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Cheyenne (Serie de TV)

5,9
37
votos
Sinopsis
Serie de TV de 108 episodios (1955-1963) Después de la guerra civil (1861-1865), el aventurero Cheyenne Bodie se dedica a recorrer el Oeste de los Estados Unidos. En su camino se encuentra con bellas mujeres, bandidos y se ve obligado a intervenir en muchas peleas. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
21 de mayo de 2018
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta fue otra de las primerísimas series que los niños pudimos ver cuando la TV se extendió por España con una programación parcial que empezaba antes de comer, luego cerraba, después volvía a abrir y a eso de las 12 clausuraba actividades con el Himno español sonando y la foto del caudillo que luego se transformaba en lo que denominábamos ‘carta de ajuste’.

O sea, queridos amigos más jóvenes, la TVE inicia su andadura el 28 de octubre cuando comienza sus emisiones regulares desde un chalé en el Paseo de la Habana, Madrid (“Hoy, día 28 de octubre, domingo, día de Cristo Rey, a quien ha sido dado todo poder en los Cielos y en la Tierra, se inauguran los nuevos equipos y estudios de la Televisión Española”). Había en ese entonces una única cadena que sólo se podía visionar en Madrid y alrededores. Pero entre 1959-1960 se produce su expansión al resto del país. Y si no me equivoco esta serie que ahora comento y otras que ya he comentado como Bronco, etc., en mi zona sur empezamos a verlas allá por 1962, pues había también que tener pastita para comprar el receptor, o sea el Televisor, que entonces era un electrodoméstico de lujo.

Pero vayamos a “Cheyenne” que era una serie de TV de cowboys americana, claro, que llegó a tener 108 episodios (1955-1963) y cuyo desarrollo se producía tras la Guerra Civil norteamericana (1861-1865). El aventurero Cheyenne Bodie iba galopando por todo el Oeste de los Estados Unidos. Con su arrojo y habilidades se iba encontrando con mujeres hermosas o bandidos, viéndose obligado a participar de múltiples peleas.

Creada por Roy Huggins, Richard L. Bare fue el primero entre los varios directores que tuvo esta mítica serie. Dean Riesner y Berne Giler escribieron los primeros guiones, y acompañaba la música estupenda de compositores como William Lava, Leith Stevens, junto a una excelente fotografía B&N de Harold E. Stine, Carl E. Guthrie y Perry Finnerman.

La estrella que encarnaba a Cheyenne era Clint Walker, un guapetón y fornido vaquero en busca de justicia que imponía a los bandoleros, indios, cuatreros y otras malvadas especies.

Dicen que Cheyenne surgió de una disputa, o sea que el actor protagonista Clint Walker entró en conflicto con la Warner Brothers a causa de sus emolumentos, o sea de la pasta. Durante dos años había protagonizado la con gran éxito en los EEUU y en todo el mundo el personaje y aspiraba a mejorar sus condiciones económicas. Pero no hubo manera de llegar a acuerdo y las negociaciones quedaron en dique seco. Fue entonces cuando la productora recurrió a Ty Hardin para que apareciera en la serie con el nombre de “Bronco Layne”, pero no cambió el título de la serie que siguió siendo “Cheyenne”. Finalmente, la proctora Warner consiguió llegar a un acuerdo con Walker y éste regresó a la serie y “Bronco Layne” pasó a ser una especie de ‘spin-off’ o extensión, en vista de que a las audiencias les había interesado el papel asumido por Ty Hardin. Resultará curioso a quien lea estas líneas saber que ambos actores eran muy diferentes en su aspecto físico: Hardin era rubio y delgado, mientras que Walker era moreno y algo más mayor que aquél y con una complexión más fuerte.

Se daba la circunstancia de que “Cheyenne” dio lugar a otro “spin-off”, “Sugarfoot”, que también se proyectó en TVE y en la que aparecía en algunos episodios el propio “Bronco Layne”. De esto hablaré en otro momento pues también me gustaba mucho Sugarfoot. El asunto es que todo esto dio lugar a que, especialmente los niños de la época, confundiéramos a los personajes e incluso los nombres de las series. Pero era igual pues todas eran series del oeste o ‘de tiros’ como decíamos, y además, al haber un solo canal, pues eso es lo que había y punto. Hoy llama la atención imaginar una sociedad en la que sólo había un canal que te obligaba sin remisión a una única programación. Pero nadie se quejaba de ello e incluso puedo asegurar que aquella programación única dejaba satisfecha mayormente a la audiencia ¿Qué Cheyenne? ¡Pues Cheyenne! ¿Qué Sugarfoot? Pues adelante ¿Qué Bronco? ¡Pues sea!
Kikivall
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