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Lemony Snicket - Una serie de catastróficas desdichas (Serie de TV)

6,6
1.710
votos
Sinopsis
Basada en los bestsellers mundiales del escritor Lemony Snicket (pseudónimo de Daniel Handler) y protagonizada por Neil Patrick Harris, ganador de los premios Emmy y Tony, Una serie de catastróficas desdichas relata la trágica historia de los huérfanos Baudelaire —Violet, Klaus y Sunny—, cuyo malvado tutor, el conde Olaf, no se detendrá ante nada para adueñarse de su herencia. Los hermanos tienen que adelantarse siempre a Olaf, ... [+]
Críticas ordenadas por:
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14 de enero de 2017
17 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
En la serie de libros "Una Serie de Catastróficas Desdichas" se suele desplegar un perverso y finísimo sentido del humor negro.
Su autor, Daniel Handler, alias Lemony Snicket, a menudo emplea esa forma de narrar no como algo planificado, sino como protección ante un mundo inhóspito y cruel, sin ninguna consideración hacia los niños que en él se encuentran.
Los adultos malvados existen, cuenta Snicket, nada que no supiéramos. Pero a veces pueden ganar, y salirse con la suya sin nadie que pueda impedirlo.

Algo que los tres Baudelaire aún no saben al principio de su triste historia.
Como cualquier niño, ellos solo piensan en sus propias cosas, pasan días nublados en la Playa Salada, y no se inquietan porque sus padres les manden dar un paseo fuera de casa.
Porque sus padres saben lo que se debe hacer, un adulto siempre va a saber eso, y no hay manera de que quieran aprovecharse de un niño.

La interesantísima película de 2004 con un magnífico Jim Carrey y un espectacular ambiente gótico quizá no resaltaba tanto el punto que esta no menos espectacular serie quiere destacar: lo duro que es darse cuenta, a tierna edad, de que el mundo es un lugar más frío y lleno de secretos de lo que hemos pensado.
Pero, al igual que la película, la serie elige tratarlo con el más resignado de los humores, sin embellecer nada pero tampoco subrayando todo lo malo que sucede.
Un contenido Lemony Snicket nos lleva de la mano por habitaciones polvorientas y túneles oscuros, estructuras pasadas de la historia que hemos querido que nos cuenten, cuidando nuestra ilusión y nuestra decepción, para que las moderemos siempre que sea necesario.
Otra señal, si se piensa bien, de que esta historia quiere tratar a su oyente con el mayor de los respetos, sin insultar a la inteligencia de quien está harto de oír los mismos finales felices de siempre.

Lemony Snicket sabe que necesitamos sus interrupciones, necesitamos atontar esta historia para tragarla, de lo triste y veraz que podría llegar a ser.
Tres niños huérfanos huyendo de las mentiras y manipulaciones de los adultos no podría ser de otra forma.

Así les acompañamos, en su deriva entre tutores de todos los pelajes y comportamientos, buenos o malos, pero siempre sin ganas de comprender a sus recién adoptados.
Los Baudelaire hablan e intentan hacerse entender, denunciando al horrible Conde Olaf (una grotesca y esforzadísima composición de un desatado Neil Patrick Harris), pero todas las veces reciben un "ya lo entenderéis cuando seáis mayores" o un "cómo habláis así a un adulto".
¿Un adulto de los que engañan y asesinan por una fortuna? ¿un adulto de los que guardan secretos potencialmente mortales? ¿adultos de los que crean sociedades secretas para un mundo mejor que dar a sus hijos y no lo consiguen?
Prefiero seguir siendo un niño inteligente como los Baudelaire que un adulto traicionero e ignorante como el Conde Olaf.

Siendo un niño, seguro que no se me escaparían los guiños autoconscientes de un relato como este, más inteligentes de lo que parece y agradecidamente agridulces en sus reflexiones.
Sin ir más lejos, me perdería toda la "ironía dramática" del episodio en el cine, dónde un cómplice Conde Olaf me está diciendo que para qué ir a ver dichosas películas subtituladas y con canciones, a cines lejos de mi casa, cuando puedo estar viendo esta serie desde la comodidad de mi cuenta Netflix.
No tendría por qué dar un juicio de sabiondo cuando la película acabe, apresurado e inflexible, como suelen hacer los adultos.

Claro que, siendo un niño, tampoco me llegaría a dar cuenta de que los momentos felices pueden dar lugar a otros tristes.
Por eso Snicket nos cuenta esta historia, para que ese adulto que somos pueda ayudar a entender ciertas cosas al niño todavía presente dentro de nosotros, como que esos momentos felices van a seguir existiendo, por muy mal que podamos pasarlo.
Por eso se vuelve a contar una historia como esta.

Que una nueva serie de catastróficas desdichas pueda continuar su funesto desarrollo es algo tan profundamente retorcido e irónico que el propio Lemony Snicket se habría llevado las manos a la cabeza de saberlo.
Pero así somos: nos encanta la pena, la tristeza y la desolación.

Siempre que vengan envueltas en la inspiradora historia de tres huérfanos que nunca se dejaron vencer por ellas.
Charles
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13 de enero de 2017
14 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
No soy nada partidario de las adaptaciones de películas famosas en formado de serie. He hecho en mi vida pocas excepciones, y esta es una de ellas. La serie contiene las suficientes novedades, los suficientes cambios, para hacer que merezca la pena verla, aun habiendo visto la película. Además aprovecha el mayor espacio para desarrollar en profundidad a los personajes e introducir otros nuevos. Por ejemplo, la cutre compañía de teatro del conde Olaf, que en la película era meramente testimonial, aquí sus miembros tienen nombre y rostro, ocupan un espacio y así pasa con el resto de personajes. También se altera el orden de los sucesos, y todo eso ayuda a disfrutar la serie aunque hayas visto la película.

La dirección artística es igual de fabulosa, el maquillaje, la fotografía, todo ello mantiene la magia y la diversión de la película. Quizá lo que más cambia es el tipo de actuación del conde Olaf. Sencillamente porque los dos actores que lo han dado vida, son completamente distintos. La capacidad histriónica y de gesticulación que tiene Jim Carrey, no la tiene nadie. Los productores y el propio Neil Patrick Harris, conscientes de ello, saben dar un barniz distinto al personaje del conde Olaf. Aviso porque habrá quien no soporte a Jim Carrey y sienta que el Olaf de la serie es mejor, por más moderado. Y al contrario, los que admiran a Jim Carrey, echarán en falta un personaje más pasado de rosca.

Yo no he leído los libros, no puedo compararlas con ellos. Ni decir cuál es más fiel a los libros. Si la serie o la película. Si es verdad que la cinta concentraba siete libros en menos de dos horas, por lo que la serie imagino que ha sabido aprovechar su mayor duración para ser más fiel a ellos. Pero esa es solo mi hipótesis. Lo que si es seguro es que el final de la serie es totalmente diferente al de la película.
Rufus T Firefly
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22 de enero de 2017
9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Empecemos resumiendo: si no has visto la película, mejor, vas sin ideas preconcebidas; si la has visto y te gustó, la serie te va a encantar. Y si la peli te pareció infantil y/o incomprensible... pues nada. Corre a ver Perdidos o Westworld, o ya si vas en plan hardcore de la profundidad sesuda y vacía, Mr. Robot (con esto me he ganado un 80% de negativos :p).

Bromas aparte, se cuenta la historia de tres niños que quedan huérfanos al principio de la serie, debido a un incendio "accidental" en su casa. Los niños tienen habilidades únicas (inventora, experto en libros y... mordedora). Quedan a cargo del malvado conde Olaf, pariente suyo, que sólo quiere quedarse con la fortuna familiar mediante planes siniestros y retorcidos. Los niños van desbaratando sus planes y van de familiar en familiar, mientras Olaf les persigue disfrazándose cual Mortadelo y se los va cargando :p.

La ambientación, gótica, es muy muy similar a la película, cosa que se agradece, y no canta demasiado el croma. Los niños actores están bastante bien, aunque es importante hacer notar que el doblaje es nefasto: si podéis, ved la serie en versión original. El conde Olaf, que tenía a Jim Carrey haciendo sus payasadas en la película, aquí tiene al bueno de Neil Patrick Harris. Ambos lo hacen bien a su manera, aunque creo que Neil le da un toque más siniestro. No me gustó que para el bebé tiren continuamente de CGI: en la película resolvían sus apariciones de forma más graciosa.

En los ocho episodios que dura la primera temporada, no sientes en ningún momento que te estás comiendo un capítulo de relleno, y profundiza en la personalidad tanto de principales como de secundarios; mención especial al narrador, el propio Lemony Snicket, que con su sobriedad, comentarios sarcásticos y puntillismo con las palabras aporta el necesario tono amargo al visionado. También a la troupe de secuaces de Olaf, muy graciosos. Las dos gemelas, especialmente.

En todo momento, gracias al buen guión, se percibe el tono de desesperanza, rabia e impotencia que deben sentir los niños en sus circunstancias: los adultos no les creen y deben enfrentarse a un sinfín de desgracias debido a la ineptitud, avaricia o estupidez de los presuntamente encargados de su seguridad. Están solos en el mundo, y un psicópata les persigue. Terrorífico en algunos momentos Harris.

Resumiendo: una muy entretenida serie, si escarbas un poco en su aparente argumento infantil, sólo apta para amantes del humor negro.

Dejo en el spoiler algo que me gustó especialmente, y no esperaba.

PD: Me encanta la intro de los episodios.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Kabo
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7 de marzo de 2017
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Antes de empezar a leer la siguiente crítica, es mi deber avisarte. Si sólo te gustan las críticas llenas de alabanzas, elogios, aplausos, actores en estado de gracia y cenas de Navidad, es mejor que dejes de leerme y pases a la siguiente crítica.

Pero no todo es malo en esta opinión Baudelaire. Partiendo de que conozco bastante bien la historia, pues me he leído todos los libros de “Una Serie de Catastróficas Desdichas” (los 8 primeros en español y, el resto, tuve que descargármelos en latino ya que, en España, no han tenido el coraje de editarlos. Espero que ahora, con el estreno de la serie, se atrevan con su publicación) y puedo decir que es mi saga de libros favorita, con diferencia.

La serie empieza con una intro y una música memorable. “Look Away”, que es como se titula la canción, es molona y pegadiza. En español también mola mucho, pero los gallos de Miguel Ángel Garzón (para los desastrosos que no saben de doblaje, es el que dobla a Olaf) destacan más que la propia canción y, hasta que te acostumbras, es un poco chirriante.

El resto de la banda sonora es perfecta y concuerda muy bien con las desdichadas vidas de los protagonistas. Muy del estilo de la película de 2004.

Pero centrémonos en la adaptación. Es bastante buena y uno de sus mejores aspectos es su estética visual. Las escenas se califican por colores muy específicos y crea un mundo bello, raruno y, por qué no, absurdo, muy del estilo de los libros. También es destacable la presencia de Lemony Snicket, interactuando en las mismas escenas en que los protagonistas se encuentran. Me ha parecido una forma inmejorable de meterlo en la historia.

Pero hablemos de los niños. A pesar de carecer del carisma que tenían en los libros, reconozco que aquí no me disgustan y tanto Violet como Sunny son las más destacables. Klaus… vale, Klaus también está muy bien, pero estaría mejor de no ser por ese catastrófico doblaje que le han puesto. ¿Quién narices es el director del doblaje? ¿Un familiar? Cuando la vea en VO estoy convencido de que me gustará más. Los 3, por cierto, se parecen mucho a las ilustraciones de los libros.

Ahora voy a empezar con las partes negativas… porque no todo en la adaptación es bueno. Lo siguiente que voy a escribir, sólo es apto para los que han leído los libros, ya que son los únicos que saben de lo que voy a hablar. De lo contrario, si ni te has molestado en abrir la cubierta del primero, te aconsejo que no sigas leyendo. Puede ser nefasto si eres fan de la serie. Creo que ya lo estoy dejando bastante claro.

En primer lugar, no es una adaptación fiel al 100%, ya que hay escenas que se inventan un poco sin venir a cuento. Tampoco era necesario sacar a todos los secuaces del Conde Olaf en cada episodio ya que, en los libros, se solían centrar más en uno solo y variando, dándole más protagonismo a cada uno por volumen. Pero bueno, tampoco son cosas que me duelan, simplemente quería dejar constancia de ello.

Otro punto en contra, es el Conde Olaf. En este aspecto, Jim Carrey le da mil vueltas a Neil Patrick Harris. A ver, no lo hace nada mal, pero en nada se parece al Conde Olaf de los libros. Carrey, en la película, incluso dándole un toque cómico al personaje, la maldad, villanía y el mal rollo que generaba al espectador es algo que no tiene Harris. Carrey se comía la pantalla sin necesidad de abrir la boca, mientras que a Harris parece que le cuesta ser el malo: que no me lo termino de creer, vaya. Y no entiendo las críticas de revistas y webs que dicen que Neil Patrick Harris es más fiel al Olaf de los libros… Yo creo que no se los han leído. Para empezar, ni es alto (que, aunque parezca una tontería, intimidaba nada más verle) ni da verdadero miedo.

Las comparaciones son odiosas, pero hay una escena en la que se ve claramente la diferencia entre una y otra caracterización. Hablo de cuando Olaf le dice a Violet “os perseguiré aunque sea lo último que haga. Me haré con vuestra fortuna y luego os despellejaré”. ¿Habéis comparado ambas actuaciones? Creo que está más que claro lo que quiero decir.

También quería dejar constancia de Tía Josephine. “Constancia” es una palabra que aquí significa “no le llega ni a la suela de los zapatos a Meryl Streep y, para más INRI, ni siquiera está físicamente como la describen en los libros”.

Y hasta aquí mi desdichada y catastrófica crítica. A pesar del Conde Olaf (Stephano, Sham y Shirley, no me molestan tanto), la serie se merece su más que notable puntuación y, es por ello, que le voy a poner un 7,5.

PD: Mi intención era ponerle un 8, pero la adaptación del cuarto libro es muy poco afortunada. Además, creo que la han fastidiado bastante metiendo en la serie algo que no deberían… y que dejo escrito en el spoiler. Si no has leído los libros ni has visto la serie, te aconsejo que no lo leas. Lo mejor sería que pasaras de él y te pusieras a leer buenas críticas sobre, quizá, alguna película de duendes, flores de gominola y arco iris de colores. Pero, me da la sensación de que eres algo masoca y, aunque en tu vida hayas visto la portada de uno de los libros, harás click en el spoiler… y descubrirás algo que te romperá el corazón.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
oscar_rem
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1 de abril de 2017
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Para todos los fans de Neil Patrick Harris (conocido también por Barney de “Como conocí a vuestra madre”) esta serie os va a encantar. Todos habéis leído o visto la película de "Una serie de catastróficas desdichas" pero esta serie es diferente.
Cierto es que esta sigue contando las desgracias de los hermanos Boudelaire Violet, Klaus y Sunny pero lo hace de una forma distinta, mas allegada quizás, sería la palabra.
El Conde Olaf (Neil Patrick Harris) es magníficamente genial, puedo entrever como el actor disfruta con su personaje pensando triquiñuelas para poseer la fortuna de los niños Boudelaire. El Conde Olaf es capaz de cualquier cosa ya sea ilícita o descabelladamente absurda que además, ayudado por sus amigos y compañeros de teatro y la ineptitud de todo el que rodea a los niños Boudelaire, el Conde Olaf está muy cerca de conseguir lo que quiere.
Evidentemente los protagonistas son los niños pero el Conde Olaf se lleva toda la atención, en un mundo lúgubre y destartalado con el cual nos confunden amorosamente y con intención de sorprenderte con la visión de los padres de los niños Boudelaire, unos padres aventureros que luchan buscando a sus hijos.
Y no puedo dejar de mencionar a Patrick Warburton, quien con su imponente voz (me tiene enamorada) da vida a Lemony Snicket.
Esta primera temporada consta de 8 capítulos divididos por 4 sucesos y ya se ha confirmado una segunda temporada.
Respecto a la música de cabecera me sorprende tanto la música como la canción que varía cada dos capítulos para usarla de presentación a los hechos que van a ocurrir, algo magnifico y original que me enamoro desde el momento que descubrí su variación.
Esta primera temporada está aprobada, esperaremos la segunda con impaciencia que seguro que nos seguirá sorprendiendo gratamente.
Atu_verita
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