedica un homenaje al thriller americano de cine negro de serie B. Lo hace construyendo una emotiva y humorística caricatura del género. Trabaja con ansias experimentales y de diversión, movido por deseos de pasarlo bien. Le preocupa la belleza de los encuadres, las escenas y las secuencias. Trasmite a la obra el aire lúdico, arriesgado e imaginativo que rodea el proceso de filmación. De ahí que ésta encarne de manera fiel el espíritu de la "nouvelle vague". La narración presenta inchoerencias, algunos saltos y descuidos en el desarrollo de la acción. Realiza cambios de narrador, de intensidad de luz, de ambientes. No le falta, en cambio, coherencia estética.

La historia rompe estereotipos del cine negro: la prostituta es tierna y maternal; los gángsters son sociables y no hablan de drogas, apuestas, atracos y contabando; durante el secuestro tratan a la víctima con familiaridad; los hombres tienen miedo, son cobardes y más débiles que las mujeres; el protagonista es tímido y retraído. En otros puntos repite los lugares comunes del género, como el pasado oscuro y atormentado de Charlie (Charles Aznavour), la intervención de matones siniestros, muchos disparos de pistola, traiciones por dinero.

La naturalidad y espontaneidad del relato le lleva a incorporar imágenes de un beso muy prolongado, lanzamiento de un vaso de leche sobre el parabrisas de los matones, estrepitosa avería del coche, referencia al "número del esqueleto" de la cabaretera Clarise. Presta gran atención a la mujer, que considera más decidida y valiente que el hombre: ella es la que encuentra el modo de deshacerse de los secuestradores, la que se enfrenta a los matones, la que hace reproches al novio. No faltan las citas cinéfilas: películas blélicas americanas, John Wayne, los Hermanos Marx. Hacen referencia a la obra "El Dorado" (1966), "Pulp Fiction" (1994), "Ararat" (2002), "Kill Bill v. I" (2003) y otras. Citas cultas son las de Ravel, Chopin, Litz y otros.

La música, de Georges Delereue, ofrece fragmentos breves de temas jazzísticos y composiciones instrumentales, como "Charlie", "Charlie et Léna", "Rock", "Théme d'amour" y "Rencontre". Añade dos canciones: "Framboise" y "Dialogue d'amoreux". La fotografía aporta un trabajo de cámara diligente, al que añade imágenes congeladas, primeros planos psicológicos o curiosos (dedo sobre pulsador del timbre), encuadres lejanos, planos picados, giros, etc. La interpretación de Aznavour es correcta y melancólica.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Miquel
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20 de marzo de 2007
27 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Por un lado me pareció una obra menor y sin mayor trascendencia, pero por otro me resultó muy interesante ver en ella el germen de películas posteriores. En especial me recordó a “Vivamente el domingo”: el personaje que interpreta maravillosamente la bella Marie Dubois es todo un precedente de la radiante Fanny Ardant (el peinado, las gabardinas, el verse envuelta en medio de una intriga en la que tiene que ayudar a su feúcho enamorado, cosa que hace con mayor desenvoltura de la que cabría esperar dada su inexperiencia en aventuras de cine negro…)
También vemos esa fijación de Truffaut por la piernas de las mujeres que el director desarrollaría (para mí hasta el hartazgo) en “El hombre que amaba a las mujeres”.
Tiene buenos momentos de humor, como cuando el protagonista está en la cama con una protituta y le tapa los pechos con la sábanas “igual que hacen en las películas”, dice.
La estructura con saltos en el tiempo es bastante moderna para la época (1960), y emplea la técnica del Mcguffin hitchcockiano de construir una historia trepidante en base a algo mínimo (no le funciona tan bien como a Hitchcock, pero no queda nada mal)
Una película muy interesante (pero más por las comparaciones y paralelismos que permite hacer, que por su propio interés intrínseco)
Sahar
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31 de octubre de 2007
11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Segunda película de Truffaut tras el aclamado éxito de "Los cuatrocientos golpes", supone un film muy cercano al Cine Negro puro pero con sello eminentemente francés, a partir de la novela de David Goodis y de una atmósfera melancólica, fatalista, gaseosamente poética. Tiene personalidad y buenos diálogos, así como correctas interpretaciones, encabezando el reparto un bastante adecuado Charles Aznavour. Es un buen film.
kafka
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16 de mayo de 2006
26 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
Truffaut es de mis directores favoritos porque siempre supo sacar la belleza de la cotidianidad, por no abusar de la pretenciosidad de la nouvelle vague, y porque siempre consiguió interesarme su forma de hacer interesantes cosas que podrían pasar en mi propia casa. Pero a la hora de rodar su primer thriller, no supo por dónde quería conducirlo. Es una película donde nada tiene sentido, las cosas ocurren sin tener nada que ver con lo anterior, y donde lo que vemos ocurre de una forma totalmente absurda, sin que realmente el espectador sepa en ningún momento a qué viene lo que acaba de ver.

Quiso homenajear a ese cine negro americano que tanto le gustaba en sus años de juventud, pero se le fue la mano. Un guión horrible, donde lo único que tiene algún interés es la escena final, que está mal rodada, al usar unos planos excesivamente generales, y el espectador no tiene noción de quién dispara contra quién. Es quizás su película más nouvellevaguiana en sentido y forma, pues tiene unos diálogos absurdos y pretenciosos, situaciones bufonescas que pretenden ser algo y se quedan en estupideces, y se desaprovecha la anterior vida del protagonista, su pasado oscuro, que suele ser uno de los puntos fuertes del film noir. La película en sí es como Con la muerte en los talones, se persigue al protagonista sin que sepamos el por qué, aunque la facilidad de Hitch y Truffaut para dotar de interés a una historia absurda es muy diferente.

En definitiva, la película más floja de Truffaut, que luego en La piel suave lograría resarcirse de este fracaso.
Tony Montana
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2 de mayo de 2009
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
En fin... qué Charles Aznavour no se arranque con La Bohème o Que c'est triste Venice resta puntos a la primera de las geniale películas del agitador de la Nouvelle Vague.

Película envuelta en brumas, en fundidos a negro imposibles, lúgubre, oscura y desasosegante, a la par que cómica. Espectaculares actrices, diálogos audaces e inteligentes entre los hermanos, relaciones de amor-odio entre hombres y mujeres, sexo desinhibido, juego sucio al descubierto de la sociedad parisina del mundo del arte y de la melomanía, amistad, gangsters simpáticos y contrapunto a los de la hampa de Kazan o Scorsese y un impasible Aznavour, pero que con apático gesto, atrapa la mirada de los espectadores porque a través de su lacónico mirar, se sucede la historia: de mujeres que mueren de amor, de espléndidas meretrices para nada mojigatas que muestran a la cámara sus pechos turgentes y tanto o más respetables que las señoras de alta cuna y baja cama. De chantajes, estraperlos y conversaciones amigables con los vecinos. Eso sí... no me trates de "tú". Llámame de usted, que he sido concertista, venido a menos, ahora pianista de cabaret, pero concertista por encima de todo.

Bien François, très bien... para ser su segundo filme, el relator des Cahiers du Cinemá, se lució.

La Bohème..., la bohème... ça veulent dire... on a vingt ans...
Valkiria
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