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You Go to My Head

5,8
49
votos
Sinopsis
Tras sufrir un inesperado accidente de coche en el desierto, Dafne sufre de amnesia post-traumática. Jake, la primera persona que encuentra cuando recupera la conciencia, le dice que es su marido. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
11 de febrero de 2019
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con serenidad y saber estar se va cociendo esta cinta de intriga cuyo punto fuerte está en la plasticidad de unas imágenes que se centran en los desérticos paisajes, la arquitectura más deslumbrante y sobre todo en el resplandeciente cuerpo de su actriz protagonista.

Elementos que fomentan una contradictoria sensación de desasosiego a través de una belleza que oculta misteriosos hechos trágicos que poco a poco se desvelan y evolucionan mientras lo hacen sus personajes. Una enorme capacidad de síntesis con las palabras justas es lo que ofrece su director al espectador que deberá estar muy atento a la pantalla para entender porque que ocurre lo que ocurre con margen a la interpretación del inexplicable comportamiento humano.

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Cine de Patio
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6 de febrero de 2020
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo mejor: el fabuloso cúmulo de artísticas secuencias (como la del camello yaciendo en el desierto y la de la mujer recorriendo la morada, por citar dos ejemplos de entre los muchos que se podrían aludir sin desvelar ningún detalle relevante) es tan atípico como valioso (tanto o más que las perturbadoras alternativas melodías que fundamentan sonoramente los enfermizos sucesos), dotando a la cinta de una preciosista aura que la convierte en presuntuosa e imprescindible para propios y extraños; el cometido uso de los diálogos es cautivador e inspirativo (valga señalar que hasta el minuto once no se profiere palabra alguna para evidenciarlo), pronunciándose solo aquellas frases precisas para exponer las ideas del debutante tras las cámaras (y de sus dos ayudantes de guión en esta obsesiva e hipnótica ópera prima) con persuasión e ingenio; el trasfondo de la cinta es visual e interpretativamente genuino e imponente, razón por la cual (también convendría añadir como principal alegato la retahíla de simbolismos, siendo el más sensual e inmediato de mencionar el de la problemática del agua de la piscina en relación con la evolución de las circunstancias, tanto supuestas como insinuadas) ha causado furor en la mayoría de festivales internacionales especializados en los que se ha proyectado, cosechando numerosos galardones y críticas positivas.

Lo peor: el parsimonioso (casi desesperante e insolente) ritmo narrativo acabará con la paciencia de aquel menos paciente (e incluso con alguno más si no se afronta el visionado en óptimas condiciones sensitivas), si bien la historia exige respetar tan particulares parámetros para lograr su provocativo e intrigante propósito; el encuentro entre los dos protagonistas (como si de un espejismo sahariano se tratase, aplicándose dicha sentencia tal vez más literalmente de lo que pudiera pensarse sin conocer nada de la obra) es tan fortuito e inquietante como el resto de película, siendo un personal e intimista ejercicio de autorreflexión no apto para ser degustado por todo tipo de paladares (de hecho el público al que está dirigido para que se regocije con él es muy limitado); el prescindible componente erótico desagrada por la gratuita e itinerante manera en la que se plasma, y es que para enfatizar el aprovechamiento de la desgracia ajena cuando el sentimiento de desesperación (unido en este caso al aislamiento más absoluto) se apodera de uno (como en la vida misma) no es necesario recurrir a tan egoístas e indecentes argucias como las recogidas, pues por todos es sabido que la célebre frase “no hay peor mentira que una verdad a medias” es aplicable a tan extrema casuística (y a cuantiosas más) y no invita a tal explicitud sin que haya un interés subjetivo detrás.

Daniel Espinosa
www.cementeriodenoticias.es.tl
Tithoes
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16 de febrero de 2020
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En una zona desolada del Sahara, un misterioso accidente de coche deja a una joven perdida y sola. Jake, un arquitecto solitario la encuentra inconsciente. La lleva al médico más cercano para descubrir que sufre de amnesia postraumática. Impresionado por la belleza de la mujer, Jake dice ser su esposo y comienza a llamarla Kitty, se la lleva a su remota casa del desierto para que se recupere. Mientras Kitty lucha por comprender quién es ella, Jake inventa una vida que han compartido juntos, la vida que siempre ha anhelado. Poco a poco, Kitty comienza a enamorarse de él. Pero cuando empieza a recordar cosas de su pasado, Jake teme perder el amor de su vida...

Para su primer largometraje, el director belga Dimitri de Clercq decide que puede contar una historia interesante con solo con cuatro personajes y un entorno desolador entre las ardientes dunas del desierto del Sahara.

Como si fuera un objeto Jake se apropia de una mujer secuestrándola con mentiras aprovechándose de su situación de amnesia. Muy inquietante e hipnótica resulta la interpretación de  la actriz y modelo belga Delfine Bafort que en su soledad y prisiónera en medio de la arena deslumbra con su papel. La intriga esta servida, pero el ritmo lento del film lastra mucho la historia, resultando en muchas ocasiones algo pesada hasta su conclusión. 

Las imágenes son poderosas, pero unos pobres diálogos no ayudan a que la historia avance con interés, contiene también algún giro que tampoco termina por ser efectivo ni creíble. Una ocasión desaprovechada ya que podría haber sido un film bastante interesante.
Destino Arrakis.com
videorecord
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30 de noviembre de 2019
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
*Lo artificial de los recuerdos

Es interesante ver cómo Dimitri de Clercq es capaz de transmitir una incertidumbre particular con respecto a lo que guarda la memoria; al ser los recuerdos algo intangible e imperceptible para los demás, el director explora la capacidad de crear reminiscencias de un pasado artificial, construyendo una vida que jamás ha sido vivida. En palabras de Jake, el personaje principal, “Creas tu propio mundo y te pierdes en él”.

Por otra parte, ubicar este mundo en medio del desierto complementa muy bien el vacío en la memoria de la protagonista, pero también crea la sensación de posibilidades. Un amplio territorio inexplorado, no sólo un paisaje, sino una tierra que puede ser recorrida, contemplada u olvidada al igual que el pasado desconocido de Dafne. Esto es, ni más ni menos, que la locación sirviendo a los propósitos narrativos y argumentales del filme.

You Go To My Head es una película inquietante e interesante a partes iguales, puede jactarse de administrar de forma prolija el misterio y saber desarrollarlo durante todo el metraje. Se apoya mucho en el postulado teórico de construir sobre las ruinas de la memoria; aspecto argumental difícil de ignorar, más si a cada escena la tensión de la nueva edificación amenaza con tirar esta abajo.

*Un juego de Identidades

Introduce la presencia de espejos y reflejos a lo largo de toda la cinta, elementos que no están allí por casualidad, sino que representan una estrategia premeditada a nivel de producción para que la temática de la doble identidad se exprese sin palabras.

Esta constante refracción de nuestros protagonistas sirve incluso para que ellos mismos, especialmente la mujer, pueda contemplar una imagen y dotarla de significado, una invitación para que Dafne pueda cuestionar a su propio reflejo.

You Go To My Head es una cinta cuidada al detalle, tanto que, para nunca abandonar el juego de las identidades, replantea los reflejos durante el desarrollo de la trama: Por ejemplo, pasa de mostrar un doble rostro de Dafne producto del reflejo en la idílica piscina a una sucia imagen de su cuerpo en el lodo.

Como ya lo he dicho, todo un juego malsano y mórbido el que nos propone el debutante Dimitri de Clercq a la hora de relacionar imagen, reflejo e identidad en cada uno de los protagonistas; You Go To My Head les aprisiona en un juego que jamás dejan de desarrollar, voluntaria o involuntariamente.

*Teñir las personalidades

El color blanco existe dentro de You Go To My Head como representación de las páginas vacías en la vida de Jake, un hombre que, a pesar de su edad, mantiene una existencia impenetrable y desierta de huellas de su propia historia. Por otra parte, esta caracterización a través del color también funciona para dotar a este personaje de un aura mesiánica, tal y cómo él se percibe en su encuentro con Dafne.

La metáfora que aporta el blanco que define a Jake en You Go To My Head, funciona además durante el inicio de la cinta para convertirlo en un antagonista visual a Dafne, un opuesto a lo único real que tenemos como presentación de la joven: Su vestimenta, cargada de rojo y colores vivos.

*Conclusión

Es una película brillante con un uso admirable de la imagen como complemento metafórico de la historia. A pesar de desarrollarse a fuego lento, encuentra los medios para siempre mostrarse como un castillo de naipes que amenaza con desmoronarse, un castillo donde el color de cada carta importa y enriquece la experiencia del espectador que se decide a entrar en un territorio donde la búsqueda de la identidad es incierta.

Escrito por Andrés Tejada
Cinemagavia
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